La Gracia de Dios.
Para nosotros, si somos religiosos el estado de Gracia es un especial modo de ser y no de estar. Puedo estar contento por tener un objeto, por tener cercana a una persona, por tener un trabajo que me gusta, pero eso son simples modos acertados de estar bien. La Gracia de Dios no es solamente estar cerca de alguien que amas y te quiere, es tenerlo dentro y es estar dentro de Él. Su precio es sacrificarse algo, pero su carga es llevadera, merece el esfuerzo.
Hemos de implorar cada día, cuando rezamos el Padre nuestro, en ese "Venga a nosotros tu reino" la presencia de Dios omnipotente en nuestra alma y la presencia de nuestro espíritu ante el Señor que nos hizo y nos ama. Si lo llegamos a vivir es un pequeño anticipo del Cielo que nos espera.
En la vida narrada de numerosos santos se les capta su frase favorita: "Antes morir que pecar". Ellos valoraron la vida humana muy por debajo de la divina. Ellos temían perder la presencia de Dios por el pecado grave. Mas nosotros no hemos de censurar tan sólo la gravedad de los actos, sino además la levedad de malicia con la que otros muchos, de menor importancia, nos afectan. Hemos de evitar y combatir no sólo a la serpiente venenosa capaz de segarnos la vida con una mordedura, sino además la presencia cercana de cualquier insecto nocivo (cucarachitas del espíritu) que nos someta a la suciedad e indirectamente al peligro.
"No nos dejes caer en la tentación", sea grande o pequeña. Repitámoslo orando con Nuestro Señor Jesucristo y sea ese nuestro lema.
Jonás -1 de Noviembre de 2022-
No hay comentarios:
Publicar un comentario