LAS DUDAS.-
Son azote para la conciencia y causa de infelicidad si son insistentes, puesto que van disolviendo la benéfica acción de la virtud de la esperanza. Existen dos clases de dudas: las espontáneas y las procesadas.
Dios permite las primeras que permite para comprobar nuestra fe, pero rechaza las segundas porque van impregnadas del desamor y de la infidelidad.
En la Pasión del Señor en la escena del Calvario aparecen ambas: 1º) la duda espontánea del ser que se siente abandonado de la ayuda del Padre que siempre tenía y 2º)la duda infundida por quien con torpes razonamientos aliñados de rencor, trata de borrar toda esperanza al afligido. Me explicaré:
Ambas existen en el siguiente pasaje evangélico de la Pasión de Jesús. :
La duda espontánea.
Jesucristo se ve a sí mismo en lo alto de la Cruz, con su tronco flagelado cruelmente, sus miembros atravesados por clavos, la corona de espinas bien insertada en su cabeza y la conocida asfixia del que es colgado colgado verticalmente en el que el peso del vientre y piernas somete a un mayor trabajo al músculo respiratorio diafragmático. Su naturaleza humana, ya deshecha, clama un aparente abandono del Padre, así que de sus labios surge un "Padre mío,...¿Porqué me has abandonado..?". Entonces, de su mente humana surge paralelamente el recuerdo de las mismas palabras en el Salmo 22 que su Madre querida le enseñó en su infancia que tras la misma queja citada va a terminar con un :
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.
Libra mi cuello de la espada
y mi vida de las garras del perro.
Sálvame de la boca del león,
salva a este pobre de los toros salvajes.
Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
“Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.
Porque él no ha mirado con desdén
ni ha despreciado la miseria del pobre:
no le ocultó su rostro
y lo escuchó cuando pidió auxilio”.
Por eso te alabaré en la gran asamblea
y cumpliré mis votos delante de los fieles:
los pobres comerán hasta saciarse
y los que buscan al Señor lo alabarán.
¡Que sus corazones vivan para siempre!
Todos los confines de la tierra
se acordarán y volverán al Señor
Jesucristo de seguro completó este rezo, pues su comportamiento en su última frase fue exclamar : "En tus manos Padre, encomiendo mi espíritu".
La duda procesada,
También se aprecia en las insinuaciones con las que nuestro Señor, ya en la cruz , es ofendido .
"Si es verdad que eres realmente Hijo de Dios , bájate tu mismo de la Cruz " . (Mateo. 27- 40)
Su condicional ya lleva la implicación de "mentiroso" hacia Jesúcristo y su imperativo descubre un tosco intento de hacer desaparecer de la Historia su maravillosa Redención.
¿Puede haber mayor procesamiento de la duda ?
La duda espontánea, que surge de la razón, no arrastra culpabilidad. Pero la duda buscada y basada voluntariamente en la desconfianza y en la mala fe, es una ofensa a nuestro Dios, quien no tiene obligación alguna de darnos razón de sus acciones y al que le debemos regalos incalculables: tales como la existencia , la vida humana y que además, si le amamos, nos promete su compañía y felicidad eterna.
Jonás Abril 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario