LOS "JUECES" DE DIOS
La cuestión del mal
Muchos "personajes" se empeñan en nombrarse " jueces de Dios", es decir : en decidir con sus limitados conocimientos lo que es bueno y lo que es malo de sus obras, inclusive del mismo Dios .
Si alguna bandera ondea en el baluarte del ateismo es la cuestión del mal en el mundo, su procedencia y su alcance, su trascendencia. El argumento es simple: "como existe el mal, tanto físico como moral, no puede existir un Dios de Amor que lo tolere,....luego o Dios no existe (ateismo), o no posee tal bondad y pasa completamente de nosotros.(agnosticismo)." . "No puede haber un Dios que cree niños enfermos, o con sida o con malformaciones, pues son seres que no poseen culpa alguna. Tampoco puede haber un Dios que tolere la miseria de los pobres, ni la injusticia que sobre ellos muchas veces cae implacable, ni la guerra, ni los abusos, ni los cataclismos, ni clase alguna de calamidades.."
Pero vamos por partes:
Tengo por lema para juzgar a alguien el conocer la totalidad de sus realizaciones, no tan sólo unas cuantas seleccionadas de una historia interrumpida caprichosamente .
Tengo por costumbre para juzgar una novela el leerla de cabo a rabo, no tan sólo el prólogo o unas cuantas hojas. Me parece infantil cerrar escandalizado un libro a la tercera página y después ponerme a criticar a su autor, o a decir que no sabe escribir, o que ni tan siquiera merece la categoría de llamarse autor, de ser el creador de su obra.
Tengo que medir lo más exactamente posible la magnitud de cada "desgracia" de la criatura, su valor y trascendencia y en esta línea podré valorarla como desequilibrio leve, moderado, grave, muy grave o infinitamente grave. A cada una de ellas correspondería en el justo uso de la balanza del bien y del mal una contra-reacción posterior enla supuesta novela de compensación de similar intensidad: leve, moderada, buena, o muy buena .
Dios puede crear un niño muy enfermo, cierto que además de muchos niños sanísimos, también lo hace....pero.. ¿Le ha proporcionado al niño un daño infinito?...-. No.
¿Puede Dios de alguna manera recompensarlo después con un bien de grado superior, curando su enfermedad y dándole riqueza y bienestar? ...-Sin duda que puede hacerlo.
¿Y si la recompensa con un bien posterior es de grado infinito?...¿Anularía el daño recibido al principio?....- Sería un derroche de bondad. Sobraría la compensación.
El premio infinito es Dios mismo, el mal recibido ha sido una simple prueba temporal para valorar al individuo y, sobre todo, a sus congéneres. Por eso creemos en la Resurrección y en la Justicia final , en un Cielo que nosotros no nos merecemos y en un Infierno creado por nosotros que sí que podemos llegar a merecer, si es que nos domina el egoísmo, el resentimiento, el odio o la ingratitud. Esto es lo que nos enseña nuestra fe.
Hubo una persona radiante, inteligente, sana, rica y muy virtuosa que se llamó Job. El demonio le dijo a Dios: "no estés contento de su virtud, porque se debe a los demás dones que le has dado; ¡Quítale la salud, la fortuna, la familia y veremos si después de esto es capaz de alabarte a tí!". Dios le hizo caso y puso a prueba al Santo Job con todo tipo de ignominias corporales y espirituales. Tras una lucha justificada entre el bien y el mal que subyace en cada ser, el Santo Job acabó aceptando la voluntad de Dios y lo bendijo, pese a la intensidad de las vicisitudes sufridas. Su examen fue sobresaliente, el demonio nuevamente se equivocó. No pudo alterar con pesimismos, con desconfianzas o con resentimientos el alma de Job. Como tantos otros santos probados en el dolor de lo más personal e íntimo dijo: "El Señor me lo dio,.. el Señor me lo quitó....¡Bendito sea el nombre del Señor!"
Contaba un periodista que en una ocasión hizo un interviú a Plácido Domingo, celebre tenor español como sigue:
.-¿Cree Usted en Dios?
A lo que el cantante respondió :
.-Naturalmente que sí, y además lo amo.
El periodista insistió:
.- Y ..si de la noche a la mañana le desapareciese la voz de la garganta por un tumor,..¿Que haría ?.. ¿Seguiría acaso creyéndole y amándole?
A lo que el tenor contestó:
.- Si Dios me quitara la voz mañana, no dejaría de darle gracias por la gran voz que me ha dado hasta ahora. Nunca podré pagarle lo que gratuitamente me ha regalado ya.
¿Es esto suficiente para aceptar la vida como un valle de lágrimas?.-
Para muchos son, desgraciadamente, canciones bullangueras. No ven mucho más allá de sus narices y lo único que les interesa es el presente o el futuro inmediato. Para muchos ese "supuesto" Dios se desentiende del dolor y de la calamidad humanos cuando nos vemos afectados por el sufrimiento , la enfermedad o la muerte.
¿ Y porqué me ha de tocar a mí, o le ha de tocar a mi hijo o a mi hija hija y no a otros....?
Difícil respuesta. Los argumentos de antes serían aceptables para el sufrimiento ajeno, pero se tambalean cuando oigo mí propio grito de dolor o el de un ser muy querido. Nadie puede decirme nada sobre la desdicha, a no ser que la comparta de verdad conmigo, y no sólo de palabra, sino de hechos.
No olvidemos también, por otra parte, que fue voluntad de Dios el probar a todos los seres creados a su imagen en aquello que más semejante a El les hacía, es decir: en su libre albedrío. Para ello era indispensable la desgracia, la frustración de un proyecto, quizás el fracaso aparente y el dolor real. "Recordad cómo fueron probados vuestros padres para ver si verdaderamente servían a Dios. Recordad cómo fue probado Abraham, nuestro padre, y purificado por muchas tribulaciones llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo Isaac, Jacob, Moisés y todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos" (Jdt(8,21b-23))
El Hijo de Dios, siendo Dios y omnipotente, es también tentado en su naturaleza humana por la pobreza durante toda su vida, lo es por el hambre en el desierto, por la incomprensión de todos , en el jardín de los Olivos la víspera de su Pasión y es tentado hasta el límite por el dolor insufrible en los últimos momentos de su vida, agonizando en la Cruz. ("Si eres hijo de Dios, baja de ahí...").
Fueron probados también todos los profetas, todos los discípulos de Jesús, su Madre Santísima que vivió la más absoluta pobreza y sufrió profundamente la pasión y muerte de su hijo Jesús. Todos los santos y todos los ángeles fueron intensamente examinados en la tentación , en el dolor, o en ambas cosas... ¿Y nosotros imaginamos"que vamos a salir de rositas por la vida...?
¿ Es que vamos alguno a juzgar la Providencia de Dios, decir si hace menos bien o hace mal aquello , si permitiendo el mal, QUE ÉL NO CREÓ, se olvida de nosotros cuando nos ocurren desgracias. El sólo creó el bien y como sublimación de su obra el libre albedrío. El mal no es nada ni es nadie, es simplemente la falta de Bien, y eso es sólo consecuencia de nuestra libertad, exclusiva obra negativa nuestra.
Dios no quiere el mal de nadie, pero lo permite para sacar un bien mucho más importante.
Alguien dijo: la humanidad entera es un gigantesco bordado de Dios, y tan sólo El lo ve por el lado derecho, nosotros, de momento sólo podemos verlo por el revés: los hilos desordenadamente cortados, toscos nudos y revueltos los bolillos. No le pongamos más dificultades con nuestra torpes críticas si queremos quedar al final bien hechos. No intentemos enseñarle a coser a Dios. Algún día Él nos mostrará el trabajo bien terminado y nosotros sólo ocuparemos el espacio que le hayamos permitido dar. ¡Que no falte nuestra imagen en el tapiz de la historia de salvación , por necedad, por desconfianza o por orgullo!..
Jesucristo, que era Dios, (..¡y vaya si lo era! ), quiso saborear el cáliz del dolor en el más angustioso límite que el ser humano puede tolerar. En el trabajo y en la pobreza, en la injusticia, en la incomprensión , en la agonía y en la muerte: Quiso saborear el tormento más refinado que existía y existirá del mal: la cruz. Nadie le arrebata la vida, Él mismo la entrega en sacrificio para bien del hombre. Así nadie podrá echarle en cara a Dios que sabe poco de la desdicha o del dolor.
Ante el sufrimiento de Jesucristo..¿ Podré pensar yo que el padecer de la criatura es indigno? ¿Podré denunciar a un Dios de que sea injusto con el hombre "pasando" de él? ¿Podré negarle su existencia?
Si el mismo Dios Padre, creador nuestro, oyó los gemidos de Jesús en la cruz,...¿ Acaso no sintió mucho más dolor de lo que ningún padre del mundo pueda soportar? ¿A qué quejarme yo?..
Si el mismo Dios se hace hombre para compartir nuestra experiencia humana en la salud y en el dolor, en la vida y en la muerte, quizás no podamos llegar a su altura, pero, sin embargo, por Él todo tiene ya sentido, todo puede merecer la pena..
Por El, sólo por El, únicamente por Él ...la muerte es ahora cosa digna.
Es muy alto el precio que ha pagado Dios y ha sido un derroche para con nosotros.
Es muy grande el amor del Padre al Hijo,..¡ no nos desentendamos del enorme sacrificio de ambos! ¿es que no tememos enojar a Dios si le rechazamos en su sacrificio de compartir nuestro dolor? .
¡Que no se nos ocurra nunca atrevernos jamás a "juzgar" a Dios.
Jonás
Benidorm Junio de 2007 - Revisado Agosto de 2019
martes, 27 de agosto de 2019
miércoles, 21 de agosto de 2019
Sobre la Pasión y Muerte de Nuestros Señor
Pasión y Muerte de Nuestros Señor Jesucristo
Para muchos este es un tema muy representado en nuestra sociedad durante la Semana Santa y narrado en todos los libros de religión cristiana, pero lo cierto es que muy pocos hombres se dan cuenta real del valor de los hechos acaecidos en la persona de nuestro Salvador. Quizás, por ser relatados con frecuencia, como una melodía repetida muchas veces, dejamos de apreciar su enorme importancia.
El animal sufre sin saberlo, el hombre cuando sufre se da buena cuenta de ello, si es que no puede impedirlo, pero Jesucristo Dios y Hombre a la vez, sufrió conscientemente, aún pudiendo evitarlo en cualquier momento. "Si eres el Hijo de Dios, baja de esa cruz" "si has salvado a otros, sálvate a ti mismo" le decían.
Para muchos este es un tema muy representado en nuestra sociedad durante la Semana Santa y narrado en todos los libros de religión cristiana, pero lo cierto es que muy pocos hombres se dan cuenta real del valor de los hechos acaecidos en la persona de nuestro Salvador. Quizás, por ser relatados con frecuencia, como una melodía repetida muchas veces, dejamos de apreciar su enorme importancia.
El animal sufre sin saberlo, el hombre cuando sufre se da buena cuenta de ello, si es que no puede impedirlo, pero Jesucristo Dios y Hombre a la vez, sufrió conscientemente, aún pudiendo evitarlo en cualquier momento. "Si eres el Hijo de Dios, baja de esa cruz" "si has salvado a otros, sálvate a ti mismo" le decían.
El aceptar el dolor físico y el desprecio moral, pudiendo evitarlos siendo omnipotente, es el verdadero valor de la Pasión de Cristo. Por lo tanto podemos decir sin el menor riesgo de equivocarnos que el hombre que ha sufrido más de toda la historia ha sido Jesucristo y no ya por los máximos padecimientos de su pasión y muerte, sino porque Él, en todo momento, pudo impedirlos, cambiarlos o borrarlos de su existencia y , sin embargo, los aceptó íntegros, minuto a minuto, hasta el momento en que entregó su espíritu al Padre.
Los sufrimientos morales no fueron menores y también fueron muy variados: humillaciones: escupitinajos, golpes ,burla y dolor en la farsa de la coronación de espinas , exhibición descarnada de su paso o "vía crucis" por las calles de su querida Jerusalén, el ir a morir como un extraño fuera de su ciudad y sobre todo la conciencia clara, como Dios que era, de tantos y tantos desprecios que en el futuro todos nosotros habríamos de hacer, sin duda alguna. Nada de todo ello llegó a frustrar sus deseos de salvación para el género humano.
Y es ahí donde todos deberíamos pararnos a pensar. Cuando cometemos una falta, sea pequeña o sea grande, estamos malogrando de algún modo el sufrimiento de Jesús . Cuando, por el contrario, realizamos una buena obra por otro hermano o cuando rezamos por alguien, le estamos calmando a Cristo su infinita agonía de la Cruz, le estamos mitigando su sed de almas, su sed de bien y su sed de paz.
Podemos analizar los daños físicos de la Pasión de Cristo leyendo su relato en los cuatro evangelios y también por el testimonio misterioso, ya que la ciencia humana aún no lo ha podido desmontar, de la Sábana Santa de Turín, que nos señala, como si fuese un 5º evangelio, cada latigazo de su cruel flagelación y nos muestra con toda claridad los cuatro clavos de su dolorosa crucifixión y la lanzada en su costado, cuando estuvo colgado en el madero de la Cruz.
Seamos conscientes de la agonía moral de Jesús y observemos a nuestra sociedad de espaldas al Redentor, el único Dios que nos ha amado con toda su fuerza y todo su ser mientras los demás nos desgastamos en guerras, en crímenes, en abortos, en pornografía y en toda clase de robos, mentiras , abusos y corrupciones- Todos miramos hacia otro lado para no apreciar que Cristo, nuestro Dios, murió por y para nosotros.
Como hombre sufrió al máximo de su capacidad sensitiva, y como Dios que era tampoco se inhibió del dolor y repito nuevamente : pudo evitarlo en cualquier momento . Y todo lo hizo para evitar algo peor a sus hermanos humanos. A ellos se hizo semejante en el seno virginal de María. Así que , mirando la Cruz del Calvario, se nos transparenta el amor sin límites de nuestro Redentor y la cruel realidad amenazante de ese infierno que todos queremos ignorar voluntaria e irresponsablemente . Mirando a Cristo en la Cruz cabe pensar: ¿Porqué a ÉL le tocó sufrir tal desgracia.. ...?.Y eso nos da una poderosísima razón para no rebelarnos ante Dios cuando a nosotros mismos o a un ser muy querido nos destroce el dolor , la enfermedad o la muerte.
Los sufrimientos morales no fueron menores y también fueron muy variados: humillaciones: escupitinajos, golpes ,burla y dolor en la farsa de la coronación de espinas , exhibición descarnada de su paso o "vía crucis" por las calles de su querida Jerusalén, el ir a morir como un extraño fuera de su ciudad y sobre todo la conciencia clara, como Dios que era, de tantos y tantos desprecios que en el futuro todos nosotros habríamos de hacer, sin duda alguna. Nada de todo ello llegó a frustrar sus deseos de salvación para el género humano.
Y es ahí donde todos deberíamos pararnos a pensar. Cuando cometemos una falta, sea pequeña o sea grande, estamos malogrando de algún modo el sufrimiento de Jesús . Cuando, por el contrario, realizamos una buena obra por otro hermano o cuando rezamos por alguien, le estamos calmando a Cristo su infinita agonía de la Cruz, le estamos mitigando su sed de almas, su sed de bien y su sed de paz.
Podemos analizar los daños físicos de la Pasión de Cristo leyendo su relato en los cuatro evangelios y también por el testimonio misterioso, ya que la ciencia humana aún no lo ha podido desmontar, de la Sábana Santa de Turín, que nos señala, como si fuese un 5º evangelio, cada latigazo de su cruel flagelación y nos muestra con toda claridad los cuatro clavos de su dolorosa crucifixión y la lanzada en su costado, cuando estuvo colgado en el madero de la Cruz.
Seamos conscientes de la agonía moral de Jesús y observemos a nuestra sociedad de espaldas al Redentor, el único Dios que nos ha amado con toda su fuerza y todo su ser mientras los demás nos desgastamos en guerras, en crímenes, en abortos, en pornografía y en toda clase de robos, mentiras , abusos y corrupciones- Todos miramos hacia otro lado para no apreciar que Cristo, nuestro Dios, murió por y para nosotros.
La Cruz del Señor puede llevarnos al cielo: "Hoy estarás conmigo en el paraíso", como oyó el buen Dimas, pero también puede abrirnos las puertas del infierno para quien vive en el olvido y en el desprecio hacia nuestro Dios, el que se ofreció en su Hijo JesuCristo para ofrecernos la vida eterna.
Que Dios nos ampare y no permita nunca el que para nosotros fuese inútil su sacrificio en la Cruz.
El Hijo de Dios aceptó la cruz que le ofrece el Padre para salvarnos
Que Dios nos ampare y no permita nunca el que para nosotros fuese inútil su sacrificio en la Cruz.
Jonás Octubre 2023- Diciembre 2024
El Hijo de Dios aceptó la cruz que le ofrece el Padre para salvarnos
con el auxilio del Espíritu Santo.
(vidriera existente en la Iglesia de Nª Sra del Carmen en Benidorm (Alicante)
lunes, 12 de agosto de 2019
Poesías religiosas.-
POESÍAS DEL ALMA.-
A Cristo crucificado.-
Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y yo te sigo.
Oh, Señor de los señores
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte
y por tus caminos irte
alabando y bendiciendo
y bendecirte sufriendo
y, muriendo, bendecirte.
Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos
y unido a tu cuerpo santo
mojar tu rostro con llanto,
secar tu llanto con besos.
Señor, aunque no merezco
que tú escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido.
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría y mi dolor
cuanto puedo y cuanto tengo
cuanto me has dado Señor.
Y a cambio de esta alma llena
de amor que vengo a ofrecerte
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
!Cristo de la Buena Muerte¡
Jose María Pemán.
NO ME MUEVE MI DIOS.....
No me mueve mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por ello de ofenderte.
Tú me mueves, mi Dios, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme tu pecho tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar, porque te quiera
porque que aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero... te quisiera.
(anónimo)
Si Tú me dices ven, lo dejo todo.
Si Tú me dices "!Ven¡", lo dejo todo
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada..
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz , como toque de llamada
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón, como una espada.
Si Tú me dis "!Ven¡", todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo
difundiéndome, !oh Cristo¡, ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.
Amado Nervo 1916
Vivo sin vivir en mi
y de tal manera espero
que muero porque no muero..
Vivo yo fuera de mí,
después que muero de amor
porque vivo en el Señor
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí,
puse en él nuestro letrero :
que muero porque no muero.
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho de Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión,
ver a Dios mi prisionero
que muero porque no muero.
¡ Ay que larga es esta vida !
¡Qué duros estos destierros!
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida.
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero
que muero porque no muero.
¡Ay que vida tan amarga
do no se goza el Señor !
porque si es dulce el amor
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza
no te tardes que te espero
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta,
mira que sólo te resta
para ganarte, perderte
venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
Muerte no me seas esquiva
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿que puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a tí
para merecer ganarle.?
Quiero, muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi amado quiero,
que muero porque no muero.
Teresa de Jesús
NOCHE OSCURA.-
En una noche obscura
con ansias, en amores inflamada,
¡Oh dichosa ventura !
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
!Oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada;
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del medio día
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía
en parte donde naide parecía.
¡Oh noche que guiaste!
!Oh noche amable, más que la alborada¡
'Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido
que , entero, por Él sólo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire del almena,
cuando ya sus cabellos esparcía
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Juan de la Cruz.
CÁNTICO ESPIRITUAL (fragmento)
esposa
¿Adónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras tí clamando
y eras ido.
Pastores los que fuerdes
allá, por las majadas , al otero
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
Pregunta a las criaturas
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado;
oh prado de verduras
de flores esmaltado
decid si por vosotros ha pasado!
Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dexó de hermosura
J
Juan de la Cruz.
A la muerte de D. Rodrigo Manrique- (fragmento)
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va al placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parescer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vió,
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestra vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos:
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pensar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
así que cuando morimos
descansamos.
Este mundo bueno fue
si bien usemos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aún el Hijo de Dios
para subirnos al Cielo
descendió
a nacer acá entre nos
y vivir en este suelo
do murió.
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos
que en este mundo traidor
aún primero que muramos
las perdemos
No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que la voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera, clara, pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.
Oración final de D. Rodrigo Manrique :
Tú que por nuestra maldad
tomaste forma civil
y hasta nombre;
Tú que en tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
Tú que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona.
No por mis merescimientos
mas por tu sola clemencia
me perdonas.
Conclusión de su hijo D. Joge Manrique:
Así con tal entender
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
de hijos y de hermanos
y criados.
Dió el alma a quien se la dió,
(el cual le ponga en el cielo
y en su gloria)
y aunque la vida perdió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.
Jorge Manrique.
¿Qué quiero mi Jesús...?
A Cristo crucificado.-
Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y yo te sigo.
Oh, Señor de los señores
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte
y por tus caminos irte
alabando y bendiciendo
y bendecirte sufriendo
y, muriendo, bendecirte.
Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos
y unido a tu cuerpo santo
mojar tu rostro con llanto,
secar tu llanto con besos.
Señor, aunque no merezco
que tú escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido.
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría y mi dolor
cuanto puedo y cuanto tengo
cuanto me has dado Señor.
Y a cambio de esta alma llena
de amor que vengo a ofrecerte
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
!Cristo de la Buena Muerte¡
Jose María Pemán.
| ESTATE SEÑOR CONMIGO |
Estáte, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte, y, cuando decidas irte, llévame, Señor, contigo; porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí te vas. Llévame en tu compañía, donde tú vayas, Jesús, porque bien sé que eres tú la vida del alma mía; si tú vida no me das, yo sé que vivir no puedo, ni si yo sin ti me quedo, ni si tú sin mí te vas. Por eso, más que a la muerte, temo, Señor, tu partida y quiero perder la vida mil veces más que perderte; pues la inmortal que tú das sé que alcanzarla no puedo cuando yo sin ti me quedo, cuando tú sin mí te vas. |
| DE ARTEAGA, CRISTINA |
¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible;
Dejar de ver a Dios y condenarme
Triste cosa será, pero posible.
¡Posible...! ¿y río y duermo y quiero holgarme?
¡Posible...! ¿y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago? ¿En qué me ocupo? ¿En qué me encanto?
¡Loco debo yo ser,..... pues no soy santo!
Lope de Vega.-
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras ?
¿ Qué interés se te sigue Jesús mío,
que a mi puerta , cubierto de rocío,
pasas las noches de invierno a oscuras.?
!Oh cuanto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí¡ !Que extraño desvarío,
pues de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras¡
¡Ay, cuantas veces el Ángel me decía:
Alma asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía¡
! Y cuántas, oh hermosura soberana,
"Mañana le abriremos ", respondía,
para lo mismo responder mañana.
Lope de Vega.Lope de Vega.-
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras ?
¿ Qué interés se te sigue Jesús mío,
que a mi puerta , cubierto de rocío,
pasas las noches de invierno a oscuras.?
!Oh cuanto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí¡ !Que extraño desvarío,
pues de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras¡
¡Ay, cuantas veces el Ángel me decía:
Alma asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía¡
! Y cuántas, oh hermosura soberana,
"Mañana le abriremos ", respondía,
para lo mismo responder mañana.
NO ME MUEVE MI DIOS.....
No me mueve mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por ello de ofenderte.
Tú me mueves, mi Dios, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme tu pecho tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar, porque te quiera
porque que aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero... te quisiera.
(anónimo)
Si Tú me dices ven, lo dejo todo.
Si Tú me dices "!Ven¡", lo dejo todo
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada..
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz , como toque de llamada
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón, como una espada.
Si Tú me dis "!Ven¡", todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo
difundiéndome, !oh Cristo¡, ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.
Amado Nervo 1916
Vivo sin vivir en mi
y de tal manera espero
que muero porque no muero..
Vivo yo fuera de mí,
después que muero de amor
porque vivo en el Señor
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí,
puse en él nuestro letrero :
que muero porque no muero.
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho de Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión,
ver a Dios mi prisionero
que muero porque no muero.
¡ Ay que larga es esta vida !
¡Qué duros estos destierros!
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida.
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero
que muero porque no muero.
¡Ay que vida tan amarga
do no se goza el Señor !
porque si es dulce el amor
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza
no te tardes que te espero
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta,
mira que sólo te resta
para ganarte, perderte
venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
Muerte no me seas esquiva
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿que puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a tí
para merecer ganarle.?
Quiero, muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi amado quiero,
que muero porque no muero.
Teresa de Jesús
NOCHE OSCURA.-
En una noche obscura
con ansias, en amores inflamada,
¡Oh dichosa ventura !
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
!Oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada;
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del medio día
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía
en parte donde naide parecía.
¡Oh noche que guiaste!
!Oh noche amable, más que la alborada¡
'Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido
que , entero, por Él sólo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire del almena,
cuando ya sus cabellos esparcía
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Juan de la Cruz.
CÁNTICO ESPIRITUAL (fragmento)
esposa
¿Adónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras tí clamando
y eras ido.
Pastores los que fuerdes
allá, por las majadas , al otero
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
Pregunta a las criaturas
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado;
oh prado de verduras
de flores esmaltado
decid si por vosotros ha pasado!
Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dexó de hermosura
J
Juan de la Cruz.
A la muerte de D. Rodrigo Manrique- (fragmento)
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va al placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parescer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vió,
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestra vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos:
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pensar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
así que cuando morimos
descansamos.
Este mundo bueno fue
si bien usemos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aún el Hijo de Dios
para subirnos al Cielo
descendió
a nacer acá entre nos
y vivir en este suelo
do murió.
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos
que en este mundo traidor
aún primero que muramos
las perdemos
No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que la voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera, clara, pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.
Oración final de D. Rodrigo Manrique :
Tú que por nuestra maldad
tomaste forma civil
y hasta nombre;
Tú que en tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
Tú que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona.
No por mis merescimientos
mas por tu sola clemencia
me perdonas.
Conclusión de su hijo D. Joge Manrique:
Así con tal entender
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
de hijos y de hermanos
y criados.
Dió el alma a quien se la dió,
(el cual le ponga en el cielo
y en su gloria)
y aunque la vida perdió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.
Jorge Manrique.
¿Qué quiero mi Jesús...?
¿Qué quiero, mi Jesús?...Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.
Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.
Quiero, amable JESUS, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Tí, JESUS, y no encontrarme.
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.
Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.
Quiero, amable JESUS, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Tí, JESUS, y no encontrarme.
P. Calderón de la Barca
martes, 6 de agosto de 2019
ADORACIÓN
ADORAR A DIOS.-
Sabemos que a Dios hay que alabarle y agradecer todos los bienes recibidos de sus generosas manos, pero...¿Le adoramos realmente?...
Adorar es considerar a alguien como Ser supremo, como el ser superior a nosotros mismos. Es ser consciente de su infinita grandeza y de nuestra infinita pequeñez a su lado. Es rendirle todas las cuentas y el máximo respeto. Normalmente nosotros adoramos el dinero, la salud, el bienestar y el placer porque sólo nos adoramos a nosotros mismos. Nada parece superior al ""yo mismo"".Pero merece la pena que repensemos qué es realmente "adorar". Lo que contiene de valiosísimo este acto de culto lo demuestra el episodio narrado en el Evangelio de las tentaciones de Jesús, cuando el propio lucifer (apréciese que lo escribo conscientemente con minúsculas), le declara refiriéndose a los bienes del mundo: "Todo esto te lo daré si te arrodillas ante mí, ahora y me adoras". El maligno pretendía ser adorado por aquel a quién él mismo denegó la adoración. Tremendo error inducido por la pasión que engendra más cantidad de locura: la soberbia. Ya sabemos la respuesta de Cristo que también iba dirigida para todos nosotros : "A un sólo Señor, tu Dios, has de adorar, con todas tus fuerzas, con todo tu corazón y con toda tu mente..".
ADORAR A JESUCRISTO SACRAMENTADO.-
Es el culto a Jesús sacramentado, sea en el Sagrario, en la Custodia, o durante el sacrificio de la Misa, lo más importante y definitorio de la fe católica. Cuando los fieles nos ponemos de rodillas ante Cristo presente en las especies del Pan y del Vino consagrados lo hacemos en signo de profunda adoración pues sabemos que oculto tras dichas formas se encuentra el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor y escondido tras ellas su propia Divinidad, inseparable de la del Padre y de la del Espíritu Santo. Un Dios por entero delante de nuestros ojos.
Adorar a Dios, presente en la Eucaristía, es realizar la más importante acción de toda la vida. El catecismo nos enseña que la única finalidad de la existencia del hombre es el dar gloria a su Creador. Realmente no hay mayor entrega propia que la propia adoración. En ella se reconoce la infinita diferencia que separa las calidades de la criatura y del Creador, en ella se contempla la perfección de lo infinitamente bueno , se valora la pequeñez de nuestras preocupaciones y se agradece el amor y la atención que Dios nos presta al dejarnos contemplar su Bondad sin límites. Es por eso que, al igual que Pedro, Juan y Santiago testigos de la Transfiguración de Cristo, ante la presencia de Dios sentimos un profundo respeto y después su fruto: una paz admirable , pudiendo repetir con ellos :"!Qué bien se está aquí...¡"). En una palabra : en la adoración a Jesús sacramentado podremos comenzar a entrar en la felicidad de Dios, su propio amor, gozar de un cielo prometido de forma anticipada. Ni tan siquiera hay que plantear necesidades propias, ni lamentar nuestras limitaciones y fallos...¡ya son bien conocidas por Cristo!, tan sólo una palabra : ¡Gracias, Señor por tu amor!
Pero tras la paz del descanso en el amado no tardaremos en oír como en el Tabor la voz del Padre que nos dice "Haced lo que Él os diga". He ahí la misión del encuentro con la Eucaristía: el imitar a Jesús, el hacernos pan para otros, el partirse y el compartir con muchos hermanos y ayudarlos todos a cargar sus propias cruces. He ahí el reencuentro con Cristo para perpetuar después su adoración en el amor especialmente a todos los que sufren, y en todos aquellos donde Él también reside.
Podemos, sin duda , adorar a Jesús en el Sagrario, pues bien sabemos que allí está para hallarse siempre cerca de nosotros. También podemos adorarlo en la Custodia expuesto como Blanca Hostia, en ocasiones de festividades especiales en nuestra propia parroquia. La Bendición que nos da el sacerdote , cuando lo hace con el Santísimo, es el abrazo más conmovedor posible de recibir, que no tiene comparación con ningún otro.
Sabemos que a Dios hay que alabarle y agradecer todos los bienes recibidos de sus generosas manos, pero...¿Le adoramos realmente?...
Adorar es considerar a alguien como Ser supremo, como el ser superior a nosotros mismos. Es ser consciente de su infinita grandeza y de nuestra infinita pequeñez a su lado. Es rendirle todas las cuentas y el máximo respeto. Normalmente nosotros adoramos el dinero, la salud, el bienestar y el placer porque sólo nos adoramos a nosotros mismos. Nada parece superior al ""yo mismo"".Pero merece la pena que repensemos qué es realmente "adorar". Lo que contiene de valiosísimo este acto de culto lo demuestra el episodio narrado en el Evangelio de las tentaciones de Jesús, cuando el propio lucifer (apréciese que lo escribo conscientemente con minúsculas), le declara refiriéndose a los bienes del mundo: "Todo esto te lo daré si te arrodillas ante mí, ahora y me adoras". El maligno pretendía ser adorado por aquel a quién él mismo denegó la adoración. Tremendo error inducido por la pasión que engendra más cantidad de locura: la soberbia. Ya sabemos la respuesta de Cristo que también iba dirigida para todos nosotros : "A un sólo Señor, tu Dios, has de adorar, con todas tus fuerzas, con todo tu corazón y con toda tu mente..".
ADORAR A JESUCRISTO SACRAMENTADO.-
Es el culto a Jesús sacramentado, sea en el Sagrario, en la Custodia, o durante el sacrificio de la Misa, lo más importante y definitorio de la fe católica. Cuando los fieles nos ponemos de rodillas ante Cristo presente en las especies del Pan y del Vino consagrados lo hacemos en signo de profunda adoración pues sabemos que oculto tras dichas formas se encuentra el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor y escondido tras ellas su propia Divinidad, inseparable de la del Padre y de la del Espíritu Santo. Un Dios por entero delante de nuestros ojos.
Adorar a Dios, presente en la Eucaristía, es realizar la más importante acción de toda la vida. El catecismo nos enseña que la única finalidad de la existencia del hombre es el dar gloria a su Creador. Realmente no hay mayor entrega propia que la propia adoración. En ella se reconoce la infinita diferencia que separa las calidades de la criatura y del Creador, en ella se contempla la perfección de lo infinitamente bueno , se valora la pequeñez de nuestras preocupaciones y se agradece el amor y la atención que Dios nos presta al dejarnos contemplar su Bondad sin límites. Es por eso que, al igual que Pedro, Juan y Santiago testigos de la Transfiguración de Cristo, ante la presencia de Dios sentimos un profundo respeto y después su fruto: una paz admirable , pudiendo repetir con ellos :"!Qué bien se está aquí...¡"). En una palabra : en la adoración a Jesús sacramentado podremos comenzar a entrar en la felicidad de Dios, su propio amor, gozar de un cielo prometido de forma anticipada. Ni tan siquiera hay que plantear necesidades propias, ni lamentar nuestras limitaciones y fallos...¡ya son bien conocidas por Cristo!, tan sólo una palabra : ¡Gracias, Señor por tu amor!
Pero tras la paz del descanso en el amado no tardaremos en oír como en el Tabor la voz del Padre que nos dice "Haced lo que Él os diga". He ahí la misión del encuentro con la Eucaristía: el imitar a Jesús, el hacernos pan para otros, el partirse y el compartir con muchos hermanos y ayudarlos todos a cargar sus propias cruces. He ahí el reencuentro con Cristo para perpetuar después su adoración en el amor especialmente a todos los que sufren, y en todos aquellos donde Él también reside.
Podemos, sin duda , adorar a Jesús en el Sagrario, pues bien sabemos que allí está para hallarse siempre cerca de nosotros. También podemos adorarlo en la Custodia expuesto como Blanca Hostia, en ocasiones de festividades especiales en nuestra propia parroquia. La Bendición que nos da el sacerdote , cuando lo hace con el Santísimo, es el abrazo más conmovedor posible de recibir, que no tiene comparación con ningún otro.
Si queremos adorar mejor al Jesús Sacramentado también podemos afiliarnos a la Adoración Nocturna y una vez al mes pasar parte de la noche en vela junto a Él para adorarlo como bien se merece. Hoy día se está extendiendo otra manifestación eucarística muy importante: La Adoración Perpetua. En ella Cristo está presente para nosotros, no ya en determinados momentos litúrgicos de la iglesia nuestra, ni a lo largo de determinadas noches, sino lo está continuamente para que tu y yo podamos acudir a Él en cualquier momento de nuestra vida, tantas veces como consideremos, sin compromiso de acudir o de permanecer un tiempo concreto. Él quiere ser adorado por todos los hombres a los que ama con todo su Corazón, quiere ser presencia para el incrédulo, quiere ser perdón para el vicioso, quiere ser amigo y hermano tuyo y mío, y quiere estar con todos y cada uno de nosotros y escuchar nuestros problemas. Lo hallaremos en una pequeña Capilla, única y exclusivamente ideada para este encuentro personal. Búscala en tu ciudad, donde probablemente la hallarás. Y.... si te encuentras enfermo y no puedes moverte y salir, puedes también verlo, pues hoy también existe una web de Adoración "on line" a Jesús Sacramentado,. la puedes encontrar en :
.http://es.catholic.net/ligas/ligasframe.phtml?liga=http://www.adoracionnocturnamexicana.org.mx
¿Existe acaso algo más importante y grato que adorar a Dios en Jesucristo , Dios y Hombre verdadero..?
.http://es.catholic.net/ligas/ligasframe.phtml?liga=http://www.adoracionnocturnamexicana.org.mx
¿Existe acaso algo más importante y grato que adorar a Dios en Jesucristo , Dios y Hombre verdadero..?
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