MATRIMONIO.-
Es el Sacramento necesario para la realización de la vida humana, la que realizada por el Creador necesita ser santificada por el Redentor. De esta manera llegamos a la conclusión de que el Matrimonio no es cosa de dos humanos de distinto sexo, sino de tres, pues es Dios mismo quien se apunta a confirmar y con su presencia hacer perdurar para siempre dicha unión . El Evangelio nos describe a Jesucristo con su Madre Santísima invitados a una boda en Cana de Galilea. Ahora muchos hombres y mujeres se unen con el mismo compromiso, pero no invitan a Jesús, o si lo hacen se desentienden de Él enseguida , pues dejan de practicar sus mandamientos y no vuelven a pisar una Iglesia hasta que llega el "compromiso" de hacer la Primera Comunión de alguno de sus hijos.
Porque Dios está integrado en el Sacramento del Matrimonio lo está en la vida de los contrayentes y marca una unión que es totalmente indisoluble.No existe anulación del Matrimonio, pero si en no pocos casos podemos hablar de inexistencia de vínculo real, pues este sacramento se ha realizado forzadamente o previa ocultación de importantes impedimentos o circunstancias que más tarde surgen. Así la nulidad es valorada y certificada por Tribunales eclesiásticos que saben valorar las pruebas que atestiguan su autenticidad.
Existe la penosa costumbre de realizar las Bodas con un gran dispendio económico, con invitaciones numerosísimas, comidas pantagruélicas y regalos fastuosos. Todo ello es un incoveniente para su realización en casos de personas de economías modestas o inexistentes y es un dispendio para las ricas.
Realmente lo que importa es el Sacramento con la presencia de Jesucristo en la vida de los recién casados, por lo que debería en muchos casos hacerse con un gasto mínimo de dinero, (El Señor repondrá nuevamente el inexistente Vino de la Boda), haciendo la ceremonia de la manera más discreta posible. Las celebraciones reales ya las realizarían los recién casados con sus seres queridos a lo largo del tiempo. De esta manera evitaríamos la no celebración de la misma por causa monetaria y también, si pudiese ser llevada a cabo una anulación, la posibilidad de volver a realizar la Boda muevamente, sin gran costo, con la personas adecuada.
El poder perdurar la pareja a lo largo de la vida con la Gracia de Dios, es un don de valor infinito que haría valorar más la Fidelidad, la Entrega y la Piedad en los recién casados que así mantendrán su vínculo con un Divino Jesucristo que los quiere y los mantendrá cerca de Él unidos para siempre.
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