DIOS, JUEZ ETERNO.-
Define la lengua española a la Justicia como la Virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde. Así Posesión, Libertad y Responsabilidad son motivo de discusión en los tribunales humanos y por tanto en los mismos son necesarios al menos, para la buena realización de la Justicia, tres funcionarios: un juez, un abogado y un fiscal. El protagonista del hecho, el acusado puede esconder o falsear la verdad por lo que es necesaria una inspección profunda de todas las alegaciones y sospechas, ya que dicho protagonista pudiese engañar a la Justicia, y, convenientemente , esconder sus hechos o bien, al contrario, llegar a inventarlos.
Justicia humana y temporal
El fiscal, antipático siempre para todos, tiene la función de descubrir falsedades y es por naturaleza desconfiado. Parece que en su vida ha sido engañado con frecuencia y odia el volver a serlo. El abogado, siempre simpático y bonachón, mientras acepte su función, siempre ha de creer lo que el acusado le diga, saliendo en su defensa con argumentos o con cualquier clase de pruebas . El Juez, reunidas las acusaciones y las alegaciones, debe de ser frío y calculador, amigo tan sólo del bien para la sociedad, a la que trata de servir sancionando siempre con equidad y sin cólera los abusos o las mentiras y premiando en la medida de lo posible a todo el que actúa bien.
Justicia divina y eterna
Aquí se simplifica todo en uno, porque Dios no necesita pruebas ni certificados, pues todo lo ve y todo lo conoce, hasta el último pensamiento del hombre. Y Dios no pide "costas" por cada Juicio que ejercita sobre todos nosotros en cada segundo de nuestra vida. Su balanza mide con precisión absoluta nuestros grados de libertad y nuestros grados de voluntad en cada acto realizado. Muchas veces nos pone la cuenta nuevamente a cero, si habiendo obrado mal le pedimos perdón, o acaso nos la suma a la factura anterior, si es que le ignoramos. Siendo un Juez muy paciente e independiente, tiene nuestra vida medida desde su principio hasta su final, en el que nos dará, como con los estudiantes se hace, la verdadera puntuación. Será la de suspenso, o la de aprobado, la de notable o la de sobresaliente, ....y no para un verano o para un curso a repetir, sino para felicidad o desgracia, para toda la eternidad.
El Padre y el Espíritu Santo delegan en Jesucristo el papel de Juez universal del ser humano, dado su sacrificio Redentor, su vida, su Pasión y su Muerte en la Cruz . A la vez Nuestro Señor delegó en sus apóstoles la función de "atar o desatar " sentencias en el Cielo y en la Tierra por el Sacramento de la Penitencia.
De esta manera nuestra fe católica es la puerta segura a una constante puesta a punto en nuestro destino.
Aprovechemos la ocasión del perdón y de la regeneración que el Sacramento de la Confesión nos ofrece, sabiendo que no es el confesor quien nos juzga y perdona, sino el mismo Jesucristo quien derramó toda su sangre por ti y por mi, para poder hacerlo. Sólo Él puede hacer desaparecer nuestras culpas y sólo Él puede reducir o eliminar las penas que ellas nos han de originar.
Jonás - Marzo 2025 - Octubre 2025
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