viernes, 24 de abril de 2026

LIBRE ALBEDRÍO.-

 EL LIBRE ALBEDRÍO.-


Es la más importante de nuestras cualidades, la que nos hace, junto con el entendimiento y la capacidad de amar, semejantes a Dios y merecedores bien de su premio o, lamentablemente de su castigo eterno. Sin embargo, la libertad absoluta no aparece en frecuentes momentos de la vida, pues, con nuestras faltas, nos vamos construyendo un duro traje a nuestro alrededor que nos va impidiendo el movimiento de la voluntad hasta poder llegar a ser juguetes de algún vicio. También es cierto que las buenas obras también pueden ir revistiendo nuestra alma de otro traje muy diferente:  el que predispone al bien y que llamamos virtud.

 La misericordia de Dios se manifiesta en la Gracia que nos dona tras el perdón de nuestras faltas y nos devuelve el valioso equilibrio en muchos momentos de nuestra vida, al quitarnos aquella  pesada camisa del pecado y así devolvernos la total Libertad como Hijos suyos.

San Agustín de Hipona y Santo Tomás de Aquino, los mayores teólogos de la Iglesia, nos definen muy claramente los componentes del alma  cristiana que son, aparte de la memoria, la inteligencia y la voluntad: La Gracia de Dios  y su consecuencia : el Libre Albedrío.

El juicio de Dios, que es Justicia absoluta,  siempre será sobre este último, que es el que nos hace responsables del bien y del mal realizados.

La Iglesia define el pecado mortal tan sólo cuando se reúnen estas tres condiciones indispensables:

1) Materia grave. He ahí los diez Mandamientos de la ley de Dios. 

2)Plena Libertad. 

3) Plena voluntad de llevarlo a cabo.

Existen momentos fisiológicos, como es el sueño natural  o como lo es el deterioro mental inducido por enfermedades, tales como la depresión grave o las psicosis, en los que no existe libertad de elección para la persona. En estas circunstancias no existe culpabilidad alguna. 

En otros, tal como ocurre en las tentaciones, el alma se ve atraída por placeres que invitan a la desobediencia, pero mientras la voluntad no ceda en devorar ese placer, se puede decir que resiste y así en ella  perdura la Gracia de Dios. Así es necesario acabar con la conciencia escrupulosa, porque amarga  y debilita la voluntad sin razón alguna.

Pues bien si la práctica de las buenas obras y la oración refuerzan la acción de la Gracia, ésta mantiene el  poder ser verdaderamente libres.  No desperdiciemos la ocasión de rezar con todo el corazón y tampoco la de hacerlo, siempre que posible fuera, junto con otras personas,  porque la unión hace la fuerza.  

No olvidemos que nuestro Dios, Todopoderoso, es totalmente Libre de hacer  lo bueno o lo malo pero  Él eligió, elige y elegirá  eternamente el Bien.  Él proclamó para siempre la Verdad y Él consagró para nosotros la Vida.  He ahí su infinita bondad. En el Amor basa su Libertad y ésta potencia a aquel.

Sigamos su ejemplo y vertamos en Él libremente nuestra voluntad  y así nos premiará con su libre y total Amor.

"Nos hiciste, Señor para Tí, y nuestro corazón se agita inquieto, hasta que descanse en Tí " (S. Agustín)


Jonás ,  finales de Abril 2026

No hay comentarios:

Publicar un comentario