La Asunción de María.
La vida de María, la Madre del Salvador, estuvo marcada en letras de oro por el Amor, pero estuvo siempre rodeada por el trabajo y por el dolor. Unos dicen que murió y subió al Cielo en cuerpo y alma, otros dicen que no murió, sino que fue transportada por Ángeles a la presencia de Dios, donde goza de su compañía por toda la eternidad.
La muerte es dolor, porque es el castigo de nuestra deuda de origen, pero resulta que la Virgen ya la había pagado con creces, siendo testigo de la Pasión y Muerte por crucifixión de su hijo querido y adorado. Cuando el mando romano humano arrojó en sus brazos su cuerpo, inerte y frío, desfigurado por el dolor, se cumplió la profecía de Simeón de que un cuchillo partiría por completo su corazón de madre. Nos ofreció en Jesús el mayor regalo de amor que Dios hizo al hombre y a cambio recibieron, Dios y Ella, la mayor ofensa posible de odio en el Hijo crucificado y muerto. En ese momento María se hizo lo más grande de toda la humanidad.
Nunca Dios ha permitido sufrir dos veces la muerte a ningún ser, .....¿Cómo lo iba a consentir en su Madre.?....
Por esta razón yo creo que la Madre de Jesucristo, al sobrepasar su ancianidad, subió al Cielo directamente, conducida por Ángeles felices de su acompañamiento, donde sería premiada como perfecta Hija, Madre y Esposa de La Santísima Trinidad.
Por esta razón yo creo que desde allí, con belleza, santidad y salud eternas, intercede personalmente por cada uno de nosotros.
Jonás, Enero de 2023
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