MARÍA.- VIRGEN Y MADRE.
lucifer quiso ser más que DIOS y fracasó por completo. Igualmente algunos hombres que se hacen llamar "científicos" pretenden ser iguales a Dios porque se imaginan que regulan la vida manipulando ácidos nucleicos o aún mucho peor : intentando ser controladores del derecho a la vida con terapias abortivas o eutanásicas, e igualmente sin excepción han de morir y responder de sus actos al verdadero Creador del universo y de todos nosotros.
Afortunadamente han habido y hay personas admirables, angélicas o humanas. de las que Dios se siente satisfecho y orgulloso de haber creado. En especial es feliz de haber hecho con sus manos a una sencilla mujer porque ella le entregó la libertad, la que de Él recibió, al completo, sin reservar para sí nada, porque durante toda su vida le ofreció su entrega incondicional con una aceptación absoluta de sus designios, por fuertes y difíciles que llegaron a ser para ella.
María vació por completo su corazón para llenarlo del amor de Dios en agradecimiento de haberle dado la vida.. Como le amó mucho más que a sí misma durante toda su existencia, ese Dios , para el que no existe el tiempo, se anticipó en amarla también de un modo especial ya desde antes de su Concepción en el seno de su madre Ana. Llevaba María prendida así una luz amorosa divina sin saberlo, pero ese calor celestial que la seguía no la había de evitar ni esfuerzos, ni fatigas, ni tremendas preocupaciones a lo largo de la vida. Por esta razón los cristianos decimos que María fue concebida sin mancha de pecado original, bañada en la gracia y en el amor del Omnipotente y, como contraste en las más difícil prueba que puede suportar un ser humano, que fue la de ver sufrir y morir injusta y bárbaramente a su Hijo amado. Su humilde y total entrega al Creador la protegió de ser una herencia contaminada del egoísmo en la vida, tal como lo somos todos los demás hijos de Eva.
Tuvo María que obedecer a sus padres y trabajar sin parar para ayudarlos. Tuvo que estudiar y aprender la cultura de su época y lo hizo con prontitud y sin presunción alguna. Tuvo que sobrepasar una infancia carente de diversiones, pues éstas eran actividades para ricos y ella era muy pobre. No desperdició nunca la ocasión de hablar con su Dios a través de la oración que realizaba con máxima frecuencia sobreponiéndola a cualquier actitud de descanso. Rezando se hallaba, cuando fue sorprendida por el arcángel San Gabriel, el que la saludó con su felicitación de ser la "llena de Gracia ". El enviado celestial la propuso si aceptaría ser la Madre del Mesías, por lo que ella le preguntó como podría ser aquello siendo ella doncella y sin conocer varón, a lo que el Arcángel contestó que el Espíritu de Dios la cubriría con su poder y así le nacería un Hijo que había de ser el Mesías Redentor del mundo. . María continuó abriendo su corazón a su Dios amado y a ello contestó llena de valentía y humildad : "He aquí la esclava del Señor, Hágase en mí según su palabra ". Un corazón tan sencillo y tan fiel fue valorado por Dios como excelente lugar para albergarse en su premeditada aventura de Salvación para nosotros.
Era preciso un padre adoptivo que protegiese a María y al fruto que el Espíritu Santo formó en su vientre y Dios dispuso de José, un varón justo y laborioso al que mediante un sueño instruyó de la maravillosa verdad de la pureza y virginidad de María, resultando entre ellos una unión casta bajo la apariencia de un matrimonio normal dotado de una vida carente de placeres y abundante en obligaciones. La primera de éstas fue el viaje a Belén para cumplir con las "normas de recuento poblacional" que impuso el emperador romano. Llegados a Belén no encontraron sino puertas cerradas para alojarse y hubieron de hacerlo en un portalillo de ovejas del campo, donde nació Jesús, nuestro Salvador, en una noche de crudo invierno ,con el sólo confort del calor animal de una mula y de un buey. Los pastores de la zona les visitaron, ya advertidos de quién procedía aquel niño recién nacido. Los obsequiaron con lo que tenían: leche y queso. Así pudieron María y José llenar el estómago tras su viaje. Pocos días después llegaron unos jinetes que perseguían una estrella, con vestimentas orientales, para adorar al Rey de Reyes,. Depositaron en su cuna piezas de oro, ramas de incienso y trozos de mirra como veneración a aquel niño que ellos consideraban un Rey, un Dios y un Hombre. Días después la Familia Sagrada marchó al Templo de Jerusalén para presentar a su niño ante Dios y allí un anciano llamado Simeón, le descubrió y le adoró como Mesías y Salvador del mundo entero, a la vez que una anciana devota lo alababa sin cesar. Simeón profetizó a María que algún día ella habría de sufrir cómo le partían el corazón ante la pasión y muerte de su Hijo. María lo aceptó.
Volvió Dios a utilizar el sueño de José para comunicarse con él y así avisarle de que el rey Herodes había mandado buscarles en toda la comarca de Belén con la intención de deshacerse del niño, porque había sido anunciado por los Magos como futuro rey de Judea. Inmediatamente José tomó a su mujer y al Niño y salió lo más lejos posible llegando hasta tierras de Egipto. Allí pasaron un par de años en los que trabajó José como orfebre para poder sustentar a su familia : María y Jesús.
Muerto el rey Herodes la Sagrada Familia pudo volver a Nazareth, de donde provenían y allí, en una humilde casa se desarrolló el crecimiento de nuestro Jesús nazareno , bajo el cuidado de su madre María y junto al trabajo incansable de su padre adoptivo . Siendo ya adolescente Jesús se les perdió, volviendo de un viaje a Jerusalén, debido al exceso de amigos y familiares que les acompañaban. Fueron tres largos días los que hubieron de soportar María y José con la zozobra de su hijo extraviado. !Cuantas imágenes de calamidades juveniles,¡...! Cuantas ideas de secuestro o de accidentes fatales posibles para Jesús¡. María y José rezaban juntos al Dios Omnipotente que les había confiado su Hijo. En sus súplicas no había desesperación, sino confianza, no había exigencia, sino amor. Hemos de aprender de ellos el que antes de pedir es preciso amar a Dios. Y fue en el mismo templo del Señor, en Jerusalén donde le encontraron nuevamente al tercer día junto a sacerdotes que le escuchaban admirados por su cordura y saber. No hubo reprimendas de padres, sino un diálogo familiar sereno, aclarándoles Jesús que allí se había quedado para poder estar más tiempo cerca de su Padre divino. Ello quedaría grabado en el corazón de sus padres como consigna : el saber imponer siempre la adoración a Dios como la cosa más importante que siempre debemos hacer.
Según excavaciones actuales en la zona de Nazareth, las casas de esa época eran cuevas pequeñas y mu básicas. una sola habitación carente de ventanas en la que había una gran banco de madera para sentarse, unos nichos excavados en las paredes para acostarse sobre paja y un soporte de piedra para poder hacer fuego y guisar las comidas. Sin confort ni comodidad alguna allí creció y aprendió todo el saber humano de sus padres el buen Jesús. De allí, cada día, al pequeño taller de su padre para ayudarle y de éste nuevamente a su casa. María cada mañana había de marchar a buscar en el pequeño mercado de Nazareth lo indispensable para comer con el pequeño dinero que ganaba su marido Luego había de guisar para los tres y lavar la ropa cada tarde en el río cercano.
Así transcurrió al vida hasta que llegó el momento de la muerte de José, quien tuvo la suerte de hacerlo con el consuelo y la compañía de las dos mejores personas de la Historia a su lado.
Jesús continuó trabajando en el oficio de su padre adoptivo haciendo arreglos de carpintería o de construcción con lo que pudieron sobrevivir hasta su edad de 30 años, en la que comenzó su vida pública: su misión Redentora para la que había sido puesto en el mundo. Es de apreciar que durante esos 30 años Jesús se santificó en el trabajo cotidiano bien hecho y en el servicio familiar. Eso nos debería hacer valorar la oportunidad que todos tenemos de hacernos santos cada día trabajando bien. Teniendo poderes sobrenaturales, Jesús nunca los utilizó en provecho de sí o de su madre, sino que los reservó, como sabemos, para el pueblo al que había más tarde que evangelizar.
Comenzada su vida pública se apartaron de Nazareth y Jesús, seguido siempre por su madre querida se dedicó a captar apóstoles y discípulos, y a enseñarles las normas necesarias para agradar al Padre y así poder alcanzar la Gloria Celestial. Poco a poco en sus enseñanzas y hechos se fue imponiendo su categoría y esencia divina, por lo que los sumos sacerdotes, escribas y fariseos del lugar comenzaron a odiarlo por celos. Ellos le habrían de proyectar su próxima Pasión y Muerte. La Virgen María siguió a su hijo Jesús a dondequiera que fuese respetando en todo momento su autonomía y su libertad de acción, y junto a otras mujeres relacionadas con los discípulos iba cuidando sus vestimentas y sus necesarias nutriciones, como buena madre que era. Tuvo que renunciar a una vida sosegada y tranquila, pues su hijo era blanco de críticas y amenazas por parte de miembros del clero judío, que sólo admitían un Mesías triunfador que liberase a Israel de la opresión romana . Tuvieron también que soportar persecución por parte de todos los pobladores del lugar porque les curaba de sus enfermedades , dándoles a veces de comer misteriosamente . Los celos religiosos y la máquina del mal lograrían más tarde sus negras intenciones de apresarle, juzgarle y condenarle a muerte.
!Cuanto hubo de sufrir nuestra Virgen María con todo ello, cumpliéndose la profecía del anciano Simeón. Un corazón destrozado al ver a su Hijo injustamente muerto en sus brazos tras la Crucifixión de Jesucristo. Pensaría María , quizás en voz alta : "¿Qué habéis hecho con este hijo precioso que yo os entregué en Belén para vuestra salud y salvación ?
Jesús a los tres días resucitó y María volvió a sentir la vida de lleno, porque la razón de su existir había triunfado para siempre.
En el Cielo María es su techo, porque su humildad la ha levantado a lo más alto. Todos los demás justos por debajo de ella. La Virgen seguirá siendo nuestro apoyo y conexión con su Hijo Jesucristo, con el Padre y con el Santo Espíritu. Como decía aquella canción que de niños cantábamos en el Colegio dedicada a María: : "Más que tu sólo Dios, sólo Dios".
Jonás Octubre 2024