MISTERIOS LUMINOSOS DEL SANTÍSIMO ROSARIO
Primer Misterio : EL BAUTISMO DE JESÚS.- Juan Bautista, el hijo de Isabel, bautizaba con agua a quienes acudían a escucharle para que así se arrepintieran de los pecados cometidos. Cristo, que no tenía falta alguna, se pone a la cola de los pecadores para recibir también el bautismo de Juan. El Creador de todo un Universo lleno de galaxias y estrellas, el que fijó los mares y el cielo sobre la árida tierra, el que inventó la vida en todos los seres creados se coloca como el último en una reunión de muchas personas ya creadas por Él. Y cuando le toca el turno de ser bautizado por Juan, éste se arrodilla en oración. El Bautista, que ha apreciado el fulgor divino que envuelve al buen Jesús, cae a sus pies diciéndole:
"verdaderamente yo no soy digno ni de desatarte la correa de las sandalias". Jesús le insiste que quiere ser tratado igual que los demás. Al derramar el agua sobre su cabeza, se abren las nubes del cielo y baja una Paloma que se posa sobre su hombro. Es el símbolo del Espíritu Santo que se hace presente, y a continuación se oye la potente voz del Padre que resuena a través del espacio diciendo :
"Este es mi Hijo, el amado, en quien he puesto toda mi complacencia".
Es la única vez en la que los Evangelios nos narran un acontecimiento en que se hace patente a la vez la presencia de las tres personas de la Santísima Trinidad: El Padre junto con el Hijo y con el Espíritu Santo. La Santísima Trinidad ha bajado a la tierra , y con Ella todo el Cielo entero los contempla.
Es, también, la celebración del primer Bautismo, realizada en la propia persona de Jesús. El Catecismo nos enseña que este Sacramento, cercanía de Dios, nos hace verdaderos hijos suyos. Nuestro Señor no necesitaba el Bautismo, desde toda la eternidad ya era el Hijo de Dios, pero ahora pretende que también, al imitarle todos nosotros, seamos también los "amados del Padre y motivos de su complacencia".
!Qué nobleza y generosidad la de Jesucristo que quiere compartir a toda su familia divina con todos los humanos¡. ! Qué maravillosa manera de hacernos sus hermanos para siempre y así nosotros poder recibir del Padre su amor y su satisfacción. ¡.
Antes de su gloriosa Ascensión a los Cielos Jesús nos manda : "Id a bautizad a todas las gentes en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Así, además de su vida, Jesús comparte con nosotros a toda su familia, nos adopta como hermanos reales,.. pese a nuestra carencia de virtudes .
En la celebración de aquel día todos oyeron la Voz del Padre que, repetimos, decía : "Este es mi Hijo el amado". Por eso, cuando invocamos a la Santísima Trinidad derramando agua sobre la cabeza de un ser humano, Dios vuelve a exclamar esta frase y así podemos decir que cada niño bautizado como Cristo es ya un verdadero hijo querido con complacencia por el Dios eterno, quien se declara su Padre para siempre. Naturalmente se trata de una filiación por adopción, en la que compartimos el amor del Padre, pero no su divinidad que sólo fue, es y será la propia de los tres miembros de la Santísima Trinidad.
El Bautismo de Jesús es el comienzo de su vida pública, es el empezar su misión salvadora que requería la fuerza y la inspiración del Espíritu Santo. Éste le envía al desierto, para hacer penitencia, ayuno y oración, lo necesario para realizar su empresa redentora. Se dejará Jesús tentar por el maligno, para demostrarnos que con el Espíritu Santo nada podrá separarnos de los designios trazado por el Padre.
El Sagrado Bautismo nos hace a nosotros también Hijos reales, muy amados, de Dios. Hace que se fije con todo su amor en cada uno de nosotros, y nos dona su Espíritu que es Santo, como Alma de nuestra alma. Éste Espíritu, como a Cristo, también nos llevará al sacrificio, al trabajo, al servicio al prójimo, a la alabanza y agradecimiento al único "Maestro Bueno y Verdadero, que existe y que es el Padre."
Valoremos el regalo de entrar en la familia de Dios por el Bautismo y llevemos el deseo de Jesús de que todos lleguemos a ser hermanos por este Sacramento y así recibir el completo amor de un Padre que es lo más Bueno que hay.
Jonás .-
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Se celebra una boda en Caná de Galilea y entre los invitados a ella están Jesús y su madre la Virgen Santísima, junto a otras personas que charlan y que alaban a sus anfitriones por la grata celebración. Su decisión realizada con premura ha originado un error en el cómputo de invitados, o quizás en el abastecimiento de bebidas. Empieza a faltar el vino, y alguna que otra cara de disgusto se va apreciando. María le comenta a su hijo presente "les falta el vino" , mientras con la mirada le hace un leve gesto como si quisiera decir:: " haz algo". Y Cristo comprende y responde : "¿Y qué a mi y a ti, mujer ?.. Todavía no ha llegado mi hora.". María insiste nuevamente con su mirada a Cristo y la ternura de sus ojos le conmueve y ella nota en Él un gesto ; cierta aceptación. Por ello se dirige a los criados a los que dice: " Haced lo que Él os mande". Jesús, movido por el amor y respeto hacia su Madre, entonces les ordena llenar de agua de la fuente seis grandes tinajas que había en la entrada y a continuación manda llevárselas a probar al maestresala, el que, saboreando lentamente el líquido sacado de las tinajas lo declara como un vino de excelente calidad, y le dice al novio . "Todo el mundo pone primero el buen vino y cuando ya están todos bebidos saca el peor, Tú, sin embargo, has guardado el buen vino hasta ahora". No conocía este hombre el gran milagro que Jesús acababa de hacer.
María, con el poder de Jesús había sacado de apuros a aquella pareja en su boda. Jesús en un principio parecía resistirse, pero una madre manda porque sabe cuando debe y puede hacerlo. Por esa razón pidamos nosotros a María, la Madre de Dios, cuanto queramos, sin límites, pues sabemos que a una buena madre no se le puede negar nada.
Jesús es el más importante de todos los invitados. Así debe de serlo en todos los matrimonios cristianos. No cometamos la vulgaridad grosera de invitarle a nuestra boda para luego ignorarle no volviendo a pisar su casa que es la Iglesia, ni a abrazarle en la eucaristía de cada Domingo. El matrimonio no es cosa de dos, sino de tres, porque está Cristo, que es Dios, en medio de los cónyuges. Él provee del vino del buen amor a los casados si año tras año los mantiene cerca de Él
Pidamos a María por tantos matrimonios en los que falta ese vino del buen amor , o bien ya se halla avinagrado por el tiempo. Pidamos se lo cambie por el generoso vino de las 6 nuevas tinajas de la ilusión , de la entrega , de la sinceridad, del respeto, del compartir y de la entrega total.
Que así sea.
Jonás .-
Tercer Misterio : LOS SERMONES DE JESÚS Muchísimos son los sermones y frases que Jesucristo dedicó a sus discípulos y seguidores. De todos ellos comentaría yo ahora tres:
1º El sermón de la montaña. .-
Las bienaventuranzas son algo así como la Carta Magna del cristianismo. Jesús se hallaba con personas muy sencillas, cargadas de problemas y necesidades y sintió amor y piedad hacia todas ellas. Fue mirándolas con atención una a una , a la vez que las bendecía, y así nacieron sus bellísimas frases de aliento , de ánimo y de premio
Nos marcan el camino de perfección que hemos de seguir, pero no nos empeñemos en conseguir todas las bienaventuranzas, porque sus circunstancias irán apareciendo o no , si acaso de una en una a lo largo de la vida.
:Los pobres, los que sufren o lloran, los que son perseguidos injustamente, los mansos, los que luchan por la paz, los puros de corazón., todos ellos se encontrarán cara a cara con Dios que los confortará y los resarcirá con creces.
2º "pues dad al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios"
La primera parte la comprendemos por las buenas o por las malas, pero la segunda quiere Dios que nazca de nuestra propia libertad. Darle a Dios es realmente devolverle lo que Él nos dio. Es valorar el bien como lo mejor que podemos hacer, es tener paciencia en la adversidad con la que Dios nos prueba, es esperar el amor del Padre que nunca falla, es albergar esperanza e ilusión en la sana alegría del encuentro con Dios o con los suyos. Es también abrazar al buen Jesús que se halla tras su Padre y nos ama y nos espera. Es respetar la naturaleza creada por Dios o también a la autoridad que repartió entre los propios hombres, sabiendo que detrás de una u otra está el único Ser que nos quiere y nos ha de juzgar: nuestro Creador y nuestro único fin.
3º "el que acoge a unos de estos niños, a mí me acoge, y el que a mi me alberga, alberga al Padre"
Esta frase pasa algo desapercibida entre tantas joyas evangélicas, pero la verdad es que es de la máxima actualidad. El mayor pecado del siglo actual es el aborto y es el crimen más abominable que el ser humano puede cometer. Cristo no utiliza el terror para cumplir los mandamientos, sino el amor. No acoger a Cristo, en un niño que viene, es lo peor de lo peor, es renunciar a la vida y a la paz. Él está en ese niño como en todo prójimo necesitado de cuidados.
Sepamos encontrarle, y descubrirlo en ellos, acojámosle y demosle el amor que busca.
Alberguemos a Cristo y a su Padre en nuestro pobre corazón y nos haremos ricos y sin necesidad alguna..
Jonás .-
Cuarto Misterio : LA TRANSFIGURACION EN EL MONTE TABOR Un buen paseo, un día de excursión entre amigos y disfrutar de un bello paisaje tras la esforzada subida a una montaña. Quizás eso es lo que pensaríamos nosotros y también pensaron Pedro, Juan y Santiago aquella mañana de primavera, cuando Jesús les propuso subir al Tabor. Jesús se había criado en Nazareth y desde esa aldea se divisa en la lejanía, majestuoso el monte Tabor. Lo tenía idealizado por ser el punto más alto visible, y por lo tanto el más cercano al mismo Cielo. Por eso quiere subir con sus más esforzados discípulos a esa amada montaña. Éstos no sabían lo que allí verían y sentirían, desconocían que Jesús quería tener una conversación especial con su Padre y que allí les mostraría una parte de su divinidad.
Lo primero que hicieron los apóstoles al pisar la cumbre fue contemplar bajo ellos toda la llanura de Estradón, tan rica en la historia de viejas batallas, con sus diversos y pequeños pueblecitos, como Naim, dispersados a su alrededor. Sin embargo lo primero que Jesús hizo fue hincarse de rodillas a rezar, permaneciendo en esa postura por largo tiempo, el que sus compañeros de excursión utilizaron para descansar del esfuerzo realizado. Así, orando, hablando de tu a tu con su Padre, a Jesús le cambió el rostro y su cuerpo comenzó a irradiar una luz blanca con una intensidad cegadora por lo que sus discípulos, al verlo, se quedaron primero sorprendidos y luego sobresaltados. Jesús había encendido el amor del Padre sobre Él y la Luz, la primera de las obras de la Creación, brillante de amor, fue el saludo que Aquel dirigió a su Hijo. Más tarde en la Resurrección de Cristo volvería a bajar el Amor del Padre sobre el Hijo y le haría brillar con esa fuerza en la superficie de su cuerpo, grabando sus lesiones, al quemar con definidas y misteriosas manchas la Sábana Santa que envolvió su cuerpo yacente.
A continuación cerca de Cristo aparecen en escena dos ancianos que se ponen a hablar con Él, quien los reconoce como Elías y como Moisés:
Se aproximan los apóstoles a escuchar de lo que hablan y perciben que lo hacen sobre afrentas, sobre dolores y sobre una horrible muerte que, según ellos, Jesús pronto habría de sufrir. Los apóstoles no comprenden nada, pero comienzan a sentir en la proximidad de Cristo un bienestar y una paz admirable que le hace exclamar a Pedro: "! Pero qué bien estamos aquí ¡ ! Construyamos tres tiendas para ellos: una para Jesús, otra para Moisés y otra para Elías..." .
No había acabado de decir esto cuando se nubló el cielo y de una luminosa nube salió una poderosa y sobrecogedora voz, que haciendo retemblar al propio suelo, decía: "Este es mi hijo: el escogido, escuchadle". Los discípulos, al oír tan estruendoso aviso, cayeron rostro a tierra presos del temor, pero cesó aquella poderosa voz y cuando levantaron la cara , Moisés y Elías habían desaparecido, solamente encontraron junto a ellos a Cristo que les levantaba y tranquilizaba. Les encargó que no contaran lo ocurrido a nadie hasta después de su Resurrección de entre los muertos, pero ellos, de momento no comprendían en absoluto ni lo de su Muerte, ni lo de su Resurrección . En sus mentes sólo quedaban el recuerdo de aquella oración de Jesús llena de resplandor divino, las palabras de los profetas anunciando el dolor y la muerte de Jesús en la Cruz y la poderosa voz del Padre que presentaba a su Hijo a quien debían de escuchar.
También a nosotros, tras la breve percepción de su grandeza, Dios nos propone el camino difícil de cargar con nuestra propia cruz para poder reunirnos después con Él. Y también a nosotros Cristo-Eucaristía nos tranquiliza después, nos acompaña y anima en la fe para realizar un trabajo constante y rico en buenas obras, las que nos conducen al definitivo Cielo, a aquella mansión preciosa en la que el Padre ha escrito con su mano nuestros nombres.
Jonás .-
Quinto Misterio : LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA.- Le Eucaristía, es el último de los misterios que nos presenta la fe implantada por Jesucristo. Es el misterio del amor. Me explicaré.
Después de la vida dura y entregada de Jesús, ocurrió su pasión y ocurrió su muerte. Él lo vio venir y lo aceptó por amor a todos nosotros. Lo natural hubiese sido que tras una vida tan ejemplar hubiera dicho un adiós al género humano. Después de haber sufrido un trato tan cruel y desagradecido, lo normal sería olvidarse de nosotros, que al fin y al cabo ya teníamos unas directrices trazadas con sus enseñanzas y sermones, y, sobre todo, con su Sangre Redentora. ¿Qué más podéis querer de mi?, -podría haber exclamado el Verbo divino.
Pues no. Cristo pensó que no era suficiente su encarnación, su vida y su muerte para poder salvarnos. Él había dicho que el buen Pastor debía estar siempre con sus ovejas para que nadie se las pudiese robar. Lo consulta con su Padre y con el Espíritu Santo y deciden que, sin depreciar su valioso testimonio de Vida y Muerte, sería muy bueno el permanecer junto a nosotros para siempre. eso sí revestido en nuestra fe. Y Cristo se vuelve a transfigurar ante sus discípulos, pero esta vez en Pan y Vino bendecidos y les da poder a sus apóstoles para que ellos repitan su Consagración en dichos elementos en conmemoración suya hasta el fin de los tiempos. Y, aún sabiendo que muchos se habrían de separar de la fe por no comprender eso de "comer su cuerpo" y eso de "beber su sangre", permanece siempre con nosotros, para que sepamos que Él nunca deja de querernos y continuamente nos acompaña.
No se trata de canibalismo, como alguno lo haya objetado con escándalo. El caníbal mata a su víctima para engullirla quitándola la vida y destruyendo así su historia. El Señor en la Comunión Eucarística se une a nosotros como alimento sin perder ni su vida, ni su maravillosa bondad, sino para poder mejorar la nuestra con un maravilloso valor. ! Nadie pierde, todos ganamos, el Señor muy poco con nuestra compañía,...Nosotros mucho ! !Pero así de bueno es Él¡ .
No existe en religión alguna otra cosa parecida a la Eucaristía y así sorprende este descubrimiento de salvación que inventó el mismo Jesús. Quizás procediese la idea de esa integración eucarística de la unión divina trinitaria en la que de la fusión entre el Padre y el Hijo, surge el Espíritu divino como fruto infinito de Amor, ese amor que más tarde unirá también con infinita fuerza al Verbo divino con el Hombre hecho dentro del Cuerpo inmaculado de María.
Por ese "amaos los unos a los otros como yo os he amado" reaparece nuevamente Cristo Eucaristía presente como un árbol frutal de Unión y Amor entre todos los hombres.
¡Prodigio de generosidad la de Jesús en la Eucaristía! .- No teniendo suficiente con dar la vida por nosotros, nos sigue acompañando en cada Comunión y en el silencio del Sagrario, día y noche para que podamos ir a saludarlo, podamos ir a sentir su presencia y apoyo en cualquier momento por difícil que éste sea, y para que todos nos sintamos siempre verdaderos hermanos.
Aprovechemos presente en nuestra vida a Jesús Eucaristía para adorar en Él al Dios que ahora vive con nosotros. No perdamos las ocasiones que se puedan presentar para hacer aquello que muchas generaciones de justos hubieran apetecido, poder realizar lo que los propios Ángeles de Dios, por altos que sean, no pueden hacer, que es el contener a todo un Dios dentro de su pecho. ¡Qué sana envidia nos han de profesar todos los Ángeles! ¡Envidia de nuestros labios impuros, pero capaces de saborear al Santísimo! ( Ramón Cué, "Labios".- )
Cristo se ha quedado entre nosotros para que podamos fundirnos a Él en un abrazo, el que nos confortará y dará la vida eterna tras conducirnos a la mansión que nos tiene preparada.
¡Viva Jesús Sacramentado!
Y…. ¡ Viva Jesús amado!
Jonás 2016-2019- 2022-2023-2024-2025
LETANÍAS DEL ROSARIO
Son peticiones de piedad, que se agregan a esta oración, dirigidas a Dios en sus Tres Personas Trinitarias y después a la Santísima Virgen a la que se implora su ayuda rogando al Señor por todos nosotros. Estas súplicas a la Madre de Dios van impregnadas de una continua alabanza hacia Ella, muy superior a cualquiera dirigida a santos o a ángeles y sólo inferior a la aplicada, en el principio de esta oración, a la Santísima Trinidad. Tanto piropo sin fin no le hace valorarse más en sí misma a la Vírgen María, ya que con santa humildad responde a cada penitente con las palabras que le dirigió al Arcángel San Gabriel.: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.". Ahí se halla la maravillosa humildad de María a la que podemos bendecir sin que pierda su sencillez ni humildad, sin que deje de considerarse simplemente a sí misma: la madre que tanto nos quiere.