martes, 5 de mayo de 2026

EL ESTADO DE GRACIA

 EL ESTADO DE GRACIA.-


Dios nos ha creado a su imagen y semejanza. Eso quiere decir que tenemos sus mismos dones , esos sí, no a escala infinita como Él, sino a escala limitada, pero cualitativamente Dios nos ha hecho de  su propia madera.

Por el libre albedrío podemos ser hijos suyos obedientes  y amarle, o bien podemos renunciar a su paternidad, desobedecer sus leyes y apartándonos de su compañía dejar de quererle. Si elegimos el primer camino nos costará sacrificar a veces nuestros sentidos, pero encontraremos  paz, amor y satisfacción por el deber bien cumplido, alcanzando al final la verdad y la vida. Si elegimos el segundo sobra saber que caminamos hacia la muerte eterna.

Éste es el sentido verdadero de la conversión: el reconocer el camino que da la verdadera alegría, la auténtica  paz y el sentido de nuestra vida. 

No obstante, el estado de Gracia, como la salud del cuerpo, hay que cuidarlo y hay que protegerlo para nutrirlo con esmero, pues de él depende, no ya nuestra felicidad en la vida, que es un pequeño anticipo del Cielo, sino: éste mismo en la eternidad de Dios.

El estado de gracia es como la Limpieza de las manos o de los pies. A los miembros, no basta con tenerlos alejados de la suciedad, sino que hay que  lavarlos con frecuencia. Hay que limpiar y cortar  las excrecencia de las uñas, hay que proteger los dedos del frío y del calor excesivos, así como mantener la función de sus músculos,  mediante numerosos actos de variable fuerza y precisión realizados a diario.

Para el alma es necesaria, igualmente: la limpieza diaria del examen de conciencia, el lavado también  diario  de la oración con arrepentimiento de las faltas cometidas, la confesión con la adecuada frecuencia  de los pecados cometidos, sean pequeños o grandes, la oración de acción de gracias continua por todos los beneficios recibidos del Señor, las obras de Caridad para con otros, el mantenimiento de las verdades de la Fe y el aliento íntimo y cálido de la Esperanza, mantenidos en las oraciones frecuentes bien en soledad o en compañía de otros .

Es precisamente en el ámbito de la oración personal donde nos encontraremos con " el verdadero amigo que te ama, te escucha y te habla al corazón"  (Teresa de Jesús). Con Él la oración deja de ser una obligación y comienza a ser un premio. Empieza en una Energía, el amor, fruto del Santo Espíritu.   Sigue en una dirección concreta, el camino, mostrado por Cristo con su vida ejemplar.   Termina contemplando  las puertas de una Mansión eterna: la casa del Padre. 

Merece el esfuerzo de dedicar regularmente un tiempo a Dios, porque Él nos amó primero y nos dedicó su tiempo, su ilusión y su Amor entregándonos a su Hijo querido, a quien los hombres crucificamos y todavía  continuamos haciéndolo.

El fruto de la oración en Gracia de Dios será el éxito de todas nuestras peticiones, si es que convienen, será  una vida serena, llena, con sentido, colmada de alegría y de servicio a los demás . Como antes he dicho: un verdadero anticipo de la vida eterna prometida. Pero para obtener ese trato de amigo con Cristo es necesaria una presentación, un despojarse de todo para pedir a nuestra madre del Cielo que nos muestre el rostro de su Hijo querido. Ella es la persona que más íntimamente ha tratado con Él y, como nos ama cual hijos, si se lo pedimos, nos lo hará presente. Podremos hablar así con nuestro Redentor con  sinceridad y con franqueza, como con nuestro hermano Mayor.

!Adelante con la Vida en  Gracia de Dios¡. !Se merece todas  las penas que hubieren¡


Jonás  ---- Mayo 2026

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