sábado, 6 de junio de 2026

SOBRE EL CORAZÓN

 

SOBRE EL CORAZÓN.-


La naturaleza del ser humano es la de ser cuerpo + alma, ambos unidos en un proceso que denominamos: la vida. Nuestra alma está dotada de un entendimiento racional (modos de conocer), de una voluntad con total libre albedrío (modos de ser) y de una capacidad de albergar sentimientos positivos o negativos(modos de estar). Nuestro cuerpo nos proporciona los sentidos con los que podemos obtener la información del lugar y del tiempo, así como la de sentir las sensaciones informativas de los muy diversos sentidos : vista, oído, gusto, olfato y tacto, de la acción muscular voluntaria o involuntaria y del movimiento o del descanso, siendo todos ellos necesarios para el buen desarrollo del proceso vital.  

Al alma generalmente se la denomina espíritu por su naturaleza, pero hay que decir que con más profundidad llamamos verdadero Espíritu a esa parte valiosa del alma que se halla unida por el querer a su Dios (Santa Faustina Kowalska, monjita de la "Divina Misericordia").

 Al ser hecho el Espíritu  como un ente capaz de querer, no es de extrañar el que siempre anhele la unión con su Creador, que es Amor, hasta llegar a conseguirla: "Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón no encontrará reposo hasta que descanse en Ti". (San Agustín) .

Y aquí aparece el término Corazón fuera de su dimensión anatómica. Resulta que el sentimiento del amor se halla por todo el cuerpo, pero se ha cristalizado en el órgano cardíaco. Igualmente la razón actúa mediante la voluntad a través de todos los órganos corporales, pero junto a ésta parece que se identifica dentro del cráneo en nuestro propio cerebro.

La inicial tendencia que todos los hombres tenemos hacia el amor a Dios se halla  identificable en esas palabras de San Pablo: (1 Corintios 3:16-17): " 16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? .17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, Santo es".

De una manera práctica sabremos que tenemos un Espíritu activo, Agua Viva del Espíritu Santo, si es que vivimos en la Gracia de Dios. De no ser así nos acompaña un espíritu muerto con un alma vacía de amor y de vida eterna. Podríamos comparar nuestra alma humana con una cuchara de madera capaz de contener algo infinitamente valioso, pero también de poder hallarse vaciada, seca e inservible para contenerlo, debido a los agujeros practicados en ella por nuestros pecados.

He ahí un serio motivo para pensarlo y no cejemos nunca en reparar siempre nuestra alma por el Sacramento penitencial.

La Biblia nos dice el mejor elogio para el ser humano (Génesis 1, 26-27) : "Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó".                      Después , dentro de la Biblia en el evangelio ( S. Juan 3, 16-21) nos cuenta : "Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna". 

La primera  cita es el  el mejor elogio posible para la naturaleza humana y la segunda es el más esperanzador futuro del que ya podemos disfrutar. Ambos regalos proceden de un núcleo infinitamente generoso que, podemos imaginar, es el Espíritu del mismo  Dios encarnado en  Jesucristo, o sea, aquello que entenderíamos como en su Corazón

De ese núcleo de amor infinitamente generoso : el Corazón de Dios, procede el que en el siglo XVII una religiosa francesa llamada Margarita María de Alacoque comenzase a recibir experiencias místicas basadas en el amor tanto del Hijo Único de Dios hacia nosotros , como del amor que nosotros, como hijos adoptivos del mismo Padre, a ambos les debemos.

De esta manera se dedicó un mes del año (Junio) y especialmente el Viernes  12, para alabar el amor íntimo de Jesús hacia todos los hombres y así adorar "al corazón que más ama", "pues por Él se abrieron para nosotros las puertas del Cielo". También por ese amor al Sagrado Corazón de Jesús,  Santa Margarita hizo nacer como costumbre piadosa  la práctica de la Comunión del Cuerpo de Cristo en los nueve primeros viernes del mes para obtener la divina promesa de nuestra propia salvación.

Para ganar esta gracia debemos:
1-Recibir sin interrupción la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes consecutivos.
2-Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3-Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.
4-y esta Oración: “Oh Dios, que en el corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad; te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.”

Promesas
(1) Les daré todas las gracias necesarias en su estado de vida.
(2) Estableceré la paz en sus hogares.
(3) Los consolaré en todas sus aflicciones.
(4) Seré su refugio en su vida y sobre todo en la muerte.
(5) Bendeciré grandemente todas sus empresas.
(6) Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.
(7) Las almas tibias crecerán en fervor.
(8) Las almas fervorosas alcanzarán mayor perfección.
(9) Bendeciré el hogar o sitio donde esté expuesto Mi Corazón y sea honrado.
(10) Daré a los sacerdotes el don de tocar a los corazones más empedernidos.
(11) Los que propaguen esta devoción, tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, y de El,
nunca serán borrados.
(12) Nueve primeros viernes: Yo les prometo, en el exceso de la infinita misericordia de mi
Corazón, que Mi amor todopoderoso le concederá a todos aquellos que comulguen nueve
primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán, en desgracia ni
sin recibir los sacramentos; Mi divino Corazón será su refugio seguro en este último momento.



  •  Jonás-----12-Junio- 2026
































































































































































































































El corazón es un órgano que rompe todos los esquemas de la anatomía, de la fisiología, de la psicología,  de la ética y hasta de la Teología. Rompe todas las definiciones que cualquiera de estas ciencias puedan dar de él. Es centro de la vida del cuerpo y también de la vida del alma. Es centro de la responsabilidad ética de los actos y a la vez es juez implacable que hace y deshace la autoridad del raciocinio. Ya Pascal decía : "El corazón tiene razones que la mente desconoce", definiéndolo así como el magistrado instructor de la causa de sentimientos dotados de intuiciones  racionales.

Si volamos a la Teología resulta que hemos de maravillarnos de la magnitud y benignidad del Corazón de Jesús, capaz d de amar y de perdonar a los numerosas  millones de pecadores que pidamos perdón en todo ese mundo que creó su Padre. Si volvemos a los entresijos de nuestra conciencia tan sólo descubrimos culpable el hecho de no amar al prójimo sin interés alguno con el corazón, mientras que sí que lo hacemos por ganar otros réditos generalmente inconfesables. 

Últimamente leía sobre  Santa         y su distinción entre alma y espíritu. Dos conceptos que generalmente quieren expresar la misma dimensión nuestra, pero que según las revelaciones que esta amiga de Cristo recibió de Él son cosas netamente diferentes.


















































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