miércoles, 23 de septiembre de 2026

EL VALOR DE LA HUMILDAD DE MARÍA

 EL VALOR DE LA HUMILDAD DE MARÍA.-


"Dios te salve María, llena de Gracia, el Señor está contigo",.Es el saludo del Arcángel San Gabriel a Nuestra Señora para anunciarla que, si lo aceptase,  por sus méritos ha sido elegida única candidata a ser la Madre de nuestro  Redentor. "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús". Es la apreciación que hace de ella y de su gestación su prima Santa Isabel cuando es visitada  por María.

Podríamos seguir con los innumerables piropos que rezan para la Virgen las letanías del Santo Rosario y algunas más que el pueblo de Dios compone en sus plegarias pero hay que decir que para todas ellas tan sólo existe una respuesta de nuestra Señora:  "He aquí la esclava del Señor".  Lo normal ante tanta exaltación de sus innumerables virtudes sería un mínimo de auto-contemplación satisfactoria, pero hasta a eso renuncia nuestra Madre querida. Le remite a Nuestro Padre divino toda gloria que pudiese percibir de los hombres, de los ángeles y de los Santos. !Una verdadera lección que destroza para siempre  nuestras vanidades, por merecidas que fueren¡. 

La soberbia es el pecado más grave considerado por nuestro Dios y la humildad es la mayor virtud considerada por Él. Así Nuestra Señora es elevada sobre toda la Creación como la mas´perfecta Obra realizada.  Ello  sin rivalizar con el Cuerpo y Alma  santísimos de su Hijo Jesucristo, que al ser unidad con el Verbo y hecho carne por lo tanto, era también divino a la vez que humano. 

Mucho más aún para la Vírgen María :  Está entroncada con las tres personas de la  Santísima Trinidad, pues el Espíritu Santo, luz divina , hace germinar en su vientre , cual rayo de sol que  atravasiesa el cristal sin romperlo ni mancharlo, originando el calor de la vida, un hijo en cuerpo y espíritu unidos al Verbo divino. Y éste  compartirá con los demás bautizados el poder llamar Padre a nuestro Dios, aunque en este caso por Adopción. Así nuestra Vírgen María es Esposa de Dios, es Madre de Dios y es Hija de Dios. Y todavía no contento con todo ello Nuestro Señor Jesucristo la declara desde la Cruz en la que moría Madre de todos los cristianos cuando le dice a San Juan,  único apóstol presente : " Hijo, ahí tienes a tu Madre".

¿Nos preguntamos cómo podría ser así de humilde Nuestra Señora ?. - La respuesta es difícil, pero simple: Por la oración. María se entregaba a ella con pasión y perseverancia sin desperdiciar momento alguno. Siempre pedía amor y más amor para entregar su corazón a Dios y para compartirlo con el prójimo. 

Hagamos nosotros lo mismo e iremos perdiendo la euforia de la vanidad y podremos entrar en la familia de un Dios que nos llamará Hijos.. 


Jonás Septiembre 2026

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