INTERPRETACIONES BÍBLICAS.-
Cualquier hecho ocurrido puede ser relatado de variadas formas e interpretado de muchas más. He ahí la diferencia de consideración en muchos pasajes de la Sagrada Biblia, libro narrado por Dios a través de fieles escribas y traductores, entre la interpretación única para una narración evangélica por la iglesia católica, o ante la libre y relativa de los mismos hechos que puedan aplicar otros lectores independientes de otras iglesias.
Entre ellos hay dos pasajes evangélicos que, a mi modo de ver, han sido interpretados de formas muy diferentes, llegando a diferenciar normas morales o creencias de fe católicas de las protestantes. Partiendo de la base de que la verdad sólo puede ser una, por moral trataríamos de dilucidar la licitud o ilicitud del divorcio de los casados y por fe sobre la presencia real y no simbólica de Jesucristo en la Sagrada Eucaristía.
Sobre la primera: Interpretación de la moral.
1: Mc 10,1-12. Matrimonio y divorcio
3 Se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?». 4 Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, 5 y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? 6 De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». 7 Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?». Él les contestó: 8 «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. 9 Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio». 10 Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse». 11 Pero él les dijo: «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. 12 Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda». 4: Gén 1,27 | 5: Gén 2,24 | 6: 1 Cor 6,16; 7,10 | 9: Mt 5,32; Lc 16,18 | 12: 1 Cor 7,1.7s. 32-34.
"no hablo de unión ilegítima", se refiere a en la que no hubiere matrimonio previo. Otras Biblias lo transforman en: "salvo por fornicación", disculpando al casado que se separa por ser engañado por su pareja. Cristo no permite una vía de escape hacia poder lícitamente repudiar al cónyuge, o ,lo que es lo mismo, a la separación y posterior unión a otra persona. La verdadera interpretación de esta confusa narración evangélica nos la dan sencillamente los propios discípulos de Cristo contestándole: "no trae cuenta casarse"... si es como dices ". Los discípulos de Jesús, que le escuchaban atentamente en su propia lengua, son los que supieron encontrar el verdadero sentido y gravedad del hecho de repudiar a la pareja conyugal.
Conclusión . : Jesucristo ilegitima moralmente el divorcio.
Sobre la segunda . Interpretación de fe.
La Eucaristía, presencia real de Cristo en al Pan y el Vino consagrados.
48 Yo soy el pan de la vida. 49 Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; 50 este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. 51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». 52 Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». 53 Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55 Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. 57 Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. 58 Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». 59 Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún. 30: Mt 16,1-4; Mc 15,32; Lc 11,29-32 | 31: Sal 78,24 | 45: Is 54,13; Jer 31,33s | 51: L
60 Muchos de sus discípulos, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?». 61 Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os escandaliza?, 62 ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? 63 El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. 64 Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. 65 Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede». 66 Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. 67 Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». 68 Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; 69 nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios»
Las palabras de Jesús son duras para sus discípulos, como también lo son para nosotros. Muchos cristianos se alejan de la Eucaristía como se si tratase de un acto imaginativo con tintes canibalistas.
Ignoramos muchas veces que las palabras de Jesús son Verdad pura y que su poder es infinito. Imaginamos una presencia simbólica de Cristo, cosa que no compromete la fe ni tampoco corrige nuestras costumbres, a veces, licenciosas. Lamentablemente no somos conscientes de que nuestro Creador es el único que nos puede prolongar la vida y precisamente lo hace por medio de Jesucristo, de su Cuerpo y de su Sangre. Solamente Pedro y los apóstoles reconocen a quien es el Dios Todopoderoso y creen en todo lo que Él les dicta pues saben que Él es la auténtica y única Verdad.
Nuevamente son los buenos discípulos de Cristo los que nos explican a nosotros en el Evangelio su enseñanza fundamental de verdadera presencia en la Eucaristía.. Juntémonos, pues a Pedro y reconozcamos que sólo Cristo tiene palabras de Vida eterna.
Jonás.- Benidorm- Agosto 2024