La Doble Naturaleza de Cristo y el aparente "Abandono del Padre".
“Aunque una madre pudiera olvidarse de su hijo, yo jamás te olvidaré”, Isaías 49-15
Creer en Jesucristo, Dios y Hombre verdadero no quiere decir creer que es mitad Dios y mitad hombre, sino que es enteramente lo primero y enteramente lo segundo. "Sin dejar de ser lo que era, comenzó a ser lo que no era" , es decir : cuando se encarnó en el Seno de María Santísima, siendo Dios como Verbo divino, empezó a ser Hombre como Jesucristo. Ambas naturalezas se hallan unidas en un sólo ser que es nuestro Redentor desde el momento de su inmaculada Encarnación en la Vírgen María. La unión Dios y Hombre en un sólo Ser se denomina unión Hipostática ,que como muchas cosas de Dios, su dinámica y sus dimensiones escapan al dominio de la inteligencia humana. Tan sólo resta saber que el mismo Jesucristo cuando hablaba de sí mismo se llamaba "el Hijo del Hombre"
La doble naturaleza de Nuestro Señor se aprecia en su oración al Padre en el huerto de Getsemaní antes de comenzar su Pasión : "Padre, si es posible, que pase de mí este cáliz" y luego aclara "pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" . La primera petición es fruto de su naturaleza humana, esa que nos hace mecernos ante del dolor y el sufrimiento, la segunda es fruto de su naturaleza divina : su voluntad final, la que se apoya por amor infinito en el Padre al que tanto ama.
Colgado en la Cruz Jesús reza el salmo 22, una de sus siete frases antes de morir, que dice : "Señor, Señor, porqué me has abandonado...." y prosigue más adelante : " "desde que estaba en el vientre de mi madre tu estás conmigo". Y así fue en su naturaleza humana desde su encarnación en el Seno de María Santísima.
También nosotros a veces pensamos muchas veces que estamos abandonados de Dios porque sufrimos más de lo que habíamos imaginado, pero eso es como creer que no existe el sol porque hay muchas nubes que lo ocultan . Solamente la fe puede conducirnos a la verdad de que Dios nos ama siempre y siempre nos acompaña. Él nos protegerá mientras confiemos en Él.
Creemos que el Padre manda al Hijo a redimir al género humano y creemos que se desentiende de Él, pero no es así. El Padre sufre tanto o más que Jesús, al ver sufrir y morir a su Hijo amado y nosotros debemos agradecer a ambos y al Espíritu Santo tantísimo dolor sólo para conseguir nuestro bien particular y definitivo. Seamos justos y démosles las Gracias eternamente a las tres personas divinas que están unidas en un solo Dios.
Jonás .- Diciembre 2022
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