PRUEBAS, CORRECCIONES Y CASTIGOS.-
Cuando algo malo nos ocurre a cualquiera de nosotros miramos hacia el Cielo y le preguntamos : ¿Porqué esto..a mí.?.
La respuesta que generalmente se impone en nuestra mente es la del castigo divino, es que algo mal habremos hecho y así suele ser, pero no caemos en la realidad de que no se trata siempre de un verdadero castigo, sino, a veces, de una corrección por parte de nuestro Creador.
Otras veces no encontrando causa alguna nos atrevemos a sojuzgar al propio Dios y le volvemos a interrogar con un : ¿Pero... porqué me haces esto....?
Dios nos responde a través del Antiguo y del Nuevo Testamento
Dios “no quiere que nadie se pierda, sino que todos tengan una manera de arrepentirse” (2 Pedro 3,9).
Es en este horizonte como deben leerse las pruebas de Dios, que en la vida presente tan sólo son simples “castigos” en el sentido etimológico del término, que deriva del latín “castus agere”, hacer puro, error reparado. Así ocurría que en un tiempo se hablaba de ediciones de obras literarias “castigadas”, es decir que ya están corregidas de los errores de las ediciones precedentes. La intención principal de Dios no es ni punitiva ni mucho menos un desahogo vengativo, sino simplemente una maniobra para que estemos convertidos, para que volvamos a Él.
SOBRE LAS PRUEBAS
Es mucho más: La Virgen Santísima, libre de toda culpa y del pecado original sufrió de pobreza extrema y de muchas necesidades. Sufrió por la persecución de Herodes intentando eliminar a su Hijo, el Mesías, por su emigrar en total pobreza al lejano Egipto, por la pérdida de su hijo Jesús durante tres largos días y noches para encontrarlo finalmente en el Templo, y el resto de su vida sufrió largamente todas las agotadoras labores, las persecuciones y las violencias que afectaron a Jesucristo durante su vida pública, los juicios y las condenas a los que fue sometido, acompañándolo en la Cruz hasta su muerte. Lo sostuvo, abrazándolo contra su pecho descendido del mortal suplicio..........¿Qué más pudiera sufrir una buena madre sin haber cometido pecado alguno...?
¿Y el Buen Jesús, encarnación del Hijo de Dios, que no hizo mal alguno, sino llevar el bien y la luz al género humano.....¿Porqué hubo de sufrir de tal manera con su dolorosa pasión y muerte...?
Dios, verdaderamente prueba al justo, corrige y avisa al pecador. Sepamos que Él desconoce a quien muere ignorándole, de manera que éste sólo sufre el propio castigo eterno que él mismo se impone: el seguir negándole, aun a expensas de su interno remordimiento, de ese tormento en su propio corazón que había sido hecho para amar a su Creador..
La Corrección es Vida nueva, aceptémosla con la alegría de comenzar a ser verdaderos Hijos de Dios.
Jonás - Agosto 2025 - Noviembre 2025
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