viernes, 21 de octubre de 2022

 EL AMOR DE DIOS

Salvo por las oraciones continuas de Nuestro Señor Jesucristo, apenas conocemos la persona divina del Padre. Es cierto que a lo largo de la Biblia  nos aparece Dios hablando con Abraham, con Moises y con todos los profetas, pero se trata del Dios total, es decir del Dios Trinitario.  Es Cristo quien va a poner claridad definitiva en la concepción humana de Dios como Trinidad.

Existe un pasaje del Santo Evangelio en el que a Jesús  se le acerca un joven y le pregunta "!Maestro bueno¡.. ¿Qué tengo que hacer yo para salvarme? - Jesús le contesta:  ¿Porqué me llamas bueno....? !Sólo es bueno Dios..¡ 

Desde su naturaleza humana Jesucristo adoraba al Padre como su Dios y nos lo presentó como el Ser Bueno por excelencia. Igual de Bueno que el Padre es el Hijo y el Espíritu Santo, porque el Hijo procede del Padre y el Espíritu procede de ambos. Aunque a una escala humana infinitamente inferior y sin ánimo peyorativo, se cumple ese refrán que dice "de tal Palo,...tal Astilla". 

Sí, podemos decir que el padre es el primero en todo, en bondad, amor, sabiduría y poder. Y, no obstante nos pasa muchas veces desapercibida la circunstancia del sufrimiento del Padre ante el sufrimiento de su Hijo en su Pasión y Muerte. Creemos que el Padre mandó a su Hijo a salvar el mundo como una orden a cumplir, sin sospechar lo que  debió costarle hacer tal cosa, sin sospechar lo más mínimo que el mayor sufrimiento que puede existir para un padre es que su hijo le sea devuelto muerto por una guerra.  En el caso de Cristo lo fue cargado de afrentas. El Padre y el Espíritu Santo lo pasarían muy duro, porque la muerte de Cristo era también muerte, que no eliminación,  de  Dios, dado que se trataba del Verbo divino hecho Hombre.  De ahí el poder de la Resurrección de Cristo poniendo de nuevo el orden inicial y recuperando la vida para su Cuerpo, separado de su Alma Divina por hombres infames.

"!Por el amor de Dios¡". Es la exclamación que hacemos para subrayar algún favor trascendental. Siendo Dios infinito, manifiesta que su amor es así de grande al dar la existencia a cualquier criatura, pues la creación desde la nada requiere una energía también infinita.. Al ser humano se lo da dos veces, pues la segunda fue dar su vida divina, encarnado en Jesucristo, por todos y cada uno de nosotros. También a ti y a cada uno de tus hermanos os ama infinitamente, así que ya sabes el valor sobrehumano que tu llevas encima y el que debes dar en correspondencia a todos ellos.

!Cuanto Dios amó al mundo para empeñar a su amado Hijo¡ No nos extrañe que tenga que haber un infierno para los que le insultan o le ignoran. Es demasiado grande el regalo del Padre en su misericordia con los hombres a los que, incluso llega  a perdonar siempre de corazón todas sus ofensas, si es que se arrepienten a tiempo.

Cristo superó la prueba de su Vida y de su Muerte con Amor. El ser humano también será medido de igual manera . "Al atardecer de la vida te examinarán en el amor. " (San Juan de la Cruz). Seremos todos analizados en cuánto hemos amado a nuestro prójimo y a Nuestro Dios. Si no hay amor existe indiferencia que siempre termina abocando en aversión. El corazón humano oscila entre dos fuertes sentimientos: el amor o e el odio,  y , privado de la vida, es medido en ambas cosas. Incluso los antiguos egipcios lo representaban en el "Libro de los muertos", con una balanza en la que se pesaban en cada individuo sus actos buenos y sus actos malos para saber si era digno de premio eterno o de similar  castigo

Por estas razones podemos suponer que el sentir en el Cielo es " amar a Dios con toda la fuerza y al prójimo como a uno mismo". Mientras que en el Infierno es continuar menospreciando a Dios, a los demás y hasta uno a sí  mismo. Así el condenado, en el fuego del rencor, permanece voluntariamente separado del amor celestial como en un eterno suicidio. La muerte es como un reloj después de un cataclismo, se para el tiempo, y seguirá marcando para siempre su última hora. Así el alma humana persistirá con su último sentimiento de amor, que es la verdadera vida,  o de odio, que es la verdadera muerte, para toda  la eternidad. Sus sentimientos serán  reflejados  en sus respectivos cuerpos tras la Resurrección de los mismos: los pecadores con cuerpos doloridos y enfermos para siempre y los bienaventurados con cuerpos sanos, fuertes y dichosos, también para toda la eternidad..

Recemos el "Padre nuestro" meditando cada una de sus palabras y veremos dibujada la sonrisa de ese Padre Bueno que tantísimo nos ha querido. Cristo compartió con nosotros su filiación divina cuando nos enseñó esta oración señalando al Padre como "nuestro" . Dios reparte con nosotros su paternidad, pues en el Bautismo de Jesús por Juan en el Jordán,  nos dijo a todos  : "Este es mi Hijo, el amado, en quien tengo toda  mi complacencia". Su amor infinito se propaga desde entonces a todos aquellos que reciben y agradecen el gran regalo de ser hijos adoptivos de Dios. Démosle esa Complacencia.


  Jonás , Diciembre 2024_ Marzo 2025


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