miércoles, 24 de mayo de 2023

EL PADRE (1).-

 EL PADRE. (2)


El Santo Padre de Jesús, que junto al Espíritu Santo integra la Divina Trinidad , es a veces olvidado en nuestras oraciones y juicios. Dios se encarna en nuestro Redentor Jesucristo para ser contemplado y comprendido por todos los demás hombres y así el Padre y el Espíritu Santo van quedando no infravalorizados, pero sí colocados en un plano espacial posterior en el que sin perder magnitud su perspectiva parece menor. Imaginamos que el Verbo divino se encarna por órden de su Padre para trabajar y morir redimiéndonos del pecado y del infierno, pero olvidamos que dentro de Dios hay tres voluntades que, amándose en plenitud,  siempre funcionan como una sola. No nos cabe duda que el Padre , como el Espíritu Santo sufrieron, pese a su inmutabilidad divina, lo mismo que nuestro Señor Jesucristo en su vida, pasión y muerte. 

El Padre es el primero en el tiempo, o mejor dicho es el autor del tiempo. Es el orígen y el "antes" de Dios que desde la eternidad engendra al Hijo de su propia naturaleza y lo asienta en un eterno "presente" mediante la proyección de un dichoso "futuro" en los planes del Amor: El Espíritu Santo. Así en cada instante del tiempo universal están los tres personajes con sus designios y con sus empeños creadores. 

Han creado el tiempo para que el hombre pueda existir y persistir.

Jesucristo pasaba muchas noches rezando, hablando y contemplando a su Padre. El Espíritu de Dios le inspiraba y satisfacía más que el sueño que nosotros necesitamos para poder vivir. 

Jesucristo comparte a su Padre con nosotros cuando nos enseña a rezar el Padrenuestro. Desde ese momento tenemos  los humanos la puerta abierta para que el Padre nos oiga como "hijos suyos". Naturalmente hijos adoptados, que no naturales en el Ser Divino. Y no contento Jesús con enseñarnos a llamar Padre al suyo, luego se hace  bautizar en el río Jordán por Juan, para que el mismísimo Padre le pueda gritar desde el Cielo: "Este es mi hijo, el amado, en quien tengo puestas mis ilusiones". Más tarde antes de su Ascensión a los Cielos, el mismo Jesucristo dice a sus discípulos :"Id y bautizad a todas las gentes en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Así comparte con nosotros no sólo su filiación, sino también toda la dote de amor y proyectos del Padre Bueno. En cada pila bautismal cada niño se hace el hijo querido en el que Dios tiene puestas todas sus ilusiones.

Valoremos, pues, la fortuna de haber sido bautizados y hechos Hijos adoptivos del Altísimo.


Jonás - Febrero 2023

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