miércoles, 31 de mayo de 2023

 EL VERBO DIVINO


Conocemos al Verbo divino en la persona de Jesucristo, pero poco sabemos realmente de cómo era antes de encarnarse cual ser humano en nuestro Redentor.  Sabemos que su filiación es anterior a todos los tiempos, que su poder era tan infinito como el de su Padre al que estaba unido por el amor que en el Espíritu Santo era el puente de unión al Padre. Según declara nuestro San Pablo absolutamente todo lo creado lo fue por y para el Verbo divino, naturalmente con la cooperación del Espíritu divino que, según la Biblia, también  planeaba sobre las aguas de la Tierra.  A la Trinidad se debe atribuir la invención creadora del Universo y de la Vida. Si queremos conocer al Verbo divino, nada mejor que sumergirnos en la Astronomía y en la Biología. Allí veremos sus ideas y realizaciones con todo detalle. Por esa razón en Jesucristo encontramos una historia que precede los tiempos y una sabiduría que le hace conocer el pasado y el futuro de todos las épocas. 

Dios realizó a los Ángeles y al Hombre con la impronta de su similitud, es decir dotados de sus mismos cualidades, eso sí en la limitada limitación que presenta cualquier creación. Esa constitución, imagino que era un intelecto o saber, un sentimiento profundo de amor o bondad , y una voluntad de acción o emprender. Así debemos comprender que ambas criaturas son semejantes a Dios, mas no iguales a Dios. Ello es fundamental.

Según la tradición antigua la creación de los Ángeles es anterior a la del ser humano. Éstos ya existían previamente a Adán y Eva y fueron sorprendidos por la divina revelación de que el Hijo de Dios, el Verbo divino, iba a absorber la personalidad humana pues se quería  encarnar en otro ser inferior.  Ello molestó a algunos de aquellos ángeles que se sintieron superados por una clase menos perfecta a la que habría de adorar en el Verbo: el proyecto en Cristo, Hijo del Padre y de la humana María. De ahí surgió la rebelión satánica. Algunos de Ellos querían ser como Dios e imaginaban a alguien que se les parecía adelantar. La solución: la misma que más tarde los hombres utilizan tantas veces: la violencia o la guerra. Quisieron matar a Dios para ser Dios y no lo consiguieron porque la soberbia era ciega y la fuerza de Dios invencible. El Arcángel Miguel los redujo en una fracción de segundo con su grito ""¿Quien como Dios...?""y aquellos torpes ángeles pasaron a ser demonios que en vez de amor tan sólo albergaban odio en su sentir. Se marcharon del Cielo,pues no soportaban ver a Dios y cerraron sus ojos a la vida y al amor para consagrarse en el rencor y en le muerte eterna. Dios tan sólo los utiliza como instrumentos para probarnos a los hombres , e incluso al mismísimo  Jesucristo, el Dios hecho Hombre, quien así , viviendo como uno de nosotros, con su ejemplo nos enseña a combatir las tentaciones y a superar toda prueba necesaria apara ganarnos nuevamente la felicidad eterna, esa que perdieron Adán y Eva cediendo  a las pretensiones de aquella serpiente: el  castrado ángel lucifer.

Jesucristo es el Verbo divino hecho un hombre como nosotros y dotado así de una doble naturaleza: la divina con el Verbo y la humana con un cuerpo y alma creados para así poder ser nuestro hermano, o aquella expresión  que a Él tanto le gustaba repetir, que  era la de : "El hijo del hombre".

miércoles, 24 de mayo de 2023

EL PADRE (1).-

 EL PADRE. (2)


El Santo Padre de Jesús, que junto al Espíritu Santo integra la Divina Trinidad , es a veces olvidado en nuestras oraciones y juicios. Dios se encarna en nuestro Redentor Jesucristo para ser contemplado y comprendido por todos los demás hombres y así el Padre y el Espíritu Santo van quedando no infravalorizados, pero sí colocados en un plano espacial posterior en el que sin perder magnitud su perspectiva parece menor. Imaginamos que el Verbo divino se encarna por órden de su Padre para trabajar y morir redimiéndonos del pecado y del infierno, pero olvidamos que dentro de Dios hay tres voluntades que, amándose en plenitud,  siempre funcionan como una sola. No nos cabe duda que el Padre , como el Espíritu Santo sufrieron, pese a su inmutabilidad divina, lo mismo que nuestro Señor Jesucristo en su vida, pasión y muerte. 

El Padre es el primero en el tiempo, o mejor dicho es el autor del tiempo. Es el orígen y el "antes" de Dios que desde la eternidad engendra al Hijo de su propia naturaleza y lo asienta en un eterno "presente" mediante la proyección de un dichoso "futuro" en los planes del Amor: El Espíritu Santo. Así en cada instante del tiempo universal están los tres personajes con sus designios y con sus empeños creadores. 

Han creado el tiempo para que el hombre pueda existir y persistir.

Jesucristo pasaba muchas noches rezando, hablando y contemplando a su Padre. El Espíritu de Dios le inspiraba y satisfacía más que el sueño que nosotros necesitamos para poder vivir. 

Jesucristo comparte a su Padre con nosotros cuando nos enseña a rezar el Padrenuestro. Desde ese momento tenemos  los humanos la puerta abierta para que el Padre nos oiga como "hijos suyos". Naturalmente hijos adoptados, que no naturales en el Ser Divino. Y no contento Jesús con enseñarnos a llamar Padre al suyo, luego se hace  bautizar en el río Jordán por Juan, para que el mismísimo Padre le pueda gritar desde el Cielo: "Este es mi hijo, el amado, en quien tengo puestas mis ilusiones". Más tarde antes de su Ascensión a los Cielos, el mismo Jesucristo dice a sus discípulos :"Id y bautizad a todas las gentes en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Así comparte con nosotros no sólo su filiación, sino también toda la dote de amor y proyectos del Padre Bueno. En cada pila bautismal cada niño se hace el hijo querido en el que Dios tiene puestas todas sus ilusiones.

Valoremos, pues, la fortuna de haber sido bautizados y hechos Hijos adoptivos del Altísimo.


Jonás - Febrero 2023