TEOLOGÍA DE CAMPAÑA
Tratádose la Teología del conocimiento de Dios es obvio que es ciencia destinada al fracaso dada la infinitud del ser a estudio.
No obstante el estudioso necesita comenzar a desarrollarla al igual que el hombre de la calle para intentar conocer su propio principio y su definitivo final. Nos dedicaremos, como profanos a tratar de construir no el edificio grande y alto, sabiduría propia de un filósofo, sino algo como una tienda de campaña adecuada para un pastorcillo que, simplemente no quiere dormir a la intemperie.
No intentes analizar a Dios, es infinito lo mires por donde lo mires y si lo intentas te volverás loco. Él no es uno de tantos objetos para estudiar, sino que el único Ser para contemplar. No lo podrá contener la lógica humana, pero sí el corazón que ama, porque Él es eso, es Amor. Y como Pascal decía : " el corazón tiene razones que la mente desconoce".
Iremos vislumbrando con poco orden y con poco concierto las principales realidades y atributos de este magnífico y único Ser al que denominamos Dios.
Algunas características divinas.
La Sensibilidad de Dios.
Sabemos como cristianos que nuestro Señor Jesucristo sufrió lo indecible para poder rescatarnos del pecado, pero pasamos por alto el sufrimiento similar de otros seres muy próximos a Él. ¿O acaso imginamos que un Padre no ha de sentir el máximo dolor por unas afrentas y una muerte aplicadas injustamente a su Hijo. Pensamos, torpemente, que el Padre le hizo un encargo muy costoso y nada más. No presenciamos cómo en el Cielo lloraría de dolor un Padre por el sufrimiento y humillación de su Hijo, a quien amaba mucho más que a sí mismo, y aún así : "Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo unigénito.". Ya tenemos al primer Corredentor.
Sabemos que el Espíritu Santo es la 3ª persona de la Santísima Trinidad, pero acaso es persona insensible...? . Si el Espíritu en su esencia siente el amor del Padre al Hijo junto al amor del Hijo al Padre...¿que no llegará a sentir sabiendo de el atroz sufrimiento de ambos ?. Ya tenemos un segundo Corredentor.
¿Y qué diremos de la madre de Jesucristo que le acompañó toda su vida y presenció de cerca toda su Pasión? ¿ Cuanto sufriría, por su hijo y por su Dios, presenciando cómo le atacan e injustamente le condenan llegándole a dar la más cruel muerte..?. Ya tenemos a la tercera Corrredentora, la que nos entregó en Belén a nuestro Salvador y como Madre Dolorosa lo recibe en sus brazos destrozado y muerto por el pecado del mundo.
Ahora, después de presenciar tanto dolor infringido a la Víctima y a los Corredentores no nos extrañe el que la Justicia les clame como nunca.
La Empatía de Dios con el hombre y su aventura humana
Llamamos nosotros empatía a la virtud de amar a una persona, poniéndose en su lugar y circunstancias para poder comprenderla y auxiliarla. Dicen que antes de juzgar a otro hay que ponerse en sus zapatos. Pues bien eso es lo que hizo Dios con el ser humano cuando le vio fracasar por el pecado y hundirse en mil desgracias. Como una madre se lleva el biberón recién preparado a los labios para evitar quemar la boca de su bebé, así Dios quiso hacerse hombre para calibrar en total profundidad nuestras pruebas y vicisitudes y para ayudarnos a superarlas con su sabiduría y con su ejemplo. Siendo Dios infinitamente sensible conocía exactamente el valor del dolor que podía soportar el hombre que había construido, pero aun siendo infinitamente sabio no experimentaba en sí mismo ni el fracaso ni la limitación de esfuerzo propios de esta criatura, ya que, válgame la expresión, hay que ser verdaderamente una pequeña criatura para poder sentir , compartir y comprender a otras similares.
Así la Trinidad Divina que era totalmente espiritual se hace humana en el Verbo, para sentir en su naturaleza las múltiples limitaciones y carencias propias del hombre e incluso sus tentaciones. Esto supuso la envidia y la decepción por soberbia en el astuto Satanás, que tras su derrota frente a los Ángeles fieles, no había de desaprovechar la ocasión de tentar repetidas veces al Verbo hecho Hombre, con todas las limitaciones de este género, en el desierto y en el Monte de los Olivos, lugares donde intentó hacerle caer en pecado similar al suyo con engaños, tal como a Adán y a Eva y a un sinfín de humanos.
LA UNIÓN HIPOSTÁTICA
Es uno de los grandes misterios que nos guarda la Teología. Solamente lo traspasa la fe con su amor. La inteligencia mundana fracasa ante ello totalmente y si se la obliga a dilucidar acaba perdida en las tinieblas.
¿Qué nos dice la fe..? Simplemente que Dios decidió crear un hombre, cuerpo y alma humana perfectos para unirse plenamente a su querido Hijo o Verbo divino. Cuando Dios dice plenamente, así lo es en todos sus grados y magnitudes, de manera que bien aprendieron todos los Ángeles del Cielo lo que es la unión Hipostática y esos nobles Ángeles, también Hijos de Dios, adoraron bien pronto la humana figura del Hijo de Dios como Hijo del Hombre. Ese cuerpo y esa alma pasaron a ser naturaleza divina en Jesús, dentro del vientre de María, aquella que se autodominaría: "la esclava del Señor".
Verdaderamente Dios se hace hombre en Jesucristo, pero esto no es un traje o disfraz para un período de vida, es la proposición de compartir en Cristo con nosotros el Amor en una eterna alianza. Así que Dios Padre va a nominar a su Hijo, el Verbo divino, con el nuevo y definitivo calificativo de “ Hijo del hombre”. y luego a la Santa Madre Iglesia la llamará la "Esposa de Cristo". El hecho de que el mismo Creador se convierta en verdadera criatura humana es la prueba de una amor sin límites a la misma, un derroche de honor para nosotros porque al hermanarnos con Cristo somos transformados en verdaderos hijos de Dios. El Padre ama infinitamente a su Hijo desde toda la eternidad y de ese amor mutuo surge la divinidad del Espíritu Santo. Mas ..si somos verdaderos hijos de Dios y un padre debe de amar por igual a sus hijos, Él, como Padre, nos debería amar infinitamente, lo cual es imposible, ya que todos los hombres somos seres limitados y su Amor rebasaría nuestra pobre capacidad no pudiendo contenerlo. También por esa razón se hace hombre, para poder amarnos plenamente, con todo su vigor y sin freno alguno, desde su Corazón Humano en CristoJesús-.
La solución pasa por el empequeñecimiento de Dios para por la humanidad de Cristo, Verbo divino unirse al hombre. Dios se hace humano para así poder darnos todo su corazón en Jesucristo, el Hijo amado que después habrá de derramar toda su sangre por nosotros. Ese Amor de grado infinito de Dios al hombre, solamente podemos asumirlo creciendo hacia el Padre a lo largo de un tiempo infinito. He ahí el Paraíso del eterno Cielo.
Nuestro propio Dios marca la más importante diferencia de la religión cristiana con cualquier otra religión existente en toda la Tierra : Nuestro Dios es el más amable de todos cuantos dioses podamos encontrar porque en Cristo es el único que es Dios y Hombre a la vez y para siempre. Si Dios hubiese muerto tras los grandes valores de su Pasión , siendo solamente divino podríamos pensar que es un Dios infinitamente fuerte y resistente, lo que le serviría para ser admirado. Si Cristo hubiese sido solamente hombre , sería un héroe de grandes proporciones en el amor que por sus padecimientos hubiera sido digno de otra admiración similar y muy profunda. Pero si Jesucristo es Hombre y es Dios a la vez podemos considerar que como ser humano sufrió por nosotros el máximo asumible y, sin embargo, siendo Dios, no utilizó en ningún momento su infinito poder para liberarse del padecimiento, ya que lo que Él quería era ganar nuestro corazón, y no por simple admiración sino por total Adoración. Le decían en el Calvario: "Si eres Hijo de Dios, sálvate a tí mismo y baja de la cruz". Pudiendo hacerlo no utilizó su poder para evitar el trance.
¿Con qué cara nos vamos a presentar algún día ante Él si de Él estamos pasando habitualmente, si para nosotros las festividades de Semana Santa y Pascua, son simple folklore eclesial......?
Pidamos a la Madre de Dios, María Santísima que nos abra los ojos de la fe a tiempo de reconocer el valor de Jesucristo en su naturaleza divina y humana. Ella lo conocía muy bien sabiendo que era el Hijo de Dios, engendrado por el Espíritu Santo, y sabiendo que era el hijo de sus purísimas entrañas.
Las características, virtudes y potencias de Dios son en gran parte incomprensivas para nuestra mente. Su inmutabilidad, su existencia en la eternidad, su poder creador de espíritus, de materia, de tiempo, de energía y de vida, son para volver loco a aquel que pretenda penetrar o comprender o conocerlo a fondo tal cual es. Por eso el Evangelio nos avisa que "al Padre nadie lo ha podido ver", tan sólo lo conocen el Hijo y el Espíritu que son como Él y conviven con Él desde la eternidad.
No obstante, entre tantas cualidades infinitas mencionadas , me quedo con el Amor, esa "madera de Dios", que le impulsó a crear un cuerpo y alma humanos para unirse a Ellos en Cristo y así hermanarse con nosotros bajando totalmente a nuestra pequeñez. Dios no se disfraza de hombre, se hace Hombre y al hombre lo coloca en su familia.!Cuanto amor derramado en una criatura adoptada!. Así sólo el cristianismo goza de esa intima generosidad divina, porque sin ser dioses, somos auténticos hijos de Dios y con Cristo, que es Dios y hombre a la vez, nos atrevemos a llamarle "Padre nuestro".
El amor al hombre: Cristo ha dado su vida por mi.
Generalmente oímos esta frase pero no la valoramos porque sabemos que somos muchos millones de seres humanos en el reparto del amor divino. Estamos acostumbrados a usar la aritmética de las operaciones básicas y la división entre tan alto número nos da un cociente pobre. El hombre se diferencia de la calculadora y del resto de los animales irracionales en el poder de abstracción. Los matemáticos crearon tras las operaciones básicas el concepto cero e infinito, el de números negativos, el de los límites, el de incrementos, el de derivadas y el cálculo diferencial. Ello es aplicable a toda la Física y a las demás ciencias humanas. Así podemos comprender lo que los matemáticos dejaron claro : que si dividimos infinito entre un número finito la solución es nuevamente otro infinito.
Pues bien : así ocurre con el valor de la vida de Cristo: que siendo el amor de Dios incalculable, por muchos hombres que habitemos la Tierra a cada uno nos corresponde un querer infinito, el que jamás habremos de agotar. Así el reparto resulta sin límites para nosotros. Ante tanto sentimiento descubro que Dios ha dado su vida por cada uno de nosotros, lo que me levanta mi autoestima y eleva en mi el profundo afecto a mis hermanos.
Justicia y Misericordia.
Denominamos justicia al acto de dar a cada uno lo que es suyo. A lo bien hecho el empuje favorecedor o premio y a lo mal hecho la parada o la corrección . La vida humana se halla en constante elección entre el bien y el mal y el Señor que nos la dió por misericordia, nos la interrumpirá cuando le parezca para aplicar la justicia.
Denominamos, por tanto, misericordia al acto de regalar algo o de perdonar un fallo y dar una nueva oportunidad mostrando un camino hacia una feliz solución.
Mucho se ha hablado del Cielo y del Infierno con muy diversas pinturas y colores. Fuímos construídos para Dios y nuestro corazón ,como decía San Agustín , no descansará hasta que se halle en Él. La corrección final para los infieles a Dios sería el Infierno, la Muerte eterna mantenida por el odio, en el que la vida quedará sin descanso detenida para siempre. El premio definitivo para los que le sean fieles, por el contrario, será el Cielo, la Vida eterna alimentada por el Amor, el continuar en una felicidad sin límites ni cansancio, cada vez más cerca del Creador en cada momento sin final.
La Misericordia del Señor hacia cada uno de nosotros ha sido y es impresionante. Durante toda la eternidad , antes de crearnos, ya nos amaba, como un artista que idea realizar algo bello. Llegado el momento y por lo general, no repara en darnos muchas de las cosas que a sí mismo se negó al encarnarse en Jesús. Así nos regala a muchos una familia más o menos estabilizada, una confortable cuna ,una casa, una salud elemental, una educación suficiente, una religión verdadera, una posibilidad de estudio, de trabajo y de mejora, y sobre todo su promesa de que si nos mantenemos fieles hasta el final, respetando sus mandamientos, tendremos un Premio absoluto sin final que es el Cielo. La Justicia del Señor comienza en advertirnos de la posibilidad de perder absolutamente todo si no cumplimos sus preceptos en el desamor con Él o con los hermanos y si así nos llegase a sorprender la muerte.
La Inmutabilidad de Dios.
Esta es una de las características divinas que más cuesta entender, dada su ausencia total en la especie humana. Afecta al protagonismo del tiempo que queda supeditado a ella. ¿De qué modo ? .- Veamos:
Conocemos el tiempo por el cambio en algo. Cuando nada cambia, nada pasa y por lo tanto tampoco la sensación de tiempo. Para percibirlo ha de haber cambios sensitivos o voluntarios que se graban en nuestra memoria con la sensación de paso de tiempo. Por eso Aristóteles definía el tiempo como un número .Como definimos a Dios libre de cualquier variación, pues nada le afecta para transformarlo, llegamos a la conclusión de que el pasado, el presente y el futuro son para Él simples conceptos a utilizar tan sólo en la existencia de los seres que Él mismo ha creado.
El hecho de que Dios sea independiente de la temporalidad nos da a los creyentes cierta facultades muy de tener en cuenta:
No solamente podemos pedirle cosas para un futuro que desconocemos, sino también para el pasado si es que también lo desconocemos. Esto parece ilógico totalmente para nuestro raciocinio, pero la verdad es que podemos rezar por aquellos que nos precedieron porque Dios, mientras ellos vivían, también sabía que nosotros, viviendo mucho después, íbamos a hacerlo. Si ello fuese útil o no lo fuese, tan sólo dependería finalmente del libre albedrío de aquellos que entonces vivían..
Habrá notado el lector que pensando en que Dios conoce nuestro futuro, queda abierto un aparente problema mental que ha impresionado a muchas personas en muchas religiones y se llama : la predestinación.
Para tratar de revelar claramente la aparente paradoja de este proceso vamos a exponer un ejemplo, tomado sobre este tema de un catecismo católico de hace dos siglos.
Te encuentras en el interior de un tren aparcado en una estación ferroviaria. Llega otro tren que se coloca paralelamente sobre los rieles contiguos y se para totalmente de manera que desde tu compartimento ves claramente otro similar recién llegado. En éste se hallan un hombre y una mujer discutiendo acaloradamente. La dama se pone de espaldas sacando su maleta de encima de su butaca para irse y ves cómo el hombre aprovecha esta ocasión para sacar un largo cuchillo que acerca a la femenina espalda. Tú te pones a gritar a la mujer para que se defienda o huya, pero ella no te puede oír porque dos gruesos vidrios de ventanas os separan. Finalmente el individuo se precipita sobre la espalda de la señora y la hunde en la espalda su cuchillo, cayendo sin vida su víctima. Tú has querido evitar este doloso acontecimiento....pero no has podido hacerlo.
Así le ocurre a Dios observando nuestra vida. Ve nuestro futuro próximo y remoto, como nuestro pasado : perfectamente, ya que para su naturaleza divina el tiempo no existe, pero sobre nuestra futura y libre acción, buena o mala, nada puede hacer , pues nos separan de Dios un par de gruesos vidrios que de un material que Él hizo totalmente aislante que se llama "libre albedrío". Nos creó Dios para que fuésemos libres y respeta la dureza de ese material, nuestra libertad, incluso hasta nuestra perdición. Tras la vida recibiremos aquello que hemos sembrado, bueno o malo, porque hemos sido nosotros tan libres como lo es Dios.
Podemos comprender a Jesús cuando profetizó las negaciones de Pedro y la traición que por dinero Judas iba a cometer. Y Dios los había hecho libres y respetó sus libertades y ellos reaccionaron: el uno con lágrimas de arrepentimiento y esperanza de misericordia y el otro probablemente con total desesperación sin pedir ni esperar perdón alguno.
Podemos unirnos a Jesucristo en su dolor y preocupación en el monte de los olivos o en los sufrimientos de su Pasión y Muerte y así aliviarle a través de su naturaleza divina. Podemos pedir por la salvación de cualquier ser de la historia. Si así no hubiera ocurrido, nuestra petición volverá a nosotros incrementando nuestro tesoro de amor, pero si ese ser por el que pedimos se hubiese salvado....no dudemos que nosotros hemos participado en ello con una gota de piedad.
No temamos el futuro, pues somos nosotros y solo nosotros los verdaderos dueños de nuestro porvenir.
Decimos "Líbranos Señor de caer en tentación " y así le damos a Él, libremente, permiso abierto sobre nuestra voluntad, la que a través de esta oración se va a ir fortificando.
Dualidad : Inmutabilidad y Sensibilidad.
Son dos virtudes divinas que parecen contrapuestas , tal como ocurría con la Justicia y la Misericordia.
Para poder comprender cómo pueden ambas coexistir en nuestro Señor pasaremos a imaginar un espacio material que usamos continuamente: Nuestro piso de casa.
Este suelo está construído con cantidades finitas de material que, dada su dureza, percibe y resiste. ¿Crees que las vigas que lo integran no acusan tu peso cuando pasas sobre ellas? ¿Crees que acaso ceden un sólo milímetro ante tu tránsito ?. Pero si aplicásemos 1000 toneladas...¿No se hundiría la casa entera?... Así es, pero la Resistencia de Dios es infinita y percibe absolutamente todo con precisión sin límite soportando a la vez todas las fuerzas que se le puedan aplicar sin alterarse en absoluto.
Dios es Familia Trinitaria.
A través de la Biblia Dios se nos ha ido revelando tal cual es: Un sólo Dios en tres personas.
La mente humana que viene creciendo a través de pequeñas ideas avanza en desarrollo, pero por más que se esfuerza no llega a poder contener o comprender tan grande misterio. Ante el concepto de infinito, al que ninguna máquina ni animal alguno puede acceder, el ser racional sí puede llegar, pero no puede ni contenerlo ni contarlo y se ha de conformar con aceptarlo. Es lo que ocurre con este sagrado misterio que sólo es aceptable dada la infinitud de sus miembros, pero no es observable ni comprobable por nuestra limitada razón. Tan sólo el corazón llega a sentirlo al amar el concepto Trinitario en Dios como su gran verdad.
Si la Sagrada Biblia nos dice que Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza y a la vez resulta que el ser humano tiene su procedencia, vivencia y descendencia en la familia, es porque Dios también es en sí : familia .
Dios es familia de amores infinitos que auna a sus miembros. El Padre ama infinitamente desde la eternidad al Hijo y el Hijo ama también desde la eternidad infinitamente al Padre. Son dos amores que convergen con tal fuerza que no hacen otra cosa más que liberar otro amor infinito en una nueva persona procedente de ambas: el Espíritu Santo.
Nuestra historia con Dios la conocemos mediante la Revelación por la Sagrada Tradición y directamente por su palabra: la Sagrada Biblia.
Y ese amor de esas tres personas divinas explotó y comenzó a crear seres finitos: materia y energía espacios llenos de estrellas y nebulosas y otros seres con rasgos parecidos a sus Creadores, porque también fueron dotados de razón, voluntad, libertad y sentimientos, a los que llamó Ángeles. Y puso a prueba la energía de las constelaciones de estrellas haciéndolas explotar en supernovas de luz y nueva materia, y puso a prueba a los propios Ángeles, ocultándose de ellos para conocer sus ambiciones y deseos. Y unos les fueron fieles, pero otros no, porque querían ser más que Dios. Y los que le fueron fieles son los Santos Ángeles y los que no, los llamamos demonios porque están voluntariamente apartados del amor Supremo que rechazaron. No terminó en ello la Creación del Dios hacedor de todo, porque Dios creó la vida , las especies vegetales y animales y por último al hombre al que también dio raciocinio, voluntad, sentimientos y libertad, aunque todo ello más limitadamente que a los ángeles. Y puso al hombre en un jardín dotado de toda clase de bienes y también quiso probarlo permitiendo que fuese tentado. Y los demonios, que desearon "ser más que Dios", quisieron hacer inútil su última creación y sedujeron a la primera familia humana para que quisieran "ser como Dios", y así poder dar una nueva lección al Creador. Y Adán y Eva cayeron en esa inicua tentación y fueron expulsados por ello de aquel paraíso en el que vivían. Y Dios continuó pensando: " quizás estos hombres engañados lo que quisieron fue ser como Yo para amarme mejor y estar más cerca de mí". Y Dios sintió amor hacia el hombre creado y resolvió en favor de éste: "Verdaderamente el ser humano nunca podría ser como Yo, pero por si me ama, haré de mi Hijo, por la acción del Espíritu Santo, un hombre como ellos, que se llamará Jesús y en Él podrán amarme mejor,.... y verán como en Él, Yo pruebo el sabor de sus vidas y de sus muertes." Y Surgió en Dios la idea de la Redención del ser humano y la Palabra de: " Hijo del Hombre", como Salvación para todos nosotros.
Nosotros debemos tratar de imitar a Dios que es nuestro Padre, al igual que cualquier criatura lo hace con sus progenitores de los que aprende a vivir. La Santísima Trinidad no nos propone inmutabilidad ni omnipotencia, sino solamente las virtudes suyas que tienen cabida humana. Así nos puede hacer felices acercándonos a su contemplación y compañía definitiva.
Virtudes teologales que nos inspira el Padre : Fe, Esperanza y Caridad. Creer, confiarse y amar a Dios, a quien no vemos, para luego repetirlo en el prójimo que sí que vemos.
Virtudes cardinales que nos inspira el Espíritu Santo para poder obtener las teologales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, junto a sus dones de : sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Pertenecen en plenitud a Cristo, amén de la vivencia de las Bienaventuranzas que Él enunció : Pobreza, cordialidad, paz, pureza, nobleza, testimonio, sacrificio . Fueron inspiradas en el Hijo de Dios por el Espíritu Santo y germinaron en su vida como frutos que nosotros podemos llegar a poseer para ser verdaderos "bienaventurados" y que son : Amor, Alegría, Paz, Paciencia, Longanimidad, Benignidad, Bondad, Mansedumbre, Fidelidad, Modestia, Continencia, Castidad.
No hemos de desanimarnos al contemplar tal cantidad de virtudes porque unas derivan en otras y así se completan partiendo desde la tres teologales y en especial de la tercera que es la caridad o amor, la naturaleza del mismo Dios. Leyendo el antiguo y nuevo Testamento encontraremos numerosos testimonios de todas ellas y largamente se podría hablar de cada una, pero no se trata de aprender a contemplarlas o a definirlas, sino de comenzar a vivirlas imitando a María y a José en la Santa compañía de Dios hecho hombre y permaneciendo nosotros en su presencia eucarística.
La Unión Dios-hombre en Cristo. Hipostasis.
Partíamos de la esencia de un sólo Dios con tres personas que hacen familia . En ella ocurre el más original hecho que diferencia al cristianismo con todas las demás religiones habidas sobre la tierra. Se trata de que el mismo Dios , el Creador del hombre, se haga a la vez un ser humano y llegue a integrarse en su vida hasta el extremo de entregar la propia en bien de aquel. La unión de la naturaleza divina con la humana se denomina hipostática y no cambia en lo más mínimo a ninguna de esas dos naturalezas, las que , citando el Concilio de Calcedonia, "se mantienen para siempre, sin confusión, sin cambio, sin división y sin separación".
Resumiendo : Dios son tres personas Padre, Hijo y Espíritu Santo de idéntica naturaleza divina que integran en perfecta e infinita unión un sólo Dios. Dios crea por la acción de su Espíritu Santo en el seno de una Vírgen llamada María un cuerpo y un alma humano al que une su segunda persona ("El Verbo se hizo carne") de manera que son ya dos naturalezas distintas, divina y humana, en una sola persona que se llamará Jesús. ("y habitó entre nosotros"). El cómo sucede todo esto es parte de dos grandes misterios de nuestra religión cristiana: Trinidad y Encarnación. Para nosotros , seres limitados y finitos bástenos el saber que estos "misterios" proceden de quien es ilimitado e infinito, de alguien que nunca podremos conocer en su absoluta totalidad.
Para hacernos totalmente felices, en cuanto a la contabilidad de amor de Dios recibido, nos faltará el siguiente misterio que es el de la Eucaristía.
El misterio de la Eucaristía.-
La Eucaristía es sacramento y es misterio. Lo primero lo es porque realiza en nosotros presencia de Dios en el cuerpo y Alma de Jesucristo, que es Dios y Hombre verdadero. Lo segundo porque los sentidos no alcanzan a percibirle cual es y a la razón le cuesta mucho admitir un proceso que no puede analizar ni entender. Tan sólo el sentido del corazón y el espíritu de la fe logran descubrir su calor y su luz. La biología y la física están llenas de verdades observables que no se pueden comprender por completo, tan sólo parcialmente. Nosotros somos como aquel negrito del Africa tropical que dudaba de que el agua pudiese ponerse dura (congelarse) por el frío, ya que nunca había estado ni el Ártico ni en el Antártico y tenía que fiarse de la palabra del profesor que le aseguraba que eso era cierto. Hay muchos enigmas desconocidos para nosotros y por tanto : hemos de fiarnos de la palabra de nuestro profesor, de la ciencia y... en este caso de la palabra de Dios (la Revelación en Cristo).
Jesús sintió pena de que al sujetarse como hombre a la mortalidad humana no podría acompañar o otros muchos hombres alejados en el tiempo o en la geografía. Vino a estar con nosotros y solamente los afortunados de su época, nación y zona podían gozar de su presencia . Como además de hombre era Dios utilizó su poder para que todos pudiésemos sentirle en lo más íntimo de un abrazo e hizo que el pan y el vino se pudieran convertir en su verdadera carne y en su verdadera sangre, con los cuales revivimos en nuestra Misa el misterio de su Redención con su Pasión y con su Muerte. Muchos discípulos se opusieron a la idea y le abandonaron entonces, al igual que ahora, pero los que no lo hicieron y se fiaron de su palabra entonces y también hoy, sienten la realidad de todo un Dios que los visita y abraza con la certeza de una posterior vida para siempre. "¿Y a quien vamos a seguir, si solo Tú tienes palabras de vida eterna ?", dijo Pedro al ser interrogado en este tema por Cristo. Es el milagro de la confianza de la fe por el que siempre acuden el amor y la esperanza.
Como la tierra seca toma el agua que el cielo la regala y la incorpora a sus semillas creciendo la vida en ellas, así es la Eucaristía, el llamado pan del cielo que baja también del cielo para que el hombre crezca, para que viva y para que no muera. No se trata de que Dios se transforme en carne nuestra, sino de que nosotros nos transformamos en carne de Dios, en sus hijos adoptivos. Es pues la Eucaristía la verdadera semilla de la Resurrección futura, es la semilla del amor imperecedero, es la encarnación del amor de Cristo en cada hombre , al que le abre las puertas de su corazón . Sólo requiere dos cosas: la fe y la integridad moral, siendo éstas el precio de la entradas a la paz en esta vida y al Cielo para después de la muerte. Si recibes a Cristo en tu ser recibes el verdadero amor imperecedero y a Dios Padre y al Santo Espíritu, que te acompañarán con Él. Lo más grande, significativo y decisivo del catolicismo es recibir y adorar a Jesucristo sacramentado. !Que el mundo y sus intelectuales intenten superar este misterio de amor¡ .
Dijo Jesucristo que sólo Él era el Camino, la Verdad y la Vida. Pues bien: la Eucaristía es prodigio de verdad, es el camino directo hacia Dios y es el único calor que produce vida imperecedera .
Jonás.
Benidorm 22/3/2022
Jonás - Benidorm 20121-2022