LAS PRUEBAS DE DIOS.-
Todas las criaturas que Dios ha hecho a su imagen y semejanza, dotadas de entendimiento, voluntad , amor y libertad, son probadas en su fidelidad. El Señor creó el oro y la plata y los fusionó a la enlodada tierra para que el hombre supiese más adelante que se han de buscar con esmero, se ha de excavar con trabajo y purificar con fuego los minerales de la tierra para después poder contemplarlos en su precioso brillo y valor. Así Dios nos muestra que mide también Él nuestro amor sometiéndonos a la fundición del esfuerzo y del dolor hasta saber , si es que damos la talla, la resistencia y la belleza que de nosotros desea.
Primero creó ángeles, espíritus perfectos a quienes trató como hijos instalándolos en su propia casa celestial. Luego de un tiempo se escondió de la vista de todos ellos para averiguar si le eran a Él fieles y esperó, mas.....esto es lo que ocurrió :
Uno, llamado Lucifer, quiso apoderarse en la aparente ausencia Dios de todo su Cielo, nombrándose jefe supremo siendo secundado por muchos, pero otros hubo también que prefirieron esperar al Creador repitiendo al unísono el grito del Arcángel San Miguel de: "¿Y ..Quién sino Dios?...". A los infieles, el Señor los apartó de sí para siempre y a los fieles les confió su Casa y su compañía eternamente.
Después creó al Hombre y a la Mujer, y también los probó en su fidelidad. Nuevamente se apartó de ellos y no tardaron en ser víctimas del engaño de un envidioso ángel infiel que les sugirió :"si coméis de lo prohibido por Dios, seréis como Él". Comieron y pecaron de infidelidad y de ambición. Entonces se les abrieron los ojos y vieron todo lo que habían perdido. El primer hombre: Adán, echando balones fuera culpó a su mujer, y ella, Eva, pasó la culpa a la serpiente porque aquella la había engañado. Dios, sabio perfecto, juzgó la culpa de ambos, pero también sus ignorancias y tuvo piedad de ellos poniéndoles por enmienda el trabajo perpetuo para poder subsistir hasta la muerte en la que habrían de dar nuevas cuentas a Dios de toda su existencia. Decidió Dios mandar al recién creado género humano un Instructor de absoluta confianza que les enseñase a ser fieles y a depurarse como el oro, con el fuego del amor. Ese Profesor sería anunciado por los profetas como el Mesías, y por los discípulos como el Maestro, siendo, nadie menos que, Dios mismo en su Hijo único y verdadero Dios, el Verbo Santísimo, Jesús, hijo de una mujer : María. Así solamente podría ser, para nuestra máxima dignidad en el Verbo encarnado, Dios y Hombre a la vez.
La perfecta criatura María y la Humanidad de Jesús también habrían de ser probados en su fidelidad. De ahí los enormes sufrimientos que llegaron a vivir uno y otra para poder cumplir el designio del Padre Eterno. De ahí también todas las pruebas que todos nosotros hemos de superar para llegar al Cielo y demostrar nuestra fidelidad amando y sirviendo a quien todo nos lo ha dado y nos promete una vida eterna.
LAS PRUEBAS DE LOS ELEGIDOS.
Dios eligió como padre adoptivo para la protección de su Hijo encarnado y de su Madre a, a José, varón mayor y virtuoso. La primera de las pruebas elegidas por Dios Padre para la Familia Sagrada fue : la pobreza. No hubo para ellos ni una pensión, ni un albergue, ni un lugar digno para dar a luz María. Ella habría de ver por primera vez su Hijo, tras parirle en una cueva de ganado abandonada, asistida con la única ayuda de la Divina Providencia. Sin trabajo José y sin provisiones la Familia Sagrada hubieron de sobrevivir de ayudas, donativos o limosnas las primeras semanas de vida de Jesús, hasta que el Padre de familia fue adquiriendo poco a poco algún trabajo remunerado.
En la pobreza se desarrolló, pues, Jesús, huyendo con su familia con tan sólo lo puesto encima a Egipto al ser perseguido a muerte por el rey Herodes. En este extranjero país continuó sufriendo la familia insuficiencia de medios. Luego, y ya muerto el perseguidor, volvieron a la ciudad de Nazareth donde José comenzó a realizar trabajos artesanos de carpintería.
Más tarde, llevado Jesús por sus padres al templo de Jerusalén le descubrió como verdadero Mesías un anciano llamado Simeón, quien profetizó que había de ser la tabla de Salvación para unos o quizás el tropiezo de condenación para otros, según fuese o no amado por ellos. Luego el mismo anciano se fijó en María, la Madre del Mesías, e inspirado por el Espíritu Santo la dijo que algún día habría de sentir su corazón partido y destrozado por causa de su Hijo, como así ocurrió en la Pasión y Muerte de nuestro Redentor en el monte Calvario..
No tardaron mucho, no obstante, María y José en comenzar a sufrir intensamente por la causa de Jesús. En un viaje a Jerusalén se les perdió su hijo al volver y hubieron de pasar tres largos días buscándole muy angustiados. Tres días es tiempo suficiente para temer lo peor con todo tipo de desgracias y para preguntar al Dios vivo. ¿Porqué permites que perdamos a quien nos has dado ? Pero en el corazón de María y en el de José no se apagó la llama del amor a Dios porque el enorme amor que le tenían les mantenía la confianza y les alejaba de la desesperación. Persistieron en la oración y en la búsqueda y lo fueron a encontrar en el Templo de Jerusalén, donde se hallaba honrando a su Verdadero Padre celestial.
Jesús iba creciendo en cuerpo y alma trabajando siempre, ayudando continuamente a su padre José y, muerto éste, continuó su labor sin parar para poder comer y albergarse con su madre en su pequeña casa de Nazareth. Mientras, su divinidad esperaba el momento de darse a conocer para bien del mundo entero.
Y llegó ese momento al cumplir los 30 años, comenzando su actividad salvadora tras su Bautismo en el río Jordán y sufriendo todo tipo de tentaciones en el desierto, las que superó y continuó superándolas durante toda su vida. Así Cristo fue semejante a cualquier hombre en todo, menos en el pecar.
Realizó su primer milagro público habiendo sido invitado, junto con su madre en una boda : la conversión de agua en vino de calidad, ayudando así a los novios de la misma a solucionar un serio problema administrativo del convite. De este modo Jesús comenzó su vida pública instituyendo el Sacramento del Matrimonio, o sea : bendiciendo con su presencia divina y solucionando los problemas a una pareja unida en matrimonio.
Después marchó por todo Israel haciendo discípulos, siempre seguido por su Madre que respetaba su labor ofreciéndole siempre su ayuda y apoyo a menor o mayor distancia. Continuó Jesús sufriendo siempre la pobreza, pues literalmente "nunca tuvo donde reclinar la cabeza".
Su doctrina renovadora del antiguo testamento iba enmendando errores y a la vez inquietando a los sumos sacerdotes judíos que lo veían primeramente con celos y después con verdadero odio. Ese odio el que le habría de llevar a la Cruz, la que no tardó más que tres años en presentarse precedida de una pasión muy dolorosa. Jesús, tras haber dado de sí cuanto podía en favor nuestro, sintió el abandono del mundo y también la aparente ausencia de ayuda de su Padre al que imploró desde el huerto de los Olivos: !Padre mío, pasa de mí este amargo cáliz", pero al implorarlo, sintiendo que en su Corazón predominaba el Amor, agregó: "pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Después siguió padeciendo más y más hasta llegar a la muerte en la que expiró diciendo : "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." María, siempre fiel estaba a su lado y, ya muerto lo abrazaba y besaba hasta que le fue arrebatado para ser depositado en una sepultura cercana.
EL PORQUÉ DE LAS PRUEBAS QUE PADECEMOS
¿Porqué de esas pruebas, si el Padre bien conocía la perfección de voluntad y de amor de María y de Jesús?.
-Respuesta : Para que ninguno de nosotros se crea único en el dolor, ni único en el esfuerzo. Para que ninguno de nosotros tocado por cualquier clase de desgracia pueda preguntar : ¿Señor,.... y porqué a mí...?.
Así Dios quiso probar en sí mismo y en los muy suyos, la dureza de las pruebas que nos daba, tal como una madre prueba el biberón recién preparado de su bebé para que éste no se queme sus labios al beberlo.
A diferencia de todos nosotros Dios sabe medir la voluntad y el amor, el esfuerzo y el placer de cada acto realizado con la misma exactitud que tiene un sastre sobre las medidas de un traje para confeccionar.
Pregunta : ¿Qué le salvó a Jesús de revelarse en contra de la voluntad de su Padre, como lo hizo Absalón con David, el suyo, huyendo de su obediencia?.-
Respuesta : Le salvó a Jesucristo de esa rebelión el Amor a su Padre y por Amor a nosotros no llegó nunca a utilizar su poder omnipotente en favor propio. Y el Amor también salvó a María de la desesperación , cuando vio a su niño de pequeño perdido por tres días, y de mayor siendo un hombre completo, al ser insultado, castigado y condenado a muerte.... y una muerte de Cruz.
Y dos pregunta más :
¿Puede haber una mayor prueba que la que Dios Padre puso a su Hijo predilecto y a la mujer escogida sin mancha alguna de pecado original ni adquirido?
¿Si Dios se comporta así con los que más valen y más ama...cómo se debería de comportar con nosotros que en verdad valemos realmente tan poco ?
Y la Respuesta a todo :
La solución de todas nuestras pruebas que Dios nos pondrá de fidelidad, que por cierto, no nos han de faltar, sólo la tiene el Amor.
Porque el verdadero Amor crea la voluntad, y la verdadera voluntad recrea más al Amor.
La Oración alimenta a ambos : al Amor y a la Voluntad.
Recemos siempre en todo momento y en toda circunstancia y superaremos con Amor todas las pruebas.
Jonás - Septiembre 2025- Octubre 2025- Noviembre 2025