miércoles, 3 de diciembre de 2025

 5  Parábolas a juicio.- 


Parábola del administrador malversador. (S. Lucas)

 Existía un administrador, al que acusaron ante el amo de malversar su hacienda. Éste le llamó y le dijo: «¿Qué es esto que oigo de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando». Y dijo para sí el administrador: «¿Qué voy a hacer, ya que mi señor me quita la administración? Cavar no puedo; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que me reciban en sus casas cuando me despidan de la administración». Y, convocando uno a uno a los deudores de su amo, le dijo al primero: «¿Cuánto debes a mi señor?» Él respondió: «Cien medidas de aceite». Y le dijo: «Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta». Después le dijo a otro: «¿Y tú cuánto debes?» Él respondió: «Cien cargas de trigo». Y le dijo: «Toma tu recibo y escribe ochenta». El amo alabó al administrador infiel por haber actuado sagazmente; porque los hijos de este mundo son más sagaces en lo suyo que los hijos de la luz.» Y yo os digo: haceos amigos con las riquezas injustas, para que, cuando falten, os reciban en las moradas eternas.» Quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también es injusto en lo mucho. Por tanto, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo vuestro?. »Ningún criado puede servir a dos señores, porque o tendrá odio a uno y amor al otro, o prestará su adhesión al primero y menospreciará al segundo: no podéis servir a Dios y a las riquezas. Oían todas estas cosas los fariseos, que eran amantes del dinero, y se burlaban de él. Y les dijo: —Vosotros os hacéis pasar por justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que parece ser excelso ante los hombres es abominable delante de DiosLucas 16, 1-15[1

INTERPRETACIÓN

]En primer lugar no conocemos si la malversación consistía en el robo de dinero o consistía en la inoperancia en los cobros debidos. Dada la rectitud de Cristo y  su alabanza a la sagacidad del administrador despedido nos inclinamos a que se refería a la segunda a las que considera creadora de "riquezas injustas" , o sea:  lo que se ha adquirido por medio de actuaciones o procedimientos injustos       (comisiones e intereses excesivos, redondeos de cuentas a favor, prolongación del pago de una deuda), etc)), También hay quien piensa que aquel administrador devolvía las comisiones que él. ya  despedido,  no se podía cobrar.

Pero es tan grande la misericordia divina que permite que estos bienes injustamente adquiridos sean ocasión para realizar obras moralmente buenas como pueden ser la restitución, el pago de daños y perjuicios y, posteriormente, excederse en ayudar a otras personas perjudicadas, al prójimo mediante la creación de trabajo, con la generosidad en las limosnas, con la generación de fuentes de riqueza para las personas, etc., como hizo Zaqueo, jefe de publicanos, que se comprometió a devolver el cuádruple de aquello que hubiera sido por él robado y dar la mitad de su fortuna a los más necesitados.[9]Lucas 19, 1-10


Parábola del Hijo Pródigo.-(S.Lucas)

Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde." Y él les repartió la herencia. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su herencia viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sus supuestos amigos se fueron y no lo ayudaron y sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y llegó a desear llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. «Pero cuando aún estaba muy lejos, su padre lo vio y, conmovido corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu herencia con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!"

Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."

INTERPRETACIÓN

Resalta la nobleza y paciencia de un Padre que perdona y olvida el abandono de uno de sus hijos que sabe rectificar a tiempo, volviendo a considerarlo hijo suyo. Resalta también la frialdad ante el perdón del hermano, mejor en apariencia, pero sin amor alguno a aquel, ni respeto por la actitud paterna, de la que denuncia carente de afecto pues no le ha proporcionado festín alguno con sus amigos. El Padre, sabiamente le responde con un juicio mucho más amplio ( lo subrayado) . 



Parábola del buen samaritano

25 En esto se presentó un experto en la Ley y, para poner a prueba a Jesús, se puso de pie y le hizo esta pregunta:

—Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?

26 Jesús respondió:

—¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo la interpretas tú?

27 Como respuesta el hombre citó:

—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”,[a] y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.[b]

28 —Bien contestado —dijo Jesús—. Haz eso y vivirás.

29 Pero él quería justificarse, así que preguntó a Jesús:

—¿Y quién es mi prójimo?

30 Jesús respondió:

—Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. 31 Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. 32 Así también llegó a aquel lugar un levita y al verlo, se desvió y siguió de largo. 33 Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y viéndolo, se compadeció de él. 34 Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. 35 Al día siguiente, sacó dos monedas de plata[c] y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva”. 36 ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

37 —El que se compadeció de él —contestó el experto en la Ley.

—Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús)

 INTERPRETACIÓN :

Preguntado Jesús sobre quien es el prójimo, dada su importancia en el cumplimiento de la ley, hace incapié en ser la persona que comparte nuestra propia naturaleza, es decir las personas más cercanas a nosotros.  Reúne Cristo así el Ser con el Estar, juntándolos en proximidad, palabra de la que toma el nombre "Prójimo" en aquella Ley de Dios.  De esta manera Jesús denuncia la separación consciente del sacerdote y del levita que evaden la proximidad de otro hombre para evitar ayudarle. No así el buen samaritano que la acepta y se hace responsable del bien de quien es su prójimo porque sabe que lo son todos aquellos que se encuentran en el camino.   Nosotros, habitualmente también evadimos los problemas antes de conocerlos de cerca y de esta manera  estamos, muchas veces, pecando contra nuestro prójimo en cumplimiento de una falsa prudencia que nos dice : "Esto es problema de aquel, y esto a tí no te incumbe".  A Cristo, en cambio, siendo Dios,  le incumbió nuestra existencia y derramó toda su sangre por nosotros.


    PARÁBOLA DEL SEMBRADOR.-


—Salió el sembrador a sembrar. Y al echar la semilla, parte cayó junto al camino y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra y brotó pronto por no ser hondo el suelo; pero al salir el sol, se agostó y se secó porque no tenía raíz. Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la ahogaron. Otra, en cambio, cayó en buena tierra y comenzó a dar fruto, una parte el ciento, otra el sesenta y otra el treinta. El que tenga oídos, que oiga. Los discípulos se acercaron a decirle: —¿Por qué les hablas con parábolas?

                  Interpretación del propio Jesús:  

"Escuchad, pues, vosotros la parábola del sembrador. A todo el que oye la palabra del Reino y no entiende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: esto es lo sembrado junto al camino. Lo sembrado sobre terreno pedregoso es el que oye la palabra, y al momento la recibe con alegría; pero no tiene en sí raíz, sino que es inconstante y, al venir una tribulación o persecución por causa de la palabra, enseguida tropieza y cae. Lo sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y queda estéril. Y lo sembrado en buena tierra es el que oye la palabra y la entiende, y fructifica y produce el ciento, o el sesenta, o el treinta."[1]

Conclusión :   Seamos buena Tierra y fructifiquemos con amor y generosidad. Que así sea. 


PARÁBOLA DE LA OVEJA PERDIDA

  Del santo Evangelio según san Lucas 15, 3-7


"En aquel tiempo Jesús dijo esta parábola a los escribas y fariseos. ¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido." Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión."

INTERPRETACIÓN.-

Esta parábola es una fotografía del Corazón de nuestro Señor Jesús.  Solamente un padre puede imaginar el dolor de perder a un hijo y si está en su mano saldrá a buscarlo y lo reintegrará nuevamente en su familia. Le devolverá la vida perdida. el amor y la alegría de volver estar junto a Él. La dicha del Padre divino y la de su Hijo: el Buen Pastor, es infinita porque la oveja perdida  vuelve al hogar.
Con frecuencia nosotros damos pasos peligrosos y nos vamos separando del sendero a seguir.  Oímos desde lejos la llamada y pensamos: "es mi Padre el que me llama". No hagamos oídos sordos, antes: aproximémonos al Confesionario, allí tu Padre te perdonará y te volverá a abrir las puestas de su casa, que vuelve a ser la tuya. Tu salvación alegra  más para Dios que todo el Cielo adorándolo, porque eres su hijo y vuelves a casa.. Créeme que merece la pena entonces arrodillarse ante el Señor y pedirle perdón de corazón, al oír la  absolución sentirás un río de consuelo, de paz y de felicidad como nunca has conocido.
Dále las gracias de todo corazón y no vuelvas a separarte nunca más de Él.


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