sábado, 17 de septiembre de 2022

 El hombre, Imagen y Semejanza de Dios.


Es esta una de las verdades de las que nos habla el Catecismo católico que muchas veces no logramos entender como se merece.

Para conseguirlo tendremos que definir lo que es una imágen y lo que es una semejanza y nada mejor que disponer de un espejo para comprenderlo. Imagen es algo que identifica a algo. Nuestra imagen en un vidrio  bien pulido y cromado es , dentro de él, algo perfecto. Tal como yo, igual que yo, que se mueve como yo, aunque eso sí dependiendo de que yo esté presente, pues si me cambio de lugar respecto a la pantalla mi imagen desaparecería de la misma.  Jesús nos revela a lo largo de su vida terrena la naturaleza de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. El primero el que sabe y puede(El Padre), el segundo el que se mueve (El Verbo), el tercero el que es puro Amor (El Espíritu Santo). Las tres personas hacen y son unidad y cada una de ellas puede en todo momento saber, o querer o amar. Tal es su unión, que entre las tres integran un sólo Dios Todopoderoso y todo-bondad con tres semblantes : el de la sabiduría, el de la voluntad y el del amor.

El hombre es la creación más perfecta de Dios, hecha del barro o de la evolución de especies,  porque tiene inteligencia, porque posee voluntad y porque tiene sentimientos. Eso es lo que le da el gran parecido que lo aproxima a su Creador.  Pero esa aproximación es el aumento propio de un espejo cóncavo. Depende de su aproximación a la imagen primaria de Dios para ser grande o de su lejanía a la misma para ser pequeño. El hombre puede ser muy grande o muy pequeño, pero nunca igual en la grandeza de su imagen a Dios. Eso es lo que denominamos "semejanza". Los geómetras lo tienen muy claro en sus teoremas de semejanza de triángulos. 

Pero lo más importante es que el hombre aproximado a Dios tiende a crecer en imagen  sin límites, pero alejado de Él, decrece hasta su total anulación como ser humano.

Y si además observamos al imagen de Dios encarnado en Cristo, Dios y Hombre perfecto, el parecido divino con el que todos nosotros contamos al ser bautizados es realmente formidable, pues además de ser "hermanos" por imagen del Hijo de Dios, somos receptores  del título gratuito de hijos adoptivos del Señor.

Jonás  Septiembre 2022

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