sábado, 27 de noviembre de 2021

 Sobre la arquitectura del amor


Según el diccionario el amor es un Sentimiento de afectoinclinación a alguien o a algo, que nos completa y  alegra, llevándonos a la entrega de nosotros mismos. Por la intensidad de su entrega hemos de reparar en que la máxima siempre es referente a personas.

La primera mención escrita sobre él se encuentra en la Biblia en los mandamientos de la Ley escritos por el dedo de Dios y entregados a Moisés. :  "Escucha Israel, amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a tí mismo"

El Sagrado libro nos revela que si pudiésemos analizar al Dios infinito llegaríamos a la conclusión de que está compuesto en un 100% de amor.

Cuando el amor está bien cimentado y el "yo mismo" está a no mayor  altura que los demás, se pueden edificar las más maravillosas creaciones. Cuando el amor al "yo mismo" está más alto, las obras se vuelven  egoístamente torpes e imperfectas. Cuando el culto al "YO" sobrepasa al amor de Dios, fermenta la propia masa y se transforma en  venenosa soberbia.

Jesucristo, divino y humano a la vez, es el único Ser que ha amado más a los demás hombres que a sí mismo. Por esa razón llegó a dar su vida por ellos y por esa razón se encarna en cada persona que sufre, a la que debemos secorrer.

 El pobre demonio, al revés,  no tiene familia ni amigos, se ama locamente a sí mismo y por ello odia al resto de la creación, incluidos otros demonios de menor  valía , por si le pudiesen hacer sombra haciendo el mal .

Dios predica el amor y la humildad.  El Padre,siendo infinitamente perfecto,  pone todo su amor en el Hijo y éste en el Padre. Dela unión de dos sentimientos infinitos nace la presencia del Amor en persona que es el Espíritu Santo que devuelve a cada una de las anteriores sus infinitos cariños. Así se forma la felicidad de Dios en el mismísimo amor, en su más fina arquitectura.

Los hombres, creados a imagen y semejanza del Creador también amamos y aunque no se nos puede dar el saborear un amor infinito, aquel que nos hizo nos ofrece toda una eternidad  para contemplarle y también para compartir la felicidad con la miríada  de Bienaventurados humanos santos y de santos Ángeles.

También está el amor a sí mismo que el Creador ha implantado en cada ser humano.  Ser mejor no es quererse menos, sino amar más al hermano. Pero difícilmente querrás a éste si no te valoras tú  mismo. La autoestima es necesaria para poder vivir el amor y sobre todo para poder hacerlo crecer. Es más si el amor a Dios es la razón de la fe, el amor al prójimo lo es de la caridad y la autoestima es la base de la esperanza necesaria para la felicidad. Así las virtudes teologales vienen a florecer en  ese lema de San Agustín que decía :  Conócete, acéptate, supérate.

 Todo ello si sabemos ser fieles en la vida a la palabra de amor a Dios y de servicio al prójimo enseñada por nuestro Señor Jesucristo.