lunes, 19 de mayo de 2025

EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN

 EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN.-


Aunque ya lo hemos desarrollado en el tema "Los misterios del Santo Rosario", creo que no viene mal volver a meditarlo para disfrutar de su grandeza y poder agradecer a nuestro Creador el beneficio de  haberse hecho hombre, tal como nosotros, y así los seres humanos poder considerarnos también  hijos suyos, o hijos de su : AMOR

Dios creó de la nada todo un universo, que para nosotros aparenta ser infinito, aunque sabemos que solamente infinito es Dios. Un Universo lleno de astros, fuerzas, evoluciones, fenómenos y lugares desconocidos, en algunos de los cuales aparece el gran  milagro de la Vida en todas sus leyes y facetas: material, energética, mineral, vegetal, animal y espiritual. De esta manera la Creación de la materia y la energía incluían la creación del tiempo, como parámetro indispensable para la existencia de aquellas. Todo ello fue creado de la nada por un sólo estímulo del alma divina: su AMOR.

 Pero volvamos a quien es el  Gran Origen de todo: 

Por nuestra propia razón y conocimiento tan sólo podemos saber que Dios existe y que su poder es infinito, mas las claves de su esencia son totalmente desconocidas para nosotros, si no fuera porque Él haya querido decírnoslo, voluntariamente...!Magnífico Ser¡.  La revelación, según la doctrina cristiana nos dice que son tres personas : Padre, Hijo y Espíritu Santo, unidas estrechamente por su propia naturaleza: su AMOR.

El Amor es generosidad y la generosidad es donación, así que el dueño de la infinita existencia decidió recrearla en finitas parcelas y repartirla en todas sus criaturas a las que pasó de la nada al todo. Pero de la Creación tan sólo a dos clases de seres les dotó de su más importante don : la Libertad de elección sobre el bien y el mal, llamada: Libre albedrío. Así fueron los Ángeles creados a su imagen y semejanza y también examinados en su fidelidad, quedando, tras una prueba decisiva, los unos definidos como fieles a Dios  y los otros como infieles al mismo e  indignos de existir.  Creó después Dios a la otra clase de  ser dotado de libertad: el humano, como hombre y como mujer.  También les puso una prueba de fidelidad, obteniendo, desgraciadamente,  un resultado negativo, aunque algo ambiguo, pues el hombre falló tras la influencia de la mujer y ésta lo hizo tras la tentación del ángel maligno, quien deseaba deshacer los planes divinos. No obstante, ante este fallo  humano, los planes divinos de Salvación resurgieron con la promesa de un Redentor que mostraría el buen camino a seguir para  el "hombre" y ese Salvador fue el mismísimo Verbo divino, el Hijo del Padre que por voluntad de éste había de hacerse  humano como  hijo de una "mujer" . Así la imagen de Jesucristo en la mente divina, arraigó en el Verbo, que sin dejar de ser divino se hizo hombre.  Una voluntad humana en tres Voluntades divinas, una unidad infinita encaminada hacia nosotros por el AMOR.

Así la extirpe humana continuó creciendo y multiplicándose por todo este planeta llamado Tierra . Salieron gentes buenas y gentes malas, pero había de ser escogida una persona verdaderamente virtuosa y fiel para ocuparse de criar y de cuidar a ese " hombre divino" planeado por Dios. Esa persona resultó ser María, quien aceptó la proposición del Arcángel Gabriel de ser su madre, aceptando un camino totalmente  desconocido  para ella, quien se confió totalmente en la Bondad de Dios con su Espíritu Santo. Sin la colaboración de María nada de esto hubiera ocurrido y Jesucristo, como tal, no hubiese llegado a nacer, y los planes generosos del Padre no hubieran podido realizarse y la humanidad no hubiese conocido el progreso ni la civilización que surgió más tarde en la cuna del cristianismo, porque todo ello surgiría gracias a recibir el mundo de Dios, con nuestro Señor Jesucristo : su Amor. Todo ha dependido y lo debemos al "Sí" de María, de manera que estamos en deuda infinita con Ella, además del débito que por nuestra Creación y por nuestra Redención tenemos con  nuestro  Dios.

 Así que Dios, para redimirnos,  creó de la nada un hombre (un cuerpo y un alma perfectos), dentro del seno de María, un ser humano semejante a nosotros,  al cual se unió de forma hipostática, o sea en sustancia y en ser reales para ser: el Verbo divino. Por esto aquel niño formado sería verdadero Dios y verdadero Hombre, dotado de la fortaleza del primero y de la fragilidad del segundo. La primera sería el origen de los numerosos milagros y poder de Jesucristo y la segunda la causa de las numerosas  tentaciones, esfuerzos, dolores y muerte de Cruz que éste tuvo que soportar . Por ello el Apóstol Tomas, tras la muerte y Resurrección de su maestro, y arrepentido de sus dudas, le llamaría :  " Señor mío y Dios mío". Esta frase admirativa era la primera vez en la que Cristo fue nombrado por un discípulo suyo , no ya como su Maestro o su Mesías, sino como su Dios.   Nosotros deberíamos frecuentemente repetir esta invocación..

Es muy grande la pasión de Dios por el hombre, tanto que llega a vivir y a morir, con mucho más  sufrimiento que ninguno de nosotros, para enseñarnos el camino a su Gloria. Tan grande fue su AMOR, que no se marchó del todo tras su muerte y Resurrección, sino que se quedó junto a nosotros en la Eucaristía, ("Yo estaré con vosotros hasta el final de los siglos"), sacramento instituido por el propio Jesús, por la que el creyente católico recibe el cuerpo y el alma de nuestro Señor Jesucristo en la substancia del Pan y del Vino consagrados, otro milagro más por el que, por el Amor,  vuelve a instaurar en nosotros su compañía..

Y fruto de la Encarnación del mismo Dios como hombre es la incorporación del ser humano en los planes divinos que son eternos, que no conocen el ocaso. Así tras la vida, si es que reconocimos en verdad su extraordinario Amor, recibiremos otra Vida Verdadera sin Fin, en un universo  siempre creciente con una existencia y vida definitiva, basada para siempre en.:....el  AMOR DE DIOS, el eterno que nunca fallará..


Jonás - Mayo 2025.- Octubre 2025- Diciembre 2025


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