sábado, 25 de abril de 2026

JUZGAR Y CONDENAR

 JUZGAR Y CONDENAR


Esa es nuestra mayor aficción. !Qué fácil es juzgar a otro y qué agradable es condenarle.¡ Al juzgar nos sentimos más inteligentes y al condenar nos sentimos mucho mejores.

¿Que nos narra el Evangelio sobre los juicios ? 

Lucas 12,-14

La situación: Un hombre de la multitud interrumpe a Jesús para pedirle que intervenga en una disputa familiar sobre la herencia, diciendo: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia".

La respuesta de Jesús: Jesús responde: "Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?".

El sentido: Jesús rechaza convertirse en un juez civil o resolver conflictos económicos temporales. Su misión no es gestionar la herencia terrenal, sino enseñar el Reino de Dios.

Juan 8,-11 

La situaciónJesús pregunta a la mujer sorprendida en flagrante adulterio : "Mujer, ¿dónde están tus acosadores? ¿Ya nadie te condena?"

 contesta ella: "Nadie, Señor"

Respuesta de Jesús:  "Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar."

 EL sentido: Jesús Se halla propenso al perdón siempre que encuentre arrepentimiento y entonces como Dios que es , se atreve a decir : "Tampoco YO te condeno",


Marcos 2,-4-8

 La situación :  Como a causa de la multitud no podían llegar hasta Jesús, levantaron un trozo del techo por encima de donde él estaba y, a través de la abertura, bajaron la camilla con el paralítico. Jesús, viendo la fe de quienes lo llevaban, dijo al paralítico:

Hijo, tus pecados quedan perdonados.

Estaban allí sentados unos maestros de la ley, que pensaban para sí mismos: 7 “¿Cómo habla así este? ¡Está blasfemando! ¡Solamente Dios puede perdonar pecados!”. 8

Así la misericordia de Cristo con los pecadores perdonándoles sus pecados y el declararse Hijo de Dios, fueron causa de su muerte en la Cruz.

Nosotros, sin embargo, que no somos siquiera representantes de Dios, nos atrevemos a juzgar a unos y otros siempre y cuando creamos que pueden ser condenados. Juntamos la gravedad del hecho con la falta de afecto a la persona apasionados por quedar mejor que nadie de listos y de buenos. No somos conscientes de que el hecho puede ser condenable , y eso es importante para que no lo imitemos nunca, pero que la persona siempre es alguien que ha recibido una gota de la sangre redentora de Jesús que murió también por ella en la Cruz.       No condenemos a nadie nunca, si se ha de perder esa alma es ella misma la que lo ha decidido y es ella misma la que se condenará a sí misma por no aferrarse a la mano de un Dios que la ha tendido la mano del perdón. Tendamos también nosotros la nuestra y no sólo siete veces, sino 70 veces 7.

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