LA VIDA.-
Si yo contemplo un automóvil rodando por la carretera se que es una máquina construida por el hombre, y para mí, su funcionamiento mecánico , fácil de estudiar en cualquier taller, no es ningún enigma. Se que todas sus piezas han sido fabricadas meticulosamente , que engranan perfectamente y que mediante la combustión de un combustible su motor es empujado por dilataciones controladas de gas que le hace circular, naturalmente , fabricado y controlado por un ser racional en su interior. Cualquier máquina es comprensible: tiene su mecanismo de comienzo y su final de funcionamiento.
El ser humano primigenio clasificó toda la materia que conocía, bien como materia inerte si así se mantenía, o bien como materia viva si es que se multiplicaba. Habiendo fabricado pequeños mecanismos funcionales que le ayudaban a sobrevivir, como el pico o la pala, comenzó a darse cuenta de que también los seres a los que llamaba vivos tenían a su vez sus propios mecanismos imprescindibles. A lo largo de miles de años el hombre sigue pensando que la vida es compleja y un enigma inexplicable por sus muy inacabables procesos, pero siempre continua creyendo que se pueden descubrir por completo y hasta se podría elaborar la vida. De ahí, también, la soberbia que atañe y mantiene todavía hoy a algunos científicos.
Incluso algunos elementos químicos seleccionados y puestos en contacto con algún otro diferente que llamaremos catalizador imitan a los seres vivos siendo capaces de generar otro compuesto químico similar totalmente nuevo, repitiendo sus síntesis hasta que se agota el catalizador o las sustancias empleadas. Son realmente máquinas de obtención de moléculas químicas que nos solucionan muchas veces la posesión de determinados productos de escasa presencia natural.
Pero es que hay un fenómeno que tienen todos los seres vivos que no presentan los inertes: es la auto-reproducción. Esto es una vuelta de tuerca a la inteligencia más compleja. En un medio adecuado, de un ser salen dos idénticos, de ellos cuatro, de ellos ocho y así hasta llegar a cantidades incontables del mismo ser con idénticas propiedades. Aún es más : si cambiamos las características del medio ambiente surge casi siempre una individuo misterioso capaz de soportar las novedades y de repetir sus cualidades y sucesión de vida a múltiples nuevos seres adaptados.
Los mejores biólogos de prestigio han tenido que reconocer que la vida no es un mecanismo simple, sino complejo en grado infinito, por lo que se ven obligados a creer que ha de existir un relojero capaz de hacer no sólo relojes, sino de continuamente ir dándoles la energía, el sentido y el material necesario para mantener su movimiento y su capacidad de reproducción.
Por eso la vida no es algo natural que existe al azar o sin causa. Es algo sobrenatural que implica una inteligencia infinita y una intervención continua, totalmente ajena e independiente de nosotros.
En el siglo XVIII surgió entre lo científicos la teoría de la "Generación Espontánea". Surgió de la observación de que si aislamos en un medio hermético una base de tierra con un mínimo de agua, en presencia de aire y a una temperatura normal, al cabo de unos días surgen pequeñas raíces o colonias de microscópicos hongos o bacterias. Fue el genial Pasteur quien deshizo esta teoría totalmente al ver que ello no ocurría si previamente se pasaba la tierra por un autoclave que a alta temperatura y presión eliminase cualquier germen viviente. De la vida surgía vida, de la no vida no surgía nada.
Se ha repetido el experimento con Hidrógeno, Carbono y Nitrógeno y otros elementos a múltiples a presiones y temperaturas obteniendo, sí, elementos químicos orgánicos o inorgánicos, pero nunca ninguna partícula o cosa que fuese capaz de multiplicarse en un medio indefinida e ilimitadamente, como lo hace cualquier bacteria.
Lo más que ha conseguido la biología moderna es aislar de seres vivos elementos químicos o algunos enzimas capaces de alterar para mal o para bien a algún otro ser también vivo. En el caso del ser humano se haría para tratar de dar una mejor terapia a algunas enfermedades. Se conocen hoy millares de enzimas y de sustancias químicas orgánicas o inorgánicas indispensables para la vida, pero siempre nos faltan fichas en ese puzle para poder crear el más pequeño ser vivo. Incluso los ínfimos virus no son nunca creados, tan sólo pueden ser obtenidos o transformados.
Hoy día el hombre busca indicios de vida en astros del universo, y tan sólo ha identificado por espectroscopia algunos componentes orgánicos, como mares de amoniaco o de acetileno, o lagos de aminoácidos , pero todos éstos, que sí existen en los seres vivos, no originan o albergan vida alguna. La verdad es que los astrónomos intentan, sin éxito, de momento, hallar fuera de la Tierra un sólo ser vivo, y por ahora fracasan porque la vida exige condiciones muy difíciles y precisas y porque no se puede originar vida sin un poder ilimitado y una cooperación constante,... la de un SER INTELIGENTE Y SUPREMO.
Por esta razón nuestro genial Dr Marañón decía que para él la mejor demostración de la existencia de Dios era la comprobación de la realidad de aquello que consideraba su obra maestra : la Vida .
Dios pudo crear vida no solamente en la Tierra, sino en otras sistema planetarios o en otras galaxias,.. cierto,...pero eso parece que tardaremos en saberlo.
Salmo 104-29
" Les retiras el aliento, y expiran, y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra."
Jonás , Junio 2023
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