LA TRISTEZA .-
Podria estar incluída entre los pecados capitales, pues es un posible precedente de la desesperación. Dios no es triste, Dios es alegre y desea que también nosotros lo seamos. La tristeza es otra de las armas que usa el demonio para separarnos de nuestro Creador. Para vencerla es necesario instaurar primero la paz poniendo todas las cosas en su sitio y en el primer lugar de ellas a Dios. Así Él irradiará su alegría y en nosotros difundirá con su viento la confianza, brotando de su lluvia la seguridad, todas ellos alimentos vitales de nuestra alma.
Un corazón triste no es romántico, sino estúpido. La vida nos somete . como a Cristo, a las pruebas de la tentación y de la tristeza, y nosotros. como Cristo hizo, debemos de levantar la vista al Padre y controlar sin desánimo penalidades , injurias y sacrificios, simplemente por amor al que nos dio la vida terrena y nos promete perpetuarla en el Cielo. Nada, pues hemos de temer, salvo al pecado que es lo único que nos puede hacer perder la verdadera felicidad,... y para siempre...
No oigo llorar a las piedras, no oigo llorar a las flores, no oigo llorar a los pájaros, ni a los mamíferos... ¿Porqué, entonces nosotros hemos de llorar ?.. . Si por Cristo somos hijos de aquel que lo hizo todo, vivamos siempre con la seguridad de que, aunque nos ponga a prueba, nos ama con todo su corazón y si respondemos al enorme afecto de que nos considera hijos suyos, nacerá en nuestra alma la alegría de siempre poder vivir por Dios y para Dios.
! Siempre ánimo y confianza en Dios, nuestro Padre ¡
Jonás , Abril 2026
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