viernes, 14 de mayo de 2021

 

Sobre Adán y Eva.


Mucho se ha escrito y comentado sobre nuestros primeros padres, aunque la mayoría de ello han sido simples caricaturizaciones. A pocos ha interesado la interpretación  teológica o ética de los hechos relatados por el libro del Génesis. A unos les parece una narración pueril por la prohibición de comer de un determinado árbol sin una clara razón , a otros una primitiva  apología del machismo al considerar a Eva creada del cuerpo del hombre y para su compañía, además de ser  luego ser la primera en caer en la tentación  e inducir al varón a pecar. 

Si nos fiamos de la experiencia que los años nos van dando, sabemos que muchas veces debemos cuidarnos de actos cuyas consecuencias desconocemos y que hemos de fiarnos de las advertencias de alguien más sabio o más viejo que nosotros mismos. Si valoramos al ser humano apreciaremos la misma valía en sus dos sexos, unidos no por autoridad ni por conveniencia, sino por un amor necesario para el desarrollo de la familia humana, imagen  muy limitada de la familia divina.

En el relato  tras la prohibición de Dios del comer la fruta  prohibida,  la serpiente les da una nueva explicación y una velada  proposición : "es que si la comeis,... sereis como Dios."

Es exactamente igual que las invitaciones al pecado que se nos presentan a nosotros, sean de soberbia, o sean de egoísmo, o de lujuria. "Dios te quiere privar de algo tuyo, no le hagas caso".

El pecado de los ángeles fué querer ser más que Dios,  fé luchar en su contra e intentar derribarle. El pecado de Adán y Eva fué querer ser iguales a Dios.

Y ese Dios ve en el primero una soberbia y un desamor sin límites, pero en el segundo ve infidelidad e ignorancia , pero también  nota  confusión.

 ¿ O acaso es que  el hombre pretendía ser igual Dios para estar más cerca de Él, para integrar parte de su familia...?

Seguramente el Altísimo lo meditaría y aplazando el castigo a la raza humana daría , como amigablemente decimos nosotros la vuelta a la tortilla y desde la Trinidad diría : "ya que el hombre nunca podrá ser igual a Dios, hagámosnos uno de nosotros igual al hombre" . Así quizás nació en la mente de Dios la idea de la Redención del ser humano encarnándose como Verbo divino en el seno virginal de María , de manera que comenzó a ser , además de verdadero Dios, verdadero hombre. 

El Padre caminaba por el paraíso terrenal con Adán , el Hijo caminará por el valle de lágrimas con todos los hijos de Adán para conducirnos al Cielo, paraíso definitivo. Ahora con Cristo entre nosotros compartimos el mismo Padre de verdad  y no podremos decirle nunca al Todopoderoso ¿Qué sabes tu del hombre si no lo eres..?

Con la dignidad de ser verdaderos hijos de Dios le pedimos que siempre nos acompañe y a la Vírgen Santísima, su madre, que también, por la generosidad de Cristo en la Cruz, nos considere sus hijos, sea ahora y en la hora de nuestra muerte.


Jonás 

 Septiembre de 2020