martes, 27 de agosto de 2019

El problema del mal.

LOS "JUECES" DE DIOS



La cuestión del mal

Muchos "personajes" se empeñan en nombrarse " jueces de Dios", es decir : en decidir con sus limitados conocimientos lo que es bueno y lo que es malo de sus obras, inclusive del mismo Dios .

Si alguna bandera ondea en el baluarte del ateismo es la cuestión del mal en el mundo, su procedencia y su alcance, su trascendencia. El argumento es simple: "como existe el mal, tanto físico como moral, no puede existir un Dios de Amor que lo tolere,....luego o Dios no existe (ateismo), o no posee tal bondad y pasa completamente de nosotros.(agnosticismo)." . "No puede haber un Dios que cree niños enfermos, o con sida o con malformaciones, pues son seres que no poseen culpa alguna. Tampoco puede haber un Dios que tolere la miseria de los pobres, ni la injusticia que sobre ellos muchas veces cae implacable, ni la guerra, ni los abusos, ni los cataclismos, ni clase alguna de calamidades.."

Pero vamos por partes:

Tengo por lema para juzgar a alguien el conocer la totalidad de sus realizaciones,  no tan sólo  unas cuantas seleccionadas   de una historia interrumpida caprichosamente  .
 Tengo por costumbre para juzgar una novela el leerla de cabo a rabo, no tan sólo el prólogo o unas cuantas hojas. Me parece infantil cerrar escandalizado un libro a la tercera página y después ponerme a criticar a su autor, o a decir que no sabe escribir, o que  ni tan siquiera merece la categoría de llamarse autor, de ser el creador de su obra.

Tengo que medir lo más exactamente posible la magnitud de cada "desgracia" de la criatura, su valor y trascendencia y en esta línea podré  valorarla como desequilibrio leve, moderado, grave, muy grave o infinitamente grave. A cada una de ellas correspondería en el justo uso de la  balanza del bien y del mal  una contra-reacción posterior enla supuesta novela de compensación de similar intensidad: leve, moderada, buena, o muy buena .

Dios puede crear un niño muy enfermo, cierto que además de muchos niños sanísimos, también lo hace....pero.. ¿Le ha proporcionado al niño un daño infinito?...-. No.

¿Puede Dios de alguna manera recompensarlo después con un bien de grado superior, curando su enfermedad y dándole riqueza y bienestar? ...-Sin duda que puede hacerlo.

 ¿Y si la recompensa con un bien posterior es de grado infinito?...¿Anularía el daño recibido al principio?....- Sería un derroche de bondad. Sobraría  la compensación.

 El premio infinito es Dios mismo, el mal recibido ha sido una simple prueba temporal para valorar al individuo y, sobre todo,  a sus congéneres. Por eso creemos en la Resurrección y en la Justicia final , en un Cielo que nosotros no nos  merecemos y en un Infierno creado por nosotros que sí que podemos llegar a  merecer, si es que nos domina el egoísmo, el  resentimiento, el odio o la ingratitud. Esto es lo que nos enseña nuestra fe.

Hubo una persona radiante, inteligente, sana, rica y muy virtuosa que se llamó Job. El demonio le dijo a Dios: "no estés contento de su virtud, porque se debe a los demás dones que le has dado; ¡Quítale la salud, la fortuna, la familia y veremos si después de esto es capaz de alabarte a tí!". Dios le hizo caso y puso a prueba al Santo Job con todo tipo de ignominias corporales y espirituales. Tras una lucha justificada entre el bien y el mal que subyace en cada ser, el Santo Job acabó aceptando la voluntad de Dios y lo bendijo, pese a la intensidad de las vicisitudes sufridas. Su examen fue sobresaliente, el demonio nuevamente se equivocó. No pudo alterar con pesimismos, con desconfianzas o con resentimientos el alma de Job. Como tantos otros santos probados en el dolor de lo más personal e íntimo dijo: "El Señor me lo dio,.. el Señor me lo quitó....¡Bendito sea el nombre del Señor!"

Contaba un  periodista que en una ocasión hizo un interviú  a Plácido Domingo, celebre tenor español como sigue:

.-¿Cree Usted  en Dios?

 A lo que el cantante respondió :

.-Naturalmente que sí, y  además lo amo.

El periodista insistió:

.- Y ..si de la noche a la mañana le desapareciese la voz de la garganta por un tumor,..¿Que haría ?.. ¿Seguiría acaso creyéndole  y amándole?

A lo que el tenor contestó:

.- Si Dios me quitara la voz mañana, no dejaría  de darle gracias por la gran voz que me ha dado hasta ahora. Nunca podré pagarle  lo que gratuitamente  me ha regalado ya.



¿Es esto suficiente para aceptar la vida como un valle de lágrimas?.-

Para muchos son, desgraciadamente,  canciones bullangueras. No ven mucho más allá de sus narices y lo único que les interesa es el presente o el futuro inmediato. Para muchos ese "supuesto" Dios se desentiende del dolor y de la calamidad humanos cuando nos vemos afectados por el sufrimiento , la enfermedad o  la muerte. 
¿ Y porqué me ha de tocar a mí,  o le ha de tocar a mi hijo o a mi hija hija y no a otros....?

Difícil respuesta. Los argumentos de antes serían aceptables para el sufrimiento ajeno, pero se tambalean cuando oigo  mí  propio grito de dolor o el de un ser muy querido. Nadie puede decirme nada sobre  la desdicha, a no ser que la comparta de verdad conmigo, y no sólo de palabra, sino de hechos.

No olvidemos también, por otra parte, que fue voluntad de Dios el probar a todos los seres creados a su imagen  en aquello que más semejante a El les hacía, es decir: en su libre albedrío. Para ello era indispensable la desgracia, la frustración de un proyecto, quizás el fracaso aparente  y el dolor real.   "Recordad cómo fueron probados vuestros padres para ver si verdaderamente servían a Dios. Recordad cómo fue probado Abraham, nuestro padre, y purificado por muchas tribulaciones llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo Isaac, Jacob, Moisés y todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos" (Jdt(8,21b-23))

El Hijo de Dios, siendo Dios y omnipotente,  es también  tentado en su naturaleza humana por la pobreza durante toda su  vida, lo es por el hambre  en el desierto, por la incomprensión de todos ,  en el jardín de los Olivos  la víspera de su Pasión  y es tentado hasta el límite por el dolor insufrible en los últimos momentos de su vida, agonizando en la  Cruz. ("Si eres hijo de Dios, baja de ahí...").

Fueron probados también  todos los profetas, todos los discípulos de Jesús, su Madre Santísima que vivió la más absoluta pobreza y sufrió profundamente la pasión y muerte de su hijo Jesús.  Todos los santos y todos los ángeles fueron intensamente examinados en la tentación , en el dolor, o en ambas cosas... ¿Y nosotros imaginamos"que vamos a salir de rositas por la vida...?

¿ Es que vamos alguno a  juzgar la Providencia de  Dios, decir si hace menos bien o hace mal aquello , si permitiendo el mal, QUE ÉL NO CREÓ, se olvida de nosotros cuando nos ocurren desgracias. El sólo creó el bien y como sublimación de su obra el libre albedrío. El mal no es nada ni es nadie, es simplemente la falta de Bien, y eso es sólo consecuencia de nuestra libertad, exclusiva obra negativa  nuestra. 
Dios no quiere el mal de nadie, pero lo permite para sacar un bien mucho más importante.

Alguien dijo: la humanidad entera es un gigantesco bordado de Dios, y tan sólo El lo ve por el lado derecho, nosotros, de momento sólo podemos verlo por el revés:  los hilos desordenadamente cortados, toscos nudos y revueltos los  bolillos.  No le pongamos más dificultades con nuestra torpes críticas si queremos quedar al final bien hechos. No intentemos enseñarle a coser a Dios. Algún día Él nos mostrará el trabajo bien terminado y nosotros sólo ocuparemos el espacio que le hayamos permitido dar. ¡Que no falte nuestra imagen  en el tapiz de la historia de salvación , por necedad,  por desconfianza o por orgullo!..

Jesucristo, que era Dios,  (..¡y vaya si lo era! ), quiso saborear el cáliz del dolor en el más angustioso límite que el ser humano puede tolerar. En el trabajo y en la pobreza, en la injusticia, en la incomprensión , en la agonía y en la muerte: Quiso saborear el tormento más refinado que existía y existirá del mal: la cruz. Nadie le arrebata la vida, Él mismo la entrega en sacrificio para bien del hombre. Así nadie podrá echarle  en cara a Dios que sabe poco de la  desdicha o del dolor. 

Ante el sufrimiento de Jesucristo..¿ Podré pensar yo que el padecer de la criatura es indigno? ¿Podré denunciar a un Dios de  que sea injusto con el hombre "pasando" de él? ¿Podré negarle su existencia?

Si el mismo Dios Padre, creador nuestro, oyó los gemidos de Jesús en la cruz,...¿ Acaso no sintió mucho más dolor  de lo que ningún padre del mundo pueda soportar? ¿A qué quejarme yo?..

Si el mismo Dios se hace hombre para compartir nuestra  experiencia humana en la salud y en el dolor, en la vida y en la muerte, quizás  no podamos llegar a su altura, pero, sin embargo,  por Él todo tiene ya sentido, todo puede merecer  la pena..

Por El, sólo por El,  únicamente por Él ...la muerte es ahora cosa digna.

Es muy alto el precio que ha pagado Dios y ha sido  un derroche para con nosotros.

Es muy grande el amor del Padre al Hijo,..¡ no nos desentendamos del  enorme sacrificio de ambos! ¿es que no tememos enojar a Dios si le rechazamos en su  sacrificio de compartir nuestro dolor? .

 ¡Que no se nos ocurra nunca atrevernos  jamás a "juzgar" a Dios.





 Jonás 

Benidorm Junio de 2007 - Revisado Agosto de 2019

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