miércoles, 1 de abril de 2020

SOBRE LA FE


SOBRE  LA  FE, LA RAZÓN Y EL AMOR

La fe no necesita razones, se guía única y exclusiva es el  amor.
Sí, el amor, ese sentimiento que nos aproxima a unos y a otros con la intensidad que tienen las grandezas del ser amado y del amador. Por eso mismo, de la existencia de un ser infinitamente perfecto y amable emana un sentimiento que a todos nos impulsa a su contemplación y a su  encuentro. Es lo que llamamos fe. No se ve ni se oye, ni se toca, pero calienta el alma y la llena de satisfacción. Es la fuente de una vida muy superior.
No obstante el primer paso lo ha dado el Creador al amarnos primero antes de crearnos y manifestarnos después, en ese sentimiento gratuito suyo, su propia  presencia. 
Fiarse de un padre o una madre es el primer acto que realiza un recién nacido a quienes  abraza sus poderosos dedos con sus enteras manitas. Luego vendrán otros aprendizajes, pero el primero ha sido un lenguaje de amor y de  confianza ciega sin razón ni justificación alguna .
Puede ocurrir que el bebé crezca y se olvide de esos dedos amorosos, pero cuando vea algún serio peligro y busque protección, instintivamente tenderá la mano hacia sus padres  y, si no se alejó demasiado de ellos,  los encontrará nuevamente.

Crecimos y aprendimos a buscar con inteligencia las razones de todo y descubrimos que aquellos  dedos que habíamos agarrado, aquellas doctrinas que acaso nuestra madre nos dio a conocer como verdaderas, quizás no fueren lo suficientemente apasionantes como para dedicarlas nuestro tiempo ni superen a una vida que se nos promete dinámica y segura.  Aparece, pues, la crítica, la duda y la nueva búsqueda de un itinerario adornado de satisfacciones, de novedades y  de entretenimientos. Ya no creemos en  cuentos para niños, ahora necesitamos  actividades de adultos para adultos.
La primera pregunta que rasga la inquietud del adolescente surge de la cantidad de doctrinas y de religiones que vamos conociendo….¿ Habrá alguna religión verdadera, ...pensamos,  o.... serán todas fruto del miedo o de los instintos ancestrales ..? .¿Porqué la  Religión que me han enseñado mis padres tiene que ser la verdadera...?¿Existe Dios o acaso entre todos nos  lo estamos inventando?.

Van pasando los años, pero si tenemos la ocasión de conocer con dolor la muerte de alguien próximo a nosotros se  van sedimentando muchas ideas según su peso específico y van prevaleciendo  estas tres :              ¿Qué hacemos aquí….? ¿De dónde venimos…? y.... ¿A dónde vamos..?.
 Volvemos a revisar  nuestros registros religiosos  y  de ellos escogemos solamente lo que más  nos gusta o apetece o aquello que más nos convence, porque el gusto, el apetito y por último la razón son nuestros  habituales  utensilios de viaje en la vida. Pero la verdad es que ni con esos compañeros nos hayamos completamente satisfechos si no  encontramos el aditivo esencial de la existencia que es el Amor, pero el Amor con mayúsculas. No sirve  la pasión sexual, ni la satisfacción corporal, ni la novedad, ni siquiera esa seguridad propia que con la autonomía  del crecimiento va desapareciendo. Descubrimos que necesitamos amar y ser amados y llegamos a intuir también la valía  de quien primero lo hizo y que es el último que nos ha de querer ,  que resulta ser el Dios aquel  del que nos había hablado al principio  nuestra madre,  aquel  que  nos creó tal como Él  nos quería hacer, es decir: como hijos suyos,  con su propia  constitución , con su libre albedrío y con su propia  suprema tendencia :    el  Amor.
Ahora ya tenemos una guía segura para llegar a encontrar la verdad.  Recuerdo el argumento ontológico de San Anselmo sobre la existencia de Dios. “Si la idea de Dios absorbe  todas las cualidades posibles del ser , la existencia,  al ser la primera de ellas, puesto que sin ella las demás no estarían presentes, demuestra precisamente el que esa idea alberga en sí  la autenticidad  de un Dios perfecto y real.”
Pues bien: si la existencia es su primera virtud, la segunda lo es el amor.  Nada puede haber más amoroso ni más amable que Dios. Es demasiado bueno  para no ser real,  porque tanto amor no puede caer en saco roto.  Será el Amor el imán de  nuestra brújula para dirigirse con seguridad y sin vacilación a la fe en el laberinto de las religiones.  Pero quisiera permitirme estas preguntas :

¿Qué Dios sería podría ser más amable que quien  perdona tantas veces al ser humano, o más servicial que quien se ha encarnado como hombre para mostrarle mejor el camino ? ¿Qué clase de Dios le  ayudaría curando a enfermos o incluso resucitando muertos? ¿Qué clase de Altísimo Señor  no dudaría en aguantar enormes tormentos  perfectamente evitables en cada momento, dado su infinito poder por conseguir la salvación del hombre? ¿Que clase de Dios llegaría a derramar toda  su sangre y toda  su vida tan sólo por amor hacia unos simples pecadores? ¿Que clase de Dios realizaría una locura así:¿Baal..? ¿Zeus...? ¿Bali..? ¿Zaratustra..? ¿el de Mahoma?  ¿el de Buda?....o acaso solamente la Trinidad Divina, esa de la que tu madre te habló cuando te enseñó a santiguarte, en la que se integra Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.?

¿Qué Dios es tan grande y generoso para adoptarnos como hijos suyos, para ofrecer su vida por nosotros tras su humilde paso por el mundo, y se queda encerrado en un  humilde Sagrario, siempre a nuestro alcance y siempre  junto a nosotros , pidiéndonos  tan sólo una cosa:  el que tengamos fe en su palabra, en su presencia , en su auxilio?

Nunca una fe ha tenido un premio tan grande como la amistad de un Padre que nos ha dado todo cuanto tiene : su Hijo, quien también nos regala su vida y su presencia eucarística y nos entrega un Espíritu Santo que integra lo más fundamental  del Padre y del Hijo : ese Amor que une.  De ellos podemos heredar, si seguimos el camino que nos marcaron, nuestra salvación eterna, o podemos declararnos voluntariamente desheredados para siempre por considerarnos más listos que ellos.

Y si algún día somos juzgados por ese Dios bueno...¿Con que cara le vamos a decir que nada sabíamos de Él, de su sacrificio, de su generosidad...?

Pidamos a la Vírgen María, ese otro maravilloso regalo de Madre que Cristo nos hizo desde la Cruz, esa Santa Mujer que tan cerca se halla de la Trinidad, el que  nos conduzca  a ellos, porque en ellos, solamente en ellos, encontraremos  toda la felicidad que anhelamos.

En resumen : el Amor se resuelve en Fe que ilumina sobre el alma la única Verdad.


Jonás   (Marzo-Abril de 2020).(Diciembre 2021)(Mayo 2022)