EL LIBRE ALBEDRÍO.-
Es la más importante de nuestras cualidades, la que nos hace, junto con el entendimiento y la capacidad de amar, semejantes a Dios y merecedores bien de su premio o, lamentablemente, de su castigo eterno. Sin embargo, la libertad absoluta no aparece en frecuentes momentos de la vida, pues, con nuestras faltas, nos vamos construyendo una dura cáscara a nuestro alrededor que nos impide gozar del total equilibrio de la voluntad hasta poder llegar a ser juguete de algún vicio. También es cierto que las buenas obras también pueden ir reforzando nuestra voluntad en el fenómeno positivo que llamamos virtud.
Es verdad absoluta que la misericordia de Dios se manifiesta en la Gracia que con frecuencia, en ciertos momentos de nuestra vida nos arroja para desembarazarnos de esa tosca cáscara citada del mal y así nos devuelve, en numerosas ocasiones, la total Libertad de los Hijos de Dios.
San Agustín de Hipona y Santo Tomás de Aquino, los mayores teólogos de la Iglesia, nos definen muy claramente ambos componentes del alma cristiana que son : La Gracia y su consecuencia : el Libre Albedrío.
El juicio de Dios, que es Justicia absoluta, siempre será tras este último, que es el que nos hace responsables del bien y del mal realizados.
La Iglesia define el pecado mortal tan sólo cuando se reúnen estas tres condiciones indispensables:
1) Materia grave. He ahí los diez Mandamientos de la ley de Dios.
2)Plena Libertad.
3) Plena voluntad de llevarlo a cabo.
Existen momentos fisiológicos como le es el sueño natural o como lo es el deterioro mental inducido por enfermedades, tales como la depresión grave o la esquizofrenia, en los que no existe libertad de elección para la persona. En estas circunstancias no existe culpabilidad alguna. (No juzgar a los suicidas)
En otros, tal como ocurre en las tentaciones, el alma se ve atraída por placeres que invitan a la desobediencia, pero mientras la voluntad no ceda en devorar ese placer, se puede decir que resiste y así en ella perdura la Gracia de Dios. (acabar con la conciencia escrupulosa, que amarga sin razón)
Pues bien si la práctica de las buenas obras y la oración refuerzan la acción de la Gracia y ésta mantiene la realidad de se verdaderamente libres, no desperdiciemos la ocasión de rezar con todo el corazón y hacerlo, siempre que posible fuera, junto con otras personas, porque la unión hace la fuerza. (Éste es el lema que refuerza las reuniones en alcohólicos anónimos. indispensable para sus regeneraciones) .
No lo olvidemos que Dios, Todopoderoso, es libre de hacer todo lo bueno o todo lo malo pero Él eligió el Bien, Él proclamó la Verdad y Él consagró la Vida. Sigamos su ejemplo y nos premiará con su total Amor.
"Nos hiciste, Señor para Tí, y nuestro corazón se agita inquieto, hasta que descanse en Tí " (S. Agustín)
Jonás , finales de Abril 2026
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