MISTERIOS GOZOSOS
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Primer Misterio : LA ANUNCIACIÓN DE NUESTRA SEÑORA.
. En María ocurre mientras se halla rezando, en el silencio de su casa a su Dios amado. Es sorprendida por la aparición del Arcángel San Gabriel que la saluda con indudable afecto: "Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo" . María cae turbada, sin comprender, pero no se asusta porque ama a Dios y su alma se sabe protegida. Aquella sorprendente figura viene de Dios para decirla algo y la ha de escuchar con toda su atención y respeto.
Pero resulta que la viene a ofrecer un proyecto de Dios : Un cambio radical de vida si es que acepta albergar en su vientre al Hijo Divino, quien reinará sobre todo el universo. María pregunta el cómo podrá ocurrir eso si no ha tenido contacto alguno con varón y el Ángel la responde que El Espíritu Santo la cubriría con su sombra, por lo que ese niño habría de ser llamado Jesús , siendo el Hijo único del Altísimo. Luego asegura el Arcángel que tal portento ocurriría, tal como fue el caso de su prima Isabel, embarazada ya anciana, ya que " para Dios nada hay imposible".
Y creyendo todo lo que el Ángel la dijo, respondió textualmente María: "He aquí la esclava del Señor,... hágase en mi según tu palabra "
Esa fue la definitiva santificación de María: el seguir el camino que Dios la ofrecía. Pudiese haber pedido un tiempo para pensarlo, pudiese haber dicho un "si acaso más tarde" o un " lo siento , pero no puedo cambiar de forma tan excepcional mi vida", o...." ¿Qué es lo que podrían llegar a decir decir por mi embarazo extraño los demás…?" y..."¿Qué podrían llegar a pensar de mí…?"
Pero María confía en su Dios, a quien más ama y se ofrece para una empresa que no conoce cómo podrá acabar, pero acepta la misión, sin temer el juicio de nadie, ni incluso el de su prometido José. Como Abraham ante el sacrificio ordenado de su hijo querido piensa una sola frase: "Dios proveerá" , y acepta la voluntad de Aquel en quien se fía plenamente.
Por eso María es el modelo a seguir para aquellas personas llamadas de una forma especial, es decir : para la vocación, cosa difícil de aceptar por las renuncias que arrastra..
Por esa razón pidamos a María que nos de fuerza y seguridad para seguir el camino que Dios nos proponga, sea cual sea-.
Fijémonos en la delicadeza de todo un Dios Omnipotente que no manda a una sierva un servicio, sino que solicita de ella su permiso , su cooperación. Si María no asiente en ese "Hágase en mí según tu palabra", no habría Jesucristo alguno, ni habría Redención, porque Dios no hubiese podido encontrar otra madre igual para su Hijo ni admite personajes secundarios.
Descubramos de una vez la delicadeza de todo un Dios que también nos pide permiso a nosotros mismos para habitar siempre en el corazón que Él nos dio. ¿Acaso vamos nosotros a ser desconfiados y vamos a llegar a cerrarle la puerta ?
Jonás .-
Segundo Misterio: LA VISITACIÓN A SU PRIMA SANTA ISABEL.
Dice el Evangelio de Lucas que en aquellos días María acudió con presteza a visitar a su prima Isabel, aquella de la que el Arcángel Gabriel había anunciado el que, a pesar de ser muy mayor, Dios había hecho concebir un niño. Isabel ya se hallaba muy avanzada en gestación. Dos deseos latían en el corazón de María: el primero : poder auxiliar a su prima que necesitaba para esa etapa final del embarazo la ayuda de algún familiar de su propio sexo y el segundo : poder compartir con una persona de total confianza, su maravilloso secreto: el llegar a ser la madre del Verbo divino. Así se cumplía en ellas una vez más ese misterio de fe que descubrimos en el Credo al que llamamos "Comunión de los Santos". Todos los bienaventurados se unen abrazados para compartir su gozo, uniendo todas sus pruebas y su triunfos en un todo que les acerca a Dios.
María llegó con José y su Hijito en el vientre, fatigada tras la caminata de a pie desde su casa hasta la casa de Zacarías, marido de Isabel, En Ein Karen. Realizó. Quizás sin sospecha de nadie, fue en su humilde grandeza, la primera procesión Eucarística de toda la historia humana.
En cuanto pronunció el nombre de su prima a la puerta de su casa, le contestó Isabel: "Bendita tú , entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre" y luego; ¿de donde a mí, que la Madre de mi Señor venga a visitarme?" "¡Feliz la que creyó que se cumplirían las cosas que le fueron anunciadas de parte del Señor"¡.
María recitó seguidamente, inspirada por el Santo Espíritu, una de las más bellas oraciones de agradecimiento y consideración al Dios Altísimo, esa que nosotros denominamos como "Magnificat".
No había hecho falta justificación alguna de María hacia Isabel. Ella se hallaba con quien quería, conocía y entendía perfectamente. y con ella fue a compartir su alegría y su secreto: la Encarnación del Verbo divino. Dios había premiado antes a Isabel con un hijo inesperado : aquel que había de ser el mayor de los" profetas nacidos de mujer", según palabras posteriores del propio Jesucristo.
Con ejemplar amor de familia, María ayudó a Isabel en las labores que ésta no podía realizar y más tarde a dar a luz a su hijo . Aunque las escrituras no mencionen el parto de Isabel, es de creer que María allí se hallaba presente para poder ayudar a su prima en apuros. Por este motivo todas las mujeres en este difícil momento deberían ponerse en manos de la Virgen Santísima, quien sería la mejor intercesora ante Dios del feliz devenir del ser que albergan.
María recitó seguidamente, inspirada por el Santo Espíritu, una de las más bellas oraciones de agradecimiento y consideración al Dios Altísimo, esa que nosotros denominamos como "Magnificat".
No había hecho falta justificación alguna de María hacia Isabel. Ella se hallaba con quien quería, conocía y entendía perfectamente. y con ella fue a compartir su alegría y su secreto: la Encarnación del Verbo divino. Dios había premiado antes a Isabel con un hijo inesperado : aquel que había de ser el mayor de los" profetas nacidos de mujer", según palabras posteriores del propio Jesucristo.
Con ejemplar amor de familia, María ayudó a Isabel en las labores que ésta no podía realizar y más tarde a dar a luz a su hijo . Aunque las escrituras no mencionen el parto de Isabel, es de creer que María allí se hallaba presente para poder ayudar a su prima en apuros. Por este motivo todas las mujeres en este difícil momento deberían ponerse en manos de la Virgen Santísima, quien sería la mejor intercesora ante Dios del feliz devenir del ser que albergan.
María acompañó a su prima durante los primeros días de restablecimiento físico y después volvió a su casa , con nuestro Redentor en el vientre, bien apoyada en el brazo de San José, su casto marido.
!Bendita Sagrada Familia¡
Tercer Misterio: EL NACIMIENTO DE JESÚS.
El nacimiento de Jesús está lleno de imágenes típicas que la fiesta de Navidad ha ido dibujando en nuestra imaginación. Apartándonos de lo pintoresco yo destacaría las virtudes más importantes que se destilan de estos hechos narrados por los Evangelios de Lucas y de Mateo: La humildad y la pobreza.
La primera surge del capricho político de un emperador: César Augusto que manda empadronarse a todos los habitantes de sus posesiones para saber cómo de grande era su poder, o sea: cuántos súbditos tenía.
.José, el padre legal del Hijo de Dios encarnado en su esposa la Virgen María, ha de emprender en familia el incómodo viaje de Nazareth a Belén de Judá, de donde él procedía . Y había que obedecer aquella ley caprichosa. ¡Qué humildad y qué respeto de José y de María a la autoridad vigente, mientras albergaban al Rey del Universo, superior a cualquier ser humano en poder y en bondad! . Quizás muchos de nosotros hubiésemos encontrado algún truco para escabullirnos de una norma de tan molesto cumplimiento. José y María, no. Ellos obedecen, no por temor, sino por orden y por sencillez, y también por oposición íntima a toda clase de trampeo con el esconderse o con el mentir para zafarse de una incómoda orden.
De la pobreza de Jesús sobran comentarios pues nació en un refugio para ovejas, ya que no hubo sitio para ellos en posada alguna. Vivió muy pobre ("El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza"), y murió aún más pobre sin nada más en sus manos que la dolorosa y pesada cruz. Esto nos debería abrir los ojos a nosotros que poseemos muchas cosas y aún deseamos tener más y más. ¿?
Si realmente amamos a Jesús hemos de imitar su pasar por el mundo, desprendiéndonos de tantísimos objetos que nos desvían de su camino. Hemos de ir perdiendo el lastre del excesivo pundonor, el lastre del lujo, y, como hicieron los magos de Oriente, hemos de llevarle toda nuestra riqueza a Él como Rey que es, nuestra adoración como Dios que es, y nuestro servicio, como Hombre que es, sin olvidar en ningún momento que tenemos al mismo Cristo en cada hermano que pueda necesitar de nosotros.
Tercer Misterio: EL NACIMIENTO DE JESÚS.
El nacimiento de Jesús está lleno de imágenes típicas que la fiesta de Navidad ha ido dibujando en nuestra imaginación. Apartándonos de lo pintoresco yo destacaría las virtudes más importantes que se destilan de estos hechos narrados por los Evangelios de Lucas y de Mateo: La humildad y la pobreza.
La primera surge del capricho político de un emperador: César Augusto que manda empadronarse a todos los habitantes de sus posesiones para saber cómo de grande era su poder, o sea: cuántos súbditos tenía.
.José, el padre legal del Hijo de Dios encarnado en su esposa la Virgen María, ha de emprender en familia el incómodo viaje de Nazareth a Belén de Judá, de donde él procedía . Y había que obedecer aquella ley caprichosa. ¡Qué humildad y qué respeto de José y de María a la autoridad vigente, mientras albergaban al Rey del Universo, superior a cualquier ser humano en poder y en bondad! . Quizás muchos de nosotros hubiésemos encontrado algún truco para escabullirnos de una norma de tan molesto cumplimiento. José y María, no. Ellos obedecen, no por temor, sino por orden y por sencillez, y también por oposición íntima a toda clase de trampeo con el esconderse o con el mentir para zafarse de una incómoda orden.
De la pobreza de Jesús sobran comentarios pues nació en un refugio para ovejas, ya que no hubo sitio para ellos en posada alguna. Vivió muy pobre ("El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza"), y murió aún más pobre sin nada más en sus manos que la dolorosa y pesada cruz. Esto nos debería abrir los ojos a nosotros que poseemos muchas cosas y aún deseamos tener más y más. ¿?
Si realmente amamos a Jesús hemos de imitar su pasar por el mundo, desprendiéndonos de tantísimos objetos que nos desvían de su camino. Hemos de ir perdiendo el lastre del excesivo pundonor, el lastre del lujo, y, como hicieron los magos de Oriente, hemos de llevarle toda nuestra riqueza a Él como Rey que es, nuestra adoración como Dios que es, y nuestro servicio, como Hombre que es, sin olvidar en ningún momento que tenemos al mismo Cristo en cada hermano que pueda necesitar de nosotros.
¡Animo, que Cristo se hizo hombre y ha nacido por tí y para ti.!
Jonás .-
Cuarto Misterio: LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO
Otro momento más de humildad, de sumisión y de amor a Dios en su Templo por parte de María, fue: ofrecer al Señor a su varón primogénito y el llevar un par de tórtolas para los sacerdotes.
A los padres de Jesús les sale al encuentro el anciano Simeón, quien tomando al niño en brazos lo besa y bendice diciendo de Él ser el Salvador del mundo. Después les comunica a ellos, que escuchaban admirados, el que esa criatura sería verdadero signo de contradicción para el género humano, para ruina de unos que lo ignoren y para salvación de otros que lo amen. Después alabó a Dios diciendo:
Cuarto Misterio: LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO
Otro momento más de humildad, de sumisión y de amor a Dios en su Templo por parte de María, fue: ofrecer al Señor a su varón primogénito y el llevar un par de tórtolas para los sacerdotes.
A los padres de Jesús les sale al encuentro el anciano Simeón, quien tomando al niño en brazos lo besa y bendice diciendo de Él ser el Salvador del mundo. Después les comunica a ellos, que escuchaban admirados, el que esa criatura sería verdadero signo de contradicción para el género humano, para ruina de unos que lo ignoren y para salvación de otros que lo amen. Después alabó a Dios diciendo:
"Ahora Señor ya puedes dejar morir a tu siervo en paz, pues mis ojos han visto tu salvación para iluminación de gentiles y de tu pueblo Israel.",
El anciano Simeón nos descubre por sí mismo la más alta meta a la que han llegado "a duras penas " los teólogos: el que la verdadera felicidad total está sólo y exclusivamente en la contemplación de Dios, que es la definitiva salvación del género humano.
También le anunció a María que una espada de dolor atravesaría su corazón de Madre, como habría de ocurrir cuando María y José perdieron a Jesús durante tres días en las proximidades de Jerusalén y sobre todo en la muerte de Jesús fuera de aquella ciudad en el monte Calvario, también durante las tres jornadas transcurridas hasta su Resurrección..
Para cada uno de nosotros ¿es Cristo motivo de salvación, porque de verdad le seguimos...? ¿o es acaso motivo de condenación porque pasamos de Él....?
Así es Cristo: como la proa de un barco que separa las aguas del bien y del mal de nuestra existencia según nuestra voluntad de dirigirnos hacia la vida o hacia la muerte, hacia el gozo del seguimiento de Cristo o para alejarnos de Él eterna y miserablemente.
Elijamos de cual lado queremos estar, porque el sacrificio de Cristo es demasiado valioso y decisivo para no ser apreciado hasta por el más torpe.
Jonás .-
Así es Cristo: como la proa de un barco que separa las aguas del bien y del mal de nuestra existencia según nuestra voluntad de dirigirnos hacia la vida o hacia la muerte, hacia el gozo del seguimiento de Cristo o para alejarnos de Él eterna y miserablemente.
Elijamos de cual lado queremos estar, porque el sacrificio de Cristo es demasiado valioso y decisivo para no ser apreciado hasta por el más torpe.
Jonás .-
La Santísima Virgen guardaba todo en su corazón, porque de cada persona y de cada cosa sacaba lo positivo y si no lo encontraba, esperaba el momento de poder hacerlo pacientemente. Todo un ejemplo a seguir para las relaciones humanas y familiares.
Buen susto se llevaron María y José al no encontrar a su hijo durante la vuelta de su viaje a Jerusalén. Habían creído que estaba con determinados parientes y no era así. Tres días de búsqueda y de angustia. Yo me imagino a María pidiendo a Dios Padre que cuidase de su hijo, que lo recobrase sano y salvo, y que disculpase el descuido o la distracción que ellos hubiesen tenido como padres. Ellos eran personas de oración , de no ser así el Todopoderoso no les habría confiado a ellos a su propio Hijo, y de seguro que continuamente oraban y, actuando así, terminaron haciéndolo en el lugar apropiado que era el templo de Dios en Jerusalén.
Buen susto se llevaron María y José al no encontrar a su hijo durante la vuelta de su viaje a Jerusalén. Habían creído que estaba con determinados parientes y no era así. Tres días de búsqueda y de angustia. Yo me imagino a María pidiendo a Dios Padre que cuidase de su hijo, que lo recobrase sano y salvo, y que disculpase el descuido o la distracción que ellos hubiesen tenido como padres. Ellos eran personas de oración , de no ser así el Todopoderoso no les habría confiado a ellos a su propio Hijo, y de seguro que continuamente oraban y, actuando así, terminaron haciéndolo en el lugar apropiado que era el templo de Dios en Jerusalén.
Pero antes de este feliz final imaginemos la espera orante de María, cuántas súplicas a Dios Padre para recuperar al Hijo tan querido. No se desanimaron durante tres largos días de búsqueda angustiosa ni la Santísima Virgen ni San José. Ellos sabrían que cada hora que pasa tras la desaparición de un niño es una gran posibilidad de pérdida o de desgracia por pederastia o por crimen. Sin embargo no desfallecieron en sus súplicas ni sintieron resentimiento alguno contra el SER Divino que no les contestaba. El amor y la fe eran sus bases y estas magníficas virtudes en la constancia les condujeron nuevamente al encuentro con Jesús. Y por eso, al tercer día, en el Templo lo encontraron manteniendo una charla profunda con algunos sacerdotes que le escuchaban asombrados por su gran sabiduría, totalmente impropia en un joven . ¿Porqué se había quedado Jesús allí cuando todos los familiares y conocidos se marcharon..? - Seguramente Él, que ya era un hombrecito, quería seguir orando y manteniendo la compañía de su Padre Eterno para ofrecerle una plena adoración desde su propia naturaleza humana. Probablemente por esta causa se le acercarían los sacerdotes del templo, curiosos por su profunda piedad, y le interrogarían sobre quién era. Como ancianos no tardarían en sorprenderse por sus respuestas profundas y por las agudas preguntas que les hacía.
Por parte de sus padres, una vez encontrado en el Templo , no hubo gritos , no hubo cachete alguno, cosas que nosotros sí que hubiésemos realizado con un hijo que nos causase tal zozobra. Tan solo hubo una concisa pregunta de María: -Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y Él les respondió : "Pues, ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo estar en la casa de mi Padre?" .
Y ellos no entendieron aún su sabia respuesta, pero sus mentes guiadas por el amor de sus corazones susurraban "son Cosas de Dios".
Lo irían comprendiendo poco a poco más tarde a medida que se daban cuenta de la excepcional realidad de que aquel niño era Hijo del Altísimo y el de que por amor infinito a su propio Padre había quedado retenido en aquel lugar.
No podemos entenderlo nosotros , siendo padres, porque imaginamos que nuestros hijos son solamente nuestros y ello no es así. Olvidamos que son también hijos de Dios y en algún momento Él tirará de ellos hacia donde crea conveniente, según sus designios.
Y ellos no entendieron aún su sabia respuesta, pero sus mentes guiadas por el amor de sus corazones susurraban "son Cosas de Dios".
Lo irían comprendiendo poco a poco más tarde a medida que se daban cuenta de la excepcional realidad de que aquel niño era Hijo del Altísimo y el de que por amor infinito a su propio Padre había quedado retenido en aquel lugar.
No podemos entenderlo nosotros , siendo padres, porque imaginamos que nuestros hijos son solamente nuestros y ello no es así. Olvidamos que son también hijos de Dios y en algún momento Él tirará de ellos hacia donde crea conveniente, según sus designios.
Cuando pidamos a Dios algo y no obtengamos respuesta pensemos en la larga prueba que sufrieron María y José, quienes no cerraron nunca su confianza y su amor a Dios. Si Dios prueba así a los más santos,...¿Qué no tendrá que hacer con nosotros ?
También nosotros podemos perder la presencia del mismo Jesucristo en nuestra alma por el cansancio, por caer en tentación, o por acontecimientos fuertes y perturbadores. No dejemos de implorar, como María y José, con amor y perseverancia a Dios Padre y veremos como encontraremos de nuevo al Buen Jesús también en el Templo, o en el sacramento de la Confesión o en el de la Eucaristía.
Sea para tí también, con el hallazgo de Jesús la Paz y el Bien.
Jonás .-
Jonás .-





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