jueves, 22 de septiembre de 2022

 EL UNIVERSO DEL ESPÍRITU.-


Los seres humanos conocemos dos clases de espacios : el material y el espiritual. Del primero nos dan buena cuenta los sentidos que poseemos en el cuerpo. Del segundo nos da cuenta en el silencio de los anteriores el espíritu humano cuando descubre verdades, hechos y sentimientos, que son los objetos del conocimiento del entendimiento, la voluntad y la capacidad de amar, las potencias del alma. En el universo físico existen el espacio, la materia ,la energía, y el tiempo, definibles como dimensiones. En el universo espiritual están el lugar, la persona, la acción , el amor o desamor y naturalmente la persistencia o la variación de la misma que sería el tiempo.

En el ser humano, ya lo dijimos antes, se juntan todas las dimensiones del cuerpo y del alma para configurar la propia historia que habrá de definir por acción de una justicia superior su futuro.

Como soy muy aficionado a las frases célebres he de recordar una que encontré en un viejo monasterio carmelita que procedía de San Juan de La Cruz y decía así: 

Un pensamiento humano vale más que todo el universo.

En un principio me pareció exagerada hacia el valor del comportamiento del hombre, pero al pasar los años he ido recordándola y captando que se trataba de una verdadera medida comparativa. Dada la precariedad del comportamiento del universo a lo largo de su historia por sus leyes físicas de obligado cumplimiento se valora más interesante y original al comportamiento de un sólo ser humano y , en particular, de uno sólo de sus pensamientos.

¿Qué universo es mayor: el físico o el espiritual...? No lo sabemos porque sus ingredientes son completamente diferentes. Tan sólo nuestro voto sería a favor del espiritual, dada la  impredecible actitud de la voluntad del alma, que lo hace un espacio completamente desconocido.

Tan sólo hemos de conocer que ambos universos son fruto de Creación por el mismo Dios nuestro.

Jonás .-  Abril 2025

sábado, 17 de septiembre de 2022

 El hombre, Imagen y Semejanza de Dios.


Es esta una de las verdades de las que nos habla el Catecismo católico que muchas veces no logramos entender como se merece.

Para conseguirlo tendremos que definir lo que es una imágen y lo que es una semejanza y nada mejor que disponer de un espejo para comprenderlo. Imagen es algo que identifica a algo. Nuestra imagen en un vidrio  bien pulido y cromado es , dentro de él, algo perfecto. Tal como yo, igual que yo, que se mueve como yo, aunque eso sí dependiendo de que yo esté presente, pues si me cambio de lugar respecto a la pantalla mi imagen desaparecería de la misma.  Jesús nos revela a lo largo de su vida terrena la naturaleza de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. El primero el que sabe y puede(El Padre), el segundo el que se mueve (El Verbo), el tercero el que es puro Amor (El Espíritu Santo). Las tres personas hacen y son unidad y cada una de ellas puede en todo momento saber, o querer o amar. Tal es su unión, que entre las tres integran un sólo Dios Todopoderoso y todo-bondad con tres semblantes : el de la sabiduría, el de la voluntad y el del amor.

El hombre es la creación más perfecta de Dios, hecha del barro o de la evolución de especies,  porque tiene inteligencia, porque posee voluntad y porque tiene sentimientos. Eso es lo que le da el gran parecido que lo aproxima a su Creador.  Pero esa aproximación es el aumento propio de un espejo cóncavo. Depende de su aproximación a la imagen primaria de Dios para ser grande o de su lejanía a la misma para ser pequeño. El hombre puede ser muy grande o muy pequeño, pero nunca igual en la grandeza de su imagen a Dios. Eso es lo que denominamos "semejanza". Los geómetras lo tienen muy claro en sus teoremas de semejanza de triángulos. 

Pero lo más importante es que el hombre aproximado a Dios tiende a crecer en imagen  sin límites, pero alejado de Él, decrece hasta su total anulación como ser humano.

Y si además observamos al imagen de Dios encarnado en Cristo, Dios y Hombre perfecto, el parecido divino con el que todos nosotros contamos al ser bautizados es realmente formidable, pues además de ser "hermanos" por imagen del Hijo de Dios, somos receptores  del título gratuito de hijos adoptivos del Señor.

Jonás  Septiembre 2022

jueves, 1 de septiembre de 2022

 LOS FLASHES DE CRISTO.


Llamamos flashes a aquellos relámpagos de luz que usamos en fotografía para captar imágenes rápidas a la vez que portadoras de calidad y de precisión.  Para un ser humano un flash es también una imagen instantánea que informa a nuestros ojos  de la existencia instantánea y real de alguien o de algo. 

El enorme sufrimiento de Jesucristo en el Huerto de los Olivos no fue sólo por el conocimiento de sus próximos y fortísimos dolores, sino mucho más por la aparición en su mente de innumerables flashes de personas de todos los tiempos para las cuales su sacrificio redentor iba a ser completamente nulo. Como para Dios no existe el tiempo al igual que para nosotros, estas imágenes pertenecían al pasado, al presente y al futuro y se proyectaban en la naturaleza divina de Cristo. Su naturaleza humana ya estaba bien saturada de los normales temores de un condenado a una muerte de Cruz, muy dolorosa y larga. 

De ahí el que las escrituras cuenten que Jesús  llegó a sudar sangre en esa noche del jardín de  los olivos.

Las instantáneas llevaban un nombre, un apellido, un lugar y una fecha. En ellas predominaban escandalosamente las afrentas a Dios con su indiscutible causa anexa de condenación definitiva e irreversible. Eran facilitadas por una mente diabólica que, sin conocer el futuro, como Dios,  trataba de agitarlas para convencer al Cristo-Hombre de la inutilidad de morir para redimir o salvar al género humano. Pero lo más importante : entre ellas se hallaban también  nuestros pecados activos o pasivos, de acción o de omisión, nuestras traiciones, nuestras debilidades, porque todo ello iba apuntando a ese posible triste final en el infierno. 

Esas instantáneas o flashes se repitieron durante todo el día de la Pasión del Señor, en el que fue juzgado, condenado, azotado y crucificado hasta llegar a morir. Y muchas de esas instantáneas o flashes llevaban nuestra imagen fotográfica, nuestro nombre y nuestra historia de vida. 

Afortunadamente aquella noche del Huerto de los Olivos también tuvo un Ángel bueno que enjugó los sudores y lágrimas del Señor y le mostró, que precisamente por su sacrificio, por  su agonía y por su  muerte iba a salvar a muchos de nosotros, y que entonces bien merecía la pena su esfuerzo y su entrega a aquellos verdugos .

Ahora de nosotros depende el unirnos al Señor; en su Pasión, juntando la nuestra, en el compartiendo su dolor con nuestras  molestias de cada día, y tratando de pasar por la vida " haciendo el bien", como Él lo hizo. Vamos a pedirle con San Ignacio al buen Jesús que "nos esconda en sus llagas" para no llegar a sufrir nunca tanto, pues Él ya lo hizo por y para nosotros, para que nos defienda de los engaños del maligno y para que nos dé la salvación eterna.

Pero no olvidemos nunca los numerosos flashes que el divino Jesucristo tuvo con nuestra imagen pecadora o mediocre  a lo largo de toda su Pasión y Muerte. Añadámosle, ya que ahora lo sabemos, el flash definitivo de nuestro verdadero arrepentimiento y del  firme propósito de nuestra fidelidad absoluta.

Cristo continua recibiendo flashes, pero no como aquellos de dolor de su Pasión,  ahora son positivos. Cada vez que entra un alma en el Cielo  se dispara como un relámpago su alegría y su satisfacción porque el enorme sacrificio de su vida, de su pasión y de su dolorosa muerte han sido realmente fructíferos. ¡Bendito sea Cristo Salvador!

Que el Señor nos guarde y la Vírgen nos acompañe.

 Jonás  - Septiembre de 2022.

 Sobre la aparente ausencia de Dios.

 Todos los días saludamos por la mañana al Sol que nos alumbra y da la vida. Si algún día no le vemos lucir porque se halla nublado no nos preocupamos. Sabemos que se halla detrás de las nubes y tarde o temprano veremos a sus rayos atravesarlas . La penumbra se hará fulgor y lo bendeciremos nuevamente.                        .¿Porqué los cristianos dudamos de la existencia de Dios, en cuanto dejamos de sentirlo? ¿Porqué somos tan torpes que perdemos la esperanza de tener un Padre vivo si no lo estamos viendo vivo  a cada momento.?

 ¿No sabemos que Dios se oculta de vez en cuando para probarnos ? ¿No sabemos que en eso se basan todas las tentaciones de pecado? Dios así probó a los Àngeles, a los primeros Padres a toda la humanidad, incluso a María, la mujer escogida como madre de su hijo Jesucristo, y a éste  en su naturaleza humana .  Para todos desapareció de su presencia para probar su madera interior y ver si era o no un  digno lugar de reposo para su Espíritu Santo. 

                      Cuando no sintamos a Dios con nosotros, no dudemos de que nos está mirando y observando. Seámosle siempre siervos fieles y cuidadosos con las lámparas y el aceite siempre preparados.