miércoles, 28 de enero de 2026

SANTIDAD Y TRABAJO.-

 SANTIDAD Y TRABAJO.-

No se trata de que la santidad nos cueste trabajo, sino de que el trabajo nos proporciona santidad. Ese fue el programa de Nuestro Señor Jesucristo  desde el principio de su existencia humana: obedecer, aprender y trabajar: con la obediencia de sus padres, atento a  sus enseñanzas para comenzar su labor de invitarnos a todos a la salvación por medio de la oración y por medio del trabajo.  

Siempre ha sido el trabajo considerado un castigo divino. Se ha olvidad que la Creación fue el trabajo de todo un Dios que nada necesitaba de nosotros,  realizado para bien nuestro y para que continuando su obra  poder considerarnos sus hijos por adopción. Y así es : todo el que trabaja y ama a Dios protege e invita a sus hermanos a hacer lo mismo. El amor es Oración al Dios y es Caridad para con el hermano y conlleva trabajo. Por esa razón seremos medidos al final de la vida por ambas cosas que necesitan esfuerzo. Nos ha dado el Señor la voluntad y la libertad  para realizar  ambas,  sintiéndose  muy honrado con ellas.

Entre la pléyade de santos que definen nuestra Iglesia católica vemos como todos  han hecho de la Oración y el Trabajo su existencia. Mas Cristo comenzó primero la labor y después la piedad en dos fases de su vida: la primera su vida privada trabajando dentro y fuera de su familia hasta los 30 años y la vida pública, con trabajo  de apostolado durante tres años, hasta el extremo de entregar su entera vida para nuestra salvación. Ambos períodos nutridos por la Oración que es el impulso necesario para cualquier clase de energía.  

Y entre esa pléyade de santos piadosos y trabajadores tan sólo hay uno que ha exaltado el trabajo como imitación del Dios Creador y fuente excelsa de Santidad,  quien se llamó Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei, pues fue el primero que imitando a Cristo nos enseñó a valorar la profunda dignificación que origina la labor cuando se hace perfecta y completa para bien de los demás y no tan sólo para el natural provecho propio. 

Los creyentes nos hemos de salvar mediante nuestra oración y mediante nuestro trabajo santificador, pero los demás, aquellos que no han tenido la fortuna de conocer y amar a Jesucristo, sólo se salvarán por nuestra oración a Dios y por su propio trabajo personal, si es que lo realizan con la fuerza del amor a su prójimo.

Consideremos, pues, al trabajo que tenemos como nuestro puente hacia Dios y aferrémonos a su perfección, orando para que le sea agradable a nuestro Señor y así seamos dignos de acompañarle en su magnífica Obra Creadora. 

martes, 20 de enero de 2026

"EL CORDERO DE DIOS..."

 "EL CORDERO DE DIOS..."


"....Que quita el pecado del mundo" : Así fue la definición de San Juan Bautista hizo de nuestro Señor Jesucristo.  Hay que tener en cuenta que el Bautista procedía de una familia  de sumos sacerdotes judíos. Su padre ejerció como tal en el templo de Jerusalén y bien conocía el valor de las ofrendas a Yahvé para  llegar a conseguir el perdón de los pecados cometidos. La Biblia nos recuerda continuamente cómo Abel y Caín,  los hijos de Adán y Eva, ofrecían sacrificios de animales para solicitar el perdón de Dios.

 A Abraham Dios le pidió que sacrificara a su querido hijo unigénito Isaac para su alabanza y éste , inocentemente preguntaba al Padre cuando obediente iba a cumplir dicho sacrificio: "Padre, tenemos la leña y la yesca para quemarla, pero nos falta la ofrenda", a lo que Abraham contestó: "Dios proveerá".. Cosa que, en verdad,  fue hecha por el Creador apareciendo  una chiva con las  astas enredadas en una zarza para poder realizar dicho sacrificio. Tras esta prueba Dios bendijo a Abraham con una descendencia ingente  por su total y absoluta obediencia y confianza  hasta el extremo.

  Los sacerdotes casi siempre utilizaban el cordero como animal de ofrenda , ya que era animal costoso, y a la par dócil. El sacrificio en el Templo debía de ser total, es decir hasta dejar al cordero reducido a cenizas. Solamente en casos de sacrificios numerosos , como lo era el caso de la celebración de la pascua, en la que lo realizaba cada familia en su casa, era parcial acabando en la ingestión de la carne de dicho cordero con sumo respeto para así celebrar la liberación de Israel. 

Nuestro Señor Jesús, siendo el Verbo divino, con la complicidad del Padre y del Espíritu Santo quiso  conseguir el perdón para el género humano pecador y se hizo hombre encarnándose en el seno de María,   " la mujer llena de gracia" . De este modo sabía que podía instruirnos con su doctrina cristiana, ayudarnos con sus milagros inauditos y perdonarnos nuestros pecados, como el cordero o el sacrificio humano que Él  era ante el Padre. Ambas cosas, Sustento y Perdón, nos las remataría en la Última Cena ofreciéndonos  su Cuerpo y su Sangre como alimento de vida eterna y profiriendo después  desde la Cruz aquel grito de  : "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen", gemido que consumó su Redención hacia nosotros, libres ya del pecado original por el agua de su Bautismo y perdonados, tras el arrepentimiento de todo pecado voluntario, por su sangre derramada en la Crucifixión.

De ahí el inconmensurable valor de la Eucaristía como sacrificio en el que Jesucristo, el Cordero de Dios, se ofrece cada vez  por nosotros y el valor infinito de la Comunión de su Carne y de su Sangre en el Pan y en el Vino Consagrados participando de la Misa, la Pascua bendita que nos ha de liberar de la muerte eterna,  transformándola en felicidad y amor para siempre.


Jonás  Enero 2026.


lunes, 12 de enero de 2026

AMIGOS DE DIOS.-

 AMIGOS DE DIOS.-


Al hacernos Dios a su imagen y semejanza nos ha hecho seres sociables, como lo es Él, de manera que entre todas los tratos que como humanos podemos darle es la amistad la más sencilla, la más pura y la más sana de todas las  posibles. Pero tengamos en cuenta que en la amistad pesa, y mucho la calidad del amigo: un "0" por nuestra parte, un "10" por la de nuestro Creador. Tener un amigo Todopoderoso es único, tener un amigo que existe desde la eternidad de los tiempos, también lo es, pero tener un amigo hacedor de lo imposible para nosotros, (véase mi artículo "El mago del Tiempo") es muy especial. De ahí la eficacia de la oración en todo momento para curar, a través del mejor de los amigos,  el futuro, el presente y el pasado nuestro y todos los tiempos  de los demás.

Poder hablar con Dios es un placer sin límites, es sentirle como un Padre que espera, como un hermano que comparte , o como un amigo que ayuda, y no tiene precio. Depende todo del grado de nuestra fe, del grado de nuestra confianza, del grado de nuestro amor. No escatimemos tiempo para ello, pues Él siempre está despierto observándonos, siempre está atento a nuestras necesidades. Confiarse a Él es encontrar tu casa y en ella a quien tanto te quiere y a quien te necesita para alivia  la sed de Cristo, la sed que desde la Santa Cruz nos reveló.  Seamos agua, sí, pero agua viva, no agua muerta por la mediocridad, no muerta por el egoísmo ni por la vanidad, no muerta por le ociosidad. No seamos agua estancada, sino seamos agua llena de alegría, esa que nos puede hacer brotar del corazón el Espíritu Santo que tanto trabaja en nosotros. 

Santa María nos puede ayudar y mucho, pues ella bien supo amar al autor de la vida, bien supo hablar de tú a tú con Él, bien supo sufrir su dolor por nuestro Señor y bien se preocupa por tí y por mí. Pidámosla su intercesión para que nos haga buenos amigos de su Hijo querido Jesucristo. 

Que así sea.

jueves, 8 de enero de 2026

LA DEUDA ETERNA

 En los tiempos en que vivimos hablar de deuda es poner sobre la mesa su más importante protagonista : "la hipoteca del piso". En los tiempos de la "dictadura" se pagaba en 10 años, pero en los actuales tiempos de "democracia" se paga durante toda la vida y quizás se deja en herencia culposa a hijos o a  nietos. 

Sin embargo existe una oferta gratuita y eterna: la felicidad para siempre a cambio de siempre ser feliz !¡ .

El mor opera milagros así : Es la oferta de nuestro Dios, que nos sacó de la nada y nos dio la vida, una familia, buenos padres, una educación, un trabajo honrado para subsistir y nos promete la felicidad eterna a su lado si hacemos del amor nuestra enseña: devolverle ese afecto amando a Dios con todo el corazón y con todas las fuerzas y amando a nuestro prójimo tal como a nosotros mismos. En verdad pagaríamos, tras nuestro paso por el mundo, no con un trabajo eterno sino con una felicidad inacabable. 

La única religión que presenta a un Dios que se hace uno de nosotros para trabajar y sufrir como el que más, con pobreza, con incomprensión, con persecución, con amraga pasión y dolorosa muerte, es la llamada cristiana. No contento con todo ello ese Cristo no desaparece tras su muerte sino que resucita y se queda entre nosotros con la sola exigencia de la fe en la Eucaristía: Dios hecho Hombre presente tras la consagración  de su cuerpo y de su alma alma en un trozo de pan y en una copa de vino consagrados. Parece todo demasiado bueno para la mente de cualquiera, pero esa es la oferta: Infinitamente buena y digna de quien es infinitamente bueno.

Nada teníamos cuando no existíamos, ahora que estamos se nos ofrece el mayor TODO..¿Vamos a renunciar a Él por un estúpida desconfianza hacia quien  ha sido tan bueno y generoso con todos nosotros ...?



Jonás ---Enero 2026