martes, 25 de abril de 2023

 LOS FLASHES DE CRISTO.


Habitualmente entendemos por flash al relámpago que producen determinados artilugios usados para iluminar tomas fotográficas. No es ese el sentido que aquí queremos dar a esa palabra, sino el de una imagen que aparece y desaparece instantáneamente  de alguien o de algo. ¿Y qué tiene que ver esto con Jesucristo...?, se preguntará más de uno. Pues muy sencillo: sí que tiene que ver con su doble naturaleza divina y humana a través de su dolorosa pasión y muerte. Si hubiese sido solamente hombre no habría ninguna existencia de flashes pero siendo el propio Dios todo lo sabía sobre el pasado, presente y futuro de todos,  proyectándolo detalladamente en su mente infinita. De ahí que en el Huerto de los Olivos llegase Jesús  a sudar sangre y no por temor al inmerecido castigo de sus verdugos, sino por conocer el ilimitado número de traiciones y abandonos de tantos  hombres de todos los tiempos de la historia, para los que, en un enorme porcentaje, iba a ser totalmente inútil su sacrificio redentor. 

Tanto en este Huerto como en su flagelación, o al sentir los clavos que le atravesaron sus muñecas y tobillos, o en la propia cruz a lo largo de tres interminables horas de dolor y asfixia, pasó por su mente  la imagen de todos nosotros, absolutamente de todos, santos o pecadores a lo largo de toda la existencia recibida. 

Insisto, como Dios que era Jesucristo, a cada golpe de dolor o látigo, percibía la imagen de cada uno de nosotros, de los millones de hombres que vivimos, hemos vivido o viviremos. Cada uno en el bien o en el mal, salvado o condenado, flashes para una mente divina en la que el tiempo no tiene protagonismo alguno porque  todos somos transparentes para Él en el pasado, presente o futuro. Tanto unos fracasados por el pecado como  otros triunfantes por la  Gracia,  todos hemos sido  receptores del sacrificio Redentor de Jesucristo.. ´

  Esa es la verdad que no conocíamos, el que nuestra vida  y nuestra  cara, esas que tanto cuidamos con esmero, se proyectaron una y otra vez por la mente divina de Jesucristo, quien las tomó como la única razón para seguir sufriendo a tope con su corazón humano, ...y así en un instante de dolor tras otro hasta morir.... para así poder salvarnos del infierno.  El se inmoló hasta el límite por evitarnos sufrir esta desgracia sufriendo hasta la muerte, y así poder salvarnos a  todos aquellos que le sigamos.. 

¿Acaso crees que Jesús no te contemplaba a ti mismo , desde allá, en lo alto de la Cruz. ....? 

! Nunca sabremos cuanto  nos amó Cristo y  tampoco cuanto aún nos sigue amando ¡.

Jonás  Abril-Mayo 2023 - Marzo 2024- Septiembre 2024


miércoles, 5 de abril de 2023

EL ABANDONO DE DIOS

 El  "Abandono" de Dios

Dios es amor y por eso no abandona nunca, por esta razón puse comillas.  Pero nuestro ser humano, si no siente su presencia, se cree olvidado, tal como nosotros lo hacemos a veces con nuestras obligaciones cuando pesan, y así fácilmente llegamos a la conclusión de que también, a veces, Dios pasa de largo en nuestra vida, que para Él, a veces, no merece la pena. Craso error de las criaturas . ¿Acaso alguna de ellas piensa que si el sol se halla nublado un día, lo va a estar siempre...? Bien sabe el ser humano que las nubes siempre se desvanecen y acaban perforadas y eliminadas por el sol naciente que calienta y conforta. Dios creó al Sol para nosotros y a nosotros para Él. ¿Nos va a abandonar  acaso....?

Todos los ángeles y los santos han sufrido esa sensación  del abandono de Dios como prueba final de su fidelidad. ¿Creeis que la Santísima Vírgen o el casto San José no la sufrieron? . Pues pensad en el niño Jesús perdido durante tres largos días en los que sus padres sufrieron lo indecible , pero no dejaron de rezar y confiar en Dios para encontrarlo finalmente en el Templo junto al Padre . Nuevamente María vería desaparecer a su queridísimo Hijo agonizando en el Calvario y notaba que se marchaba de su presencia, pero nuestra  Madre confiaba  y pedía continuamente la Resurrección que Él  la había anunciado y nuevamente al tercer día se realizó el mayor de los Milagros y su corazón lo reencontró y lo vió también nuevamente junto al Padre.  

A la vez el mismísimo Jesucristo, el  Hijo de Dios hecho hombre, sintió en su carne el abandono del Padre en el Huerto de Getsemaní, tristeza que superó en su "No se haga mi voluntad, sino la tuya" o después, colgado en la Cruz con el rezo del salmo 22 completo, tal como se lo enseñó  su Santísima Madre desde bien pequeño :

 Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos
de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.
En ti confiaron nuestros padres:
confiaron, y tú los libraste;
clamaron a ti y fueron salvados,
confiaron en ti y no quedaron defraudados.

En el Padre confió Jesús, peses a sentir su abandono.... confió y no quedó defraudado.


Jonás 6/4/2023