Para muchos este es un tema muy representado en nuestra sociedad durante la Semana Santa y narrado en todos los libros de religión cristiana, pero lo cierto es que muy pocos hombres se dan cuenta real del valor de los hechos acaecidos en la persona de nuestro Salvador. Quizás, por ser relatados con frecuencia, como una melodía repetida muchas veces, dejamos de apreciar su enorme importancia.
El animal sufre sin saberlo, el hombre cuando sufre se da buena cuenta de ello, si es que no puede impedirlo, pero Jesucristo Dios y Hombre a la vez, sufrió conscientemente, aún pudiendo evitarlo en cualquier momento. "Si eres el Hijo de Dios, baja de esa cruz" "si has salvado a otros, sálvate a ti mismo" le decían.
El aceptar el dolor físico y el desprecio moral, pudiendo evitarlos siendo omnipotente, es el verdadero valor de la Pasión de Cristo. Por lo tanto podemos decir sin el menor riesgo de equivocarnos que el hombre que ha sufrido más de toda la historia ha sido Jesucristo y no ya por los máximos padecimientos de su pasión y muerte, sino porque Él, en todo momento, pudo impedirlos, cambiarlos o borrarlos de su existencia y , sin embargo, los aceptó íntegros, minuto a minuto, hasta el momento en que entregó su espíritu al Padre.
Los sufrimientos morales no fueron menores y también fueron muy variados: humillaciones: escupitinajos, golpes ,burla y dolor en la farsa de la coronación de espinas , exhibición descarnada de su paso o "vía crucis" por las calles de su querida Jerusalén, el ir a morir como un extraño fuera de su ciudad y sobre todo la conciencia clara, como Dios que era, de tantos y tantos desprecios que en el futuro todos nosotros habríamos de hacer, sin duda alguna. Nada de todo ello llegó a frustrar sus deseos de salvación para el género humano.
Y es ahí donde todos deberíamos pararnos a pensar. Cuando cometemos una falta, sea pequeña o sea grande, estamos malogrando de algún modo el sufrimiento de Jesús . Cuando, por el contrario, realizamos una buena obra por otro hermano o cuando rezamos por alguien, le estamos calmando a Cristo su infinita agonía de la Cruz, le estamos mitigando su sed de almas, su sed de bien y su sed de paz.
Podemos analizar los daños físicos de la Pasión de Cristo leyendo su relato en los cuatro evangelios y también por el testimonio misterioso, ya que la ciencia humana aún no lo ha podido desmontar, de la Sábana Santa de Turín, que nos señala, como si fuese un 5º evangelio, cada latigazo de su cruel flagelación y nos muestra con toda claridad los cuatro clavos de su dolorosa crucifixión y la lanzada en su costado, cuando estuvo colgado en el madero de la Cruz.
Seamos conscientes de la agonía moral de Jesús y observemos a nuestra sociedad de espaldas al Redentor, el único Dios que nos ha amado con toda su fuerza y todo su ser mientras los demás nos desgastamos en guerras, en crímenes, en abortos, en pornografía y en toda clase de robos, mentiras , abusos y corrupciones- Todos miramos hacia otro lado para no apreciar que Cristo, nuestro Dios, murió por y para nosotros.
Como hombre sufrió al máximo de su capacidad sensitiva, y como Dios que era tampoco se inhibió del dolor y repito nuevamente : pudo evitarlo en cualquier momento . Y todo lo hizo para evitar algo peor a sus hermanos humanos. A ellos se hizo semejante en el seno virginal de María. Así que , mirando la Cruz del Calvario, se nos transparenta el amor sin límites de nuestro Redentor y la cruel realidad amenazante de ese infierno que todos queremos ignorar voluntaria e irresponsablemente . Mirando a Cristo en la Cruz cabe pensar: ¿Porqué a ÉL le tocó sufrir tal desgracia.. ...?.Y eso nos da una poderosísima razón para no rebelarnos ante Dios cuando a nosotros mismos o a un ser muy querido nos destroce el dolor , la enfermedad o la muerte.
Los sufrimientos morales no fueron menores y también fueron muy variados: humillaciones: escupitinajos, golpes ,burla y dolor en la farsa de la coronación de espinas , exhibición descarnada de su paso o "vía crucis" por las calles de su querida Jerusalén, el ir a morir como un extraño fuera de su ciudad y sobre todo la conciencia clara, como Dios que era, de tantos y tantos desprecios que en el futuro todos nosotros habríamos de hacer, sin duda alguna. Nada de todo ello llegó a frustrar sus deseos de salvación para el género humano.
Y es ahí donde todos deberíamos pararnos a pensar. Cuando cometemos una falta, sea pequeña o sea grande, estamos malogrando de algún modo el sufrimiento de Jesús . Cuando, por el contrario, realizamos una buena obra por otro hermano o cuando rezamos por alguien, le estamos calmando a Cristo su infinita agonía de la Cruz, le estamos mitigando su sed de almas, su sed de bien y su sed de paz.
Podemos analizar los daños físicos de la Pasión de Cristo leyendo su relato en los cuatro evangelios y también por el testimonio misterioso, ya que la ciencia humana aún no lo ha podido desmontar, de la Sábana Santa de Turín, que nos señala, como si fuese un 5º evangelio, cada latigazo de su cruel flagelación y nos muestra con toda claridad los cuatro clavos de su dolorosa crucifixión y la lanzada en su costado, cuando estuvo colgado en el madero de la Cruz.
Seamos conscientes de la agonía moral de Jesús y observemos a nuestra sociedad de espaldas al Redentor, el único Dios que nos ha amado con toda su fuerza y todo su ser mientras los demás nos desgastamos en guerras, en crímenes, en abortos, en pornografía y en toda clase de robos, mentiras , abusos y corrupciones- Todos miramos hacia otro lado para no apreciar que Cristo, nuestro Dios, murió por y para nosotros.
La Cruz del Señor puede llevarnos al cielo: "Hoy estarás conmigo en el paraíso", como oyó el buen Dimas, pero también puede abrirnos las puertas del infierno para quien vive en el olvido y en el desprecio hacia nuestro Dios, el que se ofreció en su Hijo JesuCristo para ofrecernos la vida eterna.
Que Dios nos ampare y no permita nunca el que para nosotros fuese inútil su sacrificio en la Cruz.
El Hijo de Dios aceptó la cruz que le ofrece el Padre para salvarnos
Que Dios nos ampare y no permita nunca el que para nosotros fuese inútil su sacrificio en la Cruz.
Jonás Octubre 2023- Diciembre 2024
El Hijo de Dios aceptó la cruz que le ofrece el Padre para salvarnos
con el auxilio del Espíritu Santo.
(vidriera existente en la Iglesia de Nª Sra del Carmen en Benidorm (Alicante)

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