domingo, 5 de septiembre de 2021

Sobre el papel de la mujer en la Iglesia católica.


SOBRE EL PAPEL FEMENINO EN LA IGLESIA


Ahora que las llamadas feministas se revuelven por creer defender sus derechos reaparece el canto de la sacerdotisa. Todas las opiniones serían totalmente compatibles si se compartiese la idea de la verdadera dignidad del ser humano. 

Se piensa en porqué clase de demonios la mujer no puede ser igual que el hombre en todo y realizar sus mismos oficios. Realmente hoy tenemos magníficas doctoras en medicina, mandos en el ejército, ingenieras y técnicas de toda clase, ...incluso toreras. ¿Porqué una mujer no puede llegar a ser sacerdote, obispo o Papa, al igual que cualquier hombre...? 

El problema radica en la falta de discernimiento en dos conceptos ; la dignidad y la función.

En el plano militar tienen la misma dignidad el soldado raso que el general de división, aunque sus acuartelamientos sean distintos y sus responsabilidades también sean diferentes. Sin embargo,  en la sociedad civil se respeta más al uno que al otro y eso es debido a que en ésta se debilita el concepto de dignidad.  Hombres y mujeres comparten, pues, la misma dignidad, pero no siempre las mismas funciones. La maternidad por ejemplo , le está naturalmente prohibida al género masculino, y con ella lo más bello e intenso del amor humano. Quizás por eso Dios quiso reservar algunas pocas funciones al hombre, sin dejar de ascender a la máxima altura la figura de María, su madre, bendita sobre todo el género humano y angelical.

Hay mujeres que creen que la función sacerdotal es un ascenso para la persona, pero Jesucristo lo dejó bien claro: "El que quiera ser el primero entre vosotros sea el último y el servidor de todos".  

Calderón de la Barca lo tuvo bien claro cuando en su "Gran teatro del Mundo" exponía a todos los seres humanos de menor a mayor proyección social y los valoraba no por  la altura de sus papeles, adjudicada al azar, sino por sus calidades de interprertación . 

La vocación religiosa es un oficio de servicio a los demás, bien sea en un hospital, en un oratorio o en un monasterio. Hay santos sacerdotes como hay santos monjes o santos laicos. El salario final, como en la parábola de los trabajadores de la viña, puede estar expuesto a sorpresas por parte del contratante que es Dios, el verdadero y único autor de todo.

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