lunes, 25 de mayo de 2026

Dones y Frutos del Espíritu Santo.

 Dones y Frutos del Espíritu Santo.


Ambos dependen de la verdadera naturaleza de Dios, que es verdadero y puro Amor. Todas sus manifestaciones dependen de algo parecido a una cristalización de este Querer entre las tres Personas Trinitarias: El Padre que engendra y ama a su Hijo, el Hijo que ama a aquel de quien procede y el Espíritu Santo, fruto del Aprecio infinito que los une, quien,  a su vez,  les devuelve a ambos su  inestimable Amor. Los Tres juntos hacen un todo indivisible de personas con incalculable cohesión : la Santísima Trinidad que  es un misterio para  nuestra humana mente , mas no para nuestro corazón, pues tuvieron a bien los Tres juntos proyectar su divina imagen en el corazón de todo creyente.


Breve descripción de los Siete dones del Espíritu Santo.

Don de Entendimiento : Es descubrir que Dios te ama mucho más de lo que te imaginas. El amor engendra amor y éste engendra confianza y fe. De ésta procede la aceptación de cualquier misterio divino. Así el buen cristiano acepta misterios como el de la Santísima Trinidad o el de la Encarnación de nuestro Redentor. 

Don de Sabiduría :  El saber induce al saborear y tratándose del amor no presenta límite alguno. Se ama al conocimiento porque multiplica el afecto y así vuelve a buscar y a crecer hasta llegar a la Verdad, que es Nuestro Señor Jesucristo.

Don de Ciencia : Es buscar y encontrar a Dios en todas sus obras repletas de sentido y mérito, realizadas por Él , para bien en el universo espiritual o material, o para conocimiento de la Historia humana.  

Don de Consejo :  Es recibir de Dios el camino para poder encontrarle, y así  seguir el rumbo que Él desea para cada uno de nosotros.

Don de Piedad : Es encontrar en la oración la compañía de un Dios que siempre nos escucha y que siempre nos contesta de una u otra manera.

Don de Fortaleza : Es recibir la energía suficiente para perseverar en aquel camino que  Dios dicta a cada  corazón que le busca.

Don de Temor : Es medir la Grandeza y el Poder de Dios y, en consecuencia: temer perderlo para siempre por la debilidad de un sólo pecado grave.

Los doce frutos del Espíritu Santo:

Son Perfecciones que los Dones del Espíritu Santo  construyen en el ser humano que ama a Dios. Se pueden considerar algunas un anticipo real de la Gloria que Dios tiene preparada para cada uno de nosotros y otras, aquellas que definen nuestro amor como medio indispensable para conseguirla. (y Cristo así lo dijo: "por sus frutos los conoceréis" 

Caridad.-  De Dios aprendemos a amar y a propagar este sentimiento en los demás mediante un servicio totalmente desinteresado. Es un simple anticipo del Cielo prometido, en el que gozaremos de forma gratuita del infinito Amor divino.

Gozo.- El considerarse uno Hijo de Dios es la mayor alegría que se puede tener, dicha que no debe de desaparecer nunca, ni siquiera en caso de intensos sufrimientos de la vida, contento supremo basado en la virtud de la esperanza, por la que todos los mártires han superado los dolores, los temores y la propia muerte. Jesús lo manifiesta en la Cruz cuando le anuncia al buen ladrón :"Hoy estarás conmigo en el Paraíso".

Paz.- Durante la vida nace de la virtud de la humildad. Cuanto más desocupados  seamos del prestigio, de la riqueza y del criterio ajeno, más tranquilos y  libres estaremos del mundo y sus vanalidades y más próximos a la fuente de la vida que es Cristo, quien nos redimió con su pobreza y con su sencillez.

Paciencia.- Es permanecer en el amor de Dios hacia el prójimo´perdonando sus fallos o sus ofensas, sabiendo que también Él perdonará también, del mismo modo, las nuestras. Como Ciencia de la Paz que es, también requiere de la humildad para no juzgar ni condenar nunca al hermano, sino sufrir en el silencio, como bien lo hizo Jesucristo con muchos de sus paisanos y discípulos cuando no le comprendían y le abandonaron ante su pasión y muerte.

Longanimidad.-  Es, según Mons.Bunilla, la paciencia de largo recorrido, es decir bien dotada de perseverancia.También es , según otros autores la virtud de saber dar otra oportunidad de arrepentimiento o cambio de vida a quien nos ofende, fruto divino muy apreciable por su valor ético  en los frecuentes casos que existen de infidelidad conyugal. 

Bondad.- Es disfrutar haciendo el bien a unos y a otros.

Benignidad.- Es corregir sin humillar . Es nunca condenar a nadie, pues ninguno nos ha hecho jueces y, si acaso,  juzgar, no a las personas, sino a sus hechos, y del modo más  benevolente posible.

Mansedumbre.- Ser manso es no utilizar la violencia nunca, sea verbal o sea física. No es ser cobarde, sino equilibrado, corregir a los demás con respeto y sin herir, pero con eficacia suficiente para evitar otros daños mayores. Habríamos de aprender los seres humanos de aquellos "mansos", que en la plaza  taurina se utilizan para conducir amigablemente a los animales violentos hasta su corral, a fin de que no puedan herir a nadie.

Fidelidad.- Es mantener el compromiso adquirido  a lo largo del tiempo, sin dejar de cumplirlo. Dios es la fidelidad pura, pues siempre cumple religiosamente lo prometido. Nosotros somos probados en la fidelidad de nuestras oraciones, pues no es de recibo el hacer peticiones o donaciones de gracias al Padre un día sí y otros días no. La fidelidad se muestra fundamentalmente en la frecuente Oración a Dios.

Modestia.- Es la sobriedad en público. Evitar toda exhibición, sea física o sea espiritual para ser admirados por otros . Su falta incrementa el peor de todos los pecados: la soberbia o amor a desordenado a uno mismo.

Continencia.- Es el sacrificio de uno mismo para no ser víctima de uno mismo. Es decir evitando por la propia voluntad toda adicción que ponga en peligro la economía familiar , la salud corporal o el propio estado de la Gracia de Dios. 

Castidad.-  Es totalmente necesaria en la infancia y juventud, pues en la primera su falta  es contraproducente ya que son requeridas unas hormonas de crecimiento que se inhiben con las hormonas de origen sexual. En la juventud también su falta es nociva, pues la castidad es necesaria para la formación psicológica e intelectual de quien quiere llegar a terminar siendo  responsable de sus actos. En la madurez, también lo es, aunque Dios dispuso el placer sexual dentro del Matrimonio, para felicidad de los padres, a la vez que para la perpetuación de la especie humana.

! Perfeccionémonos en los frutos que el Espíritu Santo nos proporcionará ¡


Jonás .- Mayo 2026

martes, 5 de mayo de 2026

EL ESTADO DE GRACIA

 EL ESTADO DE GRACIA.-


Dios nos ha creado a su imagen y semejanza. Eso quiere decir que tenemos sus mismos dones , esos sí, no a escala infinita como Él, sino a escala limitada, pero cualitativamente Dios nos ha hecho de  su propia madera.

Por el libre albedrío podemos ser hijos suyos obedientes  y amarle, o bien podemos renunciar a su paternidad, desobedecer sus leyes y apartándonos de su compañía dejar de quererle. Si elegimos el primer camino nos costará sacrificar a veces nuestros sentidos, pero encontraremos  paz, amor y satisfacción por el deber bien cumplido, alcanzando al final la verdad y la vida. Si elegimos el segundo sobra saber que caminamos hacia la muerte eterna.

Éste es el sentido verdadero de la conversión: el reconocer el camino que da la verdadera alegría, la auténtica  paz y el sentido de nuestra vida. 

No obstante, el estado de Gracia, como la salud del cuerpo, hay que cuidarlo y hay que protegerlo para nutrirlo con esmero, pues de él depende, no ya nuestra felicidad en la vida, que es un pequeño anticipo del Cielo, sino: éste mismo en la eternidad de Dios.

El estado de gracia es como la Limpieza de las manos o de los pies. A los miembros, no basta con tenerlos alejados de la suciedad, sino que hay que  lavarlos con frecuencia. Hay que limpiar y cortar  las excrecencia de las uñas, hay que proteger los dedos del frío y del calor excesivos, así como mantener la función de sus músculos,  mediante numerosos actos de variable fuerza y precisión realizados a diario.

Para el alma es necesaria, igualmente: la limpieza diaria del examen de conciencia, el lavado también  diario  de la oración con arrepentimiento de las faltas cometidas, la confesión con la adecuada frecuencia  de los pecados cometidos, sean pequeños o grandes, la oración de acción de gracias continua por todos los beneficios recibidos del Señor, las obras de Caridad para con otros, el mantenimiento de las verdades de la Fe y el aliento íntimo y cálido de la Esperanza, mantenidos en las oraciones frecuentes bien en soledad o en compañía de otros .

Es precisamente en el ámbito de la oración personal donde nos encontraremos con " el verdadero amigo que te ama, te escucha y te habla al corazón"  (Teresa de Jesús). Con Él la oración deja de ser una obligación y comienza a ser un premio. Empieza en una Energía, el amor, fruto del Santo Espíritu.   Sigue en una dirección concreta, el camino, mostrado por Cristo con su vida ejemplar.   Termina contemplando  las puertas de una Mansión eterna: la casa del Padre. 

Merece el esfuerzo de dedicar regularmente un tiempo a Dios, porque Él nos amó primero y nos dedicó su tiempo, su ilusión y su Amor entregándonos a su Hijo querido, a quien los hombres crucificamos y todavía  continuamos haciéndolo.

El fruto de la oración en Gracia de Dios será el éxito de todas nuestras peticiones, si es que convienen, será  una vida serena, llena, con sentido, colmada de alegría y de servicio a los demás . Como antes he dicho: un verdadero anticipo de la vida eterna prometida. Pero para obtener ese trato de amigo con Cristo es necesaria una presentación, un despojarse de todo para pedir a nuestra madre del Cielo que nos muestre el rostro de su Hijo querido. Ella es la persona que más íntimamente ha tratado con Él y, como nos ama cual hijos, si se lo pedimos, nos lo hará presente. Podremos hablar así con nuestro Redentor con  sinceridad y con franqueza, como con nuestro hermano Mayor.

!Adelante con la Vida en  Gracia de Dios¡. !Se merece todas  las penas que hubieren¡


Jonás  ---- Mayo 2026