Resurrección
Esta palabra no es muy estimada en el habitual lenguaje, ya que su significado va contra toda la experiencia de la naturaleza y algunos diccionarios no la aceptan. Ya le ocurrió a San Pablo, el que cuando pronunció la palabra Resurrección , delante del foro griego, éste dejó de escucharle, proponiéndole dejar la charla para otro día. También el mundo actual ignora la palabra dada por el Creador y acepta tan sólo aquello que se puede ver y palpar en el presente.
Si creemos en la existencia y el poder de Dios es fácil suponer que el que puede crear seres de la nada también podrá volverlos a recrear nuevamente, aunque hayan sido deteriorados o destruidos. Así fue la acción divina sobre la persona Jesucristo, nuestro Redentor, aniquilado por el propio hombre y resucitado por el Espíritu Santo.
Esa es la base de nuestra fe: la palabra Resurrección. El hombre tiene sus manos atadas a los preceptos de la naturaleza, pero no así su Creador que es quien puso o quitó dichas leyes a su antojo. Para la aparición del ser humano que conocemos fueron necesarios según los científicos muchos millones de años de evolución dentro de las leyes naturales vigentes. No es, por tanto, motivo de sorpresa que el Creador pueda también manipular la materia y el tiempo recreando lo hecho en tan sólo un instante. Ese es el dictamen de nuestra creencia cristiana y católica : el que Cristo resucitó en el interior del sepulcro en el que fue encerrado y, saliendo a fuera, se dio a conocer entre todos los que habían creído en su palabra. También nuestra fe nos anuncia que al final de los tiempos todos los hombres resucitarán, si fueron justos para la vida eterna, y si no lo fueron para una muerte permanente.
Muy poco se piensa actualmente en la Resurrección, y es una verdadera lástima porque podría suponer el más poderoso estímulo de confianza, de esperanza y de prudencia en el paso por este mundo que se va asfixiando y se destruye a sí mismo.
El hombre viene descubriendo con sus telescopios nuevos mundos y cómo el espacio parece rodearnos infinitamente por todos los lados. Se encuentran galaxias con miles de millones de estrellas y el mismo largo número de galaxias y super-galaxias. Lo que Dios ha creado no tiene límites y uno se pregunta: ¿ Para qué o para quienes ha realizado Dios tan colosal obra trabajosa en su Creación. ?
La mente humana aporta una prueba de la Resurrección al considerar que la muerte humana, segura e implacable, va en contra de la felicidad que todos nosotros anhelamos. El instinto de supervivencia que nos protege, también se rebela ante la muerte, que nos hace imperfectos y la inteligencia nos descubre a todo un Dios que nada puede crear de mala manera o imperfecto. Lo que existe en el mundo defectuoso no es obra de Dios, sino del hombre, hecho a imagen y semejanza suya, con la capacidad de elegir entre hacer el bien o el mal. Por eso creemos que tras la imperfección del natural desastre o destrucción del mundo, siempre Dios, que es Bueno, sabrá hacer brotar nuevamente el orden, la calidad y la vida.
Dios hizo los cuadrúpedos para correr por el mundo y les dio patas, hizo las aves para volar y les dio alas, hizo a los peces para atravesar mares y ríos y les dio aletas, al hombre le dio un corazón que anhela la vida eterna y, habiéndola perdido por sus fallos de amor, le dio el poder de recuperarla tras la muerte con la Resurrección .
Debido a los acontecimientos acaecidos en la Resurrección de Jesucristo, que nos narran los Santos evangelios, tenemos también idea de las cualidades que acompañaron a su Cuerpo en el maravilloso acontecimiento de su victoria sobre la muerte.
A imitación del cuerpo de Cristo resucitado, el nuestro, si tenemos la gracia de poder salvarlo, poseerá 5 cualidades sumamente apreciadas y deseadas por toda la humanidad a lo largo de toda su existencia. Éstas serán:
1) Impasibilidad o Inmortalidad. Ya no sentirá el dolor, ni la enfermedad, ni la muerte. Ese es el anhelo de toda la sanidad actual, vencer las dos primeras y aplazar lo posible la última.
2)Agilidad. Poderse mover de manera instantánea, sin fatiga ni desorientación por todo el universo creado. No necesitaremos vehículos para movernos, ni guías, ni dependeremos de horarios de salida o de llegada. El Firmamento entero estará al alcance de la mano. La NASA superada para siempre.
3)Sutileza y Fortaleza . Ser capaces de atravesar los cuerpos materiales sin rozamiento o rotura. Tener fuerza para soportar y vencer cualquier fenómeno natural que se interponga. Tener capacidad de variar las leyes físicas, e incluso el mismísimo transcurrir del tiempo al antojo de cada uno. Poder realizar cualquier clase de trabajo u oficio, por difícil que hubiese sido antes.
4)Claridad, brillantez, esplendor, belleza. Como Jesucristo en el monte Tabor cuya vestimenta brillaba más que la luz del sol. Como en todas las apariciones habidas de la Virgen María, los Santos o los propios Ángeles.
5) Felicidad absoluta sintiendo la presencia del Amor completo en la Trinidad Divina, con los ángeles y los santos, junto con nuestros familiares, parientes, amigos y los seres queridos de todos los tiempos. La claridad y brillantez de la que hablaba antes dará por fruto un bienestar en todo el ambiente alrededor de cada iluminado, y como en el Tabor con Pedro, todo ser presente cercano a él sentirá bienestar y también sugerirá : !Qué bien estamos aquí , hagamos tres tiendas¡,
Para Dios no existe el tiempo como para nosotros. Su carácter totalmente inmutable le despreocupa por completo del tiempo de modo que para Él todo existe en su infinito Dios conoce el futuro y , naturalmente, disfruta de todas sus obras que nosotros somos. Por eso en la mente de Dios podríamos estar gozando ya de todos esos santos dones que Él nos ha mostrado tras la Resurrección de Jesucristo, su Hijo querido.
! Encontrarnos todos juntos de nuevo, padres, madres, esposos, hermanos e hijos, amigos y conocidos de todos los tiempos, Ángeles y Santos. Todos sin temor a la muerte ni al cansancio, todos unidos como hermanos, con los anhelos cumplidos o al alcance de la mano, con la alegría de la compañía de Jesús quien con el Padre y el Santo Espíritu nos mostrará ese grandioso universo hecho con sus maravillosas manos....¡
Se nos ponen los dientes largos, como diría alguno, pensando tan sólo en tantas y tantas maravillas.
Pero si no tenemos la Gracia de Dios en el momento de nuestra muerte también resucitaremos, pero con un alma corrompida que arrastrará un cuerpo lleno de fallos, limitaciones y fracasos. Será la enfermedad y la muerte eterna.
Merece, pues, la pena luchar con la ayuda del Señor para conseguir todo eso que se nos promete en la imitación de Jesucristo, nuestro Salvador.
Jonás, Noviembre 2023