El Valor de la dignidad humana.-
La dignidad humana es la cosa más olvidada en nuestro mundo , dada la presencia habitual de guerras entre naciones, y en la sociedad de críticas personales y destrucciones morales de toda índole, incluidos los espectáculos violentos.
Si hemos de amarnos unos a otros es porque todos tenemos la misma dignidad, que es la de ser Hijos por adopción de Dios, hijos de quien ha sido, es y será lo más valioso de todo cuanto existe.
Jesucristo encomió de manera muy sensible a quienes manifestaron valientemente la defensa de su particular dignidad. Me referiré entre otros a tres acontecimientos sucedidos en su vida.
La adoración de los Reyes magos .-
Tres sabios estudiosos del Cielo, observadores de la noche, comienzan a inquietarse al ver algo anómalo en el firmamento: Una nueva estrella que no sigue el movimiento nocturno de todas las demás, ni tampoco el de los planetas conocidos entonces que durante siglos describían siempre el mismo trayecto estacional. ¿Qué sería aquella estrella que se movía siempre de Este a Oeste hasta ocultarse en el horizonte- Vieron que si ellos andaban unos cuantos kilómetros en la misma dirección la estrella siempre volvía a reaparecer en el borde del cielo y pensaron que ese Dios desconocido que tanto respetaban, algo les quería enseñar con todo ello. Llegaron en su paciente viaje a una tierra en la que según sus habitantes se esperaba la llegada inminente de un Mesías que les liberaría de sus problemas. Tras preguntar a unos y a otros sin dejar de seguir la dirección que tomaba la estrella cada noche llegaron a verla que reposaba sobre una gruta de pastores semiabandonada en Judea. Allí habían unos padres primerizos con un niño precioso recién nacido y ellos creyeron que aquella criatura era, sin duda, el final del mensaje de la misteriosa estrella. Le ofrecieron sus dádivas de oro, el que necesitaría durante algún tiempo aquella familia de pobres vestimentas , incienso, el que mueve los astros en la gloria de su Creador y mirra por ser un hombre mortal, que como ellos, tenía por destino como destino nacer, crecer y morir. Jesús niño, por su pronta edad, no lo entendía, pero Jesús Dios, dentro de su alma, sí que se sintió confortado con la actuación de adoración y ofrenda de aquellos hombres sabios que habían cruzado parte del mundo para poder verle y amarle.
Lo que hizo una mujer llamada Verónica.-
Jesucristo azotado, ensangrentado por sus caídas con el madero de la Cruz y manchado de salivazos en a cara y de tierra en las heridas de las rodillas, es contemplado por un gentío pasivo. Una mujer del pueblo valientemente cruza la calzada cargada con un voluminoso cesto en las manos . Para así la comitiva y va sacando tres paños de limpieza a estrenar. Con el primero húmedo de agua cristalina limpia la cara de Jesús del polvo y de salivazos recibidos, con el segundo, rociado de áloe y aceite de oliva, limpia pausadamente sus heridas de la cara, del hombro, pecho, espalda y piernas . Por último saca su último paño, y empapándolo en un caro perfume le enjuga por entero la cabeza a Cristo. En ese momento Jesús rezaba sintiendo cómo se realizaba el final del salmo 23 : "Tú levantas una mesa ante mis enemigos, Tú unges mi cabeza con perfume y mi copa rebosa..".
Terminó su noble acción la encomiable dama y volvió con el gentío, descubriendo sin fijarse demasiado en aquellos trapos usados que mostraban extrañas luces y matices nuevos. Sin duda alguna nuestro Salvador sintió el reconocimiento de aquella noble mujer y compartiendo con ella su Gracia , comenzó a sentir la alegría de sentirse respetado y bendecido por alguien.
Lo bueno que dijo de Él un ladrón llamado Dimas.
Lucas 23.-39-43.- Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros». 40 Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? 41 Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo». 42 Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». 43 Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
Es breve la descripción pero muy intenso el contenido. Jesús recibe, aparte de numerosos insultos, una alabanza de justicia y de amor por parte de uno de los condenados como Él para morir en la Cruz. Es un forajido que ha robado y matado, llevando su conciencia cargada de toda clase de pecados. Pero este criminal lo reconoce y a la vez valora con equidad y energía la bondad de Jesús. Nuestro Salvador no desaprovecha la ocasión de poder salvar un alma más de ese mundo al que vino a redimir, y generosamente le perdona sus culpas y le promete el Reino de Dios con premura, para tan sólo unas horas. Es el primer Santo de la Iglesia, y fue canonizado por el mismo Jesucristo antes de morir. Tomemos ejemplo de su arrepentimiento y valentía de defender al buen Jesús en contra de todas las mentiras dichas para eliminarle con apariencia de justicia. Aún trataron de divulgar sobre Él otra mentira más sobre la Cruz en tres idiomas: arameo, latín y griego que decía : "Jesús Nazareno, el Rey de los judíos ".
No dejemos nunca de defender y confortar a Jesucristo, el Rey del Universo, nuestro Salvador y sepamos que todo lo bueno que de El digamos será tabla de salvación para nosotros. Seamos para Él regalo de humildes magos, detalle piadoso al estilo de Verónica para con los necesitados y, como Dimas, defensores vehementes de nuestra fe y nuestra moral tan atacada y mancillada por el mundo.
Jonás- Septiembre -2024
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