sábado, 22 de febrero de 2025

EL VALOR DE LA SANGRE DE CRISTO

 EL VALOR DE LA SANGRE DE CRISTO.-


Escucha Israel : !Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.¡

Cristo superó a "Israel" porque no es que amase a ese prójimo, el que nosotros somos, como a sí mismo, sino  mucho más que a sí mismo. Nos lo demuestra al llegar a soportar su tremenda Pasión y Muerte para poder obtener nuestra Salvación y evitarnos las penas del Infierno. 

Y nos enseñaba a amarnos unos a otros con sus sermones que  nos imponían la paciencia de perdonar hasta setenta veces siete, de prestar sin esperar recobrar nada y de hacer el mayor bien al desconocido, sea pobre, enfermo o prisionero. Nos dijo que si así obrásemos:  también a Él mismo se lo hacíamos.

Bien sabía Jesús que iban a matarlo, pero ofreció con su sangre la vida que tenía para dárnosla. !Si nosotros ahora valemos la Sangre de Cristo. No la perdamos pecando. ¡

 Cuando vayamos a recibir la Sagrada Comunión, pensemos que en el Cuerpo de Cristo también están su Sangre y su Sacrificio de sí mismo por todos y por cada uno de nosotros.

¿Sabías que siendo Jesucristo Dios, en su total amor hacia nosotros también se agregan completamente el Padre y el Espíritu Santo...? 

Imitemos a Cristo como bien podamos y Dios nos ayudará.

 Solamente con Él encontraremos la felicidad que anhelamos.


Jonás - Febrero 2025 Octubre 2025- Diciembre 2025

domingo, 16 de febrero de 2025

EL AMOR DE DIOS - TRINIDAD

 EL AMOR DE LA TRINIDAD


Los afectos se dan  y se reciben, pero tratándose de amor, diría que uno mismo, aunque  pueda conocer y valorarse a sí mismo, en el momento en el que el auto-elogio supere con satisfacción  el afecto  a cualquier otro, o al propio Dios, sabemos que ya no se trata de autoestima, sino de la más nefasta soberbia.

Dios repudia el orgullo como el peor de todos los pecados y exalta la humildad como la más maravillosa virtud. Véanse, a modo de máximos ejemplos, la historias del demonio y por oposición la de la Santísima Virgen María. El primero intentó suplantar a su Creador y fue vencido por el Arcángel San Miguel con su :  "¿Quien sino Dios ?, y por su rebelión acabó en  los Infiernos  para siempre.  La  segunda, por el contrario, se definió a sí misma con su frase : "He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según su palabra ", es decir: se fió completamente del Señor y aceptó con toda humildad su sobrenatural encargo, lo que la valió el llegar a ser para siempre  la criatura más cercana a nuestro Dios para toda la eternidad.

La Santísima Trinidad es a la vez una y es a la vez triple. Lo que la lógica del cerebro  rechaza lo readmite el amor del corazón. El Amor es la fusión más completa entre los seres y sólo cuando es infinito hace perfecta la  Unidad. Es más: Cada Persona Divina, detesta la soberbia y no quiere amarse  a sí misma o sobresalir más que la otra. Así se aman las tres de manera ordenada como la imagen de  tres largos maderos sobrepuestos en los que, según se coloquen juntos, el que está por debajo será el amado y el de encima el amador,....  y también  al revés, dándoles la vuelta.



                Quizás por eso , desde muy antiguo, se simbolizaba la Trinidad divina como un Triángulo

"Escucha Israel, amarás a tu Dios con toda tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas" (Deuteronomio 6,5) "Y a tu prójimo como a ti mismo "(Levítico 19,18). Estas palabras reveladas para nosotros por Dios en la Sagrada Biblia, también son cumplidas en sí mismo por la Santísima Trinidad. Las Tres personas se aman una a una con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y al prójimo, que somos nosotros sus creaciones, como a sí  mismas. Lo demuestra esa frase de Jesucristo cuando reveló a Nicodemo, la de  que :

"Tanto amó el Padre al mundo, que entregó a su Hijo para que todo el que en Él creyera se salve.."(Juan 3,16)" , 

o cuando predijo a los hombres de buen corazón: 

"Venid conmigo, benditos de mi padre, porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos responderán diciendo: Señor, ¿ Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿ Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo, les diré: De cierto os digo que en cuanto  hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis." (Mateo 26, 35).

El divino Jesús amaba, pues,  a cualquier hombre tanto como a sí mismo, y por esa razón dio su vida por todos nosotros.


Cuando el Padre ama al Hijo, aquel es el Amador y éste es el Amado. Cuando el Hijo ama al Padre, este es el Amado y aquel el Amador. Igual ocurre en ambos hacia la tercera persona: el Espíritu Santo. Así de esta manera entre los tres forman un triángulo de donación y de recepción de Amor.  Pero más que el precepto de amar de ese "Escucha Israel", el amor de las personas divinas no es igual hacia ellas que a hacia sí mismas, sino superior. Lo demuestra 

el mismo Jesucristo, quien  cumplió el designio Redentor del Padre aceptando su Pasión y Muerte en contra de su propia voluntad por pura obediencia diciendo : 
 "No se haga mi voluntad, sino la tuya".
También aceptó la voluntad de Dios la Virgen  María nuestra Señora cumpliendo humildemente su proposición de albergar en su vientre a nuestro Salvador. Por esta razón ambos: Jesús y María ocupan el corazón de la Santísima Trinidad.

 El Dios Trino pidió la aceptación de la Virgen María  para ser en ella Dios y Hombre a la vez, y por nuestra salvación prolonga también su petición de fe  para ti y para mi, para reinar en nuestro corazón como lo hizo al entrar en el de  de Santo Tomás apóstol que dijo: "Señor mío y Dios mío"  .  A dios no le decepcionemos egoístamente, amémosle con todo el corazón, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas.


Aceptemos y compartamos todo el amor y la acción que Dios nos ofrece en hacernos familia celestial de la  Santísima Trinidad: El Padre Bueno, el Hijo Salvador y el Espíritu Santificador.




Jonás.-  Febrero 2025- Junio 2025- Octubre 2025- Diciembre 2025


domingo, 9 de febrero de 2025

MEDITANDO EL SANTO VÍA CRUCIS

 MEDITANDO EL SANTO VIACRUCIS.- 





Primera Estación .-  JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.- Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo. 


El colmo de las barbaridades: Condenar al legislador , al juez, a la propia sabiduría, y hacerlo a muerte, de la manera más humillante y dolorosa posible. !Mira que en el mundo se han inventado crueldades, mira que se han desatado odios, venganzas y maldades, pero ésta, en el Jerusalén romano, bate todas las marcas registradas¡. Un hombre que ha pasado haciendo el bien, predicando el amor al prójimo, enseñando el camino hacia Dios,  curando a enfermos e impedidos e incluso resucitando a muertos, es condenado por la envidia de un grupo dirigente endemoniado que sabe mover a su antojo a una multitud pasiva.  
Posiblemente eso es lo que más le dolió al buen Jesús condenado a la Cruz: el gentío  inerte que se deja llevar por flojedad o por temor, esa masa que nunca da la cara por nada ni por nadie. Entre aquellos que vociferaban "crucifícale", había enfermos que Cristo había curado. Y aquí estamos en el siglo XXI y todos hacemos el mismo gesto, que es dejar pasar el mal como aquel pueblo judío. Como Pilatos no nos arriesgarnos nada, no queremos comprometernos para solucionar problemas ajenos. También todos nosotros dejaríamos crucificar a Cristo nuevamente  si las cosas se ponen  feas, o nos afecten  más de lo usual. Así vemos triunfar en nuestro mundo la inmoralidad, la corrupción, el soborno y el interés. Si es que no se nota demasiado nadie dice nada.  Crucificamos el bien supremo en la cruz de la comodidad y de  la cobardía. Y nosotros, los redimidos por la sangre de Cristo, somos tan culpables como aquellos judíos que lo colgaron en la Cruz. El ateo trata de condenar a un Dios, al que no conoce, a no existir, y no pocos creyentes pasamos de Jesucristo sin importanos el saber que somos muy amados y lo azotamos con nuestros pecados, y lo vendemos por 30 monedas de confort, para  terminar abandonándolo en la soledad de la  Cruz.

Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. 

Padrenuestro-Ave María y Gloria .



2ª Estación:  JESÚS CARGA CON SU CRUZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 


Parte del tormento de la Cruz era hacer que el propio condenado cargase con el peso de su rama horizontal hasta el lugar del suplicio, sabiendo bien que después, bien clavados pies y manos, había de sufrir lo indecible y así morir muy lentamente.  Aquel tormento romano constaba de dos maderos  uno  vertical, grande, alto y pesado, y otro horizontal articulado al anterior, generalmente con una fuerte atadura, pues habían de soportar  el peso de un hombre y lo había de mostrar a todos, requiriéndose para ello una gran solidez y unas dimensiones suficientes para sobresalir muy por encima de las cabezas de cualquier  presente.  Jesús tomó su  pesada carga horizontal  con sus brazos atados a ella y su cabeza coronada de espinas, las que eran empujadas por el madero en cada movimiento. Lo hizo con la mayor decisión y  entereza posibles.
Cristo no tenía que sufrir castigo alguno porque era el único mortal sin mancha ni pecado, pero para salvarnos a nosotros vino a dar testimonio constante de las verdades que decía y eso le hizo ser condenado a sufrir personalmente el dolor y la muerte. Y así ningún mortal  le pudiera llegar a increpar diciéndole:  " y tú....¿ qué sabes del dolor...? 
Los hombres vivimos también portando nuestras cruces, aunque mucho más leves. Conozco enfermos que han renegado de la suya y otros que la han aceptado sin queja alguna hasta el final.  Conozco trabajadores que se esmeran en realizar su misión con fatiga y paciencia y muchos otros que trampean con sus obligaciones para seguir la ley del mínimo esfuerzo.   Se trata de la conducta humana, puede ser regida por el amor a Dios y al prójimo o puede ser esclava del  interés y de la  idolatría al propio Yo. Cristo al cargar con su cruz nos revela el mensaje de un maestro que conoce bien el camino a seguir.  La Cruz es el gran atajo hacia Dios, y un atajo siempre es incómodo, pedregoso, empinado con subidas o bajadas arriesgadas. El camino al Hades es mucho más cómodo, es dejarse llevar, es dejarse caer, es no hacer esfuerzo alguno. Dice un proverbio inglés que "para el infierno siempre hay taxis libres."
 Aceptemos y carguemos con nuestra cruz siempre, sea ante la enfermedad  o ante la muerte,  ante el trabajo esforzado  o ante  cualquier clase de  adversidad. Hagámoslo  con decisión, con alegría y con perseverancia, pues, como en el viaje de  los Reyes Magos a Belén, sobre el sacrificio siempre  luce una estrella brillante, la que nos conduce hasta Cristo en el Cielo.

 Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. 

Padrenuestro-Ave María y Gloria .



3ª Estación:  JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ. Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 


El propósito de cargar con la cruz era firme, pero las fuerzas flaqueaban y la marcha era insegura y vacilante. Bastó una pieza del empedrado algo levantada para hacerle caer estrepitosamente. Lo peor no fue el impacto de sus rodillas sobre el duro suelo, sino  el golpe que el pesado madero propinó a su espalda y a su hombro, lacerando su azotada piel y, de paso, su nuca, pues clavó más fuertemente la corona de espinas, que de nuevo hicieron brotar la sangre del Salvador.
Permitiendo toda clase de  insultos de la chusma al condenado, los soldados romanos que conducían la triste comitiva  querían terminar pronto. Nuestro Señor se levanta nuevamente y continua su marcha, aguantando por nosotros su dolor y conteniendo su indignación, ya que, verdaderamente siendo Dios,  tenía el poder para escapar de allí y subir directamente a su casa del Cielo.
Cristo en su caída nos enseña que lo más importante no es el daño sufrido, sino el volverse a ponerse en pie, el no desfallecer ante el mal nunca, ...jamás. Así es que Él cae para poder enseñarnos cómo hay que  levantarse del pecado.

 Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.

Padrenuestro-Ave María y Gloria 





4ª Estación .-   JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

La Virgen María seguía a Jesús desencajada naturalmente por el sesgo que los acontecimientos habían tomado. Corrió por las tortuosas calles de Jerusalén hasta adelantarse a la comitiva de su querido hijo a quien injustamente iban a crucificar.  Al encontrarle, su mirada se cruzó con la mirada resignada de nuestro Señor. !Cuantas veces su Hijo la había anunciado lo que habría de suceder porque había que  cumplir  la misión que el Padre le había encomendado¡
 En ese encuentro de la Madre, sin embargo,  no lloraban sus ojos, ella trasmitía serenidad y energía a su Hijo en los momentos más graves de su vida.  Su mirada le sugería palabras de apoyo que nadie daba al reo, ojos firmes que le aportaban ánimo, fuerza y sobre todo : le confirmaban  que estaba haciendo justamente lo encargado por el Padre Celestial. Eran los mismos ojos  que le habían estimulado desde su más tierna infancia, en sus momentos de aprendizaje, en su crecimiento y en su madurez. Era aquella mirada serena la que le condujo a Jesús a bendecir, pese a su aparente resistencia,  a aquel matrimonio de Caná, con el vino más generoso del mundo. Eran aquellos ojos de Madre que nos premia con amor cuando hacemos algo bien. Ahora, en su Pasión, le impulsaba a dar su vida  por su amada esposa la Iglesia, la que integramos todos nosotros, como ofrenda de la máxima generosidad de todo un Dios. 
Que nosotros también encontremos esos ojos serenos de María siempre que vacilemos, para poder perseverar, y con ellos no caigamos en tentación alguna, y si así ocurriese, que con esa mirada  podamos levantarnos de nuevo. Que nosotros contemplemos sus ojos siempre que la enfermedad o el peligro atenacen nuestra vida y sobre todo cuando veamos llegar la muerte, y así sintamos, como cuando éramos niños,  la tierna protección de nuestra Madre. 

Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.

 Padrenuestro-Ave María y Gloria .




5ª Estación:   EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ. Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 


Llegó a Jerusalén aquel Viernes desde el pueblo de Cirene, un hombre llamado Simón. Tenía que concretar ciertas ventas de género agrícola y al pasar por una de las calles centrales de la ciudad vio  un  numeroso grupo de personas que contemplaban con mucho interés algo. Sintió curiosidad y se asomó al interior del  conjunto.  Vio un hombre alto, demacrado, que transportaba a hombros un pesado madero. Era hostigado por soldados y era insultado por algunos presentes. Sintió lástima y a la vez un prudente temor que le hizo retroceder para retirarse de aquel  amargo espectáculo. Al girar se topó con una armadura y una cara poco grata. Era un centurión que le dijo: “ !Tú,..... hombre fuerte¡. !Tienes que ayudarnos para hacer llegar a este reo al patíbulo porque se va cayendo y nos va a ocupar toda la mañana llevarlo hasta allí,.... ! !Ayúdale tú a cargar el madero¡ ”. El cireneo no podía negarse a la autoridad romana y a regañadientes se acercó por detrás  a Jesús y tímidamente  le aupó el extremo del pesado tablón que llevaba. Instantáneamente el peso de la carga se repartió en dos. Jesús sintió el  consuelo de que alguien, aunque quizás de manera forzada, le estaba ayudando. Aquel día encontró Jesús un nuevo amigo y Simón el camino de su conversión y de su salvación. El cireneo no actuaba por amor sino por respeto a la autoridad soldadesca y ésta tampoco ayudaba a Jesús por piedad, sino para terminar su trabajo prontamente. Pero Jesús, agradecía a cualquier alma el más leve detalle a su favor y más tarde los premiaría. !Es que nunca se deja ganar nuestro Señor por nadie ni por nada , ni por generosidad ni  por amor¡.
 ¡Cuantas veces envidiamos al buen cireneo ayudando al Redentor  y no percibimos, sin embargo,  que Jesús pasa al lado nuestro cargado con la cruz en cada prójimo que sufre¡. Cualquier enfermo, cualquier  parado, cada ser preocupado por alguna causa, arrastra su propia cruz. También la vida nos la proporciona a todos y a cada uno de nosotros. La regla es bien fácil: si ayudamos al necesitado, nuestro esfuerzo de socorro cunde el doble: tanto para  él como para nosotros mismos. Pero en realidad esta cuenta se halla mal hecha. No cunde así:  en verdad es el mismo Jesús, quien  al vernos ayudando a otro,  ha tomado el extremo de nuestro leño y también va aupando nuestras propias cargas, aquellas que su Padre nos impuso para probarnos. 
Y si los humanos aportamos el hombro a cada hermano se acabarían en el mundo todas las cruces, y los lamentos se tornarían en la alegría de que Cristo se halla realmente entre nosotros, ayudándonos. 
 Seamos, pues todos : "cireneos". 

 Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
 
Padrenuestro, Ave María y Gloria 


6ª Estación:    LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

Asomada a la ventana de su casa una mujer llamada Verónica observa la escena. Ve a un hombre que lo llevan para crucificar y pone sus ojos en su rostro.  Percibe su frente y nariz  ensangrentada, sus mejillas húmedas, sucias de sudor y polvo, y sobre ellas el fino y limpio  reguero de una gruesa  lágrima que fluye. Le da lástima de quien sufre y decidida, arriesgándose a una amonestación por parte de la soldadesca, baja a la calle y se acerca atrevida al condenado. Lleva con ella un cestillo con ungüentos  para curar y con ellos le limpia la cara serenamente , utilizando para ello  tres bellos pañuelos, aquellos que guardaba en su casa  para sí misma.  Utiliza el primero, más áspero, para limpiar la suciedad añadida a su rostro: el polvo debido a caídas al suelo y también algún salivazo que había conseguido manchar aquella serena faz. Prosigue luego, con otro paño limpio, enjugando una lágrima que resbala por la mejilla, limpiando regueros de sangre y sudor . Finaliza la limpieza con una tercera tela  impregnada de un costoso y grato  perfume que guardaba para ella, con el que  tonifica su cara  y el cabello de Jesús. Después aprecia una mirada de agradecimiento en aquel hombre. Jesús recordaría entonces aquel Salmo 23 que su Madre, María, le enseñó muy de pequeño " Tu levantas una mesa enfrente de mis enemigos, unges mi cabeza con perfume y mi copa rebosa". Ungido con el óleo de los elegidos Jesús respiró profundo, A continuación  aquella mujer,  sin decir nada, se retira nuevamente.
 Más tarde, en su casa,  mirando sus pañuelos observa que han quedado en ellos unas extrañas imágenes que parecen grabadas a fuego. El contacto de cada parte frotada reaparece como un dibujo milagroso en cada uno de los  paños.  En la primera tela una cara con polvo y  suciedad, en la segunda la misma imagen doliente con una gruesa lágrima y en la tercera un Rostro ya totalmente limpio de suciedad en el que aún permanecen marcados en oscuro los golpes sufridos  en  la mejilla y en la  nariz  Era aquel rostro que ella amorosamente  había limpiado. Para nosotros equivaldría a tres instantáneas fotográficas en  tres momentos distintos. 
Fue el premio que Cristo siempre da a los que le quieren,  devolviendo su Rostro bendito a aquellos que por Él saben dar la cara..  Destacan, pues, tres rostros de la misma persona en tres paños de muy similares tamaños:  el del Santo Rostro de Jaén, el de la Santa Faz de Alicante, con una lágrima y  el Santo Rostro de Manopello . Curiosamente, pese a los posibles retoques hechos por conservadores o pintores de diversas épocas , en estos tres paños coinciden las mismas dimensiones anatómicas de la bendita faz de Cristo, también grabada aparentemente a fuego en la Sábana Santa de Turín.














!Apoyemos siempre al débil, porque en él está presente Cristo ¡Sea la limpieza nuestro lema. Acudamos con frecuencia al Sacramento de la Confesión, en el que el mismo Jesucristo borrará nuestras manchas.

Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. 

Padrenuestro-Ave María y Gloria.






7ª Estación:     CRISTO CAE POR SEGUNDA VEZ.  Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

A su debilidad por el ayuno y las constantes andanzas por los tribunales que le juzgaban  se añadía otra dificultad en la marcha :   el condenado con sangre en la frente y lágrimas en los ojos no podía ver bien el camino y además se encontraba atado por una cuerda a otros reos que torpemente avanzaban con Él.. El sudor de los ojos le producía un escozor intenso que le obligaba a mantenerlos  semicerrados  enturbiando su vista. No tardó en tropezar nuevamente en aquel empedrado irregular y volvió a caer, esta vez protegiendo más su cabeza con el brazo libre. 
Nuevos improperios ante su caída   por parte de aquella tropa. Jesús nuevamente, con todas sus fuerzas vuelve a tomar la cruz y arrodillado saca fuerzas de flaqueza y decididamente se levanta de nuevo.
Cuando nosotros caigamos, ....,que caeremos con frecuencia,...., levantémonos siempre de inmediato, pidámosle perdón en Confesión ante el sacerdote, ya que el Buen Jesús nos dará la mano y su bendición. 
 
 Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.

Padrenuestro-Ave María y Gloria.




 8ª Estación       CRISTO SE ENCUENTRA CON LAS MUJERES PIADOSAS  Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

Entre el público expectante había un grupo de mujeres de fina apariencia que protestaban del trato infringido a Jesús con numerosas imprecaciones: “¡Pobrecillo¡” “¡Qué pena!” "¡Que lástima verle así!". Algunas de ellas se enjugaban las  lágrimas de los ojos conmovidas por el sufrimiento de aquel hombre.  Jesús al oírlas y verlas les dice: “No lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos.” Y agrega: “Si esto se hace con el tallo verde…..¿Qué se hará con el seco?” . Aquellas mujeres que protestaban ahora de la injusticia cometida  contra Jesús, no lo hicieron cuando todos clamaban a Pilatos: "Crucifícale". Es la cobardía de nuestra irresponsable mayoría. Es una lección para todos nosotros que también, como aquellas mujeres de apariencia buena, nadamos en la mediocridad.  Nos da también lástima el ver sufrir a otros, pero, como aquellas mujeres, no nos esforzamos en compartir sus padecimientos, no somos capaces de arriesgar nuestra seguridad, o nuestras comodidades, tratando de solucionar problemas ajenos y así  llegamos a creer la falsa realidad de que no nos incumben los problemas del otro. Misericordia no es sólo sentir pena por los problemas ajenos, sino compartir en verdad sus dolores, compartir nuestro tiempo, nuestros bienes, nuestros esfuerzos, para así poder solucionar sus males, o al menos aliviarlos en todo lo posible.
  ¿Sólo compadecemos al necesitado ....., o acaso somos sus verdaderos hermanos y  les socorreremos con todas nuestras fuerzas…? 

Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
 
Padrenuestro-Ave María y Gloria .




9ª Estación      JESÚS CAE POR TERCERA VEZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

Otra caída más, pero ya  no por tropezar, sino por absoluta falta de fuerzas, o quizás por algún fuerte  tirón brusco de la cuerda que le unía a los otros dos ladrones condenados con Él. Es muy dura la imagen: Jesús yace en el suelo de la calzada como si fuera  un borracho  o acaso como un deshecho animal sobre el camino. Mas no tarda en reaccionar, Él nunca tira la toalla, hinca las rodillas y se levanta nuevamente y vuelve a cargar con su Cruz.  Tantas caídas y tantos levantamientos no son fortuitos, no son vanos. Representan lo más importante del camino del Calvario, nuestro itinerario pecador.  Cristo sabe que nosotros caemos muchas veces de otra manera, es decir con el espíritu. Nosotros sí que somos entonces deshecho humano. 
Juventud, madurez o vejez: siempre  en ellas nos  aparecen los mismos  pecados. Sabe Dios que no queremos caer, pero la tentación, el placer, la comodidad, la pereza y la inercia  del obrar mal nos debilitan hasta el punto de ser pobres marionetas del maligno.  
Cristo nos grita desde su camino de la Cruz:  
“LEVANTAOS SIEMPRE”  “NO PERMANEZCAIS CAÍDOS”  “ARRIBA” Él siempre que le llamemos nos ayudará  a levantarnos y nos dará su mano. Para eso nos deja todo su perdón hecho sacramento: La Confesión, o en caso de verdadera emergencia el Acto de Contrición. 
Que al final de nuestra vida nos encuentre en pie y con la lámpara de la fe encendida. 
Recemos por nosotros y por los pecadores que ya no se pueden levantar inmovilizados  por el peso de sus faltas. Recemos por todos los agonizantes, para que el Señor les ayude a levantarse y así poder entrar en su Reino.

Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. 

Padrenuestro-Ave María y Gloria.



10ª Estación       JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

Llegan al monte Calvario, fuera de la ciudad de Jerusalén. A Jesús se le expulsa del pueblo judío para morir como un extranjero sin serlo. Resta la última parte:  su ejecución programada.
 Tres nuevos daños para el reo: La vergüenza de la total desnudez, el dolor por el tirón de arrancar su vestido  pegado a sus numerosas llagas por la previa flagelación y la pobreza integral por el robo de su única posesión: su túnica. El reo es reducido a la total precariedad, aquella que lució al nacer en un pobre pesebre de un establo.. Cristo ha quedado despojado de toda propiedad humana, descalzo y desnudo. Su túnica de una sola pieza, tejida con esmero por su madre ha caído en manos de los verdugos que por no romperla, dada su calidad,  deciden sortearla entre ellos.. 
Nada tiene ya Jesús que sea suyo. ¡Y con qué sencillez acepta el verse nuevamente tan pobre como lo fue en aquel portal de Belén! !Ya no se puede ser más humilde...¡.
Pero hay algo más en lo que habitualmente no se repara :  Para poder crucificar al reo es necesario el tenerlo muy bien sujeto, pues el dolor tan intenso de los clavos al traspasar los miembros siempre produce movimientos defensivos y reflejos en los mismos. La única forma de conseguir la inmovilidad necesaria para poder clavar al condenado en la cruz es el tener muy fuertemente  atados sus miembros con cuerdas al madero.
 He aquí la imagen final  de esta estación para el buen Jesús, no sólo desnudado, sino atado como un animal para el sacrificio. ¿Alguien puede presentar más sumisión a la voluntad del Padre en su ofrenda final ?
Tomemos ejemplo de la humildad de nuestro Salvador que aceptó, pudiendo evitarlo, el ser desnudado y fuertemente  atado para poder ser  elevado en la cruz y entregar así su vida para que al mirarlo nosotros, como con la serpiente de metal de Moisés,  se cure nuestra enfermedad pecadora.

 
 Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.

 Padrenuestro-Ave María y Gloria .




11ª Estación       JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

Jesús es tumbado sobre la cruz horizontal en el suelo .Le han sido atados  con fuerza al madero ambos tobillos y muñecas de manera que ya se encuentra sobre la Cruz totalmente inmovilizado. Van a comenzar a clavar sus brazos y piernas. Ya todo depende de la pericia del verdugo. Un golpe o dos o quizás tres fuertes golpes para cada clavo y quedarán atravesados y sujetos en la cruz todas sus extremidades. 
Jesús fue sintiendo tras la penetración de cada ancho clavo un espantoso calambre y dolor en las  muñecas y en los tobillos. Hay gruesos nervios en el trayecto del hierro que hacen  insoportable su paso. Quedó Cristo en posiciones forzadas tanto en miembros superiores como en  inferiores, ya que no había habido  tiempo para mediciones y probablemente tuvieron que aprovechar los agujeros de los clavos que los maderos tendrían ya de alguna otra ejecución anterior.
  Comenzó a brotar la sangre como de un surtidor, debilitando aún más al Redentor.  Algunos martillazos no fueron para taladrar a Cristo, sino para fijar un cartel encima de Él que decía . “Jesús Nazareno, el Rey de los judíos”. Luego había que colocar la cruz en posición vertical levantando su cabecera y  dejarla caer en un agujero del suelo lo suficientemente  profundo para que aquella pudiese quedar bien derecha y estable. Jesús hubo de notar la más dolorosa de las sacudidas al caer el madero en el hoyo y quedar colgado en una  forma tan  forzada e ignominiosa. Un alma decente y pudorosa tapó su desnudez con un lienzo colgado de su cintura. Así, en esa pose, se levantó a Cristo sobre toda la tierra entera.  Probablemente fue en ese momento cuando con un poderoso gemido Cristo exclama: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.”, y en ese momento se realiza el milagro de la Redención de todo el género humano. ¿O es que  acaso tras la escucha de su grito  no nos iba a condonar el Padre  la vieja deuda de Adán...?
 Ya sólo le queda a Jesús el esperar  cómo le llega la muerte y así sigue realizando su destino, perdonando y rezando con todo su valor y entereza. Sabía que podía salvarse por su poder divino en cualquier momento de todo aquello. Pero se dijo no a sí mismo, pues nos quería todavía más a todos nosotros.

Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.
 
Padrenuestro-Ave María y Gloria.




12 Estación             JESÚS MUERE EN LA CRUZ Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

  
Para comprender el valor de una “muerte de cruz” hemos de valorar previamente con alguna extensión lo que supone este suplicio desde el criterio médico. El mayor tormento que la humanidad ha inventado ha sido el de la crucifixión.  No hay muerte más lenta y más dolorosa, no existe peor agonía que la de estar sufriendo el dolor y la asfixia, repetidos continuamente,  durante interminables horas antes de  abocar al desenlace fatal.  La posición del colgado por los brazos  es asfixiante. Hemos de comprender que la respiración humana tiene dos fases: la primera activa por contracción del diafragma, que como el émbolo de una jeringuilla tira de los pulmones hacia abajo y así éstos aspiran el aire para cargarse de oxígeno ; la segunda es pasiva y es debida a la elasticidad de la masa pulmonar que se contrae como la goma de un globo al deshincharse, eliminándose el gas carbónico. Pues bien: en el colgado por los brazos el  peso del vientre con sus vísceras puede más que la elasticidad del órgano respiratorio, por lo que, pese a utilizar la musculatura auxiliar intercostal, no se produce el necesario vaciamiento de aire  alveolar y la persona no tarda en sufrir asfixia, de la que sólo se puede salvar apoyándose nuevamente en ambas piernas si fuera posible, para forzar la contracción intercostal y diafragmática.
 Por estudio en pacientes de guerra sabemos que el mayor dolor que se puede sentir es el de un tronco nervioso aplastado por un cuerpo invasor, proyectil, metralla, etc. Es el caso de los clavos de Jesús destrozando el nervio mediano, en el carpo de sus muñecas, o aplastando el  nervio tibial, en el tarso de sus tobillos.  En el momento en el que el crucificado se ha de apoyar en  piernas y tirar de los brazos para bajar el vientre y poder  respirar, podemos imaginar el tremendo dolor  y calambre simultáneo tanto en pies como en manos,  a los que se agrega después  la poderosa asfixia de la que sólo se puede salir repitiendo nuevamente desde un principio todos estos movimientos. Así se perpetua  sin cesar  el suplicio. El cálculo de  esta secuencia por el número de excursiones respiratorias a lo largo de 3 o 4 horas, como narran los Evangelios,  viene a ser de un mínimo de 3000 a  5000 ciclos de dolor insoportable  seguidos de períodos de una  asfixia sofocante. Los soldados rompían las piernas a los crucificados para acelerar sus muertes, ya que  no pudiendo apoyarse en ellas y no poder expirar el aire,  morían ahogándose rápidamente. Con Cristo no les hizo falta hacerlo, pues cuando lo miraron ya había fallecido. Aseguraron su muerte mediante una lanzada en el costado derecho que le atravesó el pecho, del que brotó sangre y agua. Hoy sabemos que era sangre post-mortem de los ventrículos cardíacos y líquido seroso acumulado en pleura y pericardio debido probablemente al edema por los excesivos latigazos recibidos tanto en el pecho como en la espalda. 
Y a Jesús, sufriendo intensamente aquellas 3 o 4  horas, no le faltó tiempo para darnos sus últimos mensajes. De ellos en este breve ideario destaco las breves frases que su dolorosa respiración le permitió decir, porque  encierran su más trascendental magisterio. Nos enseña todas las actitudes necesarias para el bien morir. Actitud de perdón al prójimo: ·Padre, perdónales porque no saben lo que hacen.” Actitud de oración dialogante:” ¿Padre, porqué me has abandonado...?”( Salmo 22 Primer versículo de queja, seguido por otros de petición de ayuda y terminando en alabanzas múltiples al Padre, los que Cristo recitó en la Cruz). Actitud de amor a los demás:” Hoy estarás conmigo en el paraíso” “ Hijo ahí tienes a tu madre, Madre, ahí tienes a tu hijo” Actitud de ofrecimiento: “Todo está realizado” Actitud de confianza final: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” 
El momento final de la vida es el más importante de la existencia humana. (Angela.Romero). Es el examen decisivo  del que depende toda una eternidad. Para un hombre que llega al final de su camino es posible todavía cualquier cambio rotundo, sea para bien o sea para mal. Así es de trascendente ese instante, tan breve como un !SÍ, SEÑOR YO TE AMO ¡ o desgraciadamente como un  ! NO, SEÑOR YO TE IGNORO¡. Cristo  desde lo alto del Madero nos deja oír su última lección de salvación.: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” Encomendarse a Dios en el momento final es pedirle perdón  y es hacerlo perdonando a los demás.   Es hablar con nuestro Padre, es el total ofrecimiento de uno mismo, es confiar en su infinita bondad y es abandonarse por completo en sus manos.   Jesús nos ha enseñado a vivir honestamente  y también nos enseña que para ver a Dios  hay que presentase ante Él con pureza:  nos enseña a pedirle perdón para poder morir con el alma limpia.

Procuremos vivir siempre en Gracia y no reparemos en utilizar el Sacramento de la Reconciliación si tenemos la desdicha de caer gravemente.

 Señor pequé, ten piedad y misericordia de mí.

 Padre nuestro-Ave María y Gloria.



13 Estación :                   JESÚS ES DESCOLGADO DE LA CRUZ  Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

  
No nos interesa ahora el saber  cómo la maquinaria romana se las arreglaba para desclavar a los crucificados. Pero sí queremos  conocer que bajo la Cruz le esperaban los brazos de una madre. Junto a ella las otras santas mujeres que con el apóstol Juan, en un profundo silencio, contemplaban  la escena dolorosamente. 
María sabía por su sólida fe que Jesús había de resucitar. Sabía que eso le había  de pasar, pero el hecho presente  es la realidad de las realidades, es lo que los ojos perciben en su momento.. y ella veía a su hijo desfigurado  por el suplicio y muerto,  lo sentía  completamente  frío y veía y sabía que Él ya no estaba allí. Esta evidencia le dolía de tal manera que  traspasaba su corazón de madre como una espada.(profecía de Simeón). Ella hubiera dado su vida para salvarle, o para acompañarle en el profundo dolor de su agonía. Pero allí se hallaba  ella en exasperante inacción, amando, abrazando y besando aquel bendito cuerpo inerte de quien  antes fue el dueño de su existencia. Ella entregó al mundo a su hijo, el Salvador, para darnos la vida y el amor, y a cambio de nosotros recibe, con su cuerpo deshecho la muerte  y el odio de mano de hombres pecadores....  !Que ingrata transacción¡ . Ella, tras su óbito  lo abrazaba tiernamente, como lo hacía cuando era niño y en ese abrazo intenso deberíamos entrar nosotros y también apretar con todas nuestras fuerzas ese pecho sufriente de Cristo junto al de su Madre amantísima.
 A la muy Santa Virgen María el  venturoso pasado le parecía vencido por el trágico presente y solo le quedaba en el corazón la frágil llama de la fe y de la esperanza por el futuro prometido. Y  así  ella se repetía continuamente, como Abraham : “Dios proveerá” .  ¡Y vaya si  llegaría más tarde  a proveer:        su completa Resurrección.¡. 

Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí.

 Padrenuestro-Ave María y Gloria .



14 Estación                            JESÚS ES SEPULTADO Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo. 

“Dios mío, que solos se quedan los muertos”. Es un pensamiento poético de Bécquer, nuestro querido poeta . Parece que Dios  lo pensó y quiso permitirlo en sí mismo  para que nadie pueda decir que sabe del sufrimiento más que Él.  Allí yacía en una tumba ajena, lo que fue el cuerpo de Cristo, lo que fue Dios hecho Hombre, alojado en el silencio y en la frialdad de la noche en un triste sepulcro excavado en la roca. En Cristo Dios había muerto y los restos de su cuerpo se hallaban  en aquella pequeña cueva cerrada con una pesada piedra como puerta y vigilada desde fuera  por unos guardias a sueldo. 
 Allí descansaban mudas todas las palabras de las bienaventuranzas, aquellos consejos de sabiduría, aquellos mensajes de amor y de fe que de su boca salieron.  
Todo era en esos momentos un mero recuerdo. Allí estaba tan sólo la materia  inerte de un cuerpo llagado, aquel que fue lo más alto,  aquel que fue el zénit de toda la humanidad .
  Afuera, apartada circunstancialmente: su madre, rezando al Padre y alimentando su fe con la llama de su profundo  amor , pidiendo y esperando la Resurrección divina del Hijo, de su Hijo muy querido....y esperando aquel bendito final del que tantas veces, Él mismo, le había hablado . Tendría que esperar María tres jornadas para reencontrar a su Hijo Resucitado. Curioso período de oración similar al que tuvo María, años antes, buscando a aquel Niño perdido y hallado en el Templo de Jerusalén: Tres largas  jornadas de oración  llenas de amor y de confianza en Dios. 
María, con el cuerpo de Jesús en el sepulcro, nuevamente experimentaba con toda su fe y esperanza el silencio de Dios. Mientras, el alma de Jesucristo andaba por los cielos  liberando justos del limbo, de aquel lugar del que no podían salir sin la compañía del Redentor. ("Y bajó a los infiernos"·)
 
 Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. 

Padrenuestro-Ave María y Gloria .


15 Estación        CRISTO RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS Te adoramos Cristo y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste al mundo y por tu Santa Resurrección nos devuelves la Vida. 
 
El alma de Jesucristo, liberados los antiguos justos, entraba en la presencia del Altísimo Dios.
Y Dios miró aquel sepulcro olvidado por el mundo y en su interior reconoció en aquel cuerpo inerte y masacrado a  quien más había querido..... y entonces Dios actuó. Tanta humillación  terminó en un.:!Basta ya¡ ¡ ¿Esto es lo que habéis hecho con mi Hijo….?! ¡Ahora veréis lo que se hacer Yo!  Surgió de nuevo la luz creadora del universo y se concentró por completo en un solo hombre, en el Hijo predilecto. Era la luz que iluminó las ropas de Cristo en la cumbre del Tabor cuando se unía en oración a su Padre. Cada célula suya, cada orgánulo, cada sentido, todo comenzó a brillar y a funcionar y volvió al orden para el que fue creado, es decir para la Vida.  Nunca el sol había brillado tanto en toda su historia bajo la tierra.  Los guardias que vigilaban el sepulcro veían extraordinarios resplandores a través de las grietas que rodeaban la entrada y escucharon un profundo trueno que las abrió de par en par. Ellos salieron inmediatamente huyendo despavoridos. Los Ángeles todos, los Justos y todo el universo contemplaban el misterio de amor y de fuerza de todo  un Dios bueno que sabe morir por nosotros  y que sabe resucitar para nosotros. Terminaba de  realizar su misión redentora. Jesús, el Verbo encarnado, y  volvía a tomar el cetro y la gloria que se merecía. La Virgen María sintió entonces, donde se hallaba,  un fogonazo de luz dentro de su corazón que le borró todo el dolor. Sentía que ya  no había en ella heridas ni espinas, ya no había más angustia ni más pesadumbre. Ahora tenía una gran alegría, era la paz, era la armonía y era el amor, porque vio que su Hijo volvía a la vida ..! Y Para siempre¡.                     Si en Jesucristo, Dios había muerto, en Jesucristo, Dios había resucitado. !Bendito sea Dios por siempre y para siempre¡ . Para María era el momento de volver a abrazar su cuerpo ya no muerto y frío, como lo hizo en el Calvario, sino  lleno de calor y lleno de vida eterna. 
!Ahora, María,  en el Cielo ya podrás abrazarlo cada vez que quieras, Madre. Es el justo premio a tu amor, a tu fe y a tu esperanza¡.
  ¡Qué bueno es Señor tu espíritu¡  ¡Para nuestra felicidad devuelves el calor de la vida a Cristo, nuestro Salvador, y se la das para no volver a morir nunca. ¡Bendito seas ,Padre todopoderoso¡’ ¡Bendito tú: Espíritu Santo,  que  engendraste en María  al Verbo como Jesucristo y ahora nos lo haces volver a nacer ya  para siempre¡ ¡  Hosanna en el cielo y en la tierra.¡ ¡Ha vencido Cristo al dolor y ha vencido a la muerte¡ !Nosotros te felicitamos Padre por tu decisión de vida y nos alegramos con todo el corazón de que quien la dio por nosotros la reciba nuevamente de ti. Esperamos recibir también, tras la puerta de la muerte, esa bendita Resurrección que tu Hijo, cabeza de la Iglesia nos prometió, para poder estar siempre junto a vosotros: Trinidad Santa¡.
 Que la Resurrección de Cristo sea muestra mayor alegría y sea la promesa de nuestras  futuras Resurrecciones sea una firme esperanza de triunfo y de gloria para la Humanidad buena y para toda  la eternidad.

Señor pequé. Ten piedad y misericordia de mí. 

Jonás 2018-2019-2022-2023-2024-2025

sábado, 8 de febrero de 2025

MISTERIOS LUMINOSOS DEL SANTÍSIMO ROSARIO

 



           MISTERIOS LUMINOSOS DEL SANTÍSIMO ROSARIO


  
Primer Misterio :                            EL BAUTISMO DE JESÚS.-
 
     
Juan Bautista, el hijo de Isabel, bautizaba con agua a quienes acudían a escucharle para que así se arrepintieran de  los pecados cometidos.  Cristo, que no tenía falta alguna, se pone a la cola  de los pecadores para recibir también el bautismo de Juan. El Creador de todo un Universo lleno de galaxias y estrellas, el que fijó los mares y el cielo sobre la árida tierra, el que inventó la vida en todos los seres creados se coloca como el último en una reunión de muchas personas ya creadas por Él. Y cuando le toca el turno de ser bautizado por Juan, éste se arrodilla en oración. El Bautista, que ha apreciado el fulgor divino que envuelve al buen Jesús,  cae a sus pies diciéndole: "verdaderamente yo no soy digno ni de desatarte la correa de las sandalias". Jesús le insiste que quiere ser tratado igual que los demás. Al derramar el agua sobre su cabeza, se abren las nubes del cielo y baja una Paloma que se posa sobre su hombro. Es el símbolo del Espíritu Santo que se hace presente, y a continuación se oye la potente voz del Padre que resuena a través del espacio diciendo : "Este es mi Hijo, el amado, en quien he puesto toda mi complacencia".

Es la única vez en la que los Evangelios nos narran  un acontecimiento en que se hace patente  a la vez la presencia de las tres personas de la Santísima Trinidad: El Padre junto con el Hijo y con el Espíritu Santo. La Santísima Trinidad ha  bajado a la tierra , y con Ella todo el Cielo entero los contempla. 
 Es, también, la celebración del primer Bautismo, realizada en la propia persona de Jesús. El Catecismo nos enseña que este Sacramento, cercanía de Dios, nos hace verdaderos  hijos suyos. Nuestro Señor no necesitaba el Bautismo,  desde toda la eternidad ya era el Hijo de Dios, pero ahora pretende que  también, al imitarle todos nosotros, seamos también los "amados del Padre y motivos de su complacencia".
 !Qué nobleza y generosidad la de Jesucristo que quiere compartir a toda su familia divina con todos los humanos¡. ! Qué maravillosa manera de hacernos sus hermanos para siempre y así nosotros poder recibir del Padre su amor y su satisfacción. ¡.
 Antes de su gloriosa Ascensión a los Cielos Jesús nos manda  : "Id a bautizad a todas las gentes en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Así, además de su vida, Jesús comparte con nosotros a toda su familia, nos adopta como hermanos reales,.. pese a nuestra carencia de virtudes .
 En la celebración de aquel día todos oyeron  la Voz del Padre que, repetimos, decía :  "Este es mi Hijo el amado". Por eso, cuando invocamos a la Santísima Trinidad derramando agua sobre la cabeza de un ser humano, Dios vuelve a exclamar esta frase y así podemos decir que cada niño bautizado como Cristo es ya un verdadero hijo querido con complacencia por el Dios eterno, quien se declara su Padre para siempre. Naturalmente se trata de una filiación por adopción, en la que compartimos el amor del Padre, pero no su divinidad que sólo fue, es y será la propia de los tres  miembros de la Santísima Trinidad.
El Bautismo de Jesús es el comienzo de su vida pública, es el empezar su misión salvadora que requería la fuerza y la inspiración del Espíritu Santo. Éste le envía al desierto, para hacer penitencia, ayuno y oración, lo  necesario para realizar su empresa redentora.  Se dejará Jesús tentar por el maligno, para demostrarnos que con el Espíritu Santo nada podrá separarnos de los designios trazado por el Padre.
El Sagrado Bautismo nos hace a nosotros también  Hijos reales, muy  amados, de Dios. Hace que  se fije con todo su amor en cada uno de  nosotros, y nos dona su Espíritu que es Santo, como Alma de nuestra alma. Éste Espíritu, como a Cristo, también nos llevará al sacrificio, al trabajo, al servicio al prójimo, a la alabanza y agradecimiento al único  "Maestro  Bueno y Verdadero, que existe y que es el Padre."
Valoremos el regalo de entrar en la familia de Dios por el Bautismo y llevemos el deseo de Jesús de que todos lleguemos a ser hermanos por este Sacramento y así recibir el completo  amor de un Padre que es lo más Bueno que hay.


Jonás .-




 
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Se celebra una boda en Caná de Galilea y entre los invitados a ella están Jesús y su madre la Virgen Santísima, junto a otras  personas  que charlan y que alaban a sus anfitriones por la grata celebración.  Su decisión realizada con premura ha originado un error en el cómputo de invitados, o quizás en el abastecimiento de bebidas. Empieza a faltar el vino, y alguna que otra cara de disgusto se va apreciando.  María le comenta a su hijo presente  "les falta el vino" , mientras con la mirada le hace un leve gesto como si quisiera decir:: " haz algo". Y Cristo comprende y responde : "¿Y qué a mi y a ti, mujer ?.. Todavía no ha llegado mi hora.". María insiste nuevamente con su mirada a Cristo y la ternura de sus ojos le conmueve y ella nota  en Él un gesto ; cierta aceptación. Por ello se dirige a los criados a los que dice: " Haced lo que Él os mande".  Jesús, movido por el amor y respeto hacia su Madre, entonces les ordena llenar de agua de la fuente seis grandes tinajas que había en la entrada y a continuación manda  llevárselas a probar al maestresala, el que,  saboreando lentamente el líquido sacado de las tinajas lo declara como un vino de excelente calidad, y le dice al novio . "Todo el mundo pone primero el buen vino y cuando ya están todos bebidos saca el peor, Tú, sin embargo, has guardado el buen vino hasta ahora". No conocía este hombre el gran milagro que Jesús acababa de hacer.
María, con el poder de Jesús había sacado de apuros a aquella pareja en su boda. Jesús en un principio parecía resistirse, pero una madre manda porque sabe cuando debe y puede hacerlo. Por esa razón pidamos nosotros a María, la Madre de Dios, cuanto queramos, sin límites, pues sabemos que a una buena madre no se le puede negar nada.

Jesús es el más importante de todos los invitados. Así debe de serlo en todos los matrimonios cristianos. No cometamos la vulgaridad grosera de invitarle a nuestra boda para luego ignorarle no volviendo a pisar su casa que es la Iglesia, ni a abrazarle en la eucaristía  de cada Domingo. El matrimonio no es cosa de dos, sino de tres, porque está Cristo, que es Dios, en medio de los cónyuges. Él provee del  vino del buen amor a los casados si año tras año los mantiene cerca de Él
Pidamos a María por tantos matrimonios en los que falta ese vino del buen amor , o bien ya se halla avinagrado por el tiempo. Pidamos se lo cambie por el generoso  vino de las 6 nuevas tinajas de la ilusión , de la entrega , de la sinceridad, del respeto, del compartir y de la entrega total.

Que así sea.


Jonás .-




  Tercer Misterio :                          LOS SERMONES DE JESÚS 
               

Muchísimos son los sermones y frases que Jesucristo dedicó a sus discípulos y seguidores. De todos ellos comentaría yo ahora tres:

1º  El sermón de la montaña. .-
Las bienaventuranzas son algo así como la Carta Magna del cristianismo. Jesús se hallaba con personas muy sencillas, cargadas de problemas y necesidades y sintió amor y piedad hacia todas ellas. Fue  mirándolas con atención una a una , a la vez que las bendecía, y así nacieron sus bellísimas frases de aliento , de ánimo y de premio
Nos marcan el camino de perfección que hemos de seguir, pero no nos empeñemos en conseguir  todas las bienaventuranzas, porque sus circunstancias irán apareciendo o no , si acaso de una en  una a lo largo de la vida.
:Los pobres, los que sufren o lloran, los que son perseguidos injustamente, los mansos, los que luchan por la paz, los puros de corazón., todos ellos se encontrarán cara a cara con Dios que los confortará y los resarcirá con creces.

2º  "pues dad al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios"
La primera parte la comprendemos por las buenas o por las malas, pero la segunda quiere Dios que nazca de nuestra propia libertad. Darle a Dios es realmente devolverle lo que Él nos dio. Es valorar el bien como lo mejor que podemos hacer, es tener paciencia en la adversidad con la que Dios nos prueba, es esperar el amor del Padre que nunca falla, es albergar esperanza e ilusión en la sana alegría del encuentro con Dios o con los suyos. Es también  abrazar al buen Jesús que se halla tras su Padre y nos ama y nos espera. Es respetar  la naturaleza creada por Dios o también a la autoridad que repartió entre los propios hombres,  sabiendo que detrás de una u otra  está el único Ser que nos quiere y nos ha de juzgar: nuestro Creador y nuestro único fin.

3º "el que acoge a unos de estos niños, a mí me acoge, y el que a mi me alberga, alberga al Padre"
Esta frase pasa algo desapercibida entre tantas joyas evangélicas, pero la verdad es que es de la máxima actualidad. El mayor pecado del siglo actual es el aborto y es el crimen más abominable  que el ser humano puede cometer. Cristo no utiliza el terror para cumplir los mandamientos, sino el amor. No acoger a Cristo, en un niño que viene,  es lo peor de lo peor, es renunciar a la vida y a la paz. Él está en ese niño como en todo prójimo necesitado de cuidados.
 Sepamos encontrarle, y descubrirlo en ellos,  acojámosle y demosle el amor que busca.
Alberguemos a Cristo y a su Padre en nuestro pobre corazón y nos  haremos ricos y sin necesidad alguna..


Jonás .-





Cuarto Misterio :   LA TRANSFIGURACION EN EL MONTE TABOR 
 
                       
Un buen paseo, un día de excursión entre amigos y disfrutar de un bello paisaje  tras la esforzada subida a una montaña. Quizás eso es lo que pensaríamos nosotros y también pensaron Pedro, Juan y Santiago aquella mañana de primavera, cuando Jesús les propuso subir al Tabor. Jesús se había criado en Nazareth y desde esa aldea se divisa en la lejanía, majestuoso el monte Tabor. Lo tenía idealizado por ser el punto más alto visible, y por lo tanto el más cercano al mismo Cielo. Por eso quiere subir con sus más esforzados discípulos a esa amada montaña.  Éstos no sabían lo que allí verían y sentirían, desconocían que Jesús quería tener una conversación especial con su Padre y que allí les mostraría una parte de su divinidad.
 
Lo primero que hicieron los apóstoles al pisar la cumbre fue contemplar bajo ellos   toda la llanura de Estradón, tan rica en la historia de viejas batallas, con sus diversos y pequeños pueblecitos, como Naim, dispersados a su alrededor. Sin embargo lo primero que Jesús hizo fue hincarse de rodillas a rezar, permaneciendo en esa postura por  largo tiempo, el que sus compañeros de excursión utilizaron para descansar del esfuerzo realizado. Así, orando, hablando de tu a tu con su Padre, a Jesús le cambió el rostro y su cuerpo comenzó a irradiar una luz blanca con una intensidad cegadora  por lo que sus discípulos, al verlo, se quedaron primero sorprendidos y luego sobresaltados. Jesús había encendido el amor del Padre sobre Él y la Luz, la primera de las obras de la Creación,  brillante de amor, fue el saludo que Aquel dirigió a su Hijo. Más tarde en la Resurrección de Cristo volvería a bajar el Amor del Padre sobre el Hijo  y le haría brillar con esa fuerza en la superficie de su cuerpo, grabando sus lesiones, al quemar con definidas  y misteriosas manchas la Sábana Santa que envolvió su cuerpo yacente.
 A continuación cerca de Cristo aparecen en escena dos ancianos que se ponen a hablar  con Él, quien los reconoce como Elías y como Moisés:
Se aproximan los apóstoles a escuchar  de lo que hablan  y perciben que lo hacen sobre  afrentas,  sobre dolores y sobre una horrible muerte que, según ellos, Jesús pronto habría de sufrir. Los apóstoles no comprenden nada,  pero comienzan a sentir en la proximidad de Cristo un bienestar y una paz admirable que le hace exclamar a Pedro: "! Pero qué bien estamos aquí ¡ ! Construyamos tres tiendas para ellos: una para Jesús, otra para Moisés y otra para Elías..." . 
No había acabado de decir esto cuando se nubló el cielo y de una luminosa nube salió una poderosa y sobrecogedora voz, que haciendo retemblar al propio suelo, decía: "Este es mi hijo: el escogido,  escuchadle". Los discípulos, al oír tan estruendoso aviso, cayeron rostro a tierra presos del temor, pero cesó aquella poderosa  voz y  cuando levantaron la cara , Moisés y Elías  habían desaparecido, solamente encontraron junto a  ellos a Cristo que les levantaba y tranquilizaba. Les encargó que no contaran lo ocurrido a nadie hasta después de su Resurrección de entre los muertos, pero ellos, de momento no comprendían en absoluto ni lo de su Muerte, ni lo de su Resurrección . En sus mentes sólo quedaban el recuerdo de aquella  oración de Jesús llena de resplandor divino, las palabras de los profetas anunciando el dolor  y la muerte de Jesús en la Cruz y la poderosa voz del Padre que presentaba a su Hijo a quien debían de escuchar. 
También a nosotros, tras la breve percepción de su grandeza, Dios nos propone el camino difícil de cargar con  nuestra propia cruz para poder reunirnos después con Él.  Y también a nosotros Cristo-Eucaristía  nos tranquiliza después, nos acompaña y anima en la fe para realizar un trabajo constante y rico en buenas obras, las  que nos conducen al definitivo Cielo, a aquella mansión preciosa en la que el Padre ha escrito con su mano nuestros nombres. 



Jonás .-





Quinto Misterio :                 LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA.- 
 
       
Le Eucaristía, es el último de los misterios que nos presenta la fe implantada por  Jesucristo. Es el misterio del amor. Me explicaré.
Después de la vida dura y entregada de Jesús, ocurrió su pasión y ocurrió su muerte. Él lo vio venir y lo aceptó por amor a  todos nosotros. Lo natural hubiese sido que tras una vida tan ejemplar hubiera dicho un adiós al género humano.  Después de haber sufrido un trato tan cruel y desagradecido, lo normal sería olvidarse  de nosotros, que al fin y al cabo ya teníamos unas directrices trazadas con sus enseñanzas y sermones, y, sobre todo, con su Sangre Redentora. ¿Qué más podéis querer de mi?, -podría haber exclamado el Verbo divino.
Pues no. Cristo pensó que no era suficiente su encarnación, su vida y su muerte para poder salvarnos. Él había dicho que el buen Pastor debía estar siempre con sus ovejas para que nadie se las pudiese robar. Lo consulta con su Padre y con el Espíritu Santo y deciden que, sin depreciar su valioso testimonio de Vida y Muerte, sería muy bueno el permanecer  junto a nosotros para siempre. eso sí  revestido en nuestra fe.  Y Cristo se vuelve a transfigurar ante sus discípulos, pero esta vez en Pan y Vino bendecidos y les da poder a sus apóstoles para que ellos  repitan su Consagración en dichos elementos en conmemoración suya  hasta el fin de los tiempos. Y, aún sabiendo que muchos se habrían de separar de la fe por no comprender eso de "comer  su cuerpo" y  eso de "beber su sangre", permanece siempre con nosotros, para que  sepamos que Él nunca deja de querernos y continuamente nos acompaña. 
No se trata de canibalismo, como alguno lo haya objetado con escándalo.    El caníbal mata a su víctima para engullirla quitándola la vida y destruyendo así su historia.   El Señor en la Comunión Eucarística se une a nosotros como alimento sin perder ni su vida, ni su maravillosa bondad, sino para poder mejorar la nuestra con un maravilloso valor. ! Nadie pierde, todos ganamos, el Señor muy poco con nuestra compañía,...Nosotros mucho ! !Pero así de bueno es Él¡ . 
 No existe en religión alguna otra cosa parecida a la Eucaristía  y así sorprende este descubrimiento de salvación que inventó el mismo Jesús. Quizás procediese la idea de esa integración  eucarística  de la unión divina trinitaria en la que  de la fusión entre el Padre y el Hijo, surge el Espíritu divino como fruto infinito de Amor, ese amor que más tarde unirá  también con infinita fuerza al Verbo divino  con el  Hombre hecho dentro del Cuerpo inmaculado de María. 
Por ese "amaos los unos a los otros como yo os he amado" reaparece nuevamente  Cristo Eucaristía presente como un árbol frutal de Unión y Amor entre todos los hombres.
¡Prodigio de generosidad la de Jesús en la Eucaristía!  .- No teniendo suficiente con dar la vida por nosotros, nos sigue acompañando en cada Comunión y en el silencio del Sagrario, día y  noche para que podamos ir a saludarlo, podamos ir a sentir su presencia y apoyo en cualquier momento por difícil que éste sea, y para que todos nos sintamos siempre verdaderos hermanos.
Aprovechemos presente en nuestra vida a Jesús Eucaristía para adorar  en Él al Dios que ahora vive con nosotros. No perdamos las ocasiones que se puedan presentar para hacer aquello que muchas generaciones de justos hubieran apetecido, poder realizar lo que los propios Ángeles de Dios, por altos que sean, no pueden hacer, que es el  contener a todo un Dios dentro de su pecho. ¡Qué sana envidia nos han de  profesar todos los Ángeles! ¡Envidia de nuestros labios impuros, pero capaces de saborear al Santísimo! ( Ramón Cué, "Labios".- )
Cristo se ha quedado entre nosotros para que podamos fundirnos a Él en un abrazo, el que nos confortará y dará la vida eterna tras conducirnos a la mansión que nos tiene preparada.
¡Viva Jesús Sacramentado!
Y….    ¡ Viva Jesús amado!


Jonás 2016-2019- 2022-2023-2024-2025



LETANÍAS DEL ROSARIO


Son peticiones de piedad, que se agregan a esta oración, dirigidas a Dios en sus Tres Personas Trinitarias y después a la Santísima Virgen a la que se implora su ayuda rogando al Señor por todos nosotros. Estas súplicas a la Madre de Dios van impregnadas de una continua  alabanza hacia Ella, muy superior a cualquiera dirigida a  santos o a  ángeles y sólo inferior a la aplicada, en el principio de esta oración, a la Santísima Trinidad. Tanto piropo sin fin no le hace valorarse más en sí misma a la Vírgen María, ya que con  santa humildad responde a cada penitente con las palabras que le dirigió al Arcángel San Gabriel.: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.".  Ahí se halla  la maravillosa humildad de María a la que podemos bendecir sin que pierda su sencillez ni humildad, sin que deje de considerarse simplemente a sí misma: la madre que tanto nos quiere.


Jonás    2023-2025

MISTERIOS GOZOSOS DEL SANTO ROSARIO

   MISTERIOS GOZOSOS





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                          Primer Misterio :     LA ANUNCIACIÓN DE NUESTRA SEÑORA.

Es el momento de la vocación de María.  Muchos religiosos recuerdan perfectamente cual fue el momento en el que determinaron seguir a Jesús, el momento de su llamada. Teresa de Jesús lo descubre con profundidad viendo una imagen del Ecce Homo, atado a una columna y flagelado.
. En María ocurre mientras se halla rezando, en el silencio de su casa a su Dios amado. Es sorprendida por  la aparición  del Arcángel San Gabriel que la saluda con indudable afecto: "Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo" . María cae turbada, sin comprender, pero no se asusta porque ama a Dios y su alma se sabe protegida. Aquella sorprendente figura viene de Dios para decirla algo y la ha de escuchar con toda su atención y respeto.
 Pero resulta que la viene a ofrecer un proyecto de Dios : Un cambio radical de vida si es que acepta albergar en su vientre al Hijo Divino,  quien reinará sobre todo el universo. María pregunta el cómo podrá ocurrir eso si no ha tenido contacto alguno con varón y el Ángel la responde que El Espíritu Santo la cubriría con su sombra, por lo que ese niño habría de  ser llamado Jesús , siendo el Hijo único del Altísimo. Luego asegura el Arcángel que tal portento ocurriría, tal como fue el caso de su prima Isabel, embarazada ya anciana,  ya que " para Dios nada hay imposible".
 Y creyendo todo lo que el Ángel la dijo, respondió textualmente María: "He aquí la esclava del Señor,... hágase en mi según tu palabra "
Esa fue la definitiva santificación de María: el seguir el camino que Dios la ofrecía.  Pudiese haber pedido un tiempo para pensarlo, pudiese haber dicho un "si acaso más tarde" o un " lo siento , pero no puedo cambiar de forma tan excepcional  mi vida", o...." ¿Qué es lo que podrían llegar a decir decir por mi embarazo extraño los demás…?"  y..."¿Qué podrían llegar a  pensar de mí…?"
Pero María confía en su Dios, a quien más ama y se  ofrece para una empresa  que no conoce cómo podrá acabar, pero acepta la misión,  sin temer el juicio de nadie, ni incluso el de su prometido José. Como Abraham ante el sacrificio ordenado de su  hijo querido  piensa una sola frase:  "Dios proveerá" , y acepta la voluntad de Aquel en quien se fía plenamente.
Por eso María es el modelo a seguir para aquellas personas llamadas de una forma especial, es decir : para la vocación, cosa difícil de aceptar por las renuncias que arrastra.. 
Por esa razón pidamos a María que nos de fuerza y seguridad para seguir el camino que Dios nos proponga, sea cual sea-.

Fijémonos en la delicadeza de todo un Dios Omnipotente que no manda a una sierva un servicio, sino que solicita de ella su permiso , su cooperación. Si María no asiente en ese "Hágase en mí según tu palabra", no habría Jesucristo alguno,  ni habría Redención, porque Dios no hubiese podido encontrar otra madre igual para su Hijo ni admite personajes secundarios. 
Descubramos de una vez  la delicadeza de todo un Dios que también nos pide permiso a nosotros mismos para habitar siempre en el corazón que Él nos dio. ¿Acaso vamos nosotros a ser desconfiados y vamos a llegar a cerrarle la puerta ?


Jonás .-


  Segundo Misterio:  LA VISITACIÓN A SU PRIMA SANTA ISABEL.
   

Dice el Evangelio de Lucas que en aquellos días  María acudió con presteza a visitar a su prima Isabel, aquella de la que el Arcángel Gabriel había anunciado el que, a  pesar de ser muy mayor, Dios había hecho concebir un niño. Isabel ya se hallaba muy avanzada en gestación. Dos deseos latían en el corazón de María: el primero : poder auxiliar a su prima que necesitaba para esa etapa final del embarazo la ayuda de algún familiar de su propio sexo y el segundo :  poder compartir con una persona de total confianza, su maravilloso secreto: el llegar a ser la madre del Verbo divino. Así se cumplía en ellas  una vez más ese misterio de fe que descubrimos en el Credo al que llamamos "Comunión de los Santos". Todos los bienaventurados se unen abrazados para compartir su gozo, uniendo todas sus pruebas y su triunfos en un todo que les acerca a Dios.
  María llegó con José y su Hijito en el vientre, fatigada tras la caminata de a pie desde su casa hasta la casa de Zacarías, marido de Isabel,  En Ein Karen. Realizó.  Quizás sin sospecha de nadie, fue en su humilde grandeza, la primera procesión Eucarística de toda la historia humana.
 En cuanto pronunció el nombre de su prima a la puerta de su casa, le contestó Isabel: "Bendita tú , entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre" y luego;  ¿de donde a mí, que la Madre de mi Señor venga a visitarme?" "¡Feliz la que creyó que se cumplirían las cosas que le fueron anunciadas de parte del Señor"¡.
María recitó seguidamente, inspirada por el Santo Espíritu, una de las más bellas oraciones de agradecimiento y consideración al Dios Altísimo, esa que nosotros denominamos como "Magnificat".
No había hecho falta justificación alguna de María  hacia Isabel.  Ella se hallaba con quien quería, conocía y entendía perfectamente. y con ella fue a compartir su alegría y su secreto: la Encarnación del Verbo divino. Dios había premiado antes a Isabel con un hijo inesperado : aquel que había de ser el mayor de los" profetas nacidos de mujer", según palabras posteriores del propio Jesucristo.  
  Con ejemplar amor de familia, María ayudó a Isabel en las labores que ésta no podía realizar y más tarde a dar a luz  a su hijo . Aunque las escrituras no mencionen el parto de Isabel, es de creer que María allí se hallaba presente para poder ayudar a su prima en apuros. Por este motivo todas las mujeres en este difícil momento deberían  ponerse en manos de la Virgen Santísima, quien  sería la mejor intercesora ante Dios del feliz devenir del ser que albergan. 
María acompañó a su prima durante los primeros días de restablecimiento físico y después volvió a su casa , con nuestro Redentor en el vientre, bien apoyada en el brazo de San José, su casto marido.
 
!Bendita Sagrada Familia¡




Tercer Misterio:  EL NACIMIENTO DE JESÚS. 


El nacimiento de Jesús está lleno de imágenes típicas que la fiesta de Navidad ha ido dibujando en nuestra imaginación. Apartándonos de lo pintoresco yo destacaría las virtudes más importantes que se destilan de estos hechos narrados por los Evangelios de Lucas y de Mateo: La humildad y la pobreza.
La primera surge del capricho político de un emperador: César Augusto que manda empadronarse a todos los habitantes de sus posesiones para saber cómo de grande era su poder, o sea: cuántos súbditos tenía.
.José, el padre legal del Hijo de Dios encarnado en su esposa la  Virgen María, ha de emprender en familia el incómodo viaje de Nazareth a Belén de Judá, de donde él procedía . Y había que obedecer aquella ley caprichosa. ¡Qué humildad y qué respeto de José y de María  a la autoridad vigente, mientras albergaban al Rey del Universo, superior a cualquier ser humano en poder y en bondad! . Quizás muchos de nosotros hubiésemos encontrado algún truco para escabullirnos de una norma de tan molesto cumplimiento. José y María, no. Ellos obedecen, no por temor, sino por orden y por sencillez, y también por oposición íntima a toda clase de  trampeo con el esconderse o con el mentir para zafarse de una incómoda orden. 
De la pobreza de Jesús sobran comentarios pues nació en un refugio para ovejas, ya que  no hubo sitio para ellos en posada alguna. Vivió muy pobre ("El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza"), y murió aún más pobre sin nada más en sus manos que la dolorosa y pesada cruz. Esto nos debería abrir los ojos a nosotros que poseemos muchas cosas y aún deseamos tener más y más. ¿?
Si realmente amamos a Jesús hemos de imitar su pasar por el mundo, desprendiéndonos de tantísimos objetos que nos desvían de su camino. Hemos de ir perdiendo el lastre del excesivo pundonor, el lastre del lujo, y, como hicieron los magos de Oriente, hemos de llevarle toda nuestra riqueza a Él como Rey que es, nuestra adoración como Dios que es, y nuestro servicio, como Hombre que es, sin olvidar en ningún momento que tenemos al mismo  Cristo en cada hermano que pueda necesitar de nosotros.

¡Animo, que Cristo se hizo hombre y ha nacido por tí y para ti.!


Jonás .-



Cuarto Misterio:                         LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO
                   

Otro momento más de humildad, de sumisión y de amor a Dios en su Templo por parte de María, fue:  ofrecer al Señor  a su varón primogénito y el  llevar un par de tórtolas para los sacerdotes.
A los padres de Jesús les sale al encuentro el anciano Simeón, quien tomando al niño en brazos lo besa y bendice diciendo de  Él ser el Salvador del mundo. Después les comunica  a ellos, que escuchaban admirados, el que esa criatura sería verdadero signo de contradicción para el género humano, para ruina de unos que lo ignoren  y para salvación de otros que lo amen.  Después  alabó a Dios diciendo:
"Ahora Señor  ya puedes dejar morir a tu siervo en paz, pues mis ojos han visto tu salvación para iluminación de gentiles y de tu pueblo Israel.",
El anciano Simeón nos descubre por sí mismo la más alta meta a la que han llegado "a duras penas " los teólogos: el que la verdadera felicidad total está sólo y exclusivamente  en la contemplación de Dios, que es la definitiva salvación del género humano.
 También le anunció a María que una espada de dolor atravesaría su corazón de Madre, como habría de ocurrir cuando María y José perdieron a Jesús durante tres días en las proximidades de Jerusalén y sobre todo en la muerte de Jesús fuera de aquella ciudad en el monte Calvario, también durante las tres jornadas transcurridas hasta su Resurrección..
Para cada uno de nosotros ¿es Cristo motivo de salvación, porque de verdad  le seguimos...? ¿o es acaso motivo de condenación porque pasamos de Él....?
Así es Cristo: como la proa de un barco que separa  las aguas del bien y del mal de  nuestra existencia según  nuestra voluntad  de dirigirnos hacia la vida  o hacia la muerte, hacia  el gozo del seguimiento de Cristo o para alejarnos de Él eterna y miserablemente.
Elijamos de cual lado queremos estar, porque el sacrificio de Cristo es demasiado valioso y decisivo para no ser apreciado hasta por el más torpe.


Jonás .-




Quinto Misterio:      EL NIÑO PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO.- 
         

                                                      Cristo , entre los doctores

La Santísima Virgen guardaba todo en su corazón, porque de cada persona y de cada  cosa sacaba lo positivo y si no lo encontraba, esperaba el momento de poder hacerlo pacientemente. Todo un ejemplo a seguir  para las relaciones humanas y familiares.
Buen susto se llevaron María y José al no encontrar a su hijo durante la vuelta de su viaje a Jerusalén. Habían creído que estaba con determinados parientes y no era así. Tres días de búsqueda y de angustia. Yo me imagino a María pidiendo a Dios Padre que cuidase de su hijo, que lo recobrase sano y salvo,  y que disculpase el descuido o la distracción  que ellos hubiesen tenido como padres. Ellos eran personas de oración , de no ser así el Todopoderoso no les habría confiado a ellos a su propio Hijo, y de seguro que continuamente oraban y, actuando así, terminaron haciéndolo en el lugar apropiado que era el templo de Dios en Jerusalén.
Pero antes de este feliz final imaginemos la espera orante de María, cuántas súplicas a Dios Padre para recuperar al Hijo tan querido. No se desanimaron durante tres largos días de búsqueda angustiosa ni la Santísima Virgen ni San José. Ellos sabrían que cada hora que pasa tras la desaparición de un niño es una gran posibilidad de pérdida o de desgracia por pederastia o por crimen. Sin embargo no desfallecieron en sus súplicas ni sintieron resentimiento alguno contra el SER Divino que no les contestaba. El amor y la fe eran sus bases y estas magníficas virtudes en la constancia les condujeron nuevamente al encuentro con Jesús. Y por eso, al tercer día,  en el Templo lo encontraron manteniendo una charla profunda con algunos sacerdotes que le escuchaban asombrados por su gran sabiduría, totalmente impropia en un joven . ¿Porqué se había quedado Jesús allí cuando todos los familiares y conocidos se marcharon..? - Seguramente Él, que ya era un hombrecito, quería seguir orando y manteniendo la compañía de su Padre Eterno para ofrecerle una plena adoración desde su propia naturaleza humana. Probablemente por esta causa se le acercarían los sacerdotes del templo, curiosos por su profunda piedad, y  le interrogarían sobre quién era. Como  ancianos  no tardarían en sorprenderse  por sus respuestas  profundas y por las agudas  preguntas que les hacía.
Por parte de sus padres, una vez encontrado en el Templo , no hubo gritos , no hubo cachete alguno, cosas que nosotros sí que  hubiésemos realizado con un hijo que nos causase tal zozobra. Tan solo hubo una concisa pregunta de María:   -Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y Él les respondió : "Pues, ¿por qué me buscabais?  ¿No sabíais que yo debo estar en la casa de mi Padre?" .
 Y ellos no entendieron aún  su sabia respuesta, pero sus mentes guiadas por el amor de sus corazones susurraban "son Cosas de Dios".
Lo irían comprendiendo poco a poco más tarde a medida que se daban cuenta de la excepcional realidad de que aquel niño era Hijo del Altísimo y el de que por amor infinito a su propio Padre había quedado retenido en  aquel lugar.
No podemos entenderlo nosotros , siendo padres, porque imaginamos que nuestros hijos son solamente nuestros y ello no es así.  Olvidamos que son también hijos de Dios y en algún momento Él tirará de ellos hacia donde crea conveniente, según sus designios.
Cuando pidamos a Dios algo y no obtengamos respuesta pensemos en la larga prueba que sufrieron María y José, quienes no cerraron nunca su confianza y su amor a Dios.  Si Dios prueba así a los más santos,...¿Qué no tendrá que hacer con nosotros ? 
También nosotros podemos perder la presencia del mismo  Jesucristo en nuestra alma por el cansancio, por caer en tentación, o por acontecimientos fuertes y perturbadores. No dejemos de implorar, como María y José, con amor y perseverancia a Dios Padre y veremos como  encontraremos de nuevo al Buen Jesús también en el Templo,  o en el sacramento de la Confesión o en el de  la Eucaristía.
 Sea para tí también, con el hallazgo de Jesús la Paz y el Bien.


Jonás .-