miércoles, 10 de agosto de 2022

DIOS y Padre (2)

 DIOS Y PADRE - EL BAUTISMO DE JESÚS


Si bien en el Antiguo Testamento se menciona frecuentemente la paternidad de Dios sobre el pueblo de Israel y  sobre sus profetas, se hace fundamentalmente por su sentido Creador de la vida  y protector, más que por el sentido familiar íntimo que, más tarde,  el Hijo de Dios, Jesucristo, nos descubre. Los israelitas eran el pueblo elegido  "hijo de Dios", pero no se comportaban  acordemente a esa filiación. Jesús sí lo hizo y hablaba frecuentemente de su familia divina y ello fue una de las causas de su muerte, pues los sumos sacerdotes del sanedrín, escribas y fariseos consideraban blasfemia grave el que alguien mencionase al  Dios de Israel, asegurando con toda naturalidad que era su propio Padre.  

 Antes de la Encarnación el mismísimo Verbo divino consideraba naturalmente al Padre como su orígen, mas no como su Dios, pues Él, el Hijo,  lo era igualmente. Quizás ese Verbo quiso encarnarse en el género humano para, como nosotros, poder adorar en espíritu y en verdad a Dios Padre. Así que el Verbo acepta la invitación de venir a nuestro mundo y de ser igual que todos los hombres para así poder adorar a su Padre, enseñándonos a todos a hacerlo.  Su vida pública empieza dejándose llevar por el  Espíritu Santo hacia Juan Bautista para ser bautizado en el río Jordán  y así, con el impulso de ese  Espíritu, emprender su camino, sufriendo tentaciones en una vida plagada de sacrificios.


Bautismo de Jesús Mateo  (3,13-17)
  • 13 Entonces Jesús llegó* de Galilea al Jordán, a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trató de impedírselo, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15 Y respondiendo Jesús, le dijo: Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia. Entonces Juan se lo permitió*. 16 Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y Él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre Él. 17 Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: "Este es mi Hijo amado, en quien me he complacido.  
¿Porqué dijo Jesús que era conveniente el ser bautizado por Juan?
Porque esperaba la respuesta del Padre al acontecimiento diciendo: "Este es mi Hijo amado en quien me he complacido" y quería que todos los demás  le imitásemos en las aguas del Bautismo y llegásemos también a ser considerados por su propio Padre como sus "hijos amados".
El rezo del Padrenuestro que nos enseñó Jesucristo, el Hijo de Dios, es la declaración completa y definitiva de que comparte a su Padre con todos nosotros, si le consideramos como tal y le adoramos como Él hacía desde su naturaleza humana. Ese a quien más amaba el corazón de Cristo, que era su Padre,  lo comparte con nosotros  y ahora nos llama a nosotros hermanos. Naturalmente la divinidad no se puede repartir como el cariño familiar, por lo que nuestra filiación es sólo la de Hijos adoptivos, pero verdaderos  Hijos, es decir: con derecho a la permanencia en la divina familia, es decir : a ser herederos de su gloria eterna.
El amor de Dios lo manifiesta primero el Padre , según se lo cuenta Jesús a Nicodemo: 
Juan ,1-6 : "Tanto amó Dios al mundo que le dió a su Hijo único para que todo el que crea en Ël no perezca sino que tenga vida eterna...."
Y también nos lo manifiesta el mismo Jesús compartiendo a quien más quería,  cuando le llama Padre "Nuestro" y cuando al final de su Evangelio nos manda propagar ese amor filial: " Bautizad  a todos los hombres en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.(Mateo 18-19)
Ese es el Dios que tenemos los cristianos lleno de amor hasta la entrega total del Padre al Hijo, del Hijo al Padre y de ambos al Santo Espíritu de vida que los une y al que  nos envían para conducirnos a ellos. Cristo se entrega en cuerpo y alma a nosotros en la Eucaristía y además en el Calvario nos entrega, además de su sangre, a su Madre para todos nosotros, cuando antes de morir ante ella y el apóstol Juan les dice: "Madre... ahí tienes a tu hijo. Hijo... Hijo, ahí tienes a tu Madre".
Que iguale el tener un Dios así de generoso y de bueno , si es que puede hacerlo, cualquier otra religión del mundo. El poder amar a este Dios así de Grande, es la razón de nuestra fe.


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