jueves, 28 de abril de 2022

 EL AFORO DEL CORAZÓN HUMANO

¿Qué aforo tiene tu corazón...? ¿Cuántas personas caben en él...? ¿ Siempre ha sido igual o es que puede aumentar o disminuir...?

Todas las respuestas las va dando la vida a medida que pasa.  La familia que teníamos de niños, que nos parecía máxima, se agrandó más en nuestra madurez con amistades, y sobre todo con el casamiento y nacimiento de los hijos. El primero de ellos a mí  me parecía insuperable, pero llegó la segunda hija con la misma admiración y luego el tercero y la cuarta y el quinto y la sexta.....y ahora me doy cuenta de que ese aforo del que hablamos no es estático como lo es el de un establecimiento. El corazón, sede del amor,  crece sin  medida cuando van llegando a él nuevos seres capaces de amar y también cuando se encuentra con algún ser que sufre soledad o deterioro a curar con tu propio afecto, sintiendo su nuevo cariño. Es algo que nosotros heredamos de nuestro Padre divino: el crecer en el amor continuamente sin más limitación que la del tiempo, a diferencia de las dimensiones  del amor de aquel que son verdaderamente  infinitas y completas desde el eterno antes hasta el eterno después. 

A diferencia del Gran Padre, nuestro pequeño corazón alberga muchas filas en las que se colocan los afectos al prójimo según sus valores. No queremos a un conocido igual que a un amigo, ni a un amigo igual que un hermano o que a una madre. Pero todos estos afectos pueden ir variando al paso del tiempo y de los acontecimientos  para aumentar o para disminuir, según el uso que hagamos de ellos. El amor aumenta cuando se ejercita y es correspondido. Decrece cuando hay olvido por un lado o por el otro.

Es bella la concepción del misterio que los cristianos denominamos "Comunión de los santos". Podemos unirnos con todos ellos, vivos o muertos,  para rezar o para descubrir quien y cómo eran o cómo son. Esta comunión  podrá multiplicar enormemente el aforo de nuestro  corazón. 

Cuanto mayor sea su cabida mayor será nuestra unión con Dios porque  Él habita en todos ellos. Y al final de nuestra vida se nos juzgará en el amor (San Juan). Es decir:  se nos medirá nuestro aforo y su calidad. 

´La Vírgen  María guardaba a todos en su corazón y en él nos tiene guardados también a nosotros mismos.

!Inundemos su corazón de almas santas¡ . !Adelante¡

Jonás 1/5/2022


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