domingo, 22 de diciembre de 2024

LOS ÁNGELES

 

SOBRE LOS ÁNGELES 

 

 Hablar sobre los ángeles es opinar sobre un tema que nuestra experiencia ignora. Generalmente lo hacemos dejando volar la imaginación  con la que, frecuentemente, los caricaturizamos, siendo seres desconocidos, cuya  existencia, real y seria,  está basada  en la Antigua Tradición y en la Santa Biblia que son Palabras del propio  Dios.

Nos dice la Teología fundamentada en dichas fuentes, que Dios creó a los ángeles, como espíritus puros, como sus Hijos adoptivos, a su imagen y semejanza, y les dotó de una  finísima sensibilidad,  les dio una enorme inteligencia, una férrea voluntad y un poder ilimitado sobre el resto de la creación, es decir: sobre el Universo entero, casi como Él.  Narra la Santa Tradición que, no obstante,  el Creador los quiso probar en su Amor y  Fidelidad , utilizando la mayor de sus cualidades: el libre albedrío sobre sus actos.



Cuadro de Bougerau, representando a dos ángeles ante el cuerpo de Jesús tras su Crucifixión en el que el autor (refleja la sensibilidad de los Ángeles )

 Unos eligieron el amor a Dios, los otros el amor a sí mismos. Los primeros fueron los actuales Ángeles, los segundos , los llamados demonios. Estos  fueron separados al infierno de un odio y de una envidia eternos , desde el cual detestan todo lo creado, en especial al Hombre hecho también a imagen del Creador y elevado a la condición de hermano del mismo Hijo de Dios, puesto que se había de encarnar como tal en el seno de una mujer Virgen llamada María, la que pisará la cabeza del maligno.

La Biblia nos narra muy abundantes intervenciones de los Ángeles leales, y algunas de los rebeldes. La imaginación humana ha ido agregando el resto, con una invención artística de bellos personajes alados, o de seres terroríficos dotados con alas de murciélago y tridentes.

Los Ángeles de Dios no tienen cuerpo,  son espíritus puros, es decir no tienen forma, ni espacio, ni cualidades físicas, aunque nuestra mente humana  necesite de todo ello para poder imaginarlos o pintarlos. Tienen como nosotros un alma, pero no unida a un lábil cerebro, sino libre,  inteligentísima y dotada de una enorme voluntad y poder.   De hecho, nosotros somos algo así como unos híbridos de ángel y de bestia, por lo que  el hombre fue definido por San Pablo como Ser "un poco inferior a los ángeles". Narra la Biblia numerosas apariciones e  historias de ángeles tomando la imágen de apuestos jóvenes con muy variadas misiones :  la de  conducirnos (Arcángel S. Rafael), o la de anunciarnos algo trascendente (Arcángel S. Gabriel),  o la de de ayudarnos en la lucha contra del demonio tentador, al cual venció el arcángel S.Miguel con su conocido "¿Quién sino Dios?", o acaso la misión de protegernos de un modo particular de otros peligros físicos, como lo hace  nuestro Ángel de la Guarda.

 Es difícil encontrar un capítulo bíblico en el que no aparezca la narración de alguna  intervención de estos maravillosos amigos.

 

Los innumerables Ángeles creados por Dios están distribuidos en  jerarquías que más que de dignidad, ya que en ello son todos iguales,  lo son de función.  Así Dionisio el "Aeropagita", discípulo de San Pablo, los enumera en nueve clases :     Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles custodios.  

    Son Nueve categorías  que se dividen en en tres grandes órdenes: una primera dedicada a la glorificación de Dios en su presencia; una segunda dedicada al gobierno del universo, y una tercera dedicada a las necesidades humanas, ya muy cercanos a nuestro  mundo terrenal.

 Alguien ha preconizado, y a mí me parece también posible y acertado,  que las tres primeras Clases fueron hechas por el Hijo y el Espíritu Santo para servicio del Padre, las tres siguientes para el propio de ambas Personas Trinitarias y los tres últimos para el servicio del hombre. Cada trío de ellas representaría fundamentalmente en ese orden dado las tres facultades de Dios: 1º la sabiduría, fruto de la inteligencia del Padre, 2º el sentimiento fundamental, que es el amor o esencia del Espíritu Santo,  y 3ª la voluntad del Verbo Divino, que es su poder de acción Redentora sobre toda lo creado, es decir : la Divina Providencia. 

 El Libro del Éxodo nos descubre a todos los creyentes al Ángel  Custodio con  este Texto:

."He aquí que yo enviaré a un ángel por delante de ti, para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he preparado. Préstale atención y escucha su voz, no te resistas a él, porque no perdonará vuestras rebeliones y porque lleva mi nombre;  pero si escuchas su voz y haces cuanto yo diga, seré enemigo de tus enemigos y oprimiré a tus opresores, pues mi ángel marchará delante de ti...".

El saber que existe un ser siempre cercano, siempre presente, siempre pendiente de nuestro verdadero bien, nos debería de llenar de gratitud hacia Dios, que nos regala tan divino acompañante. Existen infinitos testimonios serios sobre la acción salvadora de los Ángeles. 

Todos los santos han tenido verdadera devoción al Ángel Custodio a quien se han encomendado.  Santo Tomás , en su Suma Teológica, dedica la tercera sección de la primera parte al Gobierno divino, y en la cuestión 113 trata de la guardia de los Ángeles sobre los hombres. José María Escrivá de Balaguer, santo canonizado en nuestros días, tenía tal conciencia de su presencia continua, que nunca se sentía solo ni tampoco consideraba a nadie en total soledad; incluso este santo hacia siempre un acto de fe o acaso de homenaje sobre la presencia real de su Ángel Custodio de esta forma: al cruzar el umbral de cada puerta se retrasaba de manera casi imperceptible para cederle el paso.  Al igual muchos Santos Padres de la Iglesia, como Pío XI y Juan XXIII  rogaban a los Ángeles Custodios de aquellas  personas con las que se relacionaban, en especial en las ocasiones delicadas, para que llevasen a buen puerto sus asuntos en modo recíproco de apostolado y de servicio.

Pablo VI en el inicio de su  "credo" o  profesión de fe (1968) define a Dios como Creador de cosas  visibles e invisibles. En especial de éstas últimas, como lo son: " los espíritus puros que reciben también el nombre de ángeles y el alma espiritual e inmortal de cada hombre". Al final de su profesión de fe, el Papa Pablo VI evoca las almas que contemplan a Dios  en la "Iglesia del Cielo",  donde "están, en grados diversos, asociadas con los santos ángeles en el gobierno divino que Cristo ejerce sobre nosotros".

Abramos los ojos de la fe a la  Palabra de Dios en toda la Biblia y en especial en el Éxodo , como a la palabra de Cristo en el Evangelio cuando advirtió sobre la gravedad del pecado de escándalo hacia los niños aduciendo: "porque sus Ángeles contemplan directamente a Dios". Pensemos que si ellos contemplan directamente a Dios, como nos vigilan  a nosotros, son verdaderos puentes continuos que nos unen con El, al que  presentan, con tristeza o alegría,  nuestras acciones cotidianas malas o buenas. Ellos nos bajan desde el cielo la savia de la Gracia de Dios. Démonos, pues, cuenta de que son los compañeros que nunca nos dejarán y sobre todo de que cuando la muerte nos separe de nuestros cuerpos y de los seres queridos, ellos continuarán a nuestro lado,  se nos harán visibles  y  nos conducirán con seguridad al  lugar que muy bien conocen: su propia casa,  la casa del Padre, nuestra casa.

Amemos a los Ángeles, no les pidamos servicios estúpidos, ni infantiles sino ayudas importantes. No los caricaturicemos con alitas, con trencitas de oro, con caras bonitas, con arpas de plata o  apoyados en  nubecitas de algodón. ¡Baste ya de tanta inmadurez, simpleza  y de tanta falta de imaginación!. Si quieres pintar a tu Ángel de la Guarda, píntalo como tú mismo eres, o mejor aún: como tú deberías de ser,  libre de pasiones, libre de complejos, libre de limitaciones humanas. El es tu "SuperYo", el hermano  mayor que  te acompaña siempre, cuyo máximo empeño es tu crecimiento , tu verdadera y definitiva felicidad. Tan sólo necesita que tú le hables, que tú le quieras, que tú le escuches y que tú  le sigas. 


                                             Bougerau: Ángel llevando un alma al Paraíso

Háblale a tu Ángel  tuyo en el silencio de la noche, háblale en el fragor del trabajo, dile : "hola hermano", dile: "dame la mano y condúceme por buen camino, dile  "empújame en el cumplimiento de los mandamientos en del servicio a los demás", dile muchas veces: "gracias hermano, por tu continua compañía, porque no te aburres nunca de esperarme..". Verás, entonces,  cómo sientes su presencia agradecida y leal, su inspiración profunda del bien; verás como empiezas a gozar de su paz y de una  bondad que te viene de afuera. Hay un ángel que te cuida a tí, y otro que cuida de tu casa y de  tus propias cosas importantes, y otro que vigila a todos los tuyos. Bendícelos a todos ellos y encomiéndales tus preocupaciones para que lleven todo a buen fín, para que nos libren del mal, para que nos conduzcan a Dios.

 Jonás

2 de Octubre del 2003, fiesta del Ángel Custodio. Octubre 2025

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