JUZGAR Y CONDENAR
Esa es nuestra mayor aficción. !Qué fácil es juzgar a otro y qué agradable es condenarle.¡ Al juzgar nos sentimos más inteligentes y al condenar nos sentimos mucho mejores.
¿Que nos narra el Evangelio sobre los juicios ?
Veamos algunos testimonios :
1).- Lucas 12,-14
La situación: Un hombre de la multitud interrumpe a Jesús para pedirle que intervenga en una disputa familiar sobre la herencia, diciendo: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia".
La respuesta de Jesús: Jesús responde: "Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?".
El sentido: Jesús rechaza convertirse en un juez civil o resolver conflictos económicos temporales. Su misión no es gestionar la herencia terrenal, sino enseñar el Reino de Dios.
2).-Juan 8,-11
La situación: Jesús pregunta a la mujer sorprendida en flagrante adulterio : "Mujer, ¿dónde están tus acosadores? ¿Ya nadie te condena?"
— Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Estaban allí sentados unos maestros de la ley, que pensaban para sí mismos: “¿Cómo habla así este? ¡Está blasfemando! ¡Solamente Dios puede perdonar pecados!”.
El sentido : Así la misericordia de Cristo con los pecadores perdonándoles sus pecados y declarándose Hijo de Dios, fue la causa de su muerte en la Cruz.
Nosotros, sin embargo, que no somos siquiera representantes de Dios, nos atrevemos a juzgar a unos y a otros siempre, e incluso a condenarlos si se tercia. Juntamos la gravedad del hecho con la falta de afecto a la persona, apasionados por quedar mejor que nadie de listos y de buenos. No somos conscientes de que aunque el hecho pudiera ser deleznable y condenable , y eso es importante para que no lo imitemos nunca, pero la persona siempre es alguien que ha recibido una gota de la sangre redentora de Jesús que murió también por ella en la Cruz. No condenemos a nadie y no seremos condenados. Si se ha de perder esa alma es ella misma la que lo ha decidido y es ella misma la que se condenará a sí misma por no aferrarse a la mano de un Dios que la ha tendido la mano del perdón. Tendámosla también nosotros la nuestra y no sólo 7 veces, sino 70 veces 7.
Jonás -----Abril 2026