viernes, 30 de agosto de 2024

 INTERPRETACIONES BÍBLICAS.-


Cualquier hecho ocurrido puede ser relatado de variadas formas e interpretado de muchas más. He ahí la diferencia de consideración en muchos pasajes de la Sagrada Biblia, libro narrado por Dios a través de fieles  escribas y traductores, entre la interpretación única para una narración evangélica  por la iglesia  católica, o  ante la libre y relativa de los mismos hechos  que puedan aplicar  otros lectores independientes de otras iglesias.

Entre ellos hay dos  pasajes evangélicos que, a mi modo de ver, han sido interpretados de formas muy diferentes, llegando a diferenciar normas morales o creencias de fe  católicas de  las protestantes. Partiendo de la base de que la verdad sólo puede ser una, por moral trataríamos de dilucidar la  licitud o ilicitud del divorcio de los casados y por fe sobre la presencia real y no simbólica de Jesucristo en la Sagrada Eucaristía.

Sobre la primera: Interpretación de la moral.

1: Mc 10,1-12. Matrimonio y divorcio

 3 Se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?». 4 Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, 5 y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? 6 De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». 7 Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?». Él les contestó: 8 «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. 9 Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio». 10 Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse». 11 Pero él les dijo: «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. 12 Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda». 4: Gén 1,27 | 5: Gén 2,24 | 6: 1 Cor 6,16; 7,10 | 9: Mt 5,32; Lc 16,18 | 12: 1 Cor 7,1.7s. 32-34. 

"no hablo de unión ilegítima", se refiere a en la que no hubiere matrimonio previo. Otras Biblias lo transforman en: "salvo por fornicación", disculpando al casado que se separa por ser engañado por su pareja. Cristo no permite una vía de escape hacia poder lícitamente repudiar al cónyuge, o ,lo que es lo mismo, a la separación y  posterior unión a otra persona. La verdadera interpretación de esta confusa narración evangélica nos la dan sencillamente los propios discípulos de Cristo contestándole: "no trae cuenta casarse"... si es como dices ". Los discípulos de Jesús, que le escuchaban atentamente en su propia lengua, son los que supieron encontrar el verdadero sentido y gravedad del hecho de repudiar a la pareja conyugal.

 Conclusión . : Jesucristo ilegitima moralmente el divorcio.


Sobre la segunda . Interpretación de fe.

La Eucaristía, presencia real de Cristo en al Pan y el Vino consagrados.

48 Yo soy el pan de la vida. 49 Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; 50 este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. 51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». 52 Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». 53 Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55 Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. 57 Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. 58 Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». 59 Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún. 30: Mt 16,1-4; Mc 15,32; Lc 11,29-32 | 31: Sal 78,24 | 45: Is 54,13; Jer 31,33s | 51: L

60 Muchos de sus discípulos, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?». 61 Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os escandaliza?, 62 ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? 63 El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. 64 Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. 65 Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede». 66 Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. 67 Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». 68 Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; 69 nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios»

Las palabras de Jesús son duras para sus discípulos, como también lo son para nosotros. Muchos cristianos se alejan de la Eucaristía como se si tratase de un acto imaginativo con tintes canibalistas.

Ignoramos muchas veces  que las palabras de Jesús son Verdad pura y que su poder es infinito. Imaginamos una presencia simbólica de Cristo, cosa  que no compromete la fe ni tampoco corrige nuestras costumbres, a veces, licenciosas. Lamentablemente no somos conscientes de que nuestro Creador es el único que nos puede prolongar la vida y precisamente lo hace por medio de Jesucristo, de su Cuerpo y de su Sangre. Solamente Pedro y los apóstoles reconocen a quien es el Dios Todopoderoso y creen en todo lo que Él les dicta  pues saben que Él es la auténtica y única Verdad. 

Nuevamente son los buenos discípulos de Cristo los que nos explican a nosotros en el Evangelio su enseñanza fundamental de verdadera  presencia en la Eucaristía..  Juntémonos, pues a Pedro y reconozcamos que sólo Cristo tiene palabras de Vida eterna.

Jonás.-  Benidorm-  Agosto 2024


domingo, 25 de agosto de 2024

AGRADAR A DIOS

 AGRADAR A DIOS


Es, sin duda alguna, la más importante de todas las tareas que el ser humano puede realizar. Y es, también sin lugar a dudas, la única tarea que tiene remuneración segura, pues es la única fuente de verdadera y eterna  felicidad para cada uno de nosotros.

El problema es saber cómo hacerlo, es escoger la clase de trabajo o servicio que más satisfacción pudiere dar a un Creador contemplando su propia obra.

Si analizamos la historia de los trabajos de Dios veremos que el primero fueron numerosos seres espirituales dotados de cierta semejanza de belleza, de  inteligencia y de libertad,  con quien los creó.

Los puso a prueba, como a nosotros mismos, y unos fueron nobles y otros desleales.. Los primeros creían en el Señor y esperaron su vuelta con el buen ánimo en la obediencia y en la esperanza, los segundos aprovecharon su aparente ausencia para honrarse exclusivamente a sí mismos en el egoísmo y en la soberbia. Despertaron los unos en el Cielo y los otros en los infiernos, pues Dios aborrece la soberbia... Se repitió la historia creadora con la aparición del hombre, un ser algo inferior a los Ángeles  anteriores, aunque también dotado de cierta inteligencia y de cierto albedrío. 

Dios había repetido nuevamente su prueba creadora y con muy diversos resultados. Unos le agradaron , otros le repugnaron. Los primeros hacían florecer la humildad y la entrega total, los segundos no mostraban más que vanidad, soberbia y egoísmo. Entre los primeros hubo uno que encantó al Señor de los Cielos que resultó ser  una mujer llamada "María".

He ahí lo que buscaba nuestro Dios,. Él era Trinidad pura de humildad, en la que ninguna de sus figuras se ensimismaba en sí misma , sino en las otras. El Padre adoraba al Hijo y éste al Padre y ambos con tal poder y fuerza que surgía entre ellos el mismísimo Espíritu de amor como fruto infinito.

En aquella figura humana encontró Dios alguien parecido a sí mismo en aquella joven virgen : María .  La rodeó de su secreta e Inmaculada  luz, una gracia invisible para todo ser humano, incluida ella misma, pues María durante toda su vida conoció el cansancio del trabajo  y María experimentó durante la Pasión y Muerte de su querido Hijo el mayor dolor que ningún otro ser humano pueda sentir, siendo además  la "favorita" de su Creador.

Es, por lo tanto, la humildad, enterémonos,  la mayor de todas las satisfacciones con las que cada uno de nosotros puede complacer a su Creador.

Resuene en nuestra alma esa frase de María : "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su Palabra ".

Con la humildad descubriré al Señor en cada uno de mis hermanos y podré servirlos sin complejos ni fallos, pues Cristo, de una forma u otra,  reside en cada uno de ellos.

El Espíritu Santo, modelo de sencillez y efectividad nos abrirá la mente para averiguar cuales son las cosas que agradan plenamente al Padre y al Hijo. 

 Tan sólo con la humildad me desnudaré de mí mismo y podré vestirme del traje de pobreza y sencillez   que exige Dios para entrar en el Paraíso y gozar del manjar de su  eterna compañía.

Que así sea.


Jonás, -  Agosto 2024

martes, 20 de agosto de 2024

 Los SACRAMENTOS.-


No es fácil la definición de los Sacramentos para un católico. Se suelen definir como signos realizados por Jesucristo que la Iglesia repite para bien de la Salvación de las almas. En ello se diferencian de lo que llamamos Sacramentales, que son ritos o actos introducidos por la Iglesia a lo largo de su historia..

Con un  un pensar más profundo habría que declarar que dado que  Jesucristo es Dios sus actos delataban la presencia real del mismo ser Divino que actuaba presente  por amor, poder e interés para la salvación espiritual y corporal de los hombres. Así es fácil descubrir que no se trata de imitar un signo o acción ya realizada, sino de volver a invitar la  presencia ante nosotros del propio Dios para hacernos el  bien, utilizando a través de su inmerecido amor, su inmenso  poder. Así pues definiremos felizmente a los Sacramentos como presencias verdaderas del Dios vivo entre nosotros. 

Es bueno reparar como Jesucristo, quien tanto bien realizó a lo largo de su vida, vuelve a llevarlo a cabo, presente en múltiples momentos de la nuestra. Así pues hemos de reconocer al verdadero Sacramento como un auténtico milagro hecho por nuestro Señor, acompañándonos acá,  para nuestro más profundo bien.

Son siete los Sacramentos a recibir por el ser humano, unos infieren don, otros infieren salud, paz y bienestar, pero se puede decir que todos ellos operan un cambio sustancial en la esencia humana.

El Bautismo nos hace verdadero hijos de Dios, quien repite para cada  uno de nosotros, como con Jesús al borde del río Jordán, "este es mi hijo muy amado en quien me complazco".

La Confirmación que se aplica a partir del uso de razón en los niños ya bautizados con la imposición de manos, tal como lo hizo Jesús con los niños a quienes abrazaba con sentimiento, amor profundo que no era más ni menos que su Espíritu Santo, derramándose sobre esas criaturas.

La Unción de los enfermos que tantas veces Jesús aplicó para curar enfermedades  y para expulsar demonios y que los apóstoles aplicaron a moribundos para su bien corporal y espiritual.

La Penitencia, el perdón de los pecados que Cristo aplicó a muchos que curaba milagrosamente, asombrando además  a todos los presentes con un perdón de los fallos del propio enfermo, que tan sólo Dios podía realizar.

La Comunión, su íntima presencia para todo aquel que en Él crea y desee saborear su presencia real en su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Es el verdadero Sacramento de los Sacramentos, Presencia total de Cristo unido a nosotros, que requiere nuestra fe y amor totales. Es el Pan de la Inmortalidad.

El Matrimonio, en la que, como en Caná de Galilea, Cristo y su Madre se hallan presentes, y se nos ofrece para acompañar a la pareja siempre uniéndola en el amor y la fidelidad, para darles el fruto inapreciable de los hijos, evitando la extinción del género humano.

El Orden sacerdotal, imitación del designio personal de Cristo, cuya vida estuvo orientada exclusivamente a la salvación de todos los  seres humanos, buscando y formando nuevos testigos portadores del amor de Dios.

Es de hacer notar que la más breve oración tiene también un alma sacramental, puesto que hace presente a Dios, sea rezando en privado, allá donde nadie te oye, pero sí lo hace el Padre Celestial, o sea entre dos o más  en el centro los cuales  siempre está presente  Cristo.. No la devaluemos por ser más sencilla y discreta porque su eficacia para la salvación es como la de un Sacramento, es decir:  extraordinaria .

Practiquemos con profundo respeto y amor cuantos Sacramentos se hallen a nuestro alcance, según el plan de Dios sobre nosotros, y recemos para que estos se propaguen entre todos los hermanos..


Jonás - Agosto 2024




viernes, 16 de agosto de 2024

 La Comunión de los Santos.-


Es uno de los puntos más maravillosos de nuestro propio Credo, pues nos consagra a todos los creyentes en un pueblo único, íntimamente unido y fuerte por su cohesión y amor de unos a otros. Las intercesiones de la iglesia Triunfante salvan las necesidades de la Iglesia Militante y las de ésta también pueden solucionar las de la Iglesia Purgante que se transforma en la primera.

Para nosotros, pecadores desde el nacimiento, si obtenemos la salvación, el Purgatorio es una etapa de paso ciertamente obligatorio.  El Todopoderoso siempre escucha y atiende las oraciones que con sencillez y amor se le dirigen para el bien de unos u otros. Nuestros seres queridos que puedan hallarse en el Cielo continuamente ruegan al Señor por nuestra salud espiritual y corporal. Nosotros, de vez en cuando, nos acordamos de los desaparecidos de nuestra vida y rezamos para que hayan encontrado el descanso y la felicidad eterna,.. pero no tanto de los fallecidos desconocidos que también pudieran beneficiarse de nuestra intercesión ante Dios. Precisamente esa muestra de amor en la  distancia que puede dar el desconocimiento de otras gentes de lugares o épocas diferentes a los nuestros, es lo que más interés pudiera dar al Gran Hacedor para involucrarse en operar en nuestra oferta o petición.

De este modo nace el concepto de las Indulgencia que los Santos Padres, a lo largo de los siglos vienen dando a las personas amantes de la oración,. para el bien de esa Iglesia citada, que se halla en fase de purificación.

Aunque la Indulgencias son un proceso netamente no comercial, siempre ha habido quien ha intentado sacar un rendimiento egoísta de ellas, y en su tiempo ésta  fue una de las causas invocadas por Martín Lutero  para  la separación de la Iglesia Protestante de la Iglesia Católica, junto a la desobediencia al Papa de Roma. No obstante, aún perdura, tras varios siglos,  el valor de la Indulgencias solicitadas en interés de las personas ya fallecidas , siendo una de las obras de amor posibles más nobles y más agradecidas.

Hoy día ya no se compran indulgencias. Se solicitan mediante la Confesión y la Comunión sacramental y el rezo de unas oraciones concretas aplicadas en favor de algún alma del Purgatorio para acelerar su Purificación y subida al Paraíso Celestial contemplando a Dios. De nuestro Señor depende la elección   de esa alma y su liberación en parte o en todo de su pena (indulgencias: bien parciales, o bien plenarias), 

Fuera de asentar un afán comercial, la obtención de Indulgencias en favor de las Ánimas del Purgatorio son el mejor de los negocios que nosotros podremos realizar en nuestra propia conveniencia.  Porque si salvamos un alma de esa pena y conseguimos aproximarla al Cristo generoso del propio Cielo,......¿No creeis que esa alma no intercederá por nosotros mismos ante ese Cristo  el día en el que vamos nosotros, con toda seguridad, a padecer allá en el Purgatorio....? 

Pensemos bien cómo salvar a otros con generosidad  y nosotros mismos sentiremos la intercesión  de  almas agradecidas y la determinación de  Nuestro Señor Jesucristo, compasivo e insuperable en el Amor.

 Por el amor al prójimo siempre obtendremos el Amor de Dios.

Jonás   Agosto 2024