sábado, 24 de junio de 2023

Virtudes Cardinales contra Psicopatía

 VIRTUDES CARDINALES CONTRA  la PSICOPATÍAS


Nos suenan las Virtudes cardinales.  Cuando aprendíamos el Catecismo,  más de uno  hemos de  recordar como una vieja cantinela : " Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza". Pocas veces, a lo largo de la vida, hemos pensado en esta virtudes, a las que no damos excesivo valor, puesto que existen muchas otras más sonoras y llamativas. No obstante, estimo que si tuviésemos el acierto de practicarlas a fondo desaparecía el 90 % de la patología psicológica y 50% de la psiquiátrica. Explicaré  esto que aparenta ser una exageración. 

Las más frecuentes patologías que perturban la mente se pueden dividir en orgánicas, debidas a una causa somática infecciosa,  degenerativa, funcional o  anatómica , y psicológicas debidas a un mal uso y funcionamiento de la máquina cerebral. Entre las primeras creo a valorar los síndromes infecciosos por sífilis cerebral,  síndromes psíquicos por degeneraciones localizadas en tálamo,  núcleo estriado o sustancia negra propios del Parkinson o degeneraciones en neuronas motoras y sensitivas en el Alzheimer, o bien  los excesos de función  dopamínica propios de la esquizofrenia, o la ausencia funcional de serotonina causante de la depresión endógena.

Pero fuera de todo fallo  lo orgánico o funcional están las lacras psicológicas que con mayor frecuencia nos perturban, que a mi modo de ver son : la psicopatía,  la paranoia,  la histeria y las muy variadas dependencias.

Siempre ha existido y existirá la tendencia de culpar a la herencia de estas últimas enfermedades mencionadas, porque es  lo más cómodo para no tener que ahondar en investigaciones ni en casuísticas. Me baso en hacer responsable de estos procesos psicológicos a  la maleabilidad y adaptabilidad  de la mente, pues a base de experimentar la repetición constante de  determinados hechos se adquieren  hábitos que se van imponiendo cada vez con mayor energía y llegan a relegar la voluntad y la inteligencia, incluso hasta el grado de igualar al ser humano a cualquier animal irracional.

La Prudencia es la virtud que abunda en la moderación del juicio hasta que éste es conducido a una final conclusión lógica, mediante hechos palpables, seguros y demostrables, dadas  su posibles comprobaciones. Coloca la bondad de  los fines por debajo de la de los medios, como garantía de una total perfección.

La Justicia es la virtud de mayor amplitud. La integran  el amor, ya que busca como únicas metas el bien común y la verdad, ya que enamorada de ella difunde todo a la luz de la razón con la moderación de la prudencia.

La fortaleza es la virtud de saber mantener el orden íntimo en favor del bien impreso en la conciencia y el bien común.

La Templanza es la misma fortaleza aplicada en la prudencia a favor del propio deber y del orden en las costumbres.

Creo que al nacer todos llevamos las mismas baterías y los mismos mecanismos, pero poco a poco agotamos a las primeras o variamos el funcionamiento de los segundos y así aumentamos la patología psícógena.


 La Psicopatía.

Es una alteración adquirida a lo largo del desarrollo que consiste fundamentalmente en la carencia de empatía hacia las demás personas, de las que sólo importa  lograr, mediante engaños o amenazas  diversos beneficios anhelados. Hoy se usa la palabra empatía que en realidad significa amor . El mandamiento divino segundo es "Amarás a tu prójimo, como a tí mismo". Bueno, pues el psicópata  emplea todo su amor hacia sí mismo y ha ido perdiendo, a lo largo de su experiencia, el menor atisbo de remordimiento por hacer  daño a otros.  Engaña a los demás fingiendo interés por ellos, cuando lo que realmente le interesa es lo que pueda obtener de ellos sin importarle traicionarlos ni engañarlos. Otras características satélites adornan al psicópata : el maquiavelismo o ingenio para hacer daño, previa seducción con mentiras, el poder manejar a todos los demás, a quienes considera inferiores, realizando así el culto a sí mismo en imagen como su verdadera divinización. 

Muchos psicólogos declaran que esta alteración de la personalidad es progresiva y que no tiene arreglo o curación. Lo cierto es que llegando a  cotas muy altas de desprecio a los demás,  así resulta, pero no hay que perder nunca la esperanza porque la sucesiva repetición de actos positivos de verdadera empatía hacia otros, pudiera ser, si es que aún persistiese algún resto de pesar por alguna de sus malas  acciones,  su antídoto perfecto y único.

La Paranoia.

Se define como trastorno mental que se caracteriza por la aparición de ideas fijas , obsesivas y absurdas, basadas en hechos falsos o infundados, junto a una personalidad bien conservada, sin pérdida de la conciencia ni alucinaciones. 

La personalidad está conservada, pero totalmente entregada al servicio de conceptos obsesivos, bien conocidos como prejuicios.  Existe la máxima de que si una idea, por falsa que fuere,  es repetida cien veces se acaba aceptando como verdad . Esta es la base del fenómeno de la propaganda comercial, por la que se pagan ingentes cantidades de dinero. La idea puede estar aislada a una circunstancia o puede generalizarse asociarse como acto de defensa o de triunfo sobre otros, por lo que puede llegar a límites absurdos, incluso de suplantación de personalidad. Un ejemplo sería el caso de un señor que asegura ser Felipe II, bien  reencarnado o bien sobreviviente,  quien debe de volver a gobernar para salvar nuevamente al país.

  Desgraciadamente la paranoia es enfermedad transmisible y eso lo apreciamos muy patentemente cuando llega a alimentar ideologías o incluso a disparar la aniquilación humana  en las irracionales guerras, cuya seguras causas económicas pudieran ser siempre resueltas con menores esfuerzos y daños.

La Paranoia nace de una carencia de sentido de la prudencia, de la verdad y de la justicia, pues busca una satisfacción en el auto-reconocimiento o en el rencor, siempre ejecuta juicios sumarísimos y carece de  un juicio equilibrado y neutral. Como el psicópata, el paranoico desprecia al prójimo, en el que no puede tolerar su profunda discrepancia, pero, a diferencia de aquel, siempre mantiene con los demás un mínimo de respeto para no perder, ni sus  amistades que aprecia,  ni tampoco su propia autoestima.

La cantidad de prejuicios existentes a lo largo de la vida es enorme y variadísima, originando  todos ellos no sólo  error o daño en cualquier amistad, sino siendo fuente de desconfianza, alejamiento y recelo hacia otros, lo que poco a poco van ahondando en el paranoico que acaba totalmente  aislado y amargado.


La Histeria.-

Se define habitualmente histeria como aquella patología en que la persona tiene una preocupación crónica por síntomas físicos que no tienen ningún origen identificable

. !Mucho ojo : lo primero que hay que hacer antes de identificar un proceso histérico, es asegurarse de que su estado orgánico y sus funciones  nerviosas (neurotransmisores) no padece alteración alguna. Hoy día la medicina tiene abundantes recursos para diagnosticar cualquier  tipo de enfermedad orgánica o funcioal.

La persona histérica sufre síntomas que por un lado la preocupan y por otro lado la liberan de otras tensiones más profundas. Es el psicoanálisis, la técnica psicoanalítica elaborada por Freud, el que puede descubrir y tratar ese fallo interno.

No obstante lo cierto es que la somatización de un anterior problema libera de toda  responsabilidad al individuo tanto frente a otros como frente a sí mismo. Hablábamos en el caso de la psicopatía de un proceso de merma de empatía frente a los demás, a quienes se endosa el trabajo o las culpas propias. En el caso de paranoia   la culpa no es aquí "regalada" por el sujeto, sino "auto-escondida" bajo escombros de síntomas físicos más o menos desagradables. En una palabra el histérico, como el psicópata es mentiroso en alto grado, pero aquí lo es engañándose a sí mismo,  y así termina ignorándose para sacar provecho de sus somatizaciones, con las que mantiene el interés y el cuidado que siempre se desean obtener de los demás. 

La Justicia que pregona la verdad es ahora la gran perdedora de las virtudes cardinales. La mentira, como medio de obtención de un beneficio es un proceso rentable, que la conciencia de cada individuo tiene prohibida, pero que puede también ser ocultado, llegando a olvidar su engaño. El histérico no es un farsante, se ha timado a sí mismo  y paga su engaño con molestos síntomas, pero también obteniendo  seguros beneficios: apoyos, admiración  o ayudas, que siempre  mitigan cualquier suave patología.


Las dependencias.

No es necesario detallar las múltiples dependencias que alteran la vida humana. Basta echar un vistazo a nuestro alrededor para apreciar los casos de alcoholismo, de adicción a drogas, o a la pornografía, o al juego, la adicción irresponsable a las compras, o la búsqueda contínua de diversión o confort, etc, etc. Es aquí donde se aprecia la falta de fortaleza, debida, sin duda, al continuo mal uso que solemos dar a nuestros actos. La única solución es el fortalecimiento de la voluntad mediante una vida ordenada y severa con miras a metas mucho más valiosas que las que nos  va ofreciendo insistentemente el mundo actual.


Jonás     27/6/2023


La se caracteriza por la aparición de ideas fijas, obsesivas y absurdas, basadas en hechos falsos o in



miércoles, 7 de junio de 2023

 LA VIDA.-


Si yo contemplo un automóvil rodando por la carretera se que es una máquina construida por el hombre, y para mí, su funcionamiento mecánico , fácil de estudiar en cualquier taller, no es ningún enigma. Se que todas sus piezas han sido fabricadas meticulosamente , que engranan perfectamente y que mediante la combustión de un combustible su motor es empujado por dilataciones controladas de gas que le hace circular, naturalmente , fabricado y controlado por un ser racional en su interior. Cualquier máquina es comprensible: tiene su mecanismo de comienzo y su final de funcionamiento. 

El ser humano primigenio clasificó toda la materia que conocía, bien como materia inerte si así se mantenía, o bien como materia viva si es que se multiplicaba. Habiendo fabricado pequeños mecanismos funcionales que le ayudaban a sobrevivir, como el pico o la pala, comenzó a darse cuenta de que también los seres a los que llamaba vivos tenían a su vez sus propios mecanismos imprescindibles. A lo largo de miles de años el hombre sigue pensando que la vida es compleja y un enigma inexplicable por sus muy inacabables procesos, pero siempre continua creyendo que se pueden descubrir por completo y hasta se  podría elaborar la vida. De ahí, también, la soberbia que atañe y mantiene todavía hoy a algunos científicos.

Incluso algunos elementos químicos seleccionados y puestos en contacto con algún  otro diferente que llamaremos catalizador imitan a los seres vivos siendo capaces de generar otro compuesto químico similar totalmente nuevo, repitiendo sus   síntesis hasta que se agota el catalizador o las sustancias empleadas. Son realmente máquinas de obtención de moléculas químicas que nos solucionan muchas veces la posesión  de determinados productos de escasa presencia natural. 

Pero es que hay un fenómeno que tienen todos los seres vivos que no presentan los inertes: es la auto-reproducción. Esto es una vuelta de tuerca a la inteligencia más compleja. En un medio adecuado, de un ser salen dos idénticos, de ellos cuatro, de ellos ocho y así hasta llegar a cantidades incontables del mismo ser con idénticas propiedades. Aún es más : si cambiamos las características del medio ambiente surge casi siempre una individuo misterioso capaz de soportar las novedades y de repetir sus cualidades y sucesión de vida a múltiples nuevos seres adaptados. 

Los mejores biólogos de prestigio han tenido que reconocer que la vida no es un mecanismo simple, sino complejo en grado infinito, por lo que se ven obligados a creer que ha de existir un relojero capaz de hacer no sólo relojes, sino de continuamente ir dándoles la energía, el sentido y el material necesario para mantener  su movimiento y su capacidad de reproducción. 

Por eso la vida no es algo natural que existe al azar o sin causa. Es algo sobrenatural que implica una inteligencia infinita y una intervención continua, totalmente ajena e independiente de nosotros.

En el siglo XVIII surgió entre lo científicos la teoría de la "Generación Espontánea". Surgió de la observación de que si aislamos en un medio hermético una base de tierra con un mínimo de agua, en presencia de aire y a una temperatura normal, al cabo de unos días surgen pequeñas raíces o colonias de microscópicos hongos o bacterias. Fue el genial Pasteur quien deshizo esta teoría totalmente al ver que ello no ocurría si previamente se pasaba la tierra por un autoclave que a alta temperatura y presión eliminase cualquier germen viviente. De la vida surgía vida, de la no vida no surgía nada.

Se ha repetido el experimento con Hidrógeno, Carbono y Nitrógeno y otros elementos a múltiples a presiones y temperaturas obteniendo, sí,   elementos químicos  orgánicos o inorgánicos, pero nunca ninguna partícula o cosa que  fuese capaz de multiplicarse en un medio indefinida e ilimitadamente, como lo hace cualquier bacteria.

Lo más que ha conseguido la biología moderna es aislar de seres vivos elementos químicos o algunos enzimas capaces de alterar para mal o para bien a algún otro ser también vivo. En el caso del ser humano se haría para tratar de dar una mejor terapia a algunas enfermedades. Se conocen hoy millares de enzimas y de sustancias químicas orgánicas o inorgánicas indispensables para la vida, pero siempre nos faltan fichas en ese puzle para poder crear el más  pequeño ser vivo. Incluso los ínfimos virus no son nunca creados, tan sólo pueden ser obtenidos o transformados.

Hoy día el hombre busca indicios de vida en astros del universo, y tan sólo ha identificado por espectroscopia algunos componentes orgánicos, como mares de amoniaco o de acetileno, o lagos  de aminoácidos , pero todos éstos, que sí existen en los seres vivos,  no originan o albergan vida alguna. La verdad es que los astrónomos intentan, sin éxito, de momento, hallar fuera de la Tierra un sólo ser vivo, y por ahora fracasan porque la vida exige condiciones muy difíciles y precisas y porque no se puede originar vida sin un poder ilimitado y una  cooperación constante,... la de un SER INTELIGENTE Y SUPREMO. 

Por esta razón nuestro genial Dr Marañón decía que para él la mejor demostración de la existencia de Dios era la comprobación de la realidad de aquello que consideraba su obra maestra : la Vida .

Dios pudo crear vida no solamente en la Tierra, sino en otras sistema planetarios o en otras galaxias,.. cierto,...pero eso parece que tardaremos en saberlo.

Salmo 104-29

" Les retiras el aliento, y expiran, y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra."


Jonás ,  Junio 2023

domingo, 4 de junio de 2023

 LA QUIMERA DEL TIEMPO.


El Tiempo es una de esos conceptos que no cuadran en la mente humana. Definimos dos clases de tiempo: el físico y el espiritual. Ya Aristóteles definió que tanto uno como otro son meros conceptos de cantidad. Para él no es el tiempo más que el número de experiencias físicas o espirituales habidas a lo largo de la existencia. Fisiológicamente podemos decir que estas experiencias pueden ser aferentes o eferentes, según resulten de experiencias recibidas del exterior por los sentidos o bien alteradoras del exterior por actos derivados de movimientos decididos por nuestra voluntad. En el campo espiritual pasa igualmente que se pudiera hablar de un tiempo sensitivo o de percepción de un sentimiento, que siempre es el Amor,  y de un tiempo por acciones voluntarias en las que se realiza una petición del mismo o bien la gozosa manifestación de  gozo debido a su obtención. Esto explica el porqué en el placer se percibe  el paso del tiempo muy rápido y en el dolor se nota  extremadamente lento. En el primero no hay actos de búsqueda de un cambio, en el segundo no hay más que numerosos intentos inútiles para encontrar un cambio.

El ser humano está abocado al Amor y éste se puede solamente sentir de dos formas:  a) ordenadamente primero a Dios y luego al prójimo a la vez que a uno mismo. y b) desordenadamente a uno mismo primero y luego a Dios o al prójimo valorados de igual forma secundaria.

La primera es la propia del Cielo y de la vida virtuosa, la segunda es la propia del Infierno y de la vida pecadora. La primera produce la felicidad completa en el Amor profundo a todo, la segunda la infelicidad plena en la que tan sólo hay una amor: la raquítica adoración a uno mismo. Ésta es  un amor que se va quemando y se ahoga en la violenta llama del odio hacia a unos u otros y a hacia Dios, al que los condenados ya no se quieren ni acercar . Ese odio eterno es la única y verdadera brecha abismal que separa Cielo e Infierno. De forma diferente a la descrita por Dante en su "Divina Comedia", no habrá Ángeles guardianes que vigilan para que no se escape uno sólo de los condenados. La condena la llevan todos ellos en su odioso corazón .

Consuela, pensando así, contemplar en cambio, que la Resurrección que Dios nos tiene prometida si somos fieles a su fe y a sus mandamientos nos ocurrirá tan sólo un instante después de la muerte  o tras el Purgatorio, pues en el Cielo el tiempo, aunque es eterno, pasa muy velozmente. Así que pidamos y esperemos desde ahora un Cielo con Resurrección incluida, porque no nos va a dar prácticamente  tiempo de contemplarnos unos a otros sin nuestro cuerpo.