LAS BIENAVENTURANZAS
El sermón del la montaña fue la más conmovedora de todas las pláticas de Jesús. Cuando nuestro Señor vio aquella muchedumbre de personas que le seguían porque habían oído de sus curaciones y milagros tuvo pena de observar que estaban, como nosotros lo estamos, muy desorientados y que caminaban por la vida con carencias, sin rumbo ni valores. Entonces quiso obsequiarlos a ellos, como a nosotros, con un complemento de felicidad y de sentido . No bastaba para la perfección la observancia o cumplimiento de los diez Mandamientos entregados a Moisés. Era necesario inyectar nuevas fuerzas al ser humano, agotado, también como lo estamos nosotros, de sufrimientos, de esfuerzos, y vacíos en la esperanza. Comenzó a darles nuestro buen Jesús, una serie de animosos consuelos, como valiosos empujones para abrir las puertas del Cielo, de ese Cielo que Él quería, y aún quiere, compartir con todos.
1ª - Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los que por pobreza pasan frío y necesidades, los que tienen hambre, todos los que viven en la carencia de una casa propia, si, pese a sus esfuerzos por mejorar , aceptan su vida sin envidias ni rencores hacia otros. Dichosos los pobres en el espíritu, si practican la humildad, estando dispuestos a aprender de quien sabe más que ellos. Dichosos todos ellos porque llegarán a ser herederos de un Dios que, bien saben, los está probando en la pobreza y en la sencillez.
2ª - Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados. Dichosos los que sufren o lloran por que recibirán el Consuelo del Espíritu Santo. La Fuerza de Dios les compensará con creces y sus angustias se transformarán en dicha eterna.
3ª - Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra. Todas las guerras y violencias tienen por causa la ambición de terrenos o propiedades. Los pacíficos no pasan por ello, de modo que por su tolerancia, amabilidad y obediencia a las normas del bien común, heredarán en la otra Vida la propiedad de la Tierra y del Universo entero.
4ª - Bienaventurados los que tienen hambre y sed de Justicia, porque ellos quedarán saciados. Todos aquellos que sufran una injusticia en el trato de personas o en la Administración Pública verán rectificada sus condenas y tendrán derecho a restitución de su dignidad y a la indemnización de sus bienes, factores que, según su cuantía, se multiplicarán para toda la eternidad.
5ª - Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia. Si ayudas a quien lo necesita, si enseñas a quien no sabe, si respetas a los muertos dándoles sepultura, si compartes tus bienes con quien carece de ellos, si perdonas de corazón a quien te ha ofendido,....entonces también tú serás bonificado por la Misericordia de Dios cuando seas juzgado. Jesucristo en la Cuz nos enseña a tener misericordia cuando dijo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".
6ª - Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Llamamos limpios de corazón a los castos, a los honrados, a los que mantienen una vida ordenada en su trabajo y en su descanso. Ellos tendrán el privilegio de ver muy de cerca a Dios que en Jesucristo fue su Maestro en dichas virtudes practicando una vida limpia.
7ª - Bienaventurados los que buscan la paz porque ellos serán llamados "Hijos de Dios". El quinto Mandamiento de la Ley nos preserva del pecado directamente más grave que se puede cometer, que es el odio en todas sus manifestaciones: Asesinatos, venganzas, críticas destructivas, violencias de todo género. Si lo evitas donde te hallas estás trabajando verdaderamente por la Paz, atributo divino, y así te asemejarás más a tu Dios que por ello te comenzará a llamar "Hijo mío". No olvides que todo hijo es también heredero.
8ª - Bienaventurados los perseguidos por causa de la Justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Quiere decir los perseguidos o castigados injustamente, ya que los delincuentes sí que deben ser perseguidos y castigados adecuadamente. Así ocurre que hay jueces que no tienen cuidado en sus veredictos, que son cobardes o interesados, que salvan su puesto con falsos conceptos y así siempre hay condenados sin justicia y sin piedad. Le ocurrió a nuestro Buen Maestro Jesucristo que fué condenado muy injustamente por un Pilatos, astuto maestro en cobardía, que permite sacrificar a un inocente y se lava las manos para no perder su cargo. El que sufre la injusticia, como la cometida en su Maestro, caminará con Él para siempre en el paraíso de la Verdad y de la Vida.
9ª - Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos. Esta bendición es para elevar en magnitud a la anterior. Cuando se trate de persecución debida a la causa de Jesús, quien fue injuriado, calumniado y crucificado simplemente por ser fiel y obediente al Padre. Si imitamos a Cristo y somos sus discípulos, participaremos de ese Cielo que compartirá con nosotros.
Hay tres ideas que tienen profundo significado en la lectura de las Bienaventuranzas.
La primera es que todas ellas son un premio, una gran dicha, un enorme valor al presentar nuestra historia al Altísimo en el día de nuestro Juicio.Todas ellas son frutos de la esencia de Dios que es el Amor. Todas ella proceden del Amor y nos llevan al Amor, es decir a los mismísimos Cielos.
La segunda es que no debemos intentar coleccionarlas, pues la vida nos las podrá ir presentando , bien aisladas o bien separadas en distintas etapas de la misma. No obstante podemos estar convencidos que tendremos la ocasión de poder adquirir una o varias de ellas. Eso es seguro. Solamente una persona en la Tierra ha podido reunir con nota "10" todas las Bienaventuranzas y esa persona es Cristo, Dios y Hombre verdadero.
La tercera es que Las Bienaventuranzas no liberan de la observancia de los 10 Mandamientos de la Ley de Dios, sino que la completan. Es necesario previamente el ser casto, ser cumplidor de la Misa dominical y de una Comunión frecuente, es necesario amar a los padres, a la familia y a las amistades, perdonando cualquier cosa, si fuese necesario. Es necesario cumplir con el trabajo que cada cual tiene con honradez y con espíritu de perfección.
Hay que aprobar todos los mandamientos pero en aquellas tareas que Dios te mande a tí especialmente has de sacar un "10". Así se presentará la ocasión de utilizar esos tributos o cualidades que se te han dado, talentos que nos hacen distinguir a unos de otros y nos llevan a la santidad.
Jonás, - Febrero -2023
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