domingo, 16 de febrero de 2025

EL AMOR DE DIOS - TRINIDAD

 EL AMOR DE LA TRINIDAD


Los afectos se dan  y se reciben, pero tratándose de amor, diría que uno mismo, aunque  pueda conocer y valorarse a sí mismo, en el momento en el que el auto-elogio supere con satisfacción  el afecto  a cualquier otro, o al propio Dios, sabemos que ya no se trata de autoestima, sino de la más nefasta soberbia.

Dios repudia el orgullo como el peor de todos los pecados y exalta la humildad como la más maravillosa virtud. Véanse, a modo de máximos ejemplos, la historias del demonio y por oposición la de la Santísima Virgen María. El primero intentó suplantar a su Creador y fue vencido por el Arcángel San Miguel con su :  "¿Quien sino Dios ?, y por su rebelión acabó en  los Infiernos  para siempre.  La  segunda, por el contrario, se definió a sí misma con su frase : "He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según su palabra ", es decir: se fió completamente del Señor y aceptó con toda humildad su sobrenatural encargo, lo que la valió el llegar a ser para siempre  la criatura más cercana a nuestro Dios para toda la eternidad.

La Santísima Trinidad es a la vez una y es a la vez triple. Lo que la lógica del cerebro  rechaza lo readmite el amor del corazón. El Amor es la fusión más completa entre los seres y sólo cuando es infinito hace perfecta la  Unidad. Es más: Cada Persona Divina, detesta la soberbia y no quiere amarse  a sí misma o sobresalir más que la otra. Así se aman las tres de manera ordenada como la imagen de  tres largos maderos sobrepuestos en los que, según se coloquen juntos, el que está por debajo será el amado y el de encima el amador,....  y también  al revés, dándoles la vuelta.



                Quizás por eso , desde muy antiguo, se simbolizaba la Trinidad divina como un Triángulo

"Escucha Israel, amarás a tu Dios con toda tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas" (Deuteronomio 6,5) "Y a tu prójimo como a ti mismo "(Levítico 19,18). Estas palabras reveladas para nosotros por Dios en la Sagrada Biblia, también son cumplidas en sí mismo por la Santísima Trinidad. Las Tres personas se aman una a una con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y al prójimo, que somos nosotros sus creaciones, como a sí  mismas. Lo demuestra esa frase de Jesucristo cuando reveló a Nicodemo, la de  que :

"Tanto amó el Padre al mundo, que entregó a su Hijo para que todo el que en Él creyera se salve.."(Juan 3,16)" , 

o cuando predijo a los hombres de buen corazón: 

"Venid conmigo, benditos de mi padre, porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos responderán diciendo: Señor, ¿ Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿ Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo, les diré: De cierto os digo que en cuanto  hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis." (Mateo 26, 35).

El divino Jesús amaba, pues,  a cualquier hombre tanto como a sí mismo, y por esa razón dio su vida por todos nosotros.


Cuando el Padre ama al Hijo, aquel es el Amador y éste es el Amado. Cuando el Hijo ama al Padre, este es el Amado y aquel el Amador. Igual ocurre en ambos hacia la tercera persona: el Espíritu Santo. Así de esta manera entre los tres forman un triángulo de donación y de recepción de Amor.  Pero más que el precepto de amar de ese "Escucha Israel", el amor de las personas divinas no es igual hacia ellas que a hacia sí mismas, sino superior. Lo demuestra 

el mismo Jesucristo, quien  cumplió el designio Redentor del Padre aceptando su Pasión y Muerte en contra de su propia voluntad por pura obediencia diciendo : 
 "No se haga mi voluntad, sino la tuya".
También aceptó la voluntad de Dios la Virgen  María nuestra Señora cumpliendo humildemente su proposición de albergar en su vientre a nuestro Salvador. Por esta razón ambos: Jesús y María ocupan el corazón de la Santísima Trinidad.

 El Dios Trino pidió la aceptación de la Virgen María  para ser en ella Dios y Hombre a la vez, y por nuestra salvación prolonga también su petición de fe  para ti y para mi, para reinar en nuestro corazón como lo hizo al entrar en el de  de Santo Tomás apóstol que dijo: "Señor mío y Dios mío"  .  A dios no le decepcionemos egoístamente, amémosle con todo el corazón, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas.


Aceptemos y compartamos todo el amor y la acción que Dios nos ofrece en hacernos familia celestial de la  Santísima Trinidad: El Padre Bueno, el Hijo Salvador y el Espíritu Santificador.




Jonás.-  Febrero 2025- Junio 2025- Octubre 2025- Diciembre 2025


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