EL HAMBRE Y LA SED DE DIOS.-
Sabemos que todo hombre tiene necesidad de Dios ( "Nos hiciste Señor para Tí, y nuestro corazón no estará tranquilo hasta que descanse en Tí ", - San Agustín). Siendo nuestra fuente de felicidad eterna, pero pocas veces pensamos que el Creador es tan sumamente bueno y generoso que tan sólo se siente satisfecho de su obra si ésta comparte voluntariamente su Amor hacia Él, junto con el amor a los demás de la Tierra y del Cielo. Cristo desde lo alto de la Cruz nos dijo que tenía sed, igual que tiempo antes se lo dijo a la mujer samaritana. Nosotros podemos ofrecerle el agua que brota de nuestro corazón, la que a veces está tibia, otras turbia, frutos de momentos habituales de debilidad, y Dios, en cambio, nos ofrece su Agua viva, pura y fresca, saciante para toda la eternidad. He ahí la nobleza y generosidad de Dios.
Cuando Cristo es bautizado por Juan en el desierto se abre el Cielo y se oye la voz del Padre que dice : "Este es mi Hijo, el amado, de quien recibo mis complacencias" . Nosotros, por voluntad de Cristo, somos Hijos adoptivos del mismo Padre y también podriamos ser motivo de complacencia para Él. Porque el Padre, con su infinita dimensión, no valora nuestro tamaño infinitésimo y nuestras pequeñeces que , por insignificantes que sean, le conmueven. Así es Él, artista creador de todo lo grande y de todo lo ínfimo, de todo el universo espiritual y material.
Cuando nosotros ideamos y hacemos algo, si el resultado es satisfactorio lo exhibimos para que se conozca y así lucirnos, o lo vendemos para sacarle un provecho. Dios, infinitamente grande, cuando recibe nuestra microscópica ofrenda personal se alegra en lo profundo y después, en silencio admirable, nos conduce hacia el Cielo, donde se complacerá para siempre de nuestra compañía. Para Él, el provecho de su obra en nosotros no es el presumir de ella, sino el poder contemplarla para siempre. Aún así nosotros desconocemos que el mirar y adorar a nuestro Creador es, sin duda alguna, el mayor de todos los premios.
Pidamos al Espíritu Santo que nos de hambre y sed del Bien, porque solamente con la Divina Trinidad se halla la Vida Eterna.
Jonás, 10/4/2026
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