Sabemos que a Dios hay que alabarle y agradecer todos los bienes recibidos de sus generosas manos, pero...¿Le adoramos realmente?...
Adorar es considerar a alguien como Ser supremo, como el ser superior a nosotros mismos. Es ser consciente de su infinita grandeza y de nuestra infinita pequeñez a su lado. Es rendirle todas las cuentas y el máximo respeto. Normalmente nosotros adoramos el dinero, la salud, el bienestar y el placer porque sólo nos adoramos a nosotros mismos. Nada parece superior al ""yo mismo"".Pero merece la pena que repensemos qué es realmente "adorar". Lo que contiene de valiosísimo este acto de culto lo demuestra el episodio narrado en el Evangelio de las tentaciones de Jesús, cuando el propio lucifer (apréciese que lo escribo conscientemente con minúsculas), le declara refiriéndose a los bienes del mundo: "Todo esto te lo daré si te arrodillas ante mí, ahora y me adoras". El maligno pretendía ser adorado por aquel a quién él mismo denegó la adoración. Tremendo error inducido por la pasión que engendra más cantidad de locura: la soberbia. Ya sabemos la respuesta de Cristo que también iba dirigida para todos nosotros : "A un sólo Señor, tu Dios, has de adorar, con todas tus fuerzas, con todo tu corazón y con toda tu mente..".
ADORAR A JESUCRISTO SACRAMENTADO.-
Es el culto a Jesús sacramentado, sea en el Sagrario, en la Custodia, o durante el sacrificio de la Misa, lo más importante y definitorio de la fe católica. Cuando los fieles nos ponemos de rodillas ante Cristo presente en las especies del Pan y del Vino consagrados lo hacemos en signo de profunda adoración pues sabemos que oculto tras dichas formas se encuentra el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor y escondido tras ellas su propia Divinidad, inseparable de la del Padre y de la del Espíritu Santo. Un Dios por entero delante de nuestros ojos.
Adorar a Dios, presente en la Eucaristía, es realizar la más importante acción de toda la vida. El catecismo nos enseña que la única finalidad de la existencia del hombre es el dar gloria a su Creador. Realmente no hay mayor entrega propia que la propia adoración. En ella se reconoce la infinita diferencia que separa las calidades de la criatura y del Creador, en ella se contempla la perfección de lo infinitamente bueno , se valora la pequeñez de nuestras preocupaciones y se agradece el amor y la atención que Dios nos presta al dejarnos contemplar su Bondad sin límites. Es por eso que, al igual que Pedro, Juan y Santiago testigos de la Transfiguración de Cristo, ante la presencia de Dios sentimos un profundo respeto y después su fruto: una paz admirable , pudiendo repetir con ellos :"!Qué bien se está aquí...¡"). En una palabra : en la adoración a Jesús sacramentado podremos comenzar a entrar en la felicidad de Dios, su propio amor, gozar de un cielo prometido de forma anticipada. Ni tan siquiera hay que plantear necesidades propias, ni lamentar nuestras limitaciones y fallos...¡ya son bien conocidas por Cristo!, tan sólo una palabra : ¡Gracias, Señor por tu amor!
Pero tras la paz del descanso en el amado no tardaremos en oír como en el Tabor la voz del Padre que nos dice "Haced lo que Él os diga". He ahí la misión del encuentro con la Eucaristía: el imitar a Jesús, el hacernos pan para otros, el partirse y el compartir con muchos hermanos y ayudarlos todos a cargar sus propias cruces. He ahí el reencuentro con Cristo para perpetuar después su adoración en el amor especialmente a todos los que sufren, y en todos aquellos donde Él también reside.
Podemos, sin duda , adorar a Jesús en el Sagrario, pues bien sabemos que allí está para hallarse siempre cerca de nosotros. También podemos adorarlo en la Custodia expuesto como Blanca Hostia, en ocasiones de festividades especiales en nuestra propia parroquia. La Bendición que nos da el sacerdote , cuando lo hace con el Santísimo, es el abrazo más conmovedor posible de recibir, que no tiene comparación con ningún otro.
Si queremos adorar mejor al Jesús Sacramentado también podemos afiliarnos a la Adoración Nocturna y una vez al mes pasar parte de la noche en vela junto a Él para adorarlo como bien se merece. Hoy día se está extendiendo otra manifestación eucarística muy importante: La Adoración Perpetua. En ella Cristo está presente para nosotros, no ya en determinados momentos litúrgicos de la iglesia nuestra, ni a lo largo de determinadas noches, sino lo está continuamente para que tu y yo podamos acudir a Él en cualquier momento de nuestra vida, tantas veces como consideremos, sin compromiso de acudir o de permanecer un tiempo concreto. Él quiere ser adorado por todos los hombres a los que ama con todo su Corazón, quiere ser presencia para el incrédulo, quiere ser perdón para el vicioso, quiere ser amigo y hermano tuyo y mío, y quiere estar con todos y cada uno de nosotros y escuchar nuestros problemas. Lo hallaremos en una pequeña Capilla, única y exclusivamente ideada para este encuentro personal. Búscala en tu ciudad, donde probablemente la hallarás. Y.... si te encuentras enfermo y no puedes moverte y salir, puedes también verlo, pues hoy también existe una web de Adoración "on line" a Jesús Sacramentado,. la puedes encontrar en :
.http://es.catholic.net/ligas/ligasframe.phtml?liga=http://www.adoracionnocturnamexicana.org.mx
¿Existe acaso algo más importante y grato que adorar a Dios en Jesucristo , Dios y Hombre verdadero..?
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¿Existe acaso algo más importante y grato que adorar a Dios en Jesucristo , Dios y Hombre verdadero..?
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