A Cristo crucificado.-
Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y yo te sigo.
Oh, Señor de los señores
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte
y por tus caminos irte
alabando y bendiciendo
y bendecirte sufriendo
y, muriendo, bendecirte.
Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos
y unido a tu cuerpo santo
mojar tu rostro con llanto,
secar tu llanto con besos.
Señor, aunque no merezco
que tú escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido.
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría y mi dolor
cuanto puedo y cuanto tengo
cuanto me has dado Señor.
Y a cambio de esta alma llena
de amor que vengo a ofrecerte
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
!Cristo de la Buena Muerte¡
Jose María Pemán.
| ESTATE SEÑOR CONMIGO |
| DE ARTEAGA, CRISTINA |
¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible;
Dejar de ver a Dios y condenarme
Triste cosa será, pero posible.
¡Posible...! ¿y río y duermo y quiero holgarme?
¡Posible...! ¿y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago? ¿En qué me ocupo? ¿En qué me encanto?
¡Loco debo yo ser,..... pues no soy santo!
Lope de Vega.-
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras ?
¿ Qué interés se te sigue Jesús mío,
que a mi puerta , cubierto de rocío,
pasas las noches de invierno a oscuras.?
!Oh cuanto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí¡ !Que extraño desvarío,
pues de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras¡
¡Ay, cuantas veces el Ángel me decía:
Alma asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía¡
! Y cuántas, oh hermosura soberana,
"Mañana le abriremos ", respondía,
para lo mismo responder mañana.
Lope de Vega.Lope de Vega.-
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras ?
¿ Qué interés se te sigue Jesús mío,
que a mi puerta , cubierto de rocío,
pasas las noches de invierno a oscuras.?
!Oh cuanto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí¡ !Que extraño desvarío,
pues de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras¡
¡Ay, cuantas veces el Ángel me decía:
Alma asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía¡
! Y cuántas, oh hermosura soberana,
"Mañana le abriremos ", respondía,
para lo mismo responder mañana.
NO ME MUEVE MI DIOS.....
No me mueve mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por ello de ofenderte.
Tú me mueves, mi Dios, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme tu pecho tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar, porque te quiera
porque que aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero... te quisiera.
(anónimo)
Si Tú me dices ven, lo dejo todo.
Si Tú me dices "!Ven¡", lo dejo todo
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada..
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz , como toque de llamada
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón, como una espada.
Si Tú me dis "!Ven¡", todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo
difundiéndome, !oh Cristo¡, ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.
Amado Nervo 1916
Vivo sin vivir en mi
y de tal manera espero
que muero porque no muero..
Vivo yo fuera de mí,
después que muero de amor
porque vivo en el Señor
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí,
puse en él nuestro letrero :
que muero porque no muero.
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho de Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión,
ver a Dios mi prisionero
que muero porque no muero.
¡ Ay que larga es esta vida !
¡Qué duros estos destierros!
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida.
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero
que muero porque no muero.
¡Ay que vida tan amarga
do no se goza el Señor !
porque si es dulce el amor
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza
no te tardes que te espero
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta,
mira que sólo te resta
para ganarte, perderte
venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
Muerte no me seas esquiva
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿que puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a tí
para merecer ganarle.?
Quiero, muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi amado quiero,
que muero porque no muero.
Teresa de Jesús
NOCHE OSCURA.-
En una noche obscura
con ansias, en amores inflamada,
¡Oh dichosa ventura !
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
!Oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada;
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del medio día
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía
en parte donde naide parecía.
¡Oh noche que guiaste!
!Oh noche amable, más que la alborada¡
'Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido
que , entero, por Él sólo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire del almena,
cuando ya sus cabellos esparcía
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Juan de la Cruz.
CÁNTICO ESPIRITUAL (fragmento)
esposa
¿Adónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras tí clamando
y eras ido.
Pastores los que fuerdes
allá, por las majadas , al otero
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
Pregunta a las criaturas
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado;
oh prado de verduras
de flores esmaltado
decid si por vosotros ha pasado!
Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dexó de hermosura
J
Juan de la Cruz.
A la muerte de D. Rodrigo Manrique- (fragmento)
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va al placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parescer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vió,
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestra vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos:
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pensar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
así que cuando morimos
descansamos.
Este mundo bueno fue
si bien usemos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aún el Hijo de Dios
para subirnos al Cielo
descendió
a nacer acá entre nos
y vivir en este suelo
do murió.
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos
que en este mundo traidor
aún primero que muramos
las perdemos
No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que la voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera, clara, pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.
Oración final de D. Rodrigo Manrique :
Tú que por nuestra maldad
tomaste forma civil
y hasta nombre;
Tú que en tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
Tú que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona.
No por mis merescimientos
mas por tu sola clemencia
me perdonas.
Conclusión de su hijo D. Joge Manrique:
Así con tal entender
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
de hijos y de hermanos
y criados.
Dió el alma a quien se la dió,
(el cual le ponga en el cielo
y en su gloria)
y aunque la vida perdió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.
Jorge Manrique.
¿Qué quiero mi Jesús...?
¿Qué quiero, mi Jesús?...Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.
Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.
Quiero, amable JESUS, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Tí, JESUS, y no encontrarme.
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.
Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.
Quiero, amable JESUS, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Tí, JESUS, y no encontrarme.
P. Calderón de la Barca
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