jueves, 13 de junio de 2019

Gratuidad de Dios.-

Gratuidad de Dios.


Si alguna enseñanza es continua durante toda la vida es que cada cosa tiene su precio. Desde pequeñitos anhelábamos poseer un juguete y esperábamos continuamente porque aquel no era barato. Todo tenía  el valor de un esfuerzo y se medía , tristemente en monedas. Hasta al mismo Jesús uno de sus discípulos le puso un precio: 30 monedas de plata. Esa es la única enseñanza del mundo materialista que nos rodea.  Si alguien nos regala algo, siempre pensaremos el porqué. No concebimos el concepto de gratuidad, porque no comprendemos lo que es el amor.. Dios es Amor y por eso es gratuito. No nos debe nada y nos lo da todo, incluida su propia persona en compañía eterna. ¿Quien podrá comprender a este Dios ?.....
Nos imaginamos que vamos ganando el cielo y creemos que este premio es un globo de  bienestar que tiene que irse mereciendo.....!Que gran error ¡
Resulta que es tan superior el premio que nunca llegaremos a merecerlo por más que nos esforcemos. Hemos de aceptar nuestra condición de "gorrones" en esa fiesta a la que generosamente, sin medida de justicia, se nos ha invitado.
Y sin embargo nos creemos dignos y  casi imprescindibles. Y además juzgamos a otros que vienen más atrasados que nosotros,  nosotros, los que incluso a veces llegamos a juzgar al mismo Dios.  Ese es el traje manchado y roto con el que no deberíamos entrar en el festín del cielo. El billete de entrada es el amor, pero si está roto o manchado no vale. Era gratuito y sin darnos cuenta le hemos puesto un precio, como cualquier otra cosa del mundo.
Al contemplar la gratuidad del convite divino estamos ya gozando del amor más sublime que tan sólo tiene un parangón humano: el de una madre con su hijo en sus brazos. Dios crea la madre y el hijo para que podamos comprenderle  un poco, tan sólo un poco de lo que es su gratuidad.

¡No nos importe ser "gorrones"¡. ! Que  Dios nos llama hijos y nos ha invitado a su casa.¡

Y donde más se manifiesta la gratuidad de Dios es en su misericordia con nosotros que somos pecadores. Me impresionó mucho una escena, (leída en el libro "Escandalosa Misericordia de Sor EmmanuelMaillard"), sobre la vida de la Santa polaca Faustina Kowalska que confesó " haber cometido un pecado y después sintió un gran dolor y una gran vergüenza, por lo que se humilló ante Dios, consciente de haberle ofendido. Pero la respuesta de Jesús fue magnífica  y muy alentadora : "Hija mía- le dijo-, la humildad con la que te has arrepentido de tus pecados te ha aportado una gloria y una belleza superiores a las que habrías obtenido si no las hubieses cometido.""
"Esta verdad sorprendente de la bondad de Dios cargando con nuestro pecado  fue mucho antes confirmada por Santa Catalina de Siena según ella  relata en sus diálogos con el Padre Santísimo".

Vuelvo a repetir :   ¿Quien podrá comprender a este Dios ?.....¿¿Quien podría digerir un amor tan grande y tan entrañable...?
 ! Es la grandeza de su Gratuidad ¡

Jonás   8/6/2019

No hay comentarios:

Publicar un comentario